Y aquí va el capítulo tres ^^ En este no pasa nada muy resaltable, es un capítulo que invita más bien al humor que a otra cosa xDDD! Gracias al Hacedor que estoy inspirada, que si no esto tardaría más...
Gracias a los que me leeis, incluso si no habláis español! Dejad review, es la mejor forma de hacérmelo saber ;)
In Uthenera
Capítulo 3
-Eh, chicos... ¿habéis visto a la nueva candidata para ser Guarda Gris?
El área de campamento reservada para los Guardas Grises en Ostagar rebosaba de actividad. En la tienda que hacía las veces de comedor y también de almacén, concretamente, algunos apuraban las últimas horas que tenían antes de que la batalla tuviera lugar allí. En una de las mesas había unos cuantos hombres, hablando a alta voz sobre los últimos acontecimientos en el campamento, riendo a carcajadas y bebiendo cerveza.
-¿La rubita que ha venido con Duncan?-dijo uno, grande y peludo como un oso, que llevaba unas cuantas jarras acumuladas a un lado. Sonrió con lascivia-. Es monilla... para ser elfa...
-Y no una de las elfas remilgadas que tienen los nobles como sirvientes-apuntó otro, rubio y con escasa barba, que aunque aún estaba sobrio ya se le acusaba el buen humor asociado al alcohol-. Ésta es dalishana, o eso es lo que cuentan. Lo cual sienta un precedente, ¿cuántas mujeres dalishanas hemos tenido entre nosotros?
-Se cuentan con los dedos de la mano y sobran...-dijo otro más joven- Claro, contando con que sobreviva al Ritual, ciertamente. Sería una lástima si no lo pasara...
-Ya lo creo... Creo que deberíamos perder menos el tiempo aquí y darle la bienvenida. Como se merece. ¿O qué os parece, muchachos?
-¡No seas bestia, Reinard!-otro de los guardas, un enano pelirrojo e imberbe, dio un capón al hombre peludo-. Ya sabemos qué bienvenidas te gastas tú con las mujeres... ¡La vas a espantar! Y definitivamente no queremos eso...
-Con la escasez de mujeres que tenemos entre nuestras filas, estamos como para perder otra...-suspiró el más joven, observando su jarra de cerveza con languidez.
-¿Qué? Mala suerte con Alanna, por lo que veo, Lynton ...-sonrió socarrón el rubio, dándole fuertes palmadas en la espalda. Éste puso mala cara.
-Agh, déjame en paz...
-¡Eh, mirad! Por ahí viene Alistair-advirtió el enano, de nombre Halsten, observando como el mencionado se adentraba en la tienda con cara de apurado. Lo cierto es que la única razón por la que el ex-templario había entrado en el comedor era para recuperar su espada y su escudo antes de partir a la espesura de Korcari, los cuales se había dejado allí cuando había partido para darle el mensajito de parte de la Reverenda Madre a los magos. No contaba con que se fuera a entretener más de lo que tardaba en tomarlos, pero se equivocó. De inmediato, los guardas grises que estaban bebiendo le abordaron.
-¡Eh, templario, bribón!-exclamó Reinard con su voz ronca-. ¡Ya sabemos que conoces a la nueva! Y ni siquiera has tenido la decencia de presentárnosla...
-Y me pregunto por qué-soltó el aludido, sarcástico-. ¿Ya estás bebiendo tan temprano, Reinard?
-La pregunta correcta sería, ¿cuándo no bebe?-el rubio, llamado Edwin, soltó una carcajada-. Apuesto que a él, de pequeño, en vez de leche le daban whisky...
Todos los demás, excepto Lynton, se sumaron a la risa general.
-¡Eh, hay que aprovechar antes de entrar a la batalla con esos engendros!-se excusó Reinard, encogiéndose de hombros-. ¡Carpa Diez, como dicen!
-Es Carpe Diem...-corrigió Alistair, sonriendo de medio lado-. Yo me lo reservaría más bien para cuando ganáramos, pero es sólo una opinión.
