He vuelto mas tarde de lo que pensaba y tal vez antes de lo que ustedes pensaban 1313… debo decirles que he sido iluminada, soy una nueva persona!! He visto la luz y he comprendido que de nada sirve protegerse del mundo sin aprender nada y manteniéndote "casi nueva", verán estaba tirada como cachalote varado sin hacer nada y pensando en como facebook complica tanto la vida cuando me acorde de un proyecto de tercero medio donde debiamos hacer nuestro autobiografía como si estuviéramos muertas con ochenta y tantos años, como sea la busque y luego de leerla me di cuenta de que entre mis cavilaciones antes de morir por una enfermedad terminal (light xD) estaba que el sentido de la vida era contribuir a la creación de una buena manera, algunos lo hacían salvando delfines, otros haciendo una sociedad mas justa como los abogados y otros tan solo plantando arboles, decía "fui feliz al darme cuenta de que estaba todo en el mundo para que fuera feliz, de nada serviría haber ayudado a la creación si luego me daba cuenta de que no había sido feliz", lo habre escrito parta ganar buena nota pero inconcientemente siento que quizás no estaba solamente "metiendo caca", como sea esto ha sido el tren de los pensamientos con Jeux d'Enfants…. Espero que algo les haya echo clic como a mi, RETOS DE LA VIDA VENGAN A MI, LOS ESPERO!!

Pd. Alguien se ha dado cuenta de cómo ha avanzado mi redacción desde que empece con 13 años??? ;'D

Quiero agradecer a quienes dejaron su opinión en un pedazito de review en los últimos dos caps:

Lady Paper: FELIZ BICENTENARIO! Nos perdimos de vista pero un gusto haber conversado contigo (y);Rani07: Tu si que me hiciste reir!! La verdad es que SI vi titanic, y Mi nombre es Sam al momento de escribir los últimos capítulos, pero se te olvido siete almas xD esa si que hace llorar! Por supuesto no había forma en que todos terminarían mal pero hacia falta el momento de tensión mayor para luego… la resolución! Otra cosa, prendiste una luz en mi mente con lo de "imagina que harian los personajes" thank you so very much!;Sayuri Nara: Gracias oh-muchas-gracias por el pedazo de review que dejaste!! Todo lo que quería lograr con el cap 13 dijiste que sentiste fue como VICTORIA!! Ojala logres mantener la super atmosfera de "ohmygosh no puedo dejar de ver que pasa!" y sobre lo de pedir ayuda…tssss lo leo y te encuentro la razón pero estaba drogada! Fue la agonia del hoyo scuro en el que me encontraba, te haría sentir mejor el saber que la ayuda que recivi y que me rescato fue un simple consejo de " piensa en que harian los personajes"???? xD un saludo y a leer!!;Mire: ajajajaja merci beacup xD;Shihoran: graciasssss!! El plan era que se les rompiera el corazón y lloraran sangre pero una que otra lagrima esta bien (Y);AngelWTF: Feliz bicentenario!! Supongo que argentina por el che no? xD el final TIENE que haber logrado lo que esperaba, ojala te guste como a mi;Coptesita: lo mejor está por venir….1212 xD disculpa por no ser puntal pero bah tenemos 17 tenemos derecho a ser impuntuales mientras podamos! ;);Miki1920: Lo lamento tanto por tu sufrimiento cuando parecías tan emocionada, pero era necesario exprimirles toda las emociones que pudiera para luego subirles la cortisona de una! 1414

Disclaimer: I do not own Detective Conan. or any of the characters/locations contained within this story.

Memorias de un Ángel by Glorious Jeux d'Enfants

Capítulo final: Cuando oiga tu llamado, parte B.

Banda Sonora:

Keep Breathing…… Ingrid Michelson

Charmed life (acoustic)….Joy Williams

Her morning elegance…Oren Lavie

Your Song….Kate Walsh

"…Y el tiempo no pierdas nunca en buscar, cosas que quieras que jamás encontrarás, pues ya verás que no te hace falta y aun sin el tú sigues viviendo ,pues esta es la verdad: lo más vital para existir te llegará"

Oso Balú, El libro de la Selva.

Desde pequeño Kaito había sentido una fascinación por la navegación y el mar, conocer el mundo, escuchar diferentes idiomas, oler diferentes aromas, probar diferentes comidas, en fin darse el tiempo de conocer todo lo que el mundo tenía para ofrecerle.

Claro, con la muerte temprana de su madre, el principal pilar de lo que solía ser su escena familiar, toda esperanza de completar su sueño se había visto en una irremediable pausa cuando su padre había decidido que el motto principal de los Kuroba sería el bienestar económico de las empresas, así es como el compromiso con los Nakamori había llegado a ocurrir, y como Aoko había hecho su primera irrupción en su vida.

Por un tiempo decidió darle el gusto a su padre y quedarse en Japón, pero ahora que había sido expulsado de su antigua vida y que empezaba de cero ,totalmente solo no había nada que lo detuviera.

Recostado en la bahía de Bali, sobre su velero disfrutando del sol y la leve brisa que hacía que se meciera con el va y ven de las olas sonrió perezosamente para si.

¿Que mas podía pedir? Esto hacía valer todas las pérdidas que pudo haber sufrido: su mamá cuando pequeño, la que había sido el eje principal de su vida; el despecho de su hermano, el desprecio de su padre y, claro Aoko se había casado finalmente con Shuichi y de seguro ya estarían esperando su primer hijo, pero bueno tal vez nunca había estado escrito que ella fuera para él y sinceramente, no era tan duro.

El sonido de una risa lo hizo crisparse, ahí en el puerto, tan conocida, aun equivocadamente amada y característica de ella.

Aoko!

Levantándose de un golpe y olvidando donde estaba se dispuso a correr hacia ella, claro que no era el mejor lugar para una carrera la proa de un velero, dando un tumbo cayó ruidosamente al mar.

La gente se agolpó rápidamente a mirarlo chapotear en el agua, algunos turistas sacando fotos para inmortalizar el momento, Kaito salió a flote y con una mueca de embarazo se despegó de los ojos su mojado cabello.

