A la mañana siguiente, un albino por fin despertaba, junto a él, Kakuzu que ya estaba despierto.

-Hidan, levántate. Tenemos prisa – una vez vestidos los dos, se dispusieron a salir aunque un grito femenino resonó en ese momento.

-¡¿Qué carajos pasa aquí? – grito el albino ya que al salir del pasillo todas las prostitutas se arrimaron al joven de pelo plata y se ocultaron detrás de él.

-¿Y ahora que? No ven que estaba dormida – llego Himetsu que estaba adormilada, con solo unos pantalones y las vendas en su pecho.

-¡Es que ay un ratón en el cuarto, Himetsu! ¡Has algo por favor!

-Ya voy, ya voy – de mala gana fue al cuarto donde agarro al animalito por la cola y lo saco por la ventana.

-Ya ¿Felices? – las chicas le abrazaron gritando "¡Si!"

-¿Tanto alboroto por un ratón? – decía incrédulo el rubio.

-Te sorprenderías… Bueno, basta ya niñas – las jóvenes la soltaron y ella solo se fue a su cuarto a ponerse la yukata.

-Nee, Sasori no Danna. ¿Ya nos vamos?

-Si, ay que irnos ya. El líder no nos tendrá paciencia – los cuatro miembros de Akatsuki se dispusieron a irse, no sin antes ir por Himetsu. La cual se volvió a dormir en cuanto se hubo arreglado el problema del ratón.

-¡Himetsu, joder niña! ¡Levántate!

-Chinga tu madre – le levanta el dedo medio y se acurruca más en la cama.

-También es tu madre, idiota – le zangolotea de manera que tenga que levantarse de una vez por todas.

-Ya lo se, imbecil – accede a levantarse de mala gana, sus vendas se han aflojado hasta el punto en que se le caen ante la mirada incrédula de los Akatsuki.

-¡Joder! – El albino menor se tapa los ojos y le lanza la yukata a su hermana- ¡Arréglate, te espero afuera!

-Niñato – murmuro a lo bajo. Una vez arreglada salio de su cuarto con una yukata roja y un pantalón a juego muy holgado.

-Que tardada eres – le reprocho el Akasuna.

-No más que Hidan – siguió caminando hasta llegar a la barra y quedarse hablando con el tipo que atendía. La platica solo duro unos cortos minutos antes de que el le abrazara y ella correspondiera.

-Nos vemos – una vez todos afuera, se dejaron guiar por el par de artistas, aunque Deidara tenía algo de resaca.

-Tengo sueño – la joven se recargo un momento en la espalda de su hermano menor.

-¡Quítate! ¡No te recargues en mí! – se sacude para sacársela se encima pero ella mejor se fue a la espalda del moreno.

-Aquí es bastante cómodo – pasa sus brazos por el firme cuello de Kakuzu, quien no se inmuta para nada ante el ligero peso de la chica.

-¡¿Por qué a ella no la quitas y a mi si?

-Ella no es tan molesta como tú cuando estas en mi espalda, además ya se durmió. Tú solo quieres que te cargue cuando ya estas cansado, pero no te duermes – sigue caminando, su hermana voltea la cara y le saca la lengua y se acurruca de nuevo.

-¡Bastarda! – corre detrás de su amante y sigue el paso con un malhumorado puchero y los brazos cruzados en el pecho.

Pasadas unas cuantas horas, llegaron a su destino. Frente a la gran roca que cubría la entrada se movió al ser activado el sello, cortesía de Sasori.

-Baja – la chica se suelta y cae delicadamente en el suelo, mira a su alrededor, un enorme pasillo y al final de este una enorme puerta, que se abre desde adentro y al ser abierta por completo descubre al resto de la organización en una sala de estar, completamente tranquilos.

-Miren nada más, creo que vienen mas de los que se fueron – Kisame comenzó a hacer alarde de su buen sentido del humor.

-Ella es Himetsu, mi hermana gemela y es la jinchuuriki del Gonbi – todos se sorprenden, para corroborar la historia de su hermano saluda a los demás con su cola de chakra.