-Cuando ganemos, habrá todavía más-dijo Edwin con entusiasmo-. Yo pretendo reservarme un poco, no me gustaría darle un espadazo a quien no corresponde por haberme pasado...
-Eres una nenaza, Edwin-se burló Halsten.
-Oh, coge tu hacha y repite eso si te atreves, enano...
-Cuando quieras, nenaza. Los humanos mucho hablar, pero a la hora de la verdad caéis como moscas-Halsten se encogió de hombros e, ignorando a Edwin, se dirigió a Alistair-. Y bien, ¿no te unes a nosotros? Aunque sea un rato...
-Gracias, pero mucho me temo que no puedo. Los otros reclutas me esperan, nos vamos a la espesura de Korcari a hacer los preparativos del ritual...
-¿Ni siquiera nos vas a contar un poco sobre la elfa? Ah, si ya lo sabía yo... te la quieres quedar para ti...-Reinard eructó sonoramente.
-Yo he oído que, muy guapa será, pero tiene mal carácter-intervino Lynton de pronto, alzando su mirada de su cerveza-. La vieron gritándole al intendente por haberle confundido con una criada suya...
-Ah, ¿en serio?-Alistair alzó una ceja-. Pues a mi me pareció que no había roto un plato en su vida...
-Ohoho, es que esas son las peores, amigo mío. Por fuera parecen todo dulzura y candor, pero luego son salvajes e indómitas como ellas solas...-Edwin se encogió de hombros-. Y siendo una dalishana, tiene aún más sentido todavía, piénsalo...
-Exactamente mi tipo de mujer-Reinard se relamió, sonriéndose para sí mismo-. Si es así como cuentan, me pregunto cómo es que será en la cama...
-El Hacedor nos guarde de que llegues a averiguarlo-el ex-templario puso los ojos en blanco, preparándose para dar la media vuelta e irse. Ya había perdido demasiado tiempo y no quería seguir escuchando aquella conversación cada vez más subida de tono. "Si hubiera más mujeres entre los Guardas, esto no pasaría", pensó, cada vez más de acuerdo con que aquello se estaba convirtiendo en una necesidad.
Sin embargo, se quedó paralizado al ver quién más aparecía por la tienda. Era Isilwen, que había entrado tímidamente e inspeccionaba con la mirada el lugar, seguramente buscándole a él. Oh, Hacedor... si se quedaba allí, aquello no tendría final feliz. De inmediato se fue hacia ella, esperando que el resto de sus compañeros no la vieran. Demasiado tarde: ya escuchó algunos comentarios lascivos hechos sin mucho disimulo a sus espaldas.
-Isilwen, ¿qué estás haciendo aquí?-le preguntó, atropelladamente.
-Te estaba buscando-la elfa le miró como si aquello fuera lo más natural del mundo-. Daveth y sir Jory se están impacientando, así que me ofrecí voluntaria para traerte de vuelta... ¿he hecho mal?
"Ya lo creo que si has hecho mal...", pensó, mirando de reojo a sus compañeros con desesperación. Reinard ya vociferaba sin pudor, alzando la enésima jarra en dirección a ellos.
-¡Supera las expectativas, sin duda! ¡Eh, preciosa! ¡Deja al templario ese y vente un rato con nosotros, no seas tímida!
-¡Sí! Además, ya sabéis por qué los templarios se llaman así... ¡Mente templada!-Edwin profirió en carcajadas algo histéricas-. ¡Mente templada! ¿Lo pilláis?
-Creo que eso lo dice todo...-murmuró Alistair, interponiéndose entre ellos y poniéndole una mano en el hombro a la Dalishana. Esbozó una sonrisa de circunstancias-. Ah, eeeh, ignora a esos de al fondo. No son mala gente, pero ya van un poco pasados...-rió nervioso, viendo la cara de tensión que se le estaba quedando a Isilwen-. No era necesario que vinieras, si ya estaba saliendo... sólo necesitaba coger mis armas. Y tú, ¿ya estás lista?
