Baje a Bella corriendo del auto, Carlisle ya nos esperaba, la acomode en una de las habitaciones que ya estaban diseñada para sala de parto, mi ángel estaba sudando en pleno invierno por el trabajo del parto ya estaba completamente dilatada cuando prepararon todo para recibir a Anthony y Marie, Bella estaba entre una mezcla de emoción y querer matar a todo.
Bien Bella es momento de pujar –dijo Carlisle sonriendo-
Bella comenzó a hacerlo perfectamente bien, pensé que moriría de tanto dolor que estaba sintiendo, pero creo que esa garra de ser madre la sacaba adelante, Rose y Emmett estaban listos para recibir a su ahijada Marie y Alice y Jasper estaban esperando a si ahijado Anthony, Esme le secaba el sudor a Bella y yo bueno yo servía para que me apretaran la mano y decirle cosas bonitas a Bella que estaba siendo muy valiente
EDWARD CULLEN EN TU VIDA! VAS A VOLVER A TOCARME MALDITA SEA –gritó mientras pujaba con todas sus fuerzas, lo dijo tan enojada que casi se lo creí-
En ese momento escuche el sonido más hermoso en toda mi vida, el llanto de mi hijo, Anthony había salido y lloraba fuertemente lleno de vida, rápidamente Alice lo tomó mientras ella y Jasper lo limpiaban
Está bien? Esta completito? –preguntó mi ángel mientras lo observaba-
Esta perfectamente Bella –sonrió Carlisle- ahorita Marie quiere salir –sonrió- ya siento la cabecita, solo una vez más Bella y todo abra terminado
Vamos mi cielo, falta Marie –le sonreí y Bella comenzó a pujar más fuerte que antes y Marie salió-
Mi pequeña niña, lloraba fuertemente aun más que su hermano, podía ver su cabello marrón igual al de Bella enredado, Rose la abrazo y la limpio junto con Emmett que no dejaba de hacerle cosas en su pancita haciendo que mi muñeca llorara más.
Bella soltó unas lágrimas de felicidad mientras yo besaba sus labios suavemente
Te amo Bella, te amo, gracias por estos niños mi amor, gracias –bese su frente suavemente, mientras Carlisle limpiaba a Bella, Alice y Rose traían a nuestros pequeños envueltos en una sabanita con un gorrito-
Y yo te amo a ti Edward –me sonrió mi esposa antes de besarme suavemente-
Cuando abrazamos a los pequeños ya éramos una familia completa, los pequeños eran hermosísimos, Anthony era mi clon en pequeño tenía el cabello cobrizo igual que yo, sus ojos eran verdes y su piel era del mismo color que la de Bella y Marie era exactamente igual a Bella, su cabello ligeramente rizado color marrón, sus ojos chocolate sus pequeños labios que formaban una pequeña sonrisa, su nariz parecía un botoncito y el tono de piel de su hermano. Ambos olían a dulce era como almíbar de los frutos más deliciosos del mundo.
Bella se fue quedando dormida, había sido una gran mujer, había luchado para dar a luz a nuestros pequeños, no había tenido ningún tipo de anestesia, así que la fui arrullando para que descansara acomodé a los pequeños en las cunas que estaban alado de la cama de mi antiguo cuarto cuando deje a Marie que descansaba igual o más cómoda que su mamá, Anthony estaba inquieto.
Tranquilo pequeñito… -lo mecí en mis brazos mientras me sentaba en la orilla de la cama- tienes que descansar…
El se seguía moviendo inquieto, me veía como intentando decirme algo, apretó mi dedo con fuerza y vi en su mente la imagen de Bella y de Marie.
Te entiendo, quieres cuidarlas… -le sonreí- tu hoy tuviste un gran día, déjame cuidarlas ahorita… y luego te tocara a ti –bese su manita que atrapaba mi dedo-
Poco a poco se fue convenciendo de esa idea y se fue quedando dormido en mis brazos, era la sensación más hermosa del mundo, lo coloqué en su cuna y activé el móvil para que descansaran. Yo me recosté alado de mi precioso ángel que descansaba, su barriga había desaparecido ahora solo estaba un poquito hinchada, pero nada del otro mundo, nunca la había visto dormir en tanta paz, realmente estaba descansando.