"Hey chico, dame la mano no querrás ser alimento para los tiburones no?" Un pescador de la zona se acercó a él y le tendió la mano para ayudarlo a salir, su voz en un rudimentario inglés; escupiendo agua Kaito aceptó su ayuda.

Ya en el muelle comprobó dos cosas:

1. Ni la risa era de Aoko.

y

2. Tenía pelo ajeno enredado en la lengua.

"Yiiiiiaaaack!"

Con un mechón en la boca menos y una decepción mas, Kaito levantó la vista y observó el inusual y puro azul del cielo.

El remordimiento y la culpa estaban carcomiendo viva a Kazuha Toyama.

Hacía meses que no sabía nada de Shinichi ¿Qué clase amiga era? Estaba sufriendo de primera mano el abandono de alguien importante para ella y lo único que hacía era pagarle con la misma moneda a su viejo amigo?

Ahora que lo pensaba, ¿Era realmente su viejo amigo? No recordaba muy bien lo que a Shinichi incumbía, lo conocía desde la infancia o desde hace solo unos años??...

Como fuera, lo más correcto que podía hacer era ir a chequear que aun estuviera vivo, hacia tanto que no lo veía que tenía problemas en recordar su rostro, bueno al menos sabía que sus ojos eran oscuros e inteligentes.

O eran azules?

Nerviosamente se agarró la cabeza con las dos manos ¿Qué le estaba sucediendo? ¿Se estaba volviendo loca? Quizás Heiji de verdad la había dejado con algún trauma profundo que le impedía relacionarse con seres cercanos a ella y su inconsciente la estaba protegiendo de ser lastimada de nuevo… si, eso era lo mejor.

Culpar al moreno.

Siguió con lo que había estado trabajando hasta ahora, estudiando propuestas de una empresa no gubernamental dedicada a la preservación de los hielos de la Antártica, solo era una aprendiz pero ahora trabajaba en algo que le gustaba, había logrado alejarse de los divorcios, las peleas y las trágicas historias de parejas que no fueron.

¿En qué había estado pensando hasta ahora? Trató de recordar, era algo de Heiji, no? Seguramente así era.

Ése Ahou.

Shinichi abrió los ojos con esfuerzo para encontrarse con la cara de un niño perturbadoramente parecido a si mismo, "Oh por Dios! He retrocedido en el tiempo y estoy hablando conmigo del pasado" fue lo primero que pensó.

"Shinichi…Kudo?" Preguntó vacilantemente.

El niño lo miró , sus azules ojos tan parecidos a los suyos brillando con un deje de esperanza.

"Papá?? De verdad eres tú?!"

El mundo se le vino encima a Shinichi, ¿Este chico era su hijo? ¿Quién era la madre? ¿Dónde Estaba?!! Y quien era la madre?!

Abrió la boca para decirle algo pero una voz de mujer molesta lo interrumpió.

"Kuroba Kaito! Que te he dicho de engañar a los vagabundos??!" Una mujer joven y delgada se acercó a ellos y tomando al niño de la mano se lo comenzó a llevar calle abajo, Shinichi se levantó con dificultad a tiempo para ver al mocoso sonreír burlonamente para luego sacarle la lengua.

Shinichi lo fulminó con la mirada hasta perderlo de vista bueno hasta ahí llegaba la teoría de viaje en el tiempo… limpiándose miró a su alrededor, se sentía… sano, miró su cuerpo y no le llamó tanto la atención el hecho de haber recuperado su peso normal, bueno no más que el haber caído desde un puente para luego despertar en un lugar donde la moda parecía haber retrocedido varias décadas y donde todos hablaban… francés??

Miró a su derecha y lo que vio si que lo sorprendió.

Un teatro.

Con paso vacilante se adentró en él.

Todo estaba oscuro, escuchó voces a lo lejos y se encaminó hacia ellas, con estupor comprendió que ya había estado aquí antes con Ran, el mundo tembló bajo sus pies y sintió que todo giraba a su alrededor.

"Oh Dios--!"

…..,……

1981 París

Ran Mouri se encontraba ensayando duramente, aunque recién eran las cinco de la madrugada. Igual que cada día, entrenaba desde la madrugada hasta bien entrada la noche, si quería llegar a ser alguien debía ensayar duramente.

La delicadeza y elegancia del ballet la habían seducido desde pequeña, el único impedimento que existía era su problema de salud, sin embargo, los doctores le habían asegurado a su familia que nada malo le ocurriría a su corazón mientras no se sobre esforzara, sufría mío cardiopatía dilatada.

En medio de un salto de pronto sintió el pecho oprimírsele y cayó al suelo, abrazándose en un intento de calmar el dolor y las fuertes palpitaciones de su corazón que casi le rompía los tímpanos.

-¿Sabes que si sigues así morirás?.-le preguntó una voz femenina, miró en esa dirección y se encontró con la figura de su melliza, Masami, que la miraba con reproche.

Fingió no escucharla, se paró con dificultad y continuó entrenando.

-No deberías esforzarte tanto.-Continuó Masami.-De otra forma, los esfuerzos que he hecho por ti serán en vano, te quiero y no deseo que te ocurra nada malo, por eso es que estudio medicina, para tratar de sanarte!!, pero que haces tú? Te exiges tanto o más que lo que haría alguien sano, ¿Te parece normal?

Calló esperando la respuesta de la bailarina, sin embrago esta nunca llegó, la chica siguió girando, suspiró derrotada.

-Tu corazón no lo resistirá por mucho.- Dicho esta dio media vuelta murmurando un cuídate y se marchó.

Cuando estuvo de vuelta sola en el gran escenario vacío intentó dar un salto pero volvió a caer.

Esta vez llorando.

El frío suelo tratado para que los bailarines no resbalaran en mitad de un baile la recibió refrescando sus brazos, piernas y rostro, el estruendo de su cuerpo al caer resonando en el solitario teatro, su vista se paseo por las butacas vacías de terciopelo rojo, los palcos principales con sus grabados de ángeles tocando flautas, violas, arpas, el techo y su pintura de querubines sonriendo traviesamente, la gran araña de cristal que colgaba del centro e iluminaba en las noches de gala. Le dio la sensación de que algo faltaba en ese paisaje, trató de resolver que era, arrugó los ojos con esfuerzo y disgusto frente a su propia tontería.

