Boo!~ (?

Hola a todos! Mitsui Neko se reporta para dejar otra historia LenMiku «3

Muchas gracias por los reviews como siempre y bienvenidos los nuevos seguidores *u*

En esta ocasión, debido a que, por si no sabían, el Halloween es mi festividad favorita (aunque aquí en México festejamos el Día de Muertos uwu) y que hoy es 31 de octubre decidí subir este one-shot, pero no se preocupen, no es nada de terror, humor garantizado como siempre

Espero les guste esta historia y dejen un comentario -w-

Disfrútenlo!~


Titulo: Halloween Party

Summary: Aquella no era una fiesta de Halloween cualquiera, Miku tenía que lidiar con la presencia de su ex novio y su actual enamorado. La chica intentara evitarlos a ambos, pero detrás de los disfraces uno no sabe quién es quien.

Status: (6/¿?)


"Halloween Party" by Mitsui Neko

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—¡¿Miku, ya estas lista?!

La mencionada se miró al espejo y soltó un largo suspiro.

—Siii... -contestó sin muchos ánimos y salió del vestidor.

—¡Oh, te ves hermosa! -exclamó su amiga pelirosa.

La chica de coletas no estaba de acuerdo con aquella idea, pero había aceptado vestirse como su amiga le dijera.

Miku estaba disfrazada como la esposa del rey calabaza. Dicho disfraz consistía en una blusa blanca de botones con mangas cortas y un moño aqua, unos shorts negros cortos, calcetas aqua de rayas negras, guantes y un simpático sombrero con un lazo del nuevamente color aqua. Su cabello estaba teñido de naranja y usaba unos pupilentes para que sus ojos parecieran rojos.

—Me veo ridícula... -masculló la joven.

—Por supuesto que no. Te ves linda sin verte como una zorra, como otras personas... -susurró a una rubia disfrazada de bruja con un vestido tan corto que casi mostraba su ropa interior- Vamos a la fiesta o llegaremos tarde.

Luka -quien estaba disfrazada de una rockera zombie- tomó la mano de su amiga y juntas salieron de la tienda de disfraces directo a la fiesta de Halloween organizada por un buen amigo de ambas.

Miku no estaba muy animada con respecto a ir a dicha fiesta y no era porque fuera una antisocial o no le gustara el Halloween, sino porque se encontraría con su ex novio, Len Kagamine. Para colmo, la fiesta era en la casa de su actual enamorado y mejor amigo de Len, Yuma.

Estaba decidido, evitaría a ambos chicos y se quedaría pegada a su amiga durante toda la fiesta.

—Me protegerás... ¿Verdad, Luka? -preguntó Miku ya estando en la entrada de la casa donde venía todo el bullicio.

—Claro que si, Miku. Cuenta conmigo. -contestó la pelirosa al momento que abría la puerta de la casa.

Al entrar, tanto Luka como Miku se impresionaron al ver a tanta gente en la fiesta. Pareciera que Yuma había invitado a casi todo el colegio. Había cientos de personas, todos disfrazados, por lo cual era complicado saber quién era quien.

—¡Hey Luka, Miku! -acercándose a ambas chicas, apareció Gakupo Kamui. El apuesto pelimorado estaba disfrazado de vampiro y con el semblante tan elegante que el chico tenia, el disfraz le sentaba muy bien- Que bien que hayan venido. Las dos se ven fantásticas.

—Gracias. -respondió Miku, no del todo convencida y algo paranoica de encontrarse con alguno de los dos chicos mencionados anteriormente.

—Gracias, Kamui-san... Tú te ves muy guapo de vampiro. -contestó una apenada Luka que le sonreía al más alto.

—Oye Luka... Eeemm... me pregunta si era posible el que me acompañaras a...

—¡Me encantaría! -La pelirosa no lo pensó dos veces y se colgó del brazo del vampiro para luego irse con este, dejando a Miku sola.

—Gracias por la ayuda... -susurró la de coletas mientras veía a su amiga irse.

—¡Miku-chan! -una chica de cabellos verdes disfrazada con un vestido negro con capucha y una guadaña de plástico, apareció y abrazó a la pelinaranja- O debería decir, señorita de Calabaza. Te ves estupenda.

