Edward POV
Mientras manejaba a la pizzería iba a pensando en todo lo que había sucedido en mi vida, me había casado con la mujer de mi vida, me había muerto y ahora era un vampiro, perdí la memoria pero la recupere gracias al amor de la mujer que me esperaba en casa, no iba a negar que la idea de una pequeña Bella o un pequeño Edward me parecía la cereza en este pastel de felicidad pero igual sino llegaba no me iba a amargar, lo último que me faltaba era convertir a Bella en vampira… pero si seguía así de extraña que no dejaba que la tocara iba a ser bastante difícil…
Compré la pizza y regrese a nuestra casa, no era muy grande pero era lo que íbamos a necesitar Bella y yo para aparentar que seguíamos siendo humanos, suspiré ante tal idea y llegue a la casa, intenté tocar lo menos posible la pizza para no enfriarla. Entre a la casa y deje las llaves sobre la mesita que estaba alado de la puerta.
Amor ya llegue -le avise a Bella, pero solo fue silencio… sentí como algo presionaba mi pecho deje la pizza sobre la mesa de la cocina y subí en menos de un segundo a la habitación. Después de haberla visto casi muerta con el atentado de James, esto era lo segundo peor que había visto en mi vida. Bella estaba tirada entre el baño y el cuarto y esperaba que solo fuera un desmayo. Corrí a su lado le intenté hablar.
Bella, amor respóndeme –la sacudí suavemente, pero no hubo respuesta, a los dos segundos ya tenía a Carlisle alado de mí-
Como llegaste? Que tiene? Carlisle dime que está bien –le supliqué al ver a mi esposa en tales condiciones-
Alice me aviso, sospecho que es lo que le pasa y si va a estar bien Edward… -me sonrió tranquilamente tomando mi hombro- tienes alcohol y algodón?
Tengo las botellas de licor que dejo Alice y el algodón que Bella usa para desmaquillarse –lo miré esperando que estuviera bien con eso-
Esta perfecto, iré por las cosas, tu por favor recuesta a Bella en la cama que este lo más cómoda que pueda –vi sus pensamientos y comprendí que por el golpe le dolería la cabeza, Carlisle regresó con las cosas y cuando Bella olio el alcohol regreso enseguida aturdida-
Mi vida esta bien –le sonreí acariciando su cabello-
Ed, no sé qué paso… -Carlisle escuchaba el vientre mi princesa- me estaba viendo en el espejo ya sabes la gordura… y de repente todo se puso negro –estaba agitada-
Bella, Bella tranquila –suspiró Carlisle que tenía una estúpida sonrisa es que acaso no veía lo que estaba pasando?- no estás gorda…
Carlisle entiendo que me aprecies pero no tienes que mentir –lo interrumpió Bella- mi ropa no me queda –resopló enojada-
Chicos van a ser papas –sonrió Carlisle y Bella y yo nos quedamos en shock, solo sentí como su frágil mano apretaba más y más la mía-
Eso… -Bella rompió el silencio- eso… -no podía decir más-
ESO ES GENIAL –grité saliendo de mi shock abrazando a Bella con todo mi amor y cariño sin lastimarla, tenía a otro angelito dentro de su pancita que iba a ser mi hijo o hija- gracias mi amor gracias –bese sus labios con más amor-
Edward vamos a ser papas -repitió Bella como queriéndose convencer- vamos a tener un hijo… -sus ojitos se fueron llenando de lagrimas-
Corrección… -una cantarina voz interrumpió nuestro momento- van a tener dos hijos –sonrió-
Sentí como Bella quedaba débil otra vez pero sin desmayarse, no podía explicar lo feliz que me encontraba, mi corazón iba a explotar de felicidad, íbamos a tener dos bebes, dos angelitos, dos hijos.
Maldita seas Alice tú sabías todo y no me dijiste mala amiga -gritó Bella haciendo gala de su bien humor-
Bella, es que no estaba segura…. Igual y la impotencia sexual de Edward no te hacia feliz y no lo lograban… -suspiró preocupada por el enojo de Bella-
Edward no es impotente al contrario! Me hizo dos bebes –me defendió mi esposa orgullosa-
Si nos dimos cuenta de eso… créanme que ver el futuro de ustedes era como ver una película pornográfica –suspiró Alice-
Bueno y que van a ser? –pregunté curioso mientras acariciaba el vientre de Bella-
Creo que niño y niña –sonrió Alice- y Bella tendremos que ir de compras… -sus ojos se fueron iluminando y Bella vio a Carlisle con cara de suplica-
Mmm Alice, creo que Bella tiene que guardar reposo… además apenas tiene un mes… debe cuidarse mucho, pero tú le puedes comprar la ropa y traérsela –sonrió-
Perfecto! –Chilló- mañana iré con Rose a comprar todo –se fue danzando del cuarto-
Yo igual los dejo chicos, todo marcha bien… solo que tiene que descansar más Bella –sonrió- si tienen alguna duda solo háblame Edward –se despidió de nosotros y se fue-
Nos quedamos Bella y yo en silencio total, yo seguía acariciando su vientre y solo sonreíamos como tontos, estaba seguro que no había hombre más feliz en este momento que yo, tenía todo, yo solo pedía un bebé pero la vida me había bendecido con darme dos angelitos.
Vamos a tener gemelos –Bella rompió el silencio con una sonrisa que casi parecía risa-
Si mi amor, un pequeño y una pequeña –sonreí cuando sentí el calor de su mano sobre la mía mientras acariciábamos a nuestros hijos-
Ahora entiendo todo, mi cambio de humor, mi falta de ganas de hacer el amor, estos antojos, la pansa… todo es tan… -hizo una pausa- poco creíble
Pues créalo señora Cullen porque usted va a ser madre –la bese suavemente-
Estoy feliz Ed, estoy feliz –gritó riendo-
Yo igual –reí- vas a querer la pizza? –le sonreí-
Su cara de puso un poco verde y salió disparada al baño y comenzó a vomitar el almuerzo con fuerza, yo corrí a su lado y le sostuve el cabello mientras acariciaba su espaldita. Supongo que estos eran los ascos, el desmayo y los mareos y otra vez agradecía ser vampiro para poder cuidar bien de Bella y mis futuros hijos.
Bella se lavó los dientes y decidió que no quería cenar nada, se acomodo en la cama y yo bese su vientre para ponerme a platicar con mis angelitos me concentré para ver si podía leer sus pensamientos pero todo era blanco… pero apenas eran unas bolitas pequeñas… casi podía escuchar su pequeño corazón latiendo desbocadamente para vivir.
Ahora tenía tres razones para vivir, Bella la primera de todas en el mundo y mis dos pequeños, lucharía por ellos hasta mi último aliento y les daría lo mejor.
Si Edward Cullen el indomable vampiro que en su etapa neófita hizo y deshizo todo el mundo ahora estaba en una casa mirando a su esposa dormir y hablándole a su vientre porque ahí estaban sus otras dos razones de vida.
