yeeey~
no fue un one-shot.. aún así, sigue siendo corto xD
como sea, enjoy :)
Lágrimas Sinceras
Por una parte, siento que el mundo se cae a pedazos cada vez que lloras en frente mío; pero, por otra, me satisface ser el único ante quien lo hagas.
- Marth, cálmate… por favor. – Pidió, envolviendo torpemente con sus brazos al príncipe. Su voz se quebró por momentos; suerte que con los sollozos de Lowell no se oyera.
Vaya… ¿Cómo fue que llegó a la habitación de su compañero? ¿Y desde cuándo que éste se encontraba tan aferrado a él? No lo sabía; todo había ocurrido bastante rápido. Ike simplemente le había seguido hasta su habitación y no pudo contenerse al oír la dolida voz de Marth entre uno que otro lamento. Así que entró…
- Lo siento… - Murmuró el mercenario, sintiéndose culpable de la angustia del menor. Claro, porque seguramente si no le hubiese dicho a éste que "algo no andaba bien" con él, Marth no se hubiera lanzado a llorar como una niña.
- No es tu culpa. – Respondió el otro, secamente, aún en los brazos de Ike. Oh, qué manera de sentirse humillado… su orgullo no se lo perdonaría. Marth nunca se había visto tan necesitado de consuelo.
Pasaron minutos, que el príncipe confundió con horas; y el mercenario, con segundos. Se mantuvieron en silencio; sólo los incontrolables sollozos de Marth se hacían oír de vez en cuando. A pesar de eso, Ike no podía sentirse mejor. Le pareció egoísta, por supuesto, y también extraño, por su parte, el encontrarse en aquella oscura habitación, sentado en una cama desconocida, con Lowell llorando en su pecho.
- Ya es tarde… - Susurró el príncipe. Al parecer, las lágrimas se habían llevado con ellas su ánimo. Repentinamente, se separó del tierno abrazo de Ike, y se levantó, con elegancia.
- ¿Qué ocurre? – Preguntó confundido el mayor de los dos, en un estado como de profunda paz y tranquilidad.
- Vuelve a tu habitación. – Le pidió amablemente.
Su mirada, vacía en un principio, ahora expresaba una inmensa gratitud hacia su compañero.
Ya en la puerta, Ike miraba extrañado al príncipe. Pareció darse cuenta de que, al estar con los demás, utilizaba una máscara. Esa máscara, con esa sonrisa falsa, y con esa mirada… que simplemente no decía nada. Pero notó, también, que por primera vez, el príncipe se había quitado la máscara ante él… había dejado su orgullo de lado, y se había mostrado tan frágil y débil como nunca antes.
- Gracias, Ike. – Habló fuerte y claro, ofreciéndole algo más que su mano para estrecharla: una sonrisa. Una sonrisa sincera, como ninguna otra que el mercenario hubiese visto en el semblante de su compañero. No pudo evitar sonreírle de vuelta. Tampoco pudo evitar abrazarlo.
- Puedes confiar en mí. – Susurró al oído del joven príncipe. – Siempre. – Agregó.
De ser por él mismo, se hubiese quedado así por quién sabe cuánto tiempo… pero no quería incomodar más al arisco de Marth, y mucho menos, no quería que nadie los viese en pleno pasillo, abrazándose; por lo cual, dio media vuelta y sin decir más, se fue.
No oyó la puerta de Lowell cerrarse hasta que bajó las escaleras por completo, para dirigirse a su habitación.
Bastó con tenerte entre mis brazos para darme cuenta de lo mucho que te necesito… bastó con sentir tus desesperadas manos aferrándose a mi espalda, para darme cuenta de que tú también me necesitas.
reviews? :D
