Los besos de Edward fueron bajando por mi cuello haciendo que salieran pequeños gemidos de mis labios, esta vez no me tenía que preocupar de que alguien nos oyera, estábamos solos en medio de la nada y si Carlisle y Esme nos oían ellos estaban peor que nosotros considerando que Edward y yo éramos unos adolescentes aún.
Le fui sacando su playera, el segundo que nos separamos para que pudiera salir de sus cabeza para ambos fue eterno ya que mis labios pedían los suyos con urgencia, cuando acaricie su espalda fría otra vez fue como sentirme en la gloria, recordé mi primera vez con él, pero esta vez él era un vampiro insaciable y yo una humana lastimada así que podía ser como nuestra segunda primera vez…
Él moría por arrancarme la blusa pero quitó cada botón con cuidado mientras bajaba sus besos por mis senos que comenzó a besar como si fueran lo más preciado del mundo, me esperé lo peor de que las imágenes de James llegaran a mi cabeza pero no lo hicieron, yo solo me limitaba a gemir cada vez que Edward succionaba mis pezones como un niño pequeño que suplicara porque su mamá lo amantara.
En un acto de total excitación cruce mis piernas por su cadera y lo obligue a girar, lo cual no hubiera logrado si es no hubiera querido, empecé a acariciar su pecho mientras el cerraba los ojos cuando besaba sus perfectos músculos y abdominales. Mordí suavemente cada uno de sus cuadritos haciendo que Edward gruñera de placer.
Baje mis manos hasta su pantalón y sentí como su miembro estaba tan duro como el concreto, le quité el pantalón y comencé a acariciarlo por encima de su bóxer lo cual lo hizo casi gritar de placer, el quería devolver todo lo que el me había causado en nuestra primera vez en nuestros encuentros cuando no nos hablamos.
Bella… cariño… no te vayas a atrever a… -era demasiado tarde cuando ya había sacado su miembro de su bóxer y lo sostenía con mis manos, era exactamente igual a como lo había visto la primera vez solo creo ahora era más duro-
Aaahhh! Diablos, flaca… -gritó casi desgarrando las sabanas de lo fuerte que las tenía agarradas-
Había escuchado que hacer sexo oral era terriblemente asqueroso pero cuando vi a Edward en ese estado lo único que deseaba incluso por placer propio era hacer eso… y así comencé primero lentamente y luego fui subiendo y subiendo de fuerza. Edward no dejaba de gritar y gritar primero que dejara de hacer eso y luego que no parara. Fui subiendo mis besos por su abdomen y pecho hasta llegar a sus labios que bese con pasión. Él haciendo acopio de "soy Edward el gran vampiro" me puso debajo de él otra vez y nos sonreímos de una forma graciosa.
Eres una diablita… -me dijo riendo-
Pero amas que sea así –acaricie su cuello, mientras reía con el-
Te voy a devolver el favor, nena –me guiñó un ojo antes de que pudiera protestar sentí como lengua ya estaba devorando mi vagina-
Edward no… -gemí con todas mis fuerzas cuando mezclo su lengua con sus dedos-
No que amor? –dijo con su tonta sonrisa torcida que me enloquecía-
NO PARES! –grite apretando las almohadas para no enterrar mis manos en su cabello y clavarlo en mi vagina-
Dame medio segundo, soy un pervertido pero… -desapareció y regreso con los chocolates que había metido a la mochila-
Que vas a hacer con eso? –lo miré casí riendo mientras me apoyaba con mis codos mirándolo-
Llenarte de chocolate… y comerte toda… -corto un poco de la tablilla y la comenzó a frotar en mi-
Pensé que la comida humana no te gusta –dije con un hilo de voz mientras abría más mis piernas y levantaba mi cadera para que Edward tuviera mejor acceso-
Te estoy comiendo a ti… no al chocolate –siguió besándome ahí abajo y yo casi desfallezco cuando el puso el chocolate en mi clítoris y lo mordió-
EDWARD! –Grite al grado de casi quedar ronca cuando llegue al orgasmo-
Si amor? –comenzó a besar mi vientre sonriendo yo aun no recuperaba el aire-
Puedes hacerme el favor de hacerme el amor por piedad? –le supliqué mientras lo besaba, sabía que iba a doler pero no me importaba necesitaba sentir a Edward dentro de mi ya no aguantaba más, incluso cuando su cuerpo frío estaba debajo de mí el calor era demasiado-
Si te duele me dices y paramos ok? –me dijo acariciándome toda otra vez-
Si amor –le sonreí y solo cuando la puntita de él entro a mi sentí el punzante dolor y me mordí los labios-
Te duele verdad, mejor paramos… -me miró lleno de dolor-
NO! Tranquilízate, es como si fuera mi primera vez… solamente -suspire aguantando el dolor- hay que tener… paciencia…
No te quiero lastimar Bella… -me miro como perrito abandonado-
Me matarías si me dejas con esta calentura… -le sonreí –
Entro un poquito más y el dolor seguía ahí pero las caricias de Edward hacían que no fuera tan insoportable.
