Bella POV

Tenía ya seis meses de embarazo, si antes pesaba estar gorda, ahorita parecía que iba a explotar y claro cómo no iba a estar así si dos pequeñas vidas creciendo en mi vientre, cuando vimos el primer ultrasonido, llore de felicidad y estaba segura que si Edward fuese humano lo hubiera hecho igual. Estar embarazada de bebes vampiro era complicado, pateaban quince veces más fuerte que uno normal y aquí eran dos y al parecer no se llevaban bien… era mal de familia Edward y Alice se peleaban siempre.

Edward se desvivía por cumplir todos mis antojos que cada semana eran más raros, debía tomar vasos de sangre para alimentar bien a los bebés que ya habíamos decido llamarlos con nuestros segundos nombres, Marie y Anthony, así no habían pleitos de los abuelos ni nada. Esme y Renee tejían chambritas, porque yo resulté ser un asco para ese tipo de cosas, Alice me compraba ropa cada mes porque me dejaba de venir y después de cuatro días convenciéndola, logramos Edward y yo que Alice no interviniera en las compras de nuestros hijos, porque él y yo queríamos ver todo eso.

Cuando fuimos al centro comercial, las chicas que atendían me dedicaban miradas endemoniadas y yo abrazaba más a Edward, compramos todos los muebles en colores madera pero fuerte, no queríamos los tradicionales cuartos rosa y azul, y la ropa de intentamos que se vieran modernos que a pesar de ser unos bebes se vieran como niños grandes, aunque yo no me pude resistir cuando vi unos trajecitos de ovejita y leoncito, los compramos ya que desde que Edward era humano él decía que era un león y me iba a comer porque era una oveja…. Cosas tontas de adolescentes.

El ego de Charlie estaba por los suelos ya que iba a ser abuelito, pero no podía negar su felicidad, Rose me ayudaba bastante con todas las cosas al igual que Alice, Jasper intentaba por todos los medios controlar mi carácter cuando me ponía de mal humor y le gritaba a todo el mundo y Emmett… bueno Edward y yo le tuvimos que explicar que los juguetes eran para los bebes y que él no podía jugar con ellos hasta que los niños lo hicieran. Cuando nos dio a Edward y a mí su colección de Bob esponja para decorar el cuarto de los niños llore como dos horas de ternura y Emmett dijo que inundaría la casa…

En fin las cosas iban espectaculares, Edward y yo estábamos armando un álbum con la secuencia de cómo fue creciendo mi barriguita y de los preparativos para la llegada de nuestros hijos.

Ya era de noche y estaba comiendo mi segundo bote de helado de chocolate del día en la cama cuando Edward regreso de cazar, tenía la camisa toda rota y enseguida sentí un enorme deseo de besarlo y de hacer el amor con él pero mi barriga me lo impedía así que deseche la idea.

Como estuvo el buffet? –sonreí dejando el helado en la mesita de noche-

Me cené un jabalí riquísimo –me sonrió antes de besar mis labios suavemente y depositar dos besos en mi barriga-

Como se portaron? –se quitó la camisa rota para tirarla y el pantalón para acostarse a mi lado-

Patearon, patearon y creo que Marie empujo a Anthony porque sentí que se cambiaban de la lado –suspiré-

Serán terribles cuando nazcan… -comenzó a acariciar mi vientre y lentamente una sonrisa se fue dibujando en su cara-

Dicen que te aman –su voz sonaba conmovida-

Como sabes tú eso? –sentí las lagrimas chocar en mis ojos-

Ya puedo leer sus pensamientos –sonrió- Anthony dice que eres la mamá más preciosa del mundo y Marie dice que yo soy apuesto y que ya quieren que los abracemos y arrullemos por las noches –comencé a llorar como loca-

Yo igual los amo, pequeños, con toda mi alma… ya quiero que salgan de mi barriguita para poder jugar con ustedes –seguía llore y llore-