—Jejeje~ gracias, Gumi. Tú igual. Me gusta tu disfraz de recolectora de almas. Es muy original. -dijo Miku con sinceridad.

—Gracias, yo misma lo hice. -le sonrió a su amiga- Sabes... Tu disfraz hace juego con el de Yuma. Él esta disfrazado de Jack, el rey Calabaza. Supongo que escogió ese atuendo porque es el anfitrión y se cree el alma de la fiesta.

—¿Y eso que tiene que ver?

—Pues ya sabes, la calabaza es el símbolo y el espíritu del Halloween.

—Sí, como sea... Hablando de Yuma ¿Lo has visto?

—¿Eh? ¿Acaso lo buscas?

—En realidad quiero saber dónde está para evitarlo. -Miku rió apenada mientras se rascaba la nuca.

—Oh, ya veo... pues no me lo he vuelto a topar. Hay mucha gente en esta fiesta. -la tierna reaper observó por todos lados- ¡Ah, mira! ¡Ahí esta! -Gumi señaló a lo lejos, cerca de la mesa de bocadillos, donde había un disfrazado del Rey Calabaza.

Aquel disfraz consistía en un elegante traje antiguo, saco y pantalones negros, corbata de moño color carmesí, guantes igual negros y una enorme cabeza de calabaza que ocultaba su rostro.

—Vaya que llama la atención... -pensó Miku- Bueno, con tu permiso iré a esconderme. -dijo antes de salir huyendo entre la multitud.

—Suerte~


El rey calabaza se encontraba bastante tranquilo, no era precisamente una persona muy social y solo había ido ahí por la comida, razón por la que estaba cerca de la mesa de bocadillos; alzaba un poco la calabaza que tenía puesta para poder meter la comida en su boca, cuando de pronto vio a alguien disfrazado exactamente como él.

—Debe ser una broma...

—Ya sabes lo que dicen, amigo mío... -el segundo rey calabaza se retiró su cabeza mostrando al pelirosa que estaba detrás de dicho disfraz- las mentes brillantes piensan iguales.

—¿Y desde cuando tú eres una mente brillante? -el otro chico también se retiró su cabeza de calabaza mostrando su cabellera rubia y sus ojos azules.

—Oh, vamos Len. No seas malo. -Yuma hizo un mohín, pero en seguida borró aquella expresión por una sonrisa- Adivina quien vino a la fiesta. -el rubio alzó una ceja confundido- ¡Miku! Y escuche que esta disfrazada como la esposa del rey calabaza. ¿Acaso no te das cuenta? Es mi destino estar con ella.

—¿Solo por tener disfraces que hacen juego? -Len soltó un bufido- en ese caso yo también estaría destinado de estar con ella.

—Nada de eso, amigo. Tú tuviste tu oportunidad y lo arruinaste, ahora es mi turno y no cometeré el mismo error.

—Como quieras... -contestó el rubio de mala gana.

Yuma se volvió a colocar su cabeza de calabaza y le dio unas cuentas palmadas a su amigo en su espalda, antes de retirarse en busca de la chica de coletas.

Len vio a su amigo irse y frunció levemente el ceño. Él no lo admitía, pero en realidad deseaba volver con Miku. Quería enmendar todos los errores que había cometido con tal de que la chica aquamarina volviera a ser su novia, pero aquello era complicado con la joven evitandolo y con su mejor amigo acosándola cada que podía.

Solo un momento a solas, era lo único que Len pedía para poder hablar con Miku y convencerla de que regresara con él.

—¡Hey, tarado!

El rubio hizo una mueca de disgusto al reconocer la voz de la persona que le llamaba.

—¿Qué quieres, Rin? -le cuestionó a su hermana con fastidio.

La gemela de Len había ido a la fiesta disfrazada de diablilla. Aquel disfraz era una blusa tipo chaleco y una falda roja, corta -a solo unos tres dedos de las rodillas- parecida a un tutu. Las medias, los zapatos de tacón y sus uñas eran igual del mismo rojo chillón. El disfraz también traía consigo la capa, los cuernos y el tridente de diablo; en realidad era un conjunto bastante adorable a excepción de la tenebrosa máscara que Rin traía puesta, con los ojos amarillos, la sonrisa de colmillos y la nariz puntiaguda.