-¿Y que quiere un jinchuuriki con Akatsuki? – el Líder se pone de pie y enfrenta cara a cara a la joven.

-Vine a… "Unírmeles" si se le puede decir así.

-¿Por qué? Nosotros queremos conseguir a cada uno de ustedes… ¿Por qué matarías a aquel que comprende tu dolor y es tu semejante?

-Por el simple gusto de matar – sus ojos destellaron con un brillo rojizo y una sonrisa se formo en su rostro, una risa que daba el vago recuerdo de una Hiena se escucho por la cueva.

-Bien… Te mantendremos vigilada… No confío en mi presa.

-Nah – le saca la lengua y se recarga contra la pared. Hidan se le acerco para hablarle al odio.

-Necesito tu ayuda

-¿Qué quieres?

-Esque… Quiero tener sexo con Kakuzu.

-¿Y eso a mi que me importa? Ve y dile, sedúcelo, lo que sea.

-Esque los dos ya estamos aburridos del mismo sexo.

-¿Y que, ya no te gusta o que?

-Si, si me gusta, pero quiero cambiar un poco la cosa… ¿Me ayudas?

-Mmm… De acuerdo, pero deja de ponerme esos ojitos de perro moribundo.

-Trato.

-Hidan – Pein sobresalto a los dos hermanos al hablarle solo al albino.- Himetsu dormirá en la que era tu habitación, muéstrale donde es.

-Hai, hai… Vamos – los dos desaparecieron en el pasillo.

-Veamos… Sasori, Deidara, Itachi, Kisame, Tobi, Líder, Konan, Zetsu, Kakuzu… Esta es la mía.

-Era, tengo entendido que cada pareja duerme junta, exceptuando en ocasiones al Líder y a Konan.

-Si, si… Pásate y ayúdame de una vez.

-Bueno – pasan al cuarto, no es nada fuera de lo común, baño propio, cama, estante y un buró al lado de la cama.

-Bastante lindo – se saca la yukata y con ella caen algunos objetos bien envueltos en una sola pañoleta.

-¿Qué es esto? – Toma la pañoleta de la cama y la abre.- ¡Mierda!

-No seas marica, eso es solo una – de una manga de la yukata saca otro paquete igual.- Este solo tiene ropa mía.

-Si… Pero te molestaría decirme ¡¿Por qué tienes juguetes sexuales contigo? – Hurga un poco sacando un consolador, unas ataduras de cuero, cadenas, esposas, condones.- ¿Pues que crees que es aquí?

-Bueno… Eso no importa, siempre ay que estar preparada, aunque aquí sean muchos gay, en fin. Tú me pediste ayuda ¿No? Pues te voy a ayudar. Pero primero debemos ir al cuarto que compartes con Kakuzu – toma de la mano a su hermano menor, llevándose con ella el consolador, las ataduras y un lubricante.

-Me das miedo, ¿Sabias?

-Cobarde… Ahora, quítate la ropa y acuéstate en la cama – el albino, no muy convencido lo hizo, dejando ver a su hermana su hermoso cuerpo, bien detallado, vientre trabajado y sin exagerar.- Eres hermoso… - susurro sin que la escuchara.

-Hey, Himetsu.

-Ya, perdón… Ahora – tomo las ataduras y las fue poniendo en el cuerpo de su hermano, primero los tobillos para luego pasar por los muslos, dejando sus piernas abiertas ante cualquier cosa. Las ataduras subían por su vientre. Incorporo un poco al joven para pasarle una atadura por el pecho, pasando por sus brazos y atándola a la del vientre.- Listo.

-Pero – intento cerrar las piernas sin éxito – es incomodo… Me duele.

-Descuida… Esto te relajara – comenzó a frotar el miembro de su hermano y a excitarlo, repartiendo caricias en su pecho.

-Hi… Himetsu…

-Shh – tomo el lubricante y unto un poco en el consolador, el cual tenia vibrador incluido. Lo prendió y comenzó a introducirlo dentro de su estrecha entrada.

