Edward POV
Después de mi llamada extraña con Bella, baje con Esme a la entrada de la casa para esperar nuestra entrada como habíamos practicado cuatrocientas veces con Alice, yo por más que me estire para ver a Bella no lo logré, maldita enana tenía previsto todo.
La marcha nupcial comenzó a resonar por las paredes de la casa y todos los invitados voltearon a ver al ángel que bajaba las escaleras del brazo de su padre, cuantas veces yo había dicho que Bella era hermosa había sido un estúpido, ella se veía… sublime su vestido blanco marcaba perfectamente sus curvas sin verse muy sugestiva, su maquillaje era natural su cabello chocolate estaba planchado y tenía algunas partes sujetas, cuando nuestros ojos se encontraron noté que los de ella están empañados por lágrimas, si yo en este momento fuera humano estaría igual que ella más allá de todas las distancias que se habían interpuesto entre nosotros, las habíamos recorrido con valor y amor.
Y aquí estábamos los dos mirándonos frente a un altar, con todos nuestros seres queridos de testigos del profundo y sagrado amor que tenía hacia Bella y ella hacía mí, el matrimonio solo era un símbolo de nuestra unión ya que Bella y yo estábamos unidos desde hace mucho tiempo.
Charlie tomó la mano de Bella y después de soltar un suspiró la puso sobre la mía
Edward, es lo único que tengo, cuídala mucho por favor –casi pude ver como Charlie estaba a punto de llorar-
Quédate tranquilo, la cuidare hasta con el último aliento de mi vida, te lo prometo –y esta era la segunda promesa más importante que había hecho en toda mi vida, cuidaría de Bella hasta que no pudiera más-
Limpié las lágrimas de Bella suavemente mientras ella sonreía y yo le devolví la sonrisa.
La boda comenzó con el sacerdote dándonos la bendición, era una misa preciosa, por salud mental de todos decidimos que Emmett no leyera nada era capaz de hacer algo no adecuando yo por momentos me perdía mirando a Bella que lloraba y lloraba de emoción, cuando comenzó el momento de los votos me tocó a mí primero
Yo, Edward Cullen te acepto a ti Isabella Swan, para amarte y respetarte, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y la pobreza, todos los días de mi vida –le sonreí a mí ya casi esposa mientras le ponía el anillo-
Yo Isabella Swan, te acepto a ti, Edward Cullen, para amarte y respetarte, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, todos los días de mi vida –me sonrió de una forma hermosa y me coloco el anillo muy concentrada-
Si no hay nadie que se interponga a esta unión –hizo una pausa que creo duró una vida, si alguien se atrevía a hablar está muy seguro que lo mataría-
En ese caso –sonrió el sacerdote- yo los declaro –dios mío cada vez faltaba menos- marido y mujer –bella y yo sonreímos más que nunca-
Edward, puedes besar a tu esposa –esas eran las palabras para que más necesitaba escuchar, tome a Bella de la cintura y ella automáticamente me tomó del cuello y nos besamos, este beso no fue como los que acostumbrábamos darnos, fue lleno de amor, era como quisiéramos demostrarnos todo en un beso, le pegue más a mi hasta que un chiflido de Emmett hizo que MI esposa se separara de mis labios cuando toda la gente se le unió para aplaudirnos-
Nos separamos aun sonriendo, Bella tenía las mejillas ardiendo por su sonrojo pero me encantada, era un adicto a ella. Caminamos por el pasillo ya como marido y mujer, mientras nos aventaban pétalos de flores.
Comenzaron las felicitaciones, cuando se acercaban las vampiresas Bella se ponía nerviosa, pero no entendía por qué ella se veía más hermosa que ellas y yo no me cansaba de repetírselo, después de una hora de buenos deseos nos dirigimos al patio para nuestro primer baile, Bella estaba nerviosa para variar porque no sabía bailar, comenzó la música y nos comenzamos a mover suavemente mientras todos nos aplaudían.