Len opinaba que aquel disfraz que su gemela había escogido era el reflejo de la persona que era ella en realidad.

—¿Ya hablaste con Miku? -preguntó con cierta curiosidad al instante que le robaba a su hermano el bocadillo que estuvo a punto de comer.

—No, en realidad no la he visto. -suspiró- lo único que sé es que vino disfrazada de esposa del rey calabaza.

—Jo~ y tu vestido del rey calabaza ¿eh? -la rubia le dio un codazo a su gemelo- ¿me dirás que es solo coincidencia? -su hermano no contestó- ¡Vamos, Len! Miku es posiblemente la mejor novia que has tenido. No seas más idiota de lo que ya eres y haz que vuelva contigo.

—Es lo que quiero, pero... ¿Qué pasa si ya no le gusto? ¿Y si me rechaza? -Len bajó levemente la mirada mientras tomaba su cabeza de calabaza- Creo que es tiempo de que renuncie a ella.

—Entonces... ¿Dejaras que sea la novia de Yuma?

Las últimas palabras que Rin había escupido fueron como un golpe en el estómago que trajo a Len de regresó a la realidad.

—Debo hablar con ella. -dijo con determinación y luego se colocó la cabeza de calabaza.

—Suerte, hermano.

Los gemelos hicieron un saludo con el puño y cada quien se fue por su propio camino. Len donde Miku y Rin donde la mesa de postres.


—Hey, Gumi.

—¡Oh! ¿Qué pasa, Yuma-kun? -la peliverde se acercó al chico de cabeza de calabaza.

—¿Podrías ayudarme con Miku? No sé dónde se encuentra y de verdad me gustaría llegar aunque fuera a segunda base con ella.

—Lo siento, pero como fiel amiga que soy de Miku no puedo ayudarte. -sentenció Gumi.

—¿Ni si quiera por un pedazo de pastel de zanahoria? -el pelirosa sacó un plato donde estaba servido el trozo del delicioso postre.

—¡Seré tu esclava! -exclamó la chica mientras observaba con ojos brillosos el pedazo del pastel- ¿Qué quieres que haga?

Yuma le hizo una señal a Gumi para que se acercara y empezó a susurrarle su plan.

En otro lado de la fiesta, Miku se escondía con dos de sus amigos, Meiko -quien era su senpai- y el novio de esta, Kaito. El chico de azul iba disfrazado de científico loco y su pareja le hacía de su enfermera asistente.

—Perdón por los inconvenientes. -dijo Miku con sinceridad.

—No, soy yo quien se disculpa por ambos. -contestó Kaito disimulando la vergüenza que le causaba el que su novia ya estuviera embriagada tan pronto.

—Kaito, cariño, dame un beso~~ -Meiko se abrazaba del peliazul en busca de amor, pero este se encontraba tan molesto con su novia que simplemente la ignoraba.

—¡Miku-chan!

La chica de coletas se giró donde escuchó su nombre ser exclamado y vio a Gumi llamándola. Justo cuando iba a ir donde está, sintió un par de brazos rodeandole en una clase de abrazo posesivo.

—Boo...~ -susurró Yuma en el odio de Miku, mientras esta se giraba robóticamente para verle a la cara. El chico no traía puesta la cabeza de calabaza- al fin te encontré.

—Ho-Hola, Yuma. -en un rápido movimiento, Miku logró escaparse del agarre del chico.

—Hey, querida ¿a dónde vas? La reina calabaza debe estar cerca de su rey. -decía el pelirosa mientras se acercaba a su "víctima".

Miku solo reía nerviosa mientras se alejaba de Yuma y cuando tuvo la oportunidad, salió corriendo entre todos los invitados de la fiesta, pero terminó chocando con su amiga peliverde.

—Miku-chan~ ¿quieres jugar a la botella? -preguntó Gumi mientras sonreía con malicia, trayendo una botella consigo.

—¿Qué?

—¡¿Alguien quiere jugar a la botella?! -exclamó la pequeña parca, a lo que una cantidad considerable de personas terminaron aceptando.

Miku intentó escapar una vez más, pero Gumi la tomó del brazo y la obligó a unirse al círculo que había alrededor de la botella con el fin de que se uniera al juego.