-Ah, bueno, de eso quería hablarte-se rascó tras la nuca. Parecía algo apurada, quizás fuera por la situación-. He venido con mi arco y mis flechas desde el campamento de mi clan, pero necesitaría algo más de equipo. Mi Dar'Misaan se rompió por el camino... mi espada-aclaró, al ver la cara de confusión que se le había puesto al ex-templario-. ¿Sabes quién podría proporcionarme otra?
-El intendente es el que suministra armas y equipo... ¿se lo has pedido a él?
-Antes muerta que pedirle algo a ese miserable-replicó, sorpresivamente áspera. Ahí fue donde comprobó que los rumores que corrían entre el grupo de Guardas eran ciertos. Ciertamente, no quería ver esa cara que hasta ahora le había parecido tan dulce y despreocupada teñida por la ira-. ¿Es que no hay nadie más?
-Eeeeeh... no. Podrías pedirle algo a los soldados, pero se lo tendrías que devolver luego, y la verdad no te lo recomiendo... Mira, ya veo que has tenido tus... diferencias con el intendente, pero, ¿no considerarías el darle una segunda oportunidad? Ya sabes, todos cometemos errores. Si quieres voy contigo...-y de paso salían de esa guarida de lobos hambrientos.
-Bueno, si no queda otro remedio... vamos rápido y nos reunimos con Daveth y sir Jory. No te preocupes, seré yo quien lidie con él... me tiene miedo ahora-para su enorme alivio, ella sonrió y se dio la vuelta para salir de la tienda. La verdad es que la idea de verla enfrentarse al intendente daba un poquito de miedo, sobre todo con ese rostro angelical al que no le pegaba nada estar con el ceño fruncido... bien, suponía que las apariencias engañaban-. No te mentiré, también estoy impaciente por salir a la espesura.
-¿No te da... miedo?-Alistair alzó una ceja, sorprendido, preparándose para seguirla e ignorando deliberadamente las airadas protestas del resto de sus compañeros.
-¿Miedo por qué? Es un bosque, como cualquier otro. Estoy acostumbrada, te recuerdo.
-Ya, si ya me acuerdo, pero no sé... Estás equivocada, si piensas que es un bosque cualquiera. Aparte de engendros tenebrosos, no sé cuantos bichos más nos puedan salir por ahí. He oído historias de que por ahí solían vivir bárbaros chasind, no sé si lo seguirán haciendo con certeza. Y la verdad es que, aunque los engendros son lo más preocupante ahí, el lugar en sí es un tanto... espeluznante. No muy agradable para vivir, diría yo.
Isilwen se volvió a verle con una sonrisa maliciosa.
-Si tú tienes miedo, siempre puedes quedarte atrás: yo guío el paso...
-Oh, sí, qué graciosa. Muy bien, ya lo he pillado, no tienes miedo de lo que nos pueda saltar a la cara en la espesura... Mejor así la verdad. Pero luego no digas que no te lo advertí cuando caigamos todos en una trampa mortal de preparación chasind...
La elfa se echó a reír. Alistair sonrió. Era ese un sonido agradable, en mitad de tanto augurio de muerte y horror. De hecho, hacía mucho que no escuchaba reírse de esa forma, desprovista de tintes de sarcasmo o de ironía, a nadie por allí, por más que él estuviera tratando de remediar eso, conscientemente o no.
-Los shemlen sois realmente desconfiados, ¿no es verdad?-dijo ella, adoptando de nuevo ese tono despreocupado que bien parecía caracterizarla. "Dijo la sartén al cazo", pensó el ex-templario, observándola de reojo-. Sinceramente, yo no creo que sea para tanto. Salía casi todos los días con los cazadores a explorar los alrededores del campamento, a veces para ayudarles, o simplemente a observar. Si nos encontramos con chasind, no será la primera vez que lo haga, y lo mismo se aplica con cualquier otra posible criatura que more por allí... incluidos los engendros. Créeme si te digo que estos son mis entornos naturales. No tenemos de qué preocuparnos.
;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;
No obstante, poco después de haber entrado en la espesura de Korcari y haber matado a unos cuantos engendros (y haber rellenado los viales necesarios con su sangre), Alistair empezó a preguntarse si era cierto eso de que no tenían que preocuparse.