Hay un mensaje para todos… Marie quiere ir de compras con Alice y Rose, Anthony quiere jugar baseball con Jasper y que Charlie le enseñe a disparar, Marie quiere aprender a cocinar como Renee y tu –hizo una pausa-

Pequeños espérenme, no puedo hablar tan rápido –sonrió besando mi vientre y yo lo miraba ansiosa escuchando todo lo que decía-

A si! Dicen que no dejemos que Emmett toqué sus juguetes son de ellos y punto! –sonrió- y creo que Marie lo pondrá a jugar a tomar el té –soltó una risa y yo igual

Ambos quieren aprender a tocar el piano como yo y quieren que los llevemos a la playa apenas puedan salir –sonrió orgulloso –

Creo que estos dos pequeños tienen muchos planes… -sonreí- les prometo que les cumpliré todo –sonreí- solo no me muerdan cuando salgan… -acaricie mi vientre junto con Edward-

Y creo que la mamá de estos pequeños ya debe tomar sus vitaminas y dormir… -sonrió dándome las siete capsulas que tenía que tomar con un vaso de agua-

Una vez que me las tomé me acosté a dormir, tenía que hacerlo de lado porque de frente ya me era complicado.

Edward POV

Pasaron los dos meses y medio más, Bella estaba enorme, la pobre ya le costaba caminar pero yo la veía radiante, su cabello brillaba más su piel era aun más suave, sus ojos igual brillaban más, su mirada estaba cargada de ternura y amor, me fascinaba ayudarla a bañarse en la tina, ya que nos metíamos los dos y ella se apoyaba en mi pecho y los dos acariciábamos su hinchada barriguita mientras nos besábamos y jugábamos con la espuma del jabón, no me fastidiaba de estar con ella, al contrario dejarla me costaba trabajo irme a cazar y dejarla. Cuando yo me iba, Emmett se quedaba a cuidar a Bella y ellos se habían hecho muy amigos.

Desde que Bella cumplió los siete meses de embarazo preparamos la maletita para irnos a casa de Carlisle a que nacieran los bebes, no podían nacer en un hospital por su condición que eran mitad humanos y mitad vampiros. Todas las noches les poníamos música a los bebes mientras Bella y yo los acariciábamos porque ella leyó que era bueno para ellos… todo tipo de ritual y costumbre la hicimos, ella quería que sus hijos nacieran perfectos incluso se untó una asquerosa crema para que no tuviera estrías.

Bella estaba durmiendo esa noche… cuando sentí un olor extraño… no le di mucha importancia hasta que se comenzó a mover inquieta hasta que apretó mi mano que estaba sobre su vientre con una fuerza desconocida para mí.

Edward…creo que –gimió de dolor- ya es hora…. –era increíble cómo podía estar soportando el peor dolor que una mujer podía soportar y que su voz estuviera tan cargada de ternura-

Bellie, tranquila todo va a estar bien, mi amor… recuerda como practicamos respira –comencé a inhalar y exhalar con ella hasta que el dolor cediera-

Edward… creo que esos cursos no sirven cuando vas a dar a luz a dos niños vampiro –gimió clavando sus uñas en mi pecho- por piedad llévame con Carlisle ya! –Grito-

Está bien princesa… -la cargue lo más suave que pude y la subí al carro y yo me di la vuelta corriendo para acelerar a fondo-

Llego la hora –en sus ojitos habían lagrimas y emoción-

Llego la hora mi amor… no volveremos nunca a ser solo tu y yo -le sonreí-

Tendrás dos bocas más que alimentar –sonrió-

Claro, cazaré el doble –comencé a reír-

Ed… necesito que me prometas algo… -Bella me miró como nunca lo había hecho-

Si algo se complica… lo más mínimo… y tienes que elegir… sálvalos a ellos… -en su mirada había una súplica tremenda- júrame que lo harás

Bella… -intente tranquilizarla pero fue imposible-

JURALO –me exigió-

Lo juro… -suspiré mientras me estacionaba en casa de Carlisle-