-¡Itai! – un ligero grito salio de los labios de su hermano.

-Shh – comenzó a moverlo despacio, para causarle mas placer le masturbo hasta que se corrió en su propio vientre. Apago el consolador y lo dejo así.

-Espera… Himetsu… - el menor trataba de recuperar la respiración.

-Descuida, solo iré por Kakuzu – salio del cuarto, en el pasillo se topo a Kakuzu.

-Kakuzu, justamente te quería ver a ti.

-¿Y por que a mi?

-Veras, Hidan esta en el cuarto de ustedes, dijo se sentía un poco mal y quiere que estés con él.

-Ohh… De acuerdo, gracias por el mensaje.

-De nada – se retira a su habitación mientras el moreno va a ver que le pasa a su koibito.

-Oye Hidan, ¿Estas bien? Himetsu me dijo que… - lo que ve lo deja sorprendido: Hidan, atado en la cama, con un rubor en la cara y el cabello despeinado, un consolador en su trasero y lleno de un líquido blanquecino.

-Hidan te vez…

-¿Cómo alguien que fue violado?

-Para nada, te vez demasiado tentador – se acerco con sigilo y se posiciono entre sus piernas, saco con cuidado el consolador y comenzó a lamer todo el semen de Hidan.

-Kaku… - el albino miraba todas sus acciones sonrojado y un poco avergonzado.

Mientras afuera de la puerta, Himetsu escuchaba todo con atención.

-Si que soy buena para esto – se felicita al escuchar los gemidos y lloriqueos de su hermano.- Mejor me voy – tranquilamente camino hasta su cuarto y se encerró a dormir un rato.

Con los dos amantes inmortales.

-Jo…der – el albino recibía las últimas estocadas de su amante, unas ligeras lagrimas desbordaban de sus ojos y como último acto se corrió entre ambos vientres.

-Eso… Fue estupendo… ¿De donde sacaste estos amarres? – le pregunto mientras comenzaba a quitarle las ataduras y dejar que su koibito se relajara.

-Me las prestaron – susurro antes de quedarse dormido por el cansancio.

-Duerme – le acomodo en sus brazos y se relajo, comenzó a leer un libro para entretenerse mientras Hidan seguía dormido en su pecho.

Pasadas unas horas tocaron a la puerta, era Himetsu.

-¿Están presentables? – pregunto sin entrar.

-Espera – rápidamente Hidan se puso unos pantalones mientras Kakuzu solo se quitaba la capa.- Ya, pasa.

-Dice Konan que es hora de cenar.

-Ohh, ya vamos – los tres salieron y una vez en el comedor, todos se sentaron como deberían, con la diferencia de que Himetsu se sentó al lado de Hidan.

-Hidan – el albino voltea aburrido donde su hermana, quien solo le pateo por debajo de la mesa.

-Au – le devuelve el golpe y así siguen hasta que…

-Hidan, Himetsu, tranquilos ya – el líder para su pleito antes de que se agarren el cabello.

-¿Continuamos luego?

-Ya estas – chocan las manos para cerrar el trato.

Una vez que se termino la cena, algunos fueron a la sala de estar y otros a sus cuartos.

-Entonces… ¿Himetsu, no?

-Si… Tú eres Hoshigaki Kisame, reconocido asesino de Kirigakure por matar al Mizukage.

-Vaya, si que te informas.

-Claro que si, se los crímenes que cometieron casi todos ustedes – se recostó en el sillón, al lado contrario su hermano, dejando sus piernas entrecruzadas.

-Oye Hidan ¿Cómo es tener una hermana gemela? – le pregunto por simple curiosidad el rubio.

-Nada del otro mundo, es como tener un hermano, pero…

-Que es igual a ti en el físico y a veces en ciertos gustos… De hecho, de pequeños no podían diferenciarnos y a veces era divertido pero…

-No era gracioso que me dijeran niña.

-Ni tampoco que me dijeran niño.

