¡Hola a todos!~

Aquí la autora hace acto de presencia para traerles un nuevo one-shot para la colección :DD supuestamente actualizaría este fanfic la semana pasada, pero estuve muy ocupada actualizando dos fanfics más y me olvide por completo de este TTuTT aun así, espero que este one-shot sea de su gusto.

Dos aclaraciones: La primera es, tal vez se habrán dado cuenta, que en los drabbles anteriores coloqué a Len y a Miku como cantantes de la corporación Yamaha, bueno, pues este one-shot vendría siendo un AU ya que colocó a Len y a Miku como gente "normal". (Normal entre comillas, ya sabemos que estos dos Vocaloids, al menos en mis historias, no son nada normales XDD)

Segunda aclaración: Este one-shot esta inspirado en el MV de "Honey, Honey" (Interpretado por Seamo en colaboración con Ayuse Kozue) canción utilizada como ending en el anime de "XXX-Holic" -w- les recomiendo ver el vídeo y escuchar la canción, si es posible con sub español :3


Titulo: Enfermo de Amor.

Summary: Len Kagamine es un chico "propenso a accidentes", por lo que ya es costumbre que casi siempre termine ingresado en el hospital. El rubio siempre ha odiado su estadía en dicho lugar, pero todo eso cambiara cuando conozca a la linda enfermera Hatsune.

Status: (3/¿?)


Disclaimer: Vocaloid no me pertenece. Todos los derechos de autor van para YAMAHA Corporation y CRYPTON Future Media.


"Enfermo de amor" by Mitsui Neko

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De vuelta al hospital… pero si apenas había salido de ahí hace una semana, pero esa era la vida de Len Kagamine.

Gran parte de su adolescencia se la pasaba ingresado en distintos hospitales debido a que este revoltoso chico de cabellos dorados y ojos azules siempre tenía la mala suerte de accidentarse. Len era lo que los doctores llamaban "propenso a accidentes", una manera menos cruel de decir que era un idiota o más bien muy torpe.

Todo empezó a los 10 años y ahora a los 20 sus desafortunados accidentes seguían ocurriendo, por lo que cada semana iba al hospital para ser atendido por el doctor Shion, del cual ya se había vuelto amigo precisamente por todas las veces que este le había atendido, de hecho, se había vuelto amigo de casi todas las personas del hospital.

Tal vez el único consuelo con el que Len contaba era que ninguno de aquellos accidentes había puesto en riesgo su vida, por lo que muchos lo consideraban afortunado. Afortunado seria si no tuviera ninguno de esos incidentes. También estaba el hecho de que contaba con un excelente seguro que le pagaba todas sus citas y/o operaciones.

— ¡Buenos tardes, señor Kagamine! Pero que sorpresa verlo por aquí. –Dijo con sarcasmo y en broma el doctor de cabellos azules y bata blanca- ¿Y a qué se debe su visita esta vez?

—Buenas, doctor Shion. Pues como vera, tengo la pierna rota. –Len apuntó hacia su propia pierna. Si se prestaba la debida atención podía notarse como el hueso de su pierna se había salido de su lugar.

—Oh, ya veo. No se preocupe solo es cuestión de acomodarlo. –Sin preguntar y mucho menos advertir al rubio, el doctor Shion acomodó el hueso de su paciente.

Se escuchó claramente el sonido de un "crack", seguido de un grito de dolor de parte de Len, que en seguida empezó a insultar al hombre de bata.

— ¡Joder! ¡Maldito doctor de mierda! ¡Al menos pudo haberme avisado! –intentó darle una patada pero la pierna aun le dolía.

—Uh, calmado, joven Kagamine. Ya habré acomodado el hueso pero su pierna aún sigue lesionada, de hecho tendremos que enyesarle y se quedara aquí un par de días hasta que se recupere.

—Uhm… -Len soltó un suspiro- de acuerdo.

— ¡Bien! En esta ocasión especial y debido que ando muy ocupado con varios pacientes, estarás bajo al cuidado de nuestra nueva enfermera. Señorita Hatsune, entre por favor.

El dolor que hace solo un momento el Kagamine estaba experimentando, desapareció al ver a la joven que había entrado a la habitación. Era una esbelta chica, de piel tan blanca como la porcelana, de cabellos color aqua amarrado en dos coletas gemelas y unos hermosos ojos esmeraldas.

—Buenos días. Mi nombre es Hatsune Miku y estaré a cargo de usted. –dijo la linda enfermera haciendo una reverencia. Por otro lado Len no contestaba, aún estaba anonado por la belleza de la chica.