Lentamente se sentó y recogiendo sus piernas las examinó en busca de nuevos moretones, claro como bailarina ya tenía bastante de esos, sin mencionar el horrible proceso de transformación que habían sufrido sus pies para resistir el trabajo de punta, al ver que efectivamente la sangre ya había trazado un pequeño hilillo que bajaba desde su rodilla los ojos se le llenaron de nuevas lágrimas.

Era en momentos como este en los que a veces no podía evitar preguntarse cuando seria su turno para comenzar a vivir, el tiempo no era algo dado para ella, tal vez estaba escrito que nunca sería un personaje relevante sino solo una anécdota de alguien que luego la recordaría como una lejana personalidad...

Un golpe la distrajo de sus cavilaciones, volteo la cabeza rápidamente hacia el sector de las butacas, el típico y desierto silencio la saludó de vuelta.

.

Ran entrecerró los ojos escrutando la oscuridad.

"¿Quién está ahí?" aventuró hacia la semi-oscuridad del teatro en práctica.

Lentamente una sombra se desprendió de uno de los palcos más lejanos y ante sus ojos apareció un muchacho.

Con las manos en los bolsillos y una sonrisa nerviosa caminó hasta llegar al escenario donde ella aun no se ponía de pie, Ran lo observó con curiosidad.

"¿Quién eres?"

El chico pareció pensarlo, luego le sonrió sentidamente.

"Quién te gustaría que fuera?"

Ran dio un respingo, un sentimiento de déjà vu en su cuerpo, algo improbable ya que era un completo desconocido para ella, el chico se corrigió enseguida y sonriéndole con una sonrisa business-like le tendió una mano para ayudarla a ponerse de pie.

"Shinichi Kudo" Se presentó recorriéndola con la mirada ansiosamente, desconcentrada Ran al incorporarse se apoyó en su pierna herida y dando un respingo trastabilló antes de haberse puesto de pie completamente pero Shinichi ya estaba allí antes de que pudiera hacerse daño, reteniéndola más cerca , por más tiempo y con mayor fortaleza de la que realmente necesitaba. Ran pudo sentir el calor que le traspasaban sus fuertes manos sobre sus propios delgados brazos, sin saber que hacer en una situación así dio las gracias y dio un paso hacia atrás para dejar un espacio entre ellos.

" Monsieur Kudo esto… es usted parte de la compañía? Porque sino me veré obligada a pedirle que vuelva en horario de función" Ran habló rápidamente deseando que el extraño tuviera una razón de estar ahí y pudiera quedarse más tiempo en el teatro, algo en su persona la atraía vagamente y aun no podía deshacerse de la idea de que algo en su mirada parecía reconocerla.

Shinichi se removió, no tenía idea de que era lo que estaba pasando ni de porque estaba allí, no daba crédito de lo que sus sentidos le decían y por increíble que sonara extrañamente parecía que Ran aun no había muerto aquí donde sea que fuera aquí, ¿Qué significaba esto? ¿Había por ahí un Shinichi de 4 años a punto de verla morir? Ya se consideraba muerto al caer de ese puente pero alguien allá arriba seguro se había apiadado de él y le había permitido volver con ella.

Con Ran.

Tuvo que recurrir a una gran fuente de autocontrol para no romper a reír como idiota y tomar a Ran allí mismo quizás de verdad había muerto y solo estaba en una extraña dimensión paralela o solo estaba loco, como fuera no desaprovecharía esta oportunidad, ella aún no lo conocía se recordaba constantemente, debía tomarse las cosas con calma… miró a su alrededor curiosamente, encontró lo que buscaba.

"No hay problema, soy el nuevo pianista" Sonriendo tranquilizadoramente por fuera pero con una mueca en su interior, al momento deseo no haber dicho nada en su vida se había acercado a una flauta y mucho menos un piano.

Ran lo miró inocentemente.

"Qué pasó con Jacques??"

"Detenido por tráfico de anfetaminas" Masculló evadiendo sus ojos curiosos. Hurgando en sus bolsillos sacó un pedazo de tela blanco "Ten"

Ran lo tomó cayendo recién en la cuenta de que la había visto romperse en el escenario unos segundos antes , algo sonrojada le dio la espalda y procedió a eliminar los rastros de lágrimas que aun quedaban en su rostro, nunca nadie la había visto perder la compostura así, agradeció que el extraño no supiera que ya estaba en ventaja con respecto a ella y su construida imagen, solo por lo refrescante era un buen cambio conversar con alguien que no la conociera, se sintió relajada con el extraño chico que tenía enfrente.

Shinichi la observó descaradamente tomando conciencia de las diferencias entre esta Ran y la que él conocía, ésta llevaba el pelo tomado en una media cola mientras que él siempre la había visto con el cabello completamente suelto, su piel era mas tostada y su cuerpo más delgado y frágil a la vista. Eso lo trajo a la cuestión de por qué había subido al escenario con ella, apartando su saco rasgó un pedazo de su exclusiva camisa de marca, no que le importara mucho ,por mantenerla con vida junto a él rasgaría hasta los pantalones que tenia puestos.

Ran notó como el nuevo pianista del teatro se acercaba a ella, su corazón latió con anticipación como si él la fuera a abrazar de nuevo y se sintió como una tonta al notar que se agachaba frente a su pierna herida para secar el hilillo de sangre que seguía bajando ya olvidado, acostumbrada a la agilidad normal de su cuerpo se sintió fuera de su propia piel, fue consciente de su respiración, le pareció que el aire se hacía más denso y que cada movimiento que producía su organismo retumbaba en todo el anfiteatro.

Lo que más la descolocaba era el hecho de que él parecía estar disfrutando de esto , de alguna u otra manera lo sentía sonreír… aja, sip, allí estaba una risa joven y fresca pero a la vez gutural.