—Tú empiezas, Miku-chan. -dijo Gumi, haciendo girar la botella.

—¡¿Qué?! ¡O-oigan, yo no acepte a jugar a esto!

Justo al momento en que la botella empezaba a detenerse, un nuevo integrante se unió al juego. Yuma ya tenía su cabeza de calabaza puesta y se metió a la fuerza dentro del círculo, al instante en que la botella lo señalaba a él.

—¡Te toca con Yuma! -dijo Gumi con cierta emoción.

—¡Siete minutos en el paraíso! -exclamó una chica peliroja llamada Miki quien iba disfrazada de una cereza gigante.

—¡E-esperen! -decía Miku mientras era llevada a la fuerza al armario donde pasaría siete minutos con la persona que había señalado la botella.

Por otro lado, el chico calabaza no tuvo que ser obligado a nada. Se levantó de donde estaba sentado y tranquilamente se metió en el armario donde Miku, permitiendo luego que cerraran la puerta, dejando a ambos atrapados.

El armario donde el señor y la señora Calabaza pasarían su siete minutos de paraíso era muy pequeño, quedando muy pegados uno del otro. Como si aquello no fuera lo suficientemente malo, el armario no contaba con un foco por lo que estaban a oscuras y no podían verse el uno al otro.

—Esto es incómodo... -dijo Miku en busca de romper el silencio.

—Lo siento. -la voz de Yuma se escuchaba extraña con la cabeza de calabaza puesta- esto no era lo que tenía planeado.

—¿Entonces admites que habías planeado algo? -Le espetó la chica de naranja con cierta molestia.

—Si...

Miku no pudo evitar sorprenderse por la sinceridad de Yuma. Normalmente el pelirosado siempre inventaba excusas con tal de no quedar mal.

Debido a la cercanía que había entre ambos, accidentalmente la mano de Miku terminó posándose en el pecho del chico y ahí sintió, en la parte del saco que este llevaba puesto, donde debería estar el primer botón, había un alfiler que le remplazaba; la pelinaranja ignoró eso y se centró en dejar las cosas en claro con Yuma de una vez por todas. Se había cansado de huir siempre.

—Mira, Yuma... Me siento muy halagada con respecto a lo que sientes por mí, pero la cosa es... -Miku pensó bien sus palabras- no estoy lista para empezar una nueva relación.

—¿Por qué?

Aquella pregunta la tomó por sorpresa.

—Pues, es obvio que sabes que termine un noviazgo hace poco y bueno...

—¿Entonces estas diciendo que no deseas empezar una nueva relación porque terminaste una hace poco o se debe a la persona con quien tenías aquella relación? -le cuestionó el chico calabaza.

—Lo que siento por Len no tiene nada que ver con esto. -casi gritó Miku.

—¿Y qué es lo que sientes por Len?

Un momento de silencio. Lo único que se escuchaba eran los murmullos, la música al otro lado de la puerta y la respiración agitada de los dos jóvenes dentro del armario.

—Está bien, lo admito... -la pelinaranja apretó los puños- es por Len. Él me sigue gustando. -Miku agradecía que el armario estuviera oscuro, para que su sonrojo no fuera visto- En realidad, creo que es más que eso. -el rubor en sus mejillas se intensificó- creo que lo amo...

Miku no pudo continuar ya que los labios ajenos besando los suyos la callaron. Ella quedo estática ¿que debía hacer? ¿Golpear a Yuma y salir huyendo del armario? Sí, esa parecía ser la mejor opción. Pero no pudo, el movimiento de los labios del chico encima de los suyos hacia que cediera. Al final Miku hizo lo impensable, terminó correspondiendo; ni si quiera podía ver el rostro del chico debido a la oscuridad en la que se encontraban, pero eso no evito que ella se abrazara a él, intensificando el beso.

Sin que se dieran cuenta los minutos corrieron.

—Bien, ya pasaron siete minutos. -dijo Gumi, según había calculado en el reloj de su móvil y abrió la puerta del armario.

Al abrir dicha puerta, todos se reunieron para ver a la pareja que había dentro. El rey calabaza se había colocado su cabeza y salió tranquilamente del armario. Por otro lado, Miku estaba más roja que un tomate y respiraba agitada por el fogoso beso.