—Miku-san es una "novata", así que por favor se amable con ella. –Le susurró el doctor Shion a su paciente- ¡En fin, ya debo irme! –Dijo animosamente como siempre- cuida muy bien del joven Kagamine, Miku-san. ¡Nos vemos más tarde!

Una vez fuera, Len dejo escapar un suspiro y de pronto sintió la mirada esmeralda de la enfermera Miku encima de él. No dejaba de mirarle con sorpresa.

— ¿Sucede algo? –se atrevió a preguntar.

— ¿Tu eres Len Kagamine? –El mencionado asintió- ¡Oh! Eres como una estrella aquí. He escuchado tantas cosas de ti. ¡Eres increíble!

Len arqueó una ceja confundido. ¿Lo consideraban una estrella? ¿Qué tenía de especial un tipo como él que se la pasaba accidentándose cada semana quedando hospitalizado? ¿O es que acaso había rotó un record?

— A-ah, pues gracias, supongo… -rió nerviosamente mientras se rascaba la nuca.

Miku solo sonrió y luego se encargó de acomodar la pierna de Len encima de la camilla para enyesársela.

No era la primera vez que lo enyesaban, ya anteriormente se había roto la otra pierna, hasta el brazo y su hombro, pero había algo peculiar con respecto al procedimiento de la enfermera Hatsune. La pobre chica parecía estar confundida sobre lo que debía hacer y para colmo termino lastimando a Len en varias ocasiones.

— ¡Lo siento mucho! –era la décimo quinta disculpa de ese día. Si él era el rey de los torpes, en definitiva la chica de cabellos aqua era su reina.

—Y-y una vez más, te perdono… -contestó el rubio forzando una sonrisa por el dolor.

Estaba sufriendo bastante bajo los cuidados de aquella enfermera, ¿pero a quien le importaba? Ella era un amor de persona. El tiempo en que estuvo en el hospital –una semana- ambos estuvieron conviviendo y conociéndose mejor. Miku tenía 22 años, recién se había graduado de enfermería, una carrera muy difícil según le explicaba ella. Cuando no estaba trabajando se encargaba de cuidar a su hermano menor Mikuo. Por su lado Len vivía solo mientras estudiaba en la universidad su carrera de astronomía. En casa vivía con su hermana gemela Rin y sus dos padres. Venia de una familia de mucho dinero.


Ya pasando los 7 días el joven Kagamine se dio de alta del hospital y fue despedido por el doctor Shion. La enfermera no pudo presentarse ya que tuvo que atender a otros pacientes.

Normalmente Len solía sentirse aliviado una vez estando fuera del hospital, odiaba esos lugares, con su olor a medicina, sus paredes de un desesperante color blanco y a los pacientes escandalosos, pero ahora estando ya en su casa, no era capaz de olvidar a la linda Miku, sintiéndose algo triste de no poder haberse despedido de ella y deseoso de verla nuevamente. Tomando en cuenta su suerte posiblemente la vería en una semana o dos máximos.

Pero la vida siempre ha sido cruel con el rubio y de pronto el chico ya no tenía ningún accidente. ¡Debía ser una broma!

Los coches que anteriormente le hubieran golpeado lanzándolo a media cuadra, ahora le rodeaban, las pelotas de beisbol que normalmente le daban en la cara rompiéndole la nariz ahora le daban en la cara a otro, las veces que tropezaba por las escaleras de su universidad terminando en un duro aterrizaje ahora concluían con un colchón que apaciguaba su caída.

—Vaya, Len. Que caída más fea. Por suerte Piko y yo pasábamos con este colchón. –dijo aliviado un chico de cabellos rosas.

— ¡Sí, que suerte! -gritó el ojiazul frustrado- ¡¿Y se puede saber por qué están paseándose con un colchón por los pasillos?!

—E-es el colchón nuevo que pedí. Lo llevábamos a mi habitación. –contestó el peliplateado de nombre Piko, asustado por los gritos de su compañero de clases.

Len simplemente gruñó aun molesto y se retiró intentando pensar de qué manera terminar hospitalizado nuevamente. Estaba a punto de rendirse cuando un "ingenioso" plan llegó a su mente.

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—Oh, vaya, pero si es el joven Kagamine. Ya se le extrañaba por aquí. –dijo el doctor Shion haciendo acto de aparición- ¿Y esta vez que paso?