"Qué es tan gracioso?" Quiso saber, ¿Tal vez había sentido su nerviosismo y se estaba burlando de ella?

Shinichi rio más fuerte y se puso de pie sonriendo abiertamente.

"No es nada, es solo que- -veras, te pareces tanto a alguien que solía conocer en- bueno de donde yo vengo y es grandioso volver a sentir como que nos hemos reunido" Se encogió de hombros e hizo una mueca.

Ran le respondió con otra.

"Disculpa si te parezco algo violenta pero eres bastante críptico al hablar" Aventuró algo recelosa , lo estudio con curiosidad mas aun asi con respeto " No te había visto nunca por este sector de la ciudad, siempre has vivido en París o naciste en Japón?"

"Hey que eres, parte del CENSO?? Antes no solías ser tan curio- Jo! pero que teatro tan-err teatral !" se interrumpió y comenzó a dar vueltas fingiendo admirar el local, debía fingir que no la conocía se recordó.

Ran se sintió levemente ofendida y confundida; resoplando comenzó a recoger su bolso, su música y su botella de agua.

"Asi es, es toda una joya en esta ciudad tan fría" Comentó distraídamente, y comenzó a bajar los escalones para alejarse de allí "Bueno, me retiro fue un placer conocerle"

A mitad de un escalón sintió que le comenzó a faltar el aire, cerró los ojos tratando de concentrarse en respirar adecuadamente, intentando mantener el balance sobre sus pies; apenas duró unos instantes y el chico no se percató de nada.

Shinichi abrió los ojos con horror, que le dispararan si dejaba que ella se alejara de él nuevamente.

"Ces't magnifique! toda una casualidad que yo estuviera por hacer lo mismo, y que pasa con el trato tan frio? Sabías que el contacto humano ayuda a tu sistema linfático lo que a larga te asegura un buen sistema inmunológico y una vida feliz? Podrías estar desperdiciando una buen oportunidad de ser feliz al dejarme aquí" Comentó alcanzándola.

Ran lo miró burlona.

"No puedo creer que alguien sea tan rebuscado para hablar, seguro que eres solo un simple pianista?"

Shinichi sonrió complaciente y con las manos en la nuca se relajó, no era para nada difícil llevarse con esta Ran.

"Que dices? Es conocimiento común, venga yo te llevo el bolso me pone nervioso ver tus huesudos y desnutridos brazos doblarse con su peso"

"Huesudos y desnutridos? Permíteme decirte que si no fuera por mi corazón hubiese podido ser capitana de karate profesional" Respondió orgullosamente, frunció el ceño al ver la mirada sardónica que Shinichi le lanzaba.

"Claro, el karate es demasiadas exigencia para tu corazón… por eso lo más sensato fue hacerse bailarina que es menos físico pero aun parecido" Su voz teñida de ironía.

Ran hizo una mueca al darse cuenta de que en realidad algo de verdad había en eso.

"Ya que lo pones de esa manera… pero no lo cambiaría ser bailarina es lo máximo- estar en el escenario- - y sentir el publico ovacionándote es adictivo, por cierto" Lo miró inquisidoramente "Yo voy de regreso a mi casa, que camino tomas tu? no querrás pasarte y luego tener que devolver camino"

Shinichi suspiró largo y tendido mientras miraba el gris cielo sobre sus cabezas con un deje preocupado en su rostro, ¿Qué sería de él en este mundo del pasado? Tendría que comenzar de cero, construirse una identidad y una vida…

Un viejo recuerdo asaltó su mente, tendidos en una cama un frio sábado por la mañana, él y Ran recostados sin una preocupación en el mundo robando un trozo de sabana para envolverse en ella y dejar al otro en merced del frio clima, una sonrisa en su rostro y ella-

Ella riendo con esa risa tan característica y solo de ella mientras él la inmovilizaba y le robaba un rápido beso para luego acercarla a su cuerpo y acomodarse en el espacio entre su cuello y hombro, Shinichi cerró los ojos satisfecho en ese pequeño momento del mundo y se dejó arrullar por el calor que comenzaba rodearlos, ya casi dormido escuchó a Ran preguntar quedamente:

Si tuvieras el poder de volver a un determinado momento de tu vida, ¿Lo harías?

Si pudieras desear cambiar cualquier aspecto de tu vida, ¿Qué sería?

Miró desconcentradamente a la Ran humana y vulnerable que caminaba a su lado y que lo miraba con curiosidad y algo más que quizás podía crecer hasta ser algo mas fuerte, él mismo se encargaría de que así fuese, tenía toda una vida para asegurarse de ello, ahora nadie lo separaría de esta chica que un día lo había apartado de la trayectoria de un camión a punto de atropellarlo, después de todo era su ángel guardián.

Y no todos tenían la suerte de tenerlos en carne y hueso.

Esta era la Era para hacer todos sus sueños realidad.

"Por cierto" Ran interrumpió sus cavilaciones "Cuántos años tienes? No eres demasiado joven para ser pianista?"

"27" Respondió sin dudar, para su sorpresa Ran lo miró escéptica.

"Vamos se sincero, no te delataré con la policía ni nada si no quieres eh?... no me termino de fiar en ti, si eres un estafador te convendría correr ahora, tampoco quiero irme a la cárcel por estafa…" tomándolo por sorpresa se acercó a él y sigilosamente su mano en su bolsillo le arrebato lo que parecía una vieja billetera. Shinichi quedó petrificado al sentir su mano en su bolsillo del pantalón, esta Ran no solía ser tan relajada con otros hombres, verdad? Si era así entonces tendría una seria charla sobre eso cuando hubiese más confianza entre ellos.

Ran por otro tanto encontró lo que buscaba, con una exclamación de triunfo sujetó su cédula de identidad, Shinichi frunció el ceño sospechosamente ¿Desde cuándo él cargaba con su cédula en los bolsillos?

"Shinichi Kudo" leyó Ran, Shinichi le sonrió burlonamente, ella lo ignoró "Al menos eres quien dices ser, pero según esto, solo tienes…19" Lo miró oscuramente.