—Uy~ ¿pero qué fue lo que paso? -preguntó Gumi con una sonrisa picarona.

Miku no dijo nada, solamente salió corriendo fuera del armario en busca de Luka, pero no la encontró. Más bien fue la pelirosa quien la encontró a ella.

—¿Miku, estas bien? -Luka colocó su mano en la frente de su amiga para saber si esta tenía temperatura.

—¡¿Por qué te fuiste?! ¡Dijiste que me protegerías de Len y Yuma! -le reprochaba Miku.

—Lo siento... e-es que Gakupo me invitó a... -Luka intentaba excusarse, pero al observar la expresión de tristeza en el rostro de la de coletas, supo que debía callarse- ¿pero qué fue lo que te paso?

—¿Por dónde empezar? ¡En primer lugar no volveré a confiar en Gumi nunca más!

—¿Por qué?

—¡Porque me encerró por siete minutos en el armario con Yuma y...!

Pudo seguir gritando y pudo seguir reclamándole a su amiga pelirosa, pero entonces vio algo a lo lejos que le quito el aliento. Junto a la mesa de bocadillos estaba parado el rey calabaza -el cual creyó que era Yuma- comiendo, cuando de pronto una rubia disfrazada de diablilla se le acercó y le retiró la cabeza de calabaza revelando a nada menos, ni nada más que a Len Kagamine.

—¿Qué? ¿N-no se supone que Yuma estaba disfrazado de Rey Calabaza?

—Y así es. -Luka apunto al otro lado de la fiesta, donde se encontraba Yuma sin la cabeza de calabaza puesta.

—¡¿Los dos están disfrazados iguales?! ¡¿A cuál de los dos bese?! -exclamó Miku con horror. En definitiva esa era una noche de Halloween aterradora.

—¡¿Besaste a alguien?! -gritó Luka.

—¡¿Que parte de encerrada en un armario con un chico por siete minutos no entendiste?! -le respondió la de coletas gritando con más fuerza.

—Bueno, hay que tranquilizarnos. Respira.

Miku hizo lo que su amiga le indico. Luego de inhalar y exhalar, tomó a la zombie rockera de su chaqueta y la acercó peligrosamente a su rostro.

—Tienes que averiguar a quien bese. AHORA.

Luka asintió nerviosa y fue en dirección donde se encontraba Len. Mientras tanto, Miku pedía en silencio que fuera Yuma con quien había estado en el armario.

—¡Hey Kagamine! -saludó Luka al chico.

—Luka-san. -Len tomó un panecillo de calabaza de la mesa- ¿qué sucede? -preguntó para luego darle una mordida.

-Miku me pidió que fuera discreta con lo que te voy a preguntar, pero no tengo tiempo para esto... -el rubio arqueó ceja- al parecer Miku fue encerrada en el armario por siete minutos con un disfrazado de Rey Calabaza con el cual se besó, pero no sabe si fuiste tú o Yuma, ya que ambos están disfrazados iguales.

Len se quedó callado por un momento y luego soltó una risita.

—Dile a Miku que puede estar tranquila... No fui yo. -tomó otro panecillo de la mesa- he estado aquí toda la noche comiendo gratis.

—Ya veo. -Luka soltó un suspiro- ¿sabes? Me gustaría que hubiese sido tú. Sé que tuvimos nuestras diferencias, pero creo que eres el mejor novio que Miku pudo haber tenido. -le sonrió amistosamente al rubio.

—Y Miku es la mejor novia que he tenido... -susurró Len.

—Si aún sientes algo por ella ¿por qué no intentas recuperarla? -le cuestionó la pelirosa.

—No te preocupes. -sonrió de lado- estoy seguro de que podré recuperarla.

—Woow~ ¿y cómo sabes eso?

—Digamos... -observó a Miku a lo lejos, reclamándole a Gumi al parecer- que soy una persona con mucha confianza y seguridad.

—Pues que tengas suerte con eso, Len.

Luka se retiró dónde Miku, quien la esperaba nerviosa.

—¿Y bien?

—No fue él. -contestó.

—Oh, gracias a dios. -Miku suspiró aliviada.

—Entonces... ¿Prefieres haber besado a