—Bueno… -Len empezó a toser de manera preocupante- en realidad no vine en esta ocasión por alguna lesión física, pero no me siento muy bien… -volvió a toser.

—Hmmm… esa tos se escucha muy fea. Podría ser tuberculosis. Esperemos no sea así, pero solo para estar seguros ¡enfermera Hatsune!

Aquel nombre exclamado por el doctor Shion fue como música para los oídos de Len.

— ¿Si, doctor? –Miku entró al cuarto y al momento en que sus ojos toparon con los azules de Len, sonrió ampliamente- ¡Len-kun! A-ah… quiero decir, jo-joven Kagamine. Que gusto verlo de nuevo por aquí. –disimuló la joven de cabellos aqua mientras recibía una mirada seria de su jefe.

—A mí también me da gusto verla, Miku-san. –dijo Len devolviéndole aquella tierna sonrisa.

—Bueno… -habló de pronto el doctor Shion interrumpiendo el momento- ya es hora de que me vaya a ver a mis otros pacientes. Enfermera Hatsune, necesito que le saque unas muestras de sangre al joven Kagamine para ver si no tiene tuberculosis. En caso de que no sea así, haga todas las pruebas necesarias hasta averiguar qué es lo que causa su tos. ¿Entendido?

— ¡Si, doctor!

—Bien, ahora… los dejare solos. –el doctor de cabellos azules dijo lo último en un tono picaron mientras salía del cuarto, provocando que ambos jóvenes sonrojaran notablemente.

—En fin… -Miku se giró a ver al chico rubio- ¿Me permite su mano por favor? –preguntó amablemente.

Len no dudó ni un segundo y le ofreció su mano a la enfermera mientras sonreía como idiota. Tan perdido estaba que no notó cuando la peliturquesa intentaba colocarle el catéter sino hasta que sintió el punzante dolor en su muñeca.

— ¡Auch!

— ¡Lo siento mucho! –exclamó la joven. Al parecer había errado al querer encontrar la vena y así fue unas cuatro veces más de las cuales Len sufrió bastante.

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—Muy bien ¿Cómo estas todo por aquí? –preguntó el doctor Shion mientras entraba al cuarto después de un rato.

—Todo bien. Saque la muestra cómo me pidió. –Miku le enseño la bolsa con medio litro de sangre perteneciente al joven Kagamine.

—Enfermera Hatsune… -el peliazul se llevó una mano a la cara- le dije que sacara una muestra, una pequeña muestra. Solo bastaba con un poco que sacara con una jeringa. –reprendió a la enfermera novata.

Len, quien se encontraba algo mareado por la falta de sangre -además del dolor-, abrió los ojos como platos al escuchar lo último dicho por su doctor.

—Oh dios, lo lamento tanto… -La chica de coletas hizo una reverencia a su jefe y luego a Len.

—Ya no importa… -el hombre de bata soltó un suspiro y le devolvió la bolsa de sangre a la joven- solo lleve esto para la prueba de tuberculosis.

— ¡S-sí, señor! ¡Di-digo, doctor!

Una vez Miku había llevado la sangre para la prueba de tuberculosis –la cual dio negativo-. La chica aquamarina fue donde el joven Len estaba para disculparse con él.

—Lamento mucho todos los problemas que le ha causado…

—No te preocupes, en serio. –el rubio sonrió con ternura a su enfermera.

— ¿Hay algo que pueda hacer por usted? Para compensárselo todo.

—Hmmm… pues… -al principio Len pensó en pedirle a Miku que saliera con él, pero luego de mirar el rostro de arrepentimiento de la joven no fue capaz de hacerlo- ¿podrías traerme algo de la maquina dispensadora? No es por ser grosero, pero… la comida de aquí es horrible.

—Hehehe~ claro. No hay problema. –ahora la enfermera podría reivindicarse por todos los errores que había provocado. Solo debía ir a buscar algo en la maquina dispensadora ¿Qué tan difícil podría ser?

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—No sé qué paso aquí… y sinceramente no quiero saberlo… -comentó el doctor Shion seriamente, pasándose su mano por sus cabellos azules- tienes suerte de que el joven Kagamine no haya querido demandar al hospital por esto.

Un accidente desafortunado, provocado por la enfermera Hatsune. Ahora el pobre Len no solo se había fracturado la pierna de semanas atrás, también el brazo y ahora estaba recostado en su camilla, con ambas extremidades rotas enyesadas.

—Y-yo no sé qué decir… -Miku estaba avergonzada.