Shinichi le arrebató el documento de las manos y se lo acercó a la vista. Según esto apenas y se había graduado de la secundaria… pero estaba seguro de que él ya había ido a la universidad y tenía 27, era uno de los arquitectos más en boga del momento.

¿Qué más había cambiado con él entrando a esta época? ¿Tenía un hogar? ¿Padres?

Ran notó el tormento en los ojos del misterioso chico, algo cambió dentro de ella y tomó la decisión de ayudarlo.

La vida de Aoko se dividía en pequeñas unidades.

Si tuviera que considerar todo el camino que le quedaba por delante en una vida encerrada en una mansión solitaria, casada con un hombre al que no le importaba en nada y al que ni siquiera amaba, con un padre que se humillaba constantemente para no incordiarlo y así mantener algo de status en una empresa familiar que ya se hundía en la miseria probablemente no conseguiría llegar con vida al final de un día.

He ahí el secreto de la supervivencia, lo que hacía que toda una vida de infelicidad parecería soportable. Shuichi era apenas una personalidad ficticia en la mansión, nunca visible pero sus ordenes y comandos siempre en el aire: no hables con los sirvientes, no comas azúcar, nada de salir sin avisarme de antemano, los pantalones son para las lesbianas, ningún animal dentro del edificio, bla bla bla.

Vivía constantemente rodeada de reglas.

Lo que hacía que el romperlas fuera aun más dulce… una tachuela en el desayuno de Shuichi, crema fungicida por dentífrico, la tapa del váter pegada a la base con cinta adhesiva… ahh el vasto universo del niño bully se abría en un abanico de repertorio ilimitado para hacerle la vida imposible a su amado esposo, que luego de enterarse de la quiebra de su nueva esposa y el engaño del que había sido víctima se había negado a tomarla como mujer y así concebir un heredero.

Ya no se reconocía a si misma, tal vez la antigua Aoko dormía profundamente en su interior, esperando latente para volver cuando el entorno que la rodeaba no fuera tan hostil para su supervivencia, creía ahora comprender a Kaito y su tendencia a solo reírse de la vida y divertirse.

Él mismo que se había transformado en su fuente de inspiración para reevaluar su vida y caer en la cuenta de que no sabía en qué lugar de su vida estaba parada, lo que de pequeña había soñado para ella, aventuras, personas, risas, juegos…¿Qué había pasado con todo ello?

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Muy bien, según la policía local y su curiosa cedula de identidad, tenía dos padres Yukiko y Yusaku Kudo, grandes personalidades locales por la carrera de escritor de su padre y la de actriz de su madre, los que actualmente residían en Nueva York, vivía en un pequeño chateau a la salida de la ciudad con un par de sirvientes , los que amablemente lo pusieron al tanto de sus planes de estudiar en el extranjero en el MIT.

Vaya, entonces en verdad estaba en un especie de realidad paralela, no solo él había sido transportado a este tiempo, sino que toda su vida había sido reformulada.

Vagamente Shinichi se preguntó por Kazuha y que sería de ella, ¿aun no habría nacido? O tal vez era una pequeña niña en alguna ciudad perdida de Japón; como fuera, aquí estaba él viviendo la aventura más grande de todo su vida.

Quizás debería escribir un libro y hacerse un gran escritor como su padre ;no pudo evitar sonreír ante la ironía de que en el caso de terminar su autobiografía ahora sí que sería un éxito, o tal vez podría hacerse medico…tenia las calificaciones pero bah no era lo suyo, bombero? Detective? Chef de cocina? Después de todo estaba en Francia pensó con sorna.

La ciudad de las posibilidades.

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Para Ran Mouri habían días buenos y días malos; algunas personas elegían como parámetro de comparación si esa persona especial los había mirado o no, si habían logrado acertar el numero ganador de la lotería o seguirían juntando cartones en la esperanza de dar con él, pero Ran no era así, para ella la diferencia era si su corazón soportaría las medicinas o si terminaría dando una visita a urgencias con su cardióloga.

Bueno, hoy por lo visto seria uno de esos días malos.

Con esfuerzo recorrió el pasillo que separaba la estancia principal de la pequeña cabaña que compartía con su hermana Masami hasta el baño, consiente de cada inspiración y espiración, con una mano en el pecho y la otra buscando soporte se miró críticamente en el espejo del lavabo.

¿Lo que vio?… :Azul.

Su cara ojerosa, los labios levemente azules, el cabello desarreglado y la piel macilenta.

"Ughh, definitivamente un mal día" gimió con esfuerzo, una sardónica sonrisa en su maltrecho rostro, tanto sobre esfuerzo le estaba pasando de vuelta.

Llamó al teatro para avisar que no iría a practicar por tal vez lo que serían dos días, no hay problema le respondieron a sabiendas de que no tenían derecho a reprocharle unos días de ausencia siendo ella quien más tiempo pasaba en el teatro aun luego de la hora del cierre.

Decidió aprovechar del tímido sol que se asomaba entre las nubes de julio sobre la ciudad, con una taza de té se apegó a la ventana y miró distraídamente lo que la vista le ofrecía.

Vivian en un barrio antiguo en el que la mayoría de sus vecinos eran ancianas parejas que dedicaban la mayor parte de su tiempo en cuidar el jardín hecho por el cual toda la calle se veía extrañamente alegre y colorida, aun con la helada.

En contraste estaba su propio antejardín en el que la maleza ya había colonizado casi todo el lugar, claro Masami no tendría tiempo de cuidarlo con sus estudios de medicina y ella aprovecharía sus días sanos para ir al teatro y no volver hasta la madrugada por lo que tenía que aguantar la caótica vista desde su ventana.

Le pareció ver movimiento entre las plantas sospechando la presencia de un ladrón se puso de pie cautelosa pensando en la posibilidad de tal vez adquirir un perro que la hiciera sentir mas seguro en situaciones así, con cuidado se asomó nuevamente y consternada comprobó que no había ladrón; era el extraño chico Kudo que se había dado el trabajo de aparentemente despejar su jardín, envuelta en un delgado manto se dirigió hasta él, que encorvado afanadamente luchaba contra la maleza.