Esta feliz señora Cullen? –le pregunte mientras bailamos you make it real de james morrison-
Más que feliz esposo mío –me sonrió mientras la giraba-
No habíamos a bailado desde tus quince años -recordé ese momento, fue nuestro primer beso apasionado-
Es cierto –comenzamos a reír suavemente-
Te amo Bella –bese su mejilla con amor-
Te amo Edward –beso mis labios suavemente-
A nuestra danza se nos unieron Esme y Carlisle y Charlie y Renee, yo baile con todas las chicas de mi familia y Bella con los chicos hasta que comenzó Alice con sus maravillosos rituales de boda, el ramo y el liguero. Bella se subió en una silla con mi ayuda y lanzó el ramo, solo que tenía una pequeña trampa… salieron dos ramos disparados, uno lo atrapo Alice y el otro Rose, fue divertido ver la cara de miedo de Emmett y la cara de Jasper de felicidad.
Después de ayudar a Bella a bajarse de la silla, tuvo que subir una pierna sobre la silla para que yo le quite la liga con los dientes, ella me hecho una mirada endemoniada de que no se me ocurriera hacer nada indebido pero como terco que soy no le hice caso, ella se levanto un poco el vestidote y metí mi cabeza mostrando por fuera que no estaba metiendo las manos, como tenía las piernas baste abiertas aproveche el momento para besar desde su ingle hasta donde estaba su liga.
Bella POV
Comenzaron los rituales de lanzar el ramo y la liga, confiaba que Edward iba a ser un buen niño y no iba a ponerme nerviosa… pero que equivocada estaba… comenzó a besar mis piernas para ser más especifica mi ingle y mi entrepierna, maldito vampiro me las iba a pagar todas… yo intente no gemir y guardar la compostura así que solo me sonroje, sentí como comenzó a bajar la liga gracias a dios hasta quitármela, ya que la sacó me guiñó un ojo y yo le hice una mirada del mal. La lanzo y le calló a Emmett.
La boda fue espectacular, era de ensueño era como su yo una cenicienta por fin había encontrado a su príncipe azul que para efectos prácticos podíamos llamarlo "vampiro azul" y me había casado con él. Cuando Alice nos dio la señal, Edward me cargo e hicimos la tradicional escapada de los novios en el volvo de Edward que tenía las latas colgadas de la defensa y decía recién casados antes me había despedido de todos, sobre todo de mis papas que no dejaban de llorar, imaginarme que iba a verlos morir me partía el alma, pero era lo que había decidido y no podía cambiar de opinión. Le agradecía a Dios que Edward no pudiera leer mis pensamientos más que nunca en este momento.
Aun no puedo creer que estamos casados –rompí el silencio que teníamos Edward y yo mientras apoyaba mi cabeza en su hombro-
Ni yo preciosa, esto es tan… genial –sonreímos muy emocionados, yo me acerqué y comencé a besarlo primero con cariño y luego con más pasión-
Mmm Bells… creo que –no le permitía hablar por los besos- nos detenemos… sino… -otra vez más besos- te voy a hacer el amor aquí… -pudo exclamar después de varios intentos-
Y eso qué? Existen impedimentos para ti? –Reí sobre sus labios-
No, pero tu vestido es demasiado gigante y no vas a estar cómoda –dijo mientras me acomodaba otra vez en mi asiento-
Unos minutos después llegamos a una cabaña, similar a la que Edward y yo visitábamos cuando la lujuria nos ganaba, pero esta era doscientas veces más lujosa y romántica, me quede tan abobada viéndola que no me di cuenta cuando Edward ya se había bajado del auto y me tenía en sus brazos cargándome.
Edward… esta casa es… preciosa –le sonreí colocando mis brazos alrededor de su cuello-
Esta casa solo es para nuestra noche de bodas, mañana partiremos a nuestra luna de miel –me sonrió mientras abría la casa y entrabamos-
Siempre había sido mi sueño entrar a una casa en tus brazos para pasar nuestra noche de bodas –le sonreí, no podía evitar sentirme nerviosa, no era ni mi primera ni mi segunda vez con Edward pero me sentía rara, el suavemente de me dejó sobre el piso y me abrazo por la cintura-
Bella, a partir del instante que nos convertimos en marido y mujer, jure que te cumpliría todos tus sueños y yo te hice una promesa y estoy dispuesto a cumplírtela –acomodó mi cabello atrás de mi oreja e hizo que me arqueara un poco mi espalda para que sus labios quedaran en mi cuello.