Hasta el segundo destacamento de engendros en el puente lo habían hecho considerablemente bien, abriéndose paso por allí sin muchos problemas. Le sorprendió lo bien que parecía desenvolverse la elfa, ya no sólo con el manejo tanto de la espada y daga como del arco (probándose con creces que no era la muchachita indefensa que parecía ser), sino por el hecho de que parecía presentir las presencias de aquellos monstruos... incluso si no había bebido su sangre como él había hecho. Y sin rastro alguno de temor o duda en el rostro mientras avanzaban. Resultaba cuanto menos inquietante, pero por lo menos aportaba algo nuevo al grupo que no fuera la indecisión de sir Jory y las burlas de Daveth a éste que trataban de quitar tensión sin mucho resultado. Había dejado incluso que ella fuera al frente del grupo en la mayor parte del trayecto, ya que parecía sentirse tan segura acerca del terreno que pisaba.
A partir de ese punto, sin embargo, Isilwen dejó de parecer tan segura sobre por donde estaban yendo. Sus pasos se hicieron algo más inseguros, más vacilantes, como si estuviera tanteando el siguiente trecho a recorrer. Al cabo de un rato, se dieron cuenta de que estaban haciendo el camino de vuelta en vez de recorrer un trayecto nuevo, y Daveth se apresuró a llamarle la atención a la dalishana.
-Tenemos los viales, pero no los documentos que Duncan nos requirió-le recordó-. ¿Por qué estamos volviendo a Ostagar?
-¡Ah! Eeeeh...-en cuanto ella se giró, el ex-templario vio en su rostro lo que más temía: un gran desconcierto pintado en su rostro-. Vaya, ¿estábamos haciendo el camino de vuelta? Juro que ni me había dado cuenta...
Alistair soltó un gemido y se llevó la mano a la frente.
-Por el aliento del Hacedor... no, no digas eso...-se lamentó.
-¿No me digas que nos hemos perdido?-sir Jory empalideció de golpe. Lo que faltaba, más motivos para hacer flaquear la moral del caballero de Risco Rojo...
-¡No! No, claro que no nos hemos perdido. Seguimos en la ruta que habíamos realizado antes, eso no es perderse... estrictamente hablando, ¿no es verdad?-Isilwen sonreía para quitarle hierro al asunto, pero estaba visiblemente incómoda y avergonzada. Mucho se temía que sí, se habían perdido-. Sólo tenemos que regresar y ver cuál es el punto siguiente que nos ponga en el rastro de los documentos...
-Y se supone que tú eres la dalishana, aquellos que huellan profesionalmente bosques y terrenos similares...-Daveth meneó la cabeza-. ¿No era eso lo que estábamos haciendo hasta ahora?
-Si crees que tú puedes hacerlo mejor, shem, entonces ve tú al frente del grupo-se molestó ella, estrechando de pronto sus ojos azules al ponerse a la defensiva-. Ésta espesura es terreno desconocido para mí. Admito que es mucho más... complicado que lo que me esperaba en un principio, abrirse paso por aquí. Los cenagales parecen interponerse en el paso a propósito, como una advertencia para los intrusos. Quizás me lo parece, pero no somos precisamente bienvenidos por aquí...
-Sí, claro. Ahora los cenagales tienen vida propia... éstos elfos...
-Ya te lo dije-suspiró Alistair, armándose de paciencia y quedándose a una distancia prudencial por si de repente a ella se le ocurría amenazarle con la punta de la daga o algo-. Te dije que éste lugar no era posiblemente como otros en los que hubieras estado, pero no quisiste hacerme caso... Y por lo que más queráis, no os tiréis ahora al cuello del otro. Si queréis asesinar a alguien, hacedlo con los engendros...
-Alistair, Duncan dijo que tú sabías dónde se hallaban esas ruinas donde estaban los documentos-dijo sir Jory-. ¿Por qué no nos guías hacia allí?
"Porque estoy tan perdido como lo está ella, ahora mismo", pensó con desesperación.
