No sé cuánto tiempo paso, pero podía sentir como me quedaba poco tiempo en este mundo, en mi mente solo estaba la imagen de una mujer de cabello marrón y ojos chocolate, su piel era blanca y era hermosísima. La voz de un hombre me sacó de mis pensamientos.

Edward aguanta –una voz masculina borró la imagen de la chica-

B…e…l…l…a –gemí fuertemente cuando sentí como unos dietes atravesaban mi cuello, una sensación cálida comenzó a recorrer mi cuerpo, que poco a poco comenzó a quemarme, le suplicaba al hombre que me matará pero el solo me pedía perdón sentía como cada parte de mi cuerpo ardía, no sé cuánto tiempo estuve así hasta que el calor comenzó a ceder y abrí mis ojos por segunda vez-

Todo se veía diferente, los colores eran con mayor nitidez, escuchaba millones de sonidos y voces por todas partes estaba paranoico seguramente, intenté recordar algo pero solamente había blanco… nada no sabía quién era, ni que hacía en este lugar que parecía una casa lujosa, ni que me había sucedido. Escuche unos pasos acercarse a mí.

Edward, soy el Dr. Carlisle, puedes estar tranquilo –su voz sonaba tranquila y paciente-

Que me paso? Que hago aquí? Porque siento tanto ardor en la garganta? – el ardor era terrible era como… era como sed si eso era-

Tuviste un accidente aéreo y estabas a punto de morir, Edward, perdóname pero… mencionabas mucho a una chica mientras te sacaba del agua, yo estaba de vacaciones con mi esposa Esme y te salvamos, lo que sientes es sed, ahora eres un vampiro –vampiro? Qué diablos eso no existía-

No me mientas… eso no es posible –me levante lo más rápido que pude y busque algo que probara que no era cierto, tomé un cuchillo e intente clavármelo en el corazón, el cuchillo se doblo completamente-

Eres inmortal, Edward y nunca envejecerás, te quedaras con 21 años por siempre, la única forma que tienes que morir es que te destrocen en pedazos y te quemen, y créeme que es algo muy complicado –el doctor hablaba y hablaba pero en eso llegó un olor… un olor tan delicioso, necesitaba sentirlo más de cerca, la sed en mi creció y me arranqué a correr, era mil veces más rápido que de lo normal-

No! Edward detente –no lo escuche solo me abalance contra aquel tipo y lo lleve a un callejón oscuro, no sabía bien lo que hacía, solo necesitaba zacear mi sed, mordí su cuello y su sangre comenzó a llenar mi garganta, yo bebía y bebía como loco, lo necesitaba su sabor me tranquilizaba, ya había terminado con él cuando Carlisle llego-

Me convertiste en un asesino! –Grite con rabia cuando vi el cuerpo sin vida de aquel chico-

Edward, hay otra forma de alimentarnos, yo y mi esposa bebemos sangre de animales, no es tan apetecible como esta pero nos ayuda por un tiempo –se acercó a mí con calma mientras quemaba el cadáver de aquel chico-

Ayúdame, no quiero ser un asesino, no sé quien soy ó quien era, no recuerdo nada –golpee la pared que estaba frente a mi haciendo que esta de rajara grandemente-

Eres muy fuerte ahora, debes medir tu fuerza y si te ayudare, serás como un hijo para mí y Esme –me tomó el hombro reconfortándome- y poco a poco iras recordando alomejor, eso es algo que no puedo precisar

Las voces? Como callo las voces? –Me senté apoyando mi espalda en aquí callejón-

Edward, no sé qué voces hablas, quizá sea tu don –se quedó pensativo-

No Carlisle no estoy paranoico de eso estoy seguro –lo miré desafiante y en un segundo estaba frente a él-

Leíste mi pensamiento… -sonrió suavemente, este tipo me estresaba era demasiado tranquilo-

Creo que si… esas son las tontas voces –me relaje un poco, la sed se había ido al menos-

Regrese a la casa con el doctor de la paz y tranquilidad y me contó toda la historia de los vampiros y lo de los tal Vulturi, veía que las horas y horas pasaban y no me daba sueño, esto era extraño, pero después me explicó que los vampiros no dormían y todo lo que conlleva ser un vampiro. La idea me pareció ya no tan mala después de todo, me dijo que estábamos en Alaska, creo que esto de ser vampiro me comenzaba a agradar, podía tener todas las chicas que quisiera porque sinceramente… me había convertido en todo un galán, no recordaba cómo había sido antes pero ahorita era otra cosa.

Tenía el abdomen marcado, mi piel era muy blanca pero sin llegar a lo exagerado para parecer un muerto aunque realmente así estaba, muerto, mi cabello de color bronce estaba perfectamente desordenado y mis ojos eran de un color escarlata intenso, Carlisle me explicó que si me alimentaba de animales como él, se me iban a poner color miel pero sinceramente dudaba poder lograr alejarme de la sangre humana, todo mi cuerpo estaba repleto de músculos pero sin llegar a lo exagerado.

Vivía en casa de Carlisle pero sinceramente me costaba mucho trabajo quedarme quieto en aquella casa , había salido a cazar con él y Esme pero no podía acostumbrarme a esa sangre, no me sabía tan delicioso como la humana, además de que Esme y Carlisle por las noches tenían sus maratones de sexo desde las 7pm hasta las 7am sin parar, ellos creían que no los escuchaba pero sus pensamientos eran peores o que las películas pornográficas que me ponía a ver por las madrugadas, esto de no dormir era bastante aburrido.