"¿Aparte de pianista eres jardinero?" Ran lo miró aprensiva sujetando contra su pecho su taza de té medio vacía.

Shinichi se incorporó y distraídamente se sacó el flequillo que su postura había hecho caer en sus ojos y miró críticamente su casa que aunque acogedora parecía perderse en medio de una selva semi urbana, inconscientemente los dedos de Ran cosquillearon con el impertinente deseo de correrle el rebelde flequillo.

"Es una lástima arruinar tan lindo barrio con este parque jurasico que estas criando aquí, así que no pude evitar hacerle un bien a la comunidad y como supuse que ni tú ni tu hermana se darían la molestia-" se detuvo en seco al mirarle el rostro a Ran "Whoa te encuentras bien?"

Ran se sintió levemente humillada al ser consciente del maltrecho aspecto que estaría ofreciendo al chico.

"Estoy bien" farfulló envolviéndose más en su cobija.

"Estas segura? Porque te ves como la muerte" replicó poco convencido él.

Ran frunció el ceño molesta.

"¿Siempre has tenido ese sutil y encantador tacto con el que sufre?"

La sonrisa que Shinichi le dirigió le pareció de tal manera íntima y conocedora que turbada decidió dejarla pasar.

"Te apetecería dar una caminata conmigo?" preguntó Shinichi de vuelta con su rostro neutro, mas aun naturalmente encantador.

"No sé si sea adecuado, hoy no es uno de mis mejores días y podría ser problemático si-" Ran comenzó a murmurar sola mientras Shinichi que ya se había quitado los guantes de jardinería la empujaba levemente instándola a dar pequeño y calmados pasos por la acera del acogedor vecindario; Ran se calmó y se dejó guiar por él, decidió generar charla con él " De verdad solo se te ocurrió pasar por el vecindario y comenzar a trabajar en el jardín asi de la nada?"

Shinichi sonrió para sus adentros, que mas podía hacer? Llevaba ya dos semanas aquí y aun no tenía idea de que haría con esta nueva vida que se le ofrecía; no había dudado en aprovechar la ocasión para visitar a Ran a la que había visto con frecuencia durante sus visitas esporádicas al teatro "solo para ver la cartelera".

"¿Siempre eres tan curiosa? Deberías agradecer el simple hecho de que me tomo el trabajo de pensar en tu ruinoso pantano aprovechando mi recién descubierta crisis vocacional, asi nunca vas a encontrar marido" Comentó mirando distraídamente las casas que lo rodeaban.

Ran abrió la boca dispuesta a insultarlo pero aparentemente incapaz de encontrar una palabra lo suficientemente fuerte, sonrió en un pésimo intento de parecer malévola en opinión de Shinichi.

"No lo sabrás tú pero antes de que empeorara mi condición era toda una belleza" alzó las cejas con misterio, Shinichi se detuvo y la miró con una sonrisa sardónica, dejándola continuar con su discurso.

"No me digas, cuéntame más por favor, la sorpresa me paraliza" su voz un fingido murmullo de sorpresa; se inclinó hacia ella con una sonrisa socarrona.

Ran también se detuvo y con una sonrisa sardónica de su propia cosecha se acercó aun más a él.

"Bueno, solo para que lo sepas era muy muy atractiva , los chicos hacían fila para invitarme a salir" su voz un chistoso murmullo.

Shinichi continuó acercándose.

"Y conociéndote, no les diste oportunidad al hacer la balanza entre ellos y tu sonso ballet..." sus labios hicieron contacto, un leve roce entre ellos.

Ran cerró los párpados y Shinichi dando un largo suspiro apoyó su frente sobre la de ella; permanecieron así un largo rato.

Abrazados en el frio.

.

Tokio era conocida por su gran torre en el corazón de la ciudad, pero también era posible encontrar otros rastros de arte en sus calles; una de ellas era una escultura de bronce en forma de escalera de caracol que ascendía hacia el cielo donde el agua se derramaba de su parte más alta hasta la base donde bañaba un simple cubo de acero; en el suelo una placa de cobre anunciaba al autor: Shinichi Kudo.

La gente que vivía en la zona gustaba de fotografiarse junto a la peculiar obra y cada vez que pasaban por ahí se detenían a admirarla sintiéndose orgullosos de tener algo tan art deco en su barrio.

Una mañana, como por arte de magia la escultura desapareció sin dejar rastro de jamás haber existido, la gente que antes tanto orgullo encontraba en ella no logró comprender porque ese pedazo de la ciudad les parecía estar en falta de algo.

Todos olvidaron que alguna vez había habido algo ahí o que había existido un famoso arquitecto llamado Shinichi Kudo.

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Cada día Shinichi se aportillaría a la salida del teatro de la ciudad cuando ya la ciudad estaría en penumbras y esperaría a que Ran terminara su jornada de practica; era parte de un ritual del que ya los dos consideraban algo normal en sus días.

Él ya había notado la apariencia demacrada de la chica al volver a casa y como a veces ésta se quedaría sin aliento a la mitad de una frase; algo en su fuero interno lo instaba a intentar disuadirla de tanto esfuerzo que solo perjudicaba su situación, mas convencido de que este mundo alterno en el que se encontraba estaba dispuesto para que ellos dos pudieran ser felices decidió ignorar el hecho.

Un día al ir a buscarla, por más que esperó en la puerta ella nunca apareció; más tarde se enteraría por Masami –la gemela de Ran- de que ésta había sufrido un pre-infarto producto de una trombosis arterial no tratada el día anterior y que estaba en el hospital.

Se sintió caer en un ataque de angustia, recordó los días luego de que Ran desapareció de su antigua vida, el frio permanente, la sensación de letargo que no se desvanecía ni con el paso de meses, presa del pánico corrió al hospital donde la gemela le dijo que Ran había sido derivada.

Temblando y con las pupilas dilatadas fue como los médicos lo encontraron esperando en el pasillo y asegurándole que Ran había llegado a tiempo a emergencia y que ya estaba estabilizada le permitieron el acceso por un breve instante a su habitación.