-No pensé que hiciera falta al ver la seguridad que mostraba antes nuestra compañera, si soy sincero. Pero lo mejor será que volvamos sobre nuestros pasos al punto donde estábamos antes y tratar de continuar desde ahí-el ex-templario se encogió de hombros, dando la media vuelta mientras hablaban. En parte, para no tener que ver cómo Isilwen se ponía de morros al verse puesta en evidencia.
-No íbamos tan mal hasta ahora-le escuchó refunfuñar por lo bajo-. ¿Es que una no puede equivocarse un poco?
-Si esto te pasa aquí, no quiero ni pensarlo cuando andes suelta por ahí en tu "entorno natural"-Daveth no se resistió a picarla, de nuevo-. Espero que no fueras para líder de tu clan ni nada...
-¿Qué pasa? ¿Quieres morir hoy? ¿Es eso?
-¡Eh! He dicho que degollamientos entre vosotros no, gracias. La única sangre que tienen que llevar nuestras armas es la contaminada de los engendros. O el de las bestias como los lobos, cuanto menos-Alistair puso los ojos en blanco. No sabía si llevar él el mando iba a resultar ser tan buena idea. Después de todo sus escasas experiencias en ello no habían resultado precisamente satisfactorias... se estaba preguntando si volverían a Ostagar a tiempo para esa misma noche.
-Éste de aquí es peor que cualquier bestia del bosque-protestó Isilwen, que no pensaba quedarse callada después de ese insulto a su orgullo y a su instinto de supervivencia-. Hasta ahora, no conocía a ninguna que hablase con lengua venenosa y se comportara igual que como los mosquitos, solo que mucho más grande de tamaño...
-¡Hablando de lengua venenosa, tú no te quedas atrás, mi dama!-Daveth soltó una carcajada, divertido. Alistair se sonrió también, aun cuando no se atrevió a reírse. Por si acaso.
-Isilwen, no te lo tomes como algo personal, ¿está bien? Lo has hecho muy bien hasta ahora, eso no lo cuestiona nadie-se volvió a mirarla, alzando las cejas inquisitivo-. Yo diría que incluso demasiado bien. No esperaba que tuvieras tanta... sensibilidad en cuanto a según qué criaturas del bosque. Cuando salgamos de aquí, ¿serías tan amable de aclararme unas cuantas dudas, por el camino?
-Bueno, sí... no veo por qué no...-el rostro desorientado de la elfa le indicaba que no estaba muy segura de a qué se estaba refiriendo-. Pero no veo qué es lo que tiene de extraño para que te impresione tanto. Puede que esté tan acostumbrada a ello que me resulta de lo más normal...
-Oh, hay una cosa, en concreto, que me llama la atención... pero más tarde, ¿eh? Ahora hay que concentrarnos en acabar nuestra misión. Y tenemos que estar con todos nuestros sentidos alerta.-le guiñó un ojo. Ella asintió con la cabeza, sonriendo conforme. Bueno, al menos todo indicaba que no iba a ser él la siguiente víctima de sus cuchillas. Menos mal.
En éste capítulo no ha habido vocabulario en élfico resaltable (más que shemlen, y su diminutivo despectivo shem xDDD pero a estas alturas todos sabéis lo que es...), así que ocuparé este espacio para contestar el review que tuve hasta ahora:
Meiran Chang: Ya te lo dije por privado, pero gracias por el review una vez más ^^. El origen de elfo dalishano es mi preferido también, por no mencionar que fue el primero que jugué, y le tengo muchísimo cariño, asi que comparto tu opinión, me parece muy injusto que lo traten así de mal xDDDD Y como tu bien dices es un pueblo con una cultura muy fuerte, quería enfatizar eso en el primer capítulo (saldrán más referencias cuando siga adelante, en siguientes capítulos). Además, la mayoría de fanfics que he leido hasta el momento sobre dalishanos, sus protagonistas son hoscos y muerden a cualquiera que sea humano... a mi protagonista la quería hacer diferente por eso mismo. Tiene sus reservas (como es de esperar) pero es muy curiosa... y ya sabes lo que dicen de la curiosidad y los gatos. ¿O es de los elfos? xDDDD Seguiré actualizando, asi que estate atenta ;)