Había pasado un año viviendo con ellos me comenzaba a acostumbrar un poco a la rutinaria vida, solo que había desarrollado un gusto por la lectura, leía y leía libros, cuando me fastidiaba de los libros, tomaba mi lap top la cual me había regalo Esme por mi "primer año vampírico" y leía historias relacionadas con vampiros, en un foro llamado fan fiction donde unas lindas chicas escribían sobre vampiros y seres mitológicos como yo, se veían que adoraban a ese tal vampiro porque escribían mucho de él y de una tal Bella, ese nombre me sonaba mucho, cada vez que lo leía o escuchaba mi inerte corazón sentía cosas que no podía describir pero me gustaba esa situación por eso un día tome la decisión de alejarme de Carlisle y Esme por un tiempo, los quería muchísimo sobre todo a Esme era como una madre amorosa para mí pero necesitaba tiempo para mí, para ser libre.

Era 13 de septiembre no sé porqué pero ese día tomé la decisión de irme, les dije a Carlisle y Esme que me iría a cazar lejos así que tomé mi adorado Volvo le metí las cosas que consideraba más importantes para mí y me fui comencé a manejar sin rumbo fijo hasta donde el destino quisiera, recorrí gran parte de los estados unidos, cuidándome siempre del sol para que no se notara cuando brillaba y ese tipo de cosas.

Llevaba una vida en la que solo me guiaba por mis instintos, en todos los aspectos, cuando tenía hambre comía, cuando quería correr corría y así me pasaba la vida iba manejando hacia Washington cuando recordé una de mis aventuras con una pobre joven, solo la había usado para zacear mis dos instintos el hambre y el sexo.

Flash Back

Desde que la vi su olor me atrajo, era un olor como a miel, tenía su cabello negro sujeto con un prendedor era delgada y un poco más alta de la media normal, me llamó la atención su cuerpo así que tomé la decisión de conquistarla para llevármela a un callejón y después beber su sangre.

Cuando me acerqué a ella la noté nerviosa y su corazón se aceleró de una forma muy extraña, seguramente tenía algún problema en el corazón, la verdad no me importaba, me costó mucho lograrla convencer para aceptara más de lo normal, pero cedió me la lleve a un callejón, si lo sabía no era el lugar más romántico pero solo quería satisfacerme.

Ella gemía y gritaba sinceramente no me interesaba si de placer o de dolor, no me importaba ya que me sentí listo la mordí secándola de toda la sangre posible dejando su cuerpo inerte incendiándose como Carlisle lo había hecho con el primer tipo, era una buena forma de ocultar la evidencia

Fin Flash Back

Esas imágenes golpearon mi mente de forma violenta mientras pasaba cerca de L.A manejando, tenía relaciones con muchas chicas antes de matarlas pero algo me impedía sentir lo que los libros nombraban "amor", "pasión" y "deseo" hacia ellas, algo en mi interior me lo impedía y después me sentía mal, cuando veía a una pareja juntos me era imposible atacarlos ya que sentía algo extraño era como si antes de convertirme en vampiro había tenido una pareja así, pero no recordaba nada y eso me frustraba.

Pasaron seis meses de mi viaje por E.U la sed comenzó a apoderarse de mí y en la carretera vi el anuncio de un pueblo "Forks" lo pasé a mas de 160km/hrs entrando para alimentarme y por qué no, quedarme un tiempo a vivir ahí, el clima me era favorecedor y un bosque gigante.

Estacione el auto en una calle y me baje para caminar un poco, en el aire había un aroma que me hacía sentir bien como en casa… recorrí varias calles y avenidas pase por las escuelas y a mi mente venían imágenes pero no lograba entenderlas bien, los pensamientos de la gente era de que era un chico extraño, que me parecía mucho a una persona que había fallecido.

Pase cerca de un lugar donde aparentemente estaban construyendo un centro comercial y ahí percibí el aroma más dulce y embriagante de mi vida, era como una droga para mí, la cual necesitaba consumir de inmediato, sentí como la ponzoña llenaba mi garganta quemándola, me fui acercando a velocidad vampírica sin que la gente se diera cuenta y ahí encontré a la dueña de semejante olor.

Era una chica de cabello marrón largo y lacio su piel era blanca pero no al grado de blanco muerte como el mío, tenía unos preciosos ojos chocolate que te invitaban a pecar con ella, sus curvas, que curvas! Estaban ocultas en su ropa ancha, pero yo podía apreciarlas perfectamente, unos labios perfectos y rosados era la mujer más hermosa y perfecta que había visto.

Las cosas sucedieron demasiado rápido, una viga se soltó de la grúa donde estaba sujeta y todos corrieron menos ella, que quedó pasmada, yo corrí a velocidad vampírica y golpee la viga, haciendo que se rompiera en mil pedazos salvado a la chica, no entendía que era lo que me había sucedido, pero el solo imaginarme su sangre regada por todas partes me hacia estremecer.

Ed…Ward –susurraron sus pequeños labios antes de caer desmayada en mis brazos-