Amor ya está la mitad… -sonrió Edward orgulloso-
Oh si flaquito nos falta la otra mitad… -dije mordiéndome los labios, ya no buscaba como acomodarme para que el dolor cediera-
Tranquila… ya se… -y eso fue lo último antes que saliera de mi un grito de asombro cuando la mano de Edward comenzó a moverse en círculos en mi clítoris eso hizo que el placer creciera y casi no me preocupara por el dolor hasta que su aterciopelada voz me sacó de mi burbuja de placer.
Nena… ya estamos listos… -soltó una risita- mis deditos son mágicos verdad? –yo sentí como la sangre llego a mis mejillas haciéndolas casi explotar-
Edward se comenzó a moverse primero fue doloroso tanto que le apreté el cabello hasta casi arrancárselo pero luego se fue convirtiendo en placer y más placer.
Cielos Edward no pares –estoy segura que le grite en el oído-
Maldita sea amor que rica estas –nunca pensé que Edward me hablara de esa forma, pero me gustaba, sonaba sexy en el- estas tan estrechita… -gruñó de placer apretándome con más fuerza la cintura-
Cambiamos de posiciones como tres veces, yo tuve como cuatro orgasmos… porque Edward y yo descubrimos algo… él NO SE CANSABA! Por más que intentáramos no se cansaba era imposible, cuando sentí que ya me iba a desmayar de tanto placer y de mi garganta ya no salían más gritos porque estaba ronca decidió que era momento de salirse de mí, cuando lo hizo me abrazo acomodándome sobre él y me fue arrullando hasta que me quedé dormida en sus brazos.
Edward POV
Había hecho el amor con Bella, me sentía tan feliz, los dos nos habíamos entregado para solo recibir amor y placer del otro, ahora la tenía sobre mi pecho, desnuda durmiendo con una leve sonrisa en sus labios, acaricie su espalda suavemente toda la noche y parte de la mañana ya que tardó en despertar.
Buenos días mi bella durmiente –le di un beso en la frente mientras ella me abrazaba más sonriendo-
Buenos días príncipe Edward –me sonrió abriendo sus ojos para perderme en sus preciosos ojos chocolate-
Te sientes bien? –le sonreí-
Mejor que nunca –beso mi barbilla- y tu?
Tremendamente feliz -reí suavemente-
Tenemos que regresar? –me preguntó tiernamente-
Mi amor, por mi me quedaría aquí y te haría el amor en cada rincón de esta casa, pero si, hay que regresar al menos por tu ropa –suspiré mientras la envolvía con las sabanas-
Bueno, hay que cumplir con el deber… -suspiró levándose con la sabana envuelta a su cuerpo, yo la veía abobado-
Qué? –se comenzó a reír y me lanzo mi bóxer-
Te ves terriblemente sexy así… -me puse el bóxer debajo de las sabanas-
Bella porque te tapas? –Suspiré levantándome de la cama y abrazándola por atrás- ayer te vi todo nena… -bese su oreja-
Porque no voy a andar andando desnuda por la vida –acaricio mis brazos que estaban atrapando su estómago que comenzó a gruñir-
Iré por algo para que comas… en lo que te vistes –salí de la casa para buscar algo en el bosque para que comiera-
Escuché los pensamientos que había en la casa y sentí como mi mundo se iba. Había visitas