Allí estaba, en una cama de hospital fría, entubada, pálida y desorientada; pero viva que era lo que al final de día mas importaba, mirando distraídamente el paisaje que se asomaba por la ventana. Al verla Shinichi tuvo la certeza de que no permitiría que nada la arrebatara de su lado, fuera enfermedad o una intrincada historia de épocas mezcladas.

Mientras estuviera en su mano el poder salvarla de un destino fatal, la mantendría con vida como fuera.

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Hattori Heiji colgó molesto su teléfono móvil y decidió apagarlo para evitar mas llamadas molestas, todo el dia había estado recibiendo recados para un tal Kudo Shinichi, no importaba cuantas veces aclarara que no conocía a ningún hombre llamado asi seguían con los recados, ni modo tendría que cambiar su numero de teléfono.

De nuevo.

Recordó brevemente la última ocasión en el que había tenido que cambiarlo para evitar que su familia y cierta chica con coleta y grandes ojos vivaces lo localizaran luego de su no tan airosa retirada del país, y helo aquí dos años después y de vuelta, joven, con una gran trayectoria y a punto de comenzar una empresa con un viejo amigo de socio, el más joven de los Kuroba, Kaito Kuroba al que había conocido y ayudado pensando que se trataba de su hermano Shuichi Kuroba.

El proyecto: una flota naviera.

Con la mirada perdida en el puro azul del cielo tomó una decisión.

Era momento de regresar a Japón.

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Sentada en una banca bajo una elegante arboleada cumpliendo su papel de esposa en socialitè Aoko balanceo sus piernas distraídamente mientras el viento removía su cabello levemente.

Un grito llamo su atención, miró a su alrededor y vio a uno de los socios de Shuichi y su esposa discutiendo acaloradamente, el grito había sido producto de una abofeteada que el hombre le había asestado a su mujer seguramente por una actitud de ella que lo había molestado; tal vez creyeron que en la intimidad de los alejados arbustos nadie sería espectador de lo que ocurría.

El hombre miró a la mujer con ojos refulgentes de advertencia y luego dando media vuelta y recomponiendo una sonrisa de empresario se alejó hacia el centro de la finca donde el evento social se llevaba a cabo.

Aoko se acercó tímidamente a la mujer que sollozando silenciosamente intentaba recomponer su peinado y vestido, notó el prendedor de ésta en la gravilla del suelo y tras recogerlo se lo tendió con una sonrisa de triste complicidad, la mujer lo aceptó dignamente y se sonó la nariz con un pañuelito con bordes bordados.

"Lamento que hayas tenido que ver esto" le sonrió apenada.

Aoko se sonrojó.

"No fue mi intención inmiscuirme, de verdad, da la casualidad que me encontraba cerca"

La mujer le sonrió comprensivamente.

"No te preocupes, es parte de nuestro debe cumplir las expectativas de nuestros esposos. Ha sido mi culpa por no haber estado mas atenta de donde caminaba y haber arruinado un hermoso arreglo de jarrones" Guardando el pañuelo en una pequeña cartera, se despidió de ella y siguió el camino que había tomado su marido.

Aoko permaneció donde estaba, con horror preguntándose si terminaría asi como esa triste mujer.

Fue en ese momento que decidió abandonar a Shuichi de una vez por todas.

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Cuando Ran despertó se sintió tan bien que prefirió permanecer con los ojos abiertos un rato mas, respiró profundamente, distraídamente se dio cuenta de que ya no estaba intubada , seguramente hoy sería dada de alta; Aun no amanecía, y la habitación estaba agradablemente fresca.

Abrió un ojo con pereza y noto algo que había pasado por alto, alguien apretaba levemente su mano, con cuidado se incorporó y pudo a ver a Shinichi durmiendo sentado en una silla , la mitad de su cuerpo sobre las piernas de Ran, y su mano izquierda envuelta en la derecha de Ran.

Hablaba en sueños por lo que supuso que estaba soñando, sonrió burlonamente al escucharlo discutir con alguien que solo él podía ver.

Miró hacia la ventana, apretó la mano de Shinichi y acomodándose en la cama de nuevo se dispuso a dormir de nuevo, una sonrisa satisfecha en su rostro.

Si que se sentía bien hoy.

"Sólo hay dos maneras de vivir la vida. Una, como si nada fuera un milagro. La otra, pensando que todo lo que te rodea es un milagro"

Albert Einstein.

El detective lentamente sacó un cigarrillo, subiéndose el cuello de su abrigo se lo acercó a los labios luego de encenderlo y dio una larga calada, a su alrededor llovía torrencialmente, los peritos de investigación revoloteaban a su alrededor levantando la cerca que habían ubicado anteriormente, la mayoría al verlo le sonreía cordialmente e incluso le estrechaban la mano por el trabajo concluido.

Tenía frio pero estaba bien, la helada lo ayudaba a sentirse vivo, libre y fresco, la verdad es que nunca le había gustado la lluvia pero tal como muchas cosas desde que había llegado aquí ya no le desagradaban, nada lo incordiaba y se sentía a sus anchas.

Echó un vistazo a su reloj de pulsera, mas por hábito que por necesidad, el cigarrillo cayó de su boca a la vez que maldecía en alto y haciendo una señal en general para todos se despedía y salía corriendo.

Recorrió las calles que ya le eran familiares y que tanto le gustaban, dobló una esquina ya casi llegando al conocido teatro, dejó de correr y ahora caminó a su destino con paso seguro y resuelto a su destino relajado porque ya no había apuro, ya casi estaba ahí.

En la acera del frente un grupo de hombres y mujeres todos delgados y con un leve aire de elegancia y gracia natural , atravesaban las puertas de un teatro para salir al frío y húmedo clima, algunas mujeres gritando agudamente por el agua que les caía en el cabello desarmando relajados moños franceses.

El hombre paseó su mirada relajadamente por el grupo, buscando a alguien especial, una espalda en concreto, una cabellera conocida, un cuerpo ya aprendido de memoria, la encontró en el centro despidiéndose de todos con una graciosa sonrisa, sonriendo satisfechamente cruzo la acera en dirección a ella.