—Luego hablaremos, ahora discúlpate con el paciente. –El hombre de bata blanca se retiró.

La enfermera se acercó donde el chico herido.

—Quisiera disculparme, pero supongo que ya estás cansado de oír eso… -dijo con vergüenza Miku.

—Está bien, no se preocupe… no estoy enojado si es lo que cree.

—Sinceramente no sé qué pasa conmigo. No digo esto por presumir, pero siempre he sido una buena enfermera. Los pocos pacientes que he tenido me han agradecido por la manera en que los atendí. Creí que hacia bien mi trabajo… -Len no comento nada- pero desde que me encargaron atenderlo a usted solo he cometido error, tras error… no lo entiendo… -bajó la mirada- y ni siquiera pude averiguar cuál era la enfermedad que tenía…

—Sobre eso… -Len se aclaró la voz- creo que me merezco todo lo que me pasó.

— ¿Eh? ¿Por qué dice eso?

—Debo ser sincero contigo, Miku-san… No estoy enfermo, en realidad nunca lo estuve. Fingí todo solo para regresar aquí.

— ¡¿P-pero por qué?! –la chica le miró confundida.

—Porque deseaba verte otra vez…

— ¿Verme?

—Desde el día que te conocí no he dejado de pensar en ti. –Confesó el rubio con un leve rubor en sus mejillas, el cual se contagió en la enfermera- creo que me gustas… y-y solo quería verte para poder preguntarte… -agarró fuerzas para decir lo último- ¿Quieres salir a una cita conmigo?

—Len… -como si la enfermera de coletas no pudiera sentirse peor. Nuevamente bajó la mirada- lo siento mucho, pero yo no salgo con pacientes. No se nos está permitido, lo lamento…

—Oh, ya veo… -la expresión de Len era de pura decepción y tristeza- e-entiendo. Está bien.

—Pero aprecio mucho lo que hiciste por mí. En serio. –Miku miró hacia todos lados, asegurándose de que no hubiera nadie a su alrededor y besó la mejilla del joven- gracias.

—N-no es nada. –Len estaba más rojo que una granada. Todo el dolor había valido la pena con ese beso.


Aunque el doctor Shion le había recomendado que cambiara de enfermera, Len insistió en conservar a Miku. Si no iba a poder salir con ella como había planeado, al menos quería pasar sus últimos días en el hospital con la peliturquesa. Para su suerte, los accidentes cesaron y la joven Hatsune al fin fue capaz de demostrar sus dotes de enfermera.

Las dos semanas pasaron y Len se dio de alta. Como siempre, el doctor Shion salió a despedirse y para su sorpresa, la enfermera Hatsune venia acompañándolo.

—Hasta luego, joven Kagamine. Espero que la próxima vez que nos veamos sea en un bar o restaurante, pero no en un hospital. –estrechó su mano con el chico.

—Sí, yo también lo espero. –contestó correspondiendo el gesto.

El doctor sonrió y se retiró, dejando a paciente y enfermera solos.

—Fue un placer ser su enfermera. –Miku hizo una reverencia.

—El placer fue mío y lo siento por todas las molestias. –dijo Len mientras se rascaba la nuca- En fin, ya debo irme. Cuídese mucho, señorita Hatsune.

Miku miró a Len retirándose y de pronto le habló.

— ¿No vas a invitarme a salir?

— ¿Qué? –Len se detuvo en seco y se volvió donde la enfermera- p-pero tu dijiste que no salías con pacientes…

—Así es, pero ahora que ya estás de alta ya no eres mi paciente ¿verdad? –sonrió de manera coqueta.

—A-ah, si… eso creo. –dijo sonriendo igual mientras sus mejillas se ruborizaban.

La enfermera sacó un papelito en el cual estaba su número apuntado y se lo entregó al chico.

—Nos vemos mañana al final de mi turno… -se acercó a besarle su otra mejilla- Len-kun.

El rubio se quedó estático. Miró como la hermosa enfermera de seductor cuerpo entraba nuevamente al hospital, no sin antes mirarle de reojo y guiñarle.

Al final resulto que el joven Kagamine si estaba enfermo. Enfermo de amor.

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Cuando quiero puedo ser cursi. (?

Como siempre digo, espero les haya gustado esta historia uwu ¡Muchas gracias por los reviews y los favs!~ :'DD

Nos vemos la próxima semana con otro one-shot o drabble ;3

¡Cuídense y hasta entonces!~

Atte: Mitsui Neko