-¿Acaso no usaban ropas diferentes? – pregunto con incredulidad el ojiverde.

-Éramos de la misma talla, los viejos que nos adoptaron no veían el problema por comprarnos ropa similar.

-Pff… Jajaja – el rubio se arranca a reír y los demás le ven con cara de que ya enloqueció.

-¿Y ahora que te pico, rubia? – preguntó la albina.

-Si de niños los confundían… Jaja… Significa que o parecen hombres o parecen mujeres, según lo que quieren aparentar… Ay mi estomago…

-Jeje, es cierto – le confirmo el moreno.- Hidan es casi tan fino como una mujer.

-Y Himetsu parece tener carácter de los mil demonios, justo como un hombre.

-¡Idiotas! – los dos hermanos les gritaron y prefirieron no hacerles caso.

-¿Qué esperaban? Después de todo, Hidan y yo somos similares.

-De hecho, si Himetsu se corta el pelo, se parecerían mucho – la albina voltea a ver a Kisame y se levanta.

-Hidan y yo seremos muy parecidos, pero no por ello voy a cortarme el pelo como él, es la única manera en que nos diferencien sin que yo me tenga que abrir la yukata y quitarme las vendas…

-Bueno ya… Himetsu, ¿Por qué no haces uno de tus famosos jutsu para divertirnos un rato, eh? – le sugirió su hermano menor.

-Mmm… ¿Por qué no? Es decir, de niños nos encantaba ver quien de los dos podía igualar o superar al otro.

-Bien, hazlo.

-Ok… Veamos… ¡Ya se! – hace la posición de manos con el signo del carnero.- Oiroke; Otoko no Ko Doushi no Jutsu – una nube de humo la rodea y cuando se dispersa el resultado es este: Kakuzu sobre Hidan, desnudos en una pose comprometedora (Me imagino que ya sabrán como es xD).

-¡Ahhh! ¡Idiota! – La imagen se desvanece en una bola de humo y sale Himetsu con una sonrisa de completa superioridad.- ¡¿De donde mierdas sacaste eso? ¨

-Ahh, tengo mis aventuras – sonríe complacida.- Tu turno, menso.

-Bien… Oiroke no Jutsu – una nube de humo cubre a Hidan y al momento aparece Himetsu, en una pose sexy y completamente desnuda, sus atributos los cubre el humo.

-Tarado – le golpea para que deshaga la técnica.- Eres un idiota.

-Tu mamá, pendeja, tu mamá.

-Somos gemelos idiota, tenemos a la misma madre – su hermano solo se le hecha encima y comienza a jalarle el pelo.

-Ya – trata de interrumpir Kakuzu, es molesto que se pongan en plan de niñitos peleándose.- Que ya – sube su tono de voz pero ahora Himetsu tiene sometido a su hermano con una llave.- ¡Basta ustedes dos! – los tentáculos separan a ambos hermanos, manteniendo a Hidan amarrado por las manos y a Himetsu por el cuerpo entero.

-¡Joder Kakuzu! ¡Suéltame!

-Joder – la albina pega su cabeza al piso en señal de derrota. Pronto los tentáculos la liberan.- Gracias.

-¡¿Qué? ¡¿Por qué la sueltas a ella y a mi no? – El mayor no le responde, solo lo toma como a un costal y se lo sube al hombro.- ¡Eh cabrón, bájame!

-Es mejor que ya nos vayamos a dormir – comento el marionetista.

-Si, tienes razón Sasori – le dio la razón la albina.- Buenas noches – una leve reverencia y se fue por el pasillo a su cuarto.

-Creo que estar aquí podría afectarme… ¿O beneficiarme? – pensó en voz alta antes de meterse a la cama y dormir sin dejar que los sonidos de su hermano siendo prácticamente violado por su amante la molestaran.

Gomennnn! Se que me tarde un milenio en subir de nuevo u-u pero fue por falta de inspiración lo juro U-U

Gracias a aquellas que me dejaron reviews y me agregaron como historia favorita nwn.