El resto lo vio aproximándose a ella por la espalda y haciéndole un ligero signo siguieron su camino, ella se giró y lo miró molesta.

"Shinichi?" Él se acercó a ella y la beso levemente "Hmm?" preguntó contra sus labios; "Llegas tarde" finalizó ella sin separarse, lo sintió sonreír antes de retirarse del contacto, la lluvia que caía a su alrededor les daba una sensación de privacidad.

Shinichi la miró con una sonrisa de medio lado.

"Como siempre" puntualizó burlonamente.

"Como siempre" corroboró ella sonriendo también. Él se quitó su abrigo y se lo pasó por los hombros a ella, sin preocuparse por la lluvia que lo mojaba, ya habría tiempo de que ella lo secara en casa, pensó traviesamente.

Llevaba 9 años viviendo en Francia con Ran, había hecho el cálculo de la muerte de esta en el pasado o mas bien en el futuro y había pasado la fecha sin problemas, ella nunca había muerto, se mantenía estable y vivía con él en un pequeño piso desde el cual disfrutaban de una increíble vista de una de las ciudades mas emblemáticas.

No sabría explicar lo que había ocurrido, quizás siempre fue su destino existir en este ahora y toda su vida anterior no había sido mas que un error temporal que había sido arreglado con la presencia de Ran, no extrañaba su vida de lujo y fama como arquitecto y nunca se le paso por la mente volver a retomar su carrera ,en vez de eso, bueno bastaba con decir que el misterio era parte de su trabajo diariamente.

Con respecto a Ran… su relación se había vuelto a construir desde que él apareciera una tarde en medio de uno de sus ensayos y fingiera ser un pianista, mentira que luego ella descubriría al escucharlo interpretar con una increíble falta de talento una sencilla canción de cuna, claro que para ese entonces ya había una gran relación de confianza entre los dos. La chica se había hecho una gran reputación pero no como bailarina sino que como coreógrafa, había dejado de entrenar tan espartanamente y había comenzado a vivir su vida, se alegraba de haber sido herida y de haber aprendido, de haber amado, de haber confiado y dejar que los otros confiaran en ella, había logrado lo que siempre había buscado y eso era el ser apreciada por quién era y no por la enfermedad que portaba.

Shinichi le había enseñado a atreverse.

Sinceramente, la vida no le podía ofrecer más.

Cuando llegaron a casa apenas cruzada la puerta Shinichi empujo suavemente a Ran contra una pared y tomándose todo el tiempo del mundo paseo sus labios rozando su quijada, maravillándose de la fría piel de ésta contra sus tibios labios, Ran cerró los ojos con una sonrisa y abrazando a Shinichi del cuello lo atrajo más hacia ella, el acogedor sonido de la lluvia cayendo sobre la ciudad los arrullaba.

Shinichi ahondó distraídamente en su fuero interno el como había sobrevivido sin ella todo ese tiempo.

Ran lánguidamente se dejó hacer y perder en su abrazo, dispuesta a no dejarlo ir nunca de su lado.

El resto ya vendría después para los dos.

Después de todo, el tiempo estaba de su lado.

Fin.

Memorias de un ángel.

Febrero 2010.

" El verdadero amor es como los fantasmas, todos han oído hablar de el, pero solo unos pocos lo han conocido"

François de la Rochefoucauld

GUSFRABA, que esto aun no termina; como ya deben suponerlo aun faltan dos epílogos: uno dedicado a Heiji y Kazuha que ya esta casi terminado y otro para Kaito y Aoko que aun está por comenzar.

Debo decirles que me hizo mucha gracia que casi todas las notas que recibí sobre los dos últimos capítulos hayan sido sobre como no podía dejar que esto terminara en tragedia, ajajaja de verdad, ¿cómo podría dejar las cosas como estaban y que ni kazuha ni Heiji se arreglaran?? Pero si son mi pareja favorita!! Lo mismo para Kaito y Aoko que me causan tanta gracia!

Respecto a este capítulo espero que haya sido de su agrado, se que la mayoría de los lectores odian los finales, personalmente quede satisfecha con la escena final, tal vez el tema central de este fic haya sido sobre deseos frustrados y sobre como podemos lograr lo que de verdad queremos sin conformarnos con lo que se nos viene; ya fuera Shinichi con una carrera en la que tenia éxito pero no le gustaba o Aoko con un compromiso a la fuerza, o Kazuha encerrada en un circulo de sobrevivir cada dia haciendo algo que ni siquiera sabias hacer bien, no nos olvidemos de Ran! Es por todos ellos que me alegro de haber podido arreglarles la vida! Ajajjaja vaya momento de inspiración! "Shinichi nunca existirá en el presente!, nadie lo habrá conocido nunca!"

La banda sonora es parte del "sabor" con el que sentí este capitulo, este universo y estos personajes, ojala la disfruten y lo sientan como yo (Y)

Sobre la nota a principio, es una simpatica anécdota que se que no les interesara asi que se las contaré igual xD, bueno como saben este año tuve que dar la prueba de selección universitaria, al momento de darla no tenia ni idea de que quería estudiar (sigo sin tener idea) para mas remate en vez de seguir el camino humanista me convencía de que ahora seria científica! Como sea, con cero preparación matematica, nula física y recién encontrada química me tire al azar apoyándome en el hecho de haber sido matea todos estos años, sorpresa! al parecer si tenia algo de científica en mi! Pero matematica me lanzo hacia abajo, asi que me quede sin universidad, sin carrera y sin planes para todo este año… estaba tirada sin saber que seria de mi cuando en mi ipod empieza la banda sonora de "el libro de la selva" será una canción para niños pero diablos que es sabio ese oso!! Vi la luz!!! No es curioso que si piensan en lo terrible que seria que les pasara algo y luego les pasa y se dan cuenta de que era mas terrible al imaginártelo que al vivirlo?? Bueno no las aburro, tengo vacaciones hasta marzo del 2011 cuando encuentre algo que si quiera hacer asi que pronto vendrán los epilogos!!!!!!!!

Glorious Jeux d'Enfants