Bella POV
Estaba amamantando a Marie cuando recordé, ya habían pasado dos meses de que habían nacido, ese fue el día más feliz de mi vida, traer a estos pequeños al mundo había sido lo mejor que me había sucedido, después de conocer a Edward, claro, él era el causante número uno de que estos niños estuvieran conmigo,. Marie parecía mi clon y Anthony el clon de Edward solo que Marie tenía el carácter pasivo de Edward, casi no se enojaba y era muy tranquila, Anthony no, era demasiado inquieto si no lograba lo que quería no comía Marie no comía primero, se preocupaba más por su hermanita que por él, era un caballerito y solo tenía dos meses de vida.
Edward insistía en que yo no me levantará a darles de comer en la madrugada, el podía hacerlo perfectamente y así yo descansaría pero me negaba a la idea, eran mis hijos y yo tenía que alimentarlos, mis ojeras eran más marcadas que las de Edward cuando tenía hambre pero no me importaba, Carlisle había dicho que tenía que pasar por una transfusión de sangre todos los días porque los niños me habían mordido y había un poco de ponzoña en mi interior, nada del otro mundo, pero si necesitaba la sangre además eso alimentaba mejor a los pequeños.
Marie dejo de comer y yo la acomode para sacar sus gases golpeando suavemente su espaldita, hasta que se quedo dormidita, sentí que alguien ya había hecho sus necesidades entonces la recosté para cambiarle el pañal. Anthony comenzó a sollozar suavemente cuando dejé a su hermanita en la cuna.
Que le pasa a mi novio? –le pregunté esperando a que me respondiera, el sonrió levemente dejando de llorar-
Así que me cambiaste por nuestro hijo –una voz aterciopelada me sedujo-
El es mi novio… tú eres mi esposo –le sonreí a Edward mientras arrullaba a Anthony suavemente entre mis brazos-
Quisiera ser Anthony en estos momentos –me sonrió besando mi cuello-
No te pongas celoso… -sonreí besándolo suavemente-
Bella… cuando Anthony se duerma, quiero hablar contigo preciosa –me sonrió-
Es algo malo? –Anthony atrapo mi pulgar entre sus pequeñas manos-
No, mi amor para nada al contrario –comenzó a reír suavemente- y usted caballero tranquilo, no le voy a hacer nada malo a su mami –acarició la suavemente la cabeza de nuestro hijito-
Saco tu sobreprotección… -reí besando la frente de mis dos amores-
Y sacó tu terquedad –los dos reímos y Edward se fue dejándome sola con nuestros bebes-
Seguí un rato más abrazando a Anthony, el parecía ser feliz en mis brazos ya que se durmió le di un beso en su frente, al igual que a Marie y fui a ver a Edward. El estaba sentado sobre la cama sonriéndome cuando entre, pero en su mirada se veía una tristeza infinita que me preocupo
Edward, pasa algo? –lo miré sentándome sobre su regazo para acariciar su cabello-
Estoy arto de verte sufrir –suspiró- estoy arto de ver cómo te caes de sueño para alimentar a nuestros hijos y yo he sido un cobarde y no he cumplido mi promesa –su mirada cada vez estaba más llena de dolor-
Mi amor… me estas asustando… lo de las ojeras pues solo es mientras los niños crezcan… -le sonreí- y lo de la promesa… -me silencio poniendo un dedo en mis labios-
Todavía quieres que te convierta? –me miró a los ojos directamente-
Un mundo de pensamientos llegaron a mí, obviamente quería que Edward me convirtiera, no había otra cosa que deseara en la vida, pero tendría que estar lejos de mis hijos para no lastimarlos, pero podría cuidar de ellos por siempre, Edward y yo nos habíamos jurado amor para toda la vida. Cuando me adentre en los ojos de Edward, una película llego a mi mente y pronuncié las dos letras que cambiarían toda mi vida y esperaba que fuera para bien.
Si –le sonreí a Edward, corriendo mi cabello a un lado para dejar libre el acceso a mi cuello-
Los labios de Edward me besaron por última vez como humana, la próxima vez que sintiera sus labios seria como una vampiresa digna de su belleza. Sentí como su aliento golpeaba mi piel para dar pasos a sus labios que depositaron un beso suavemente y ahí sus dientes fueron entrando a mi piel desgarrándola a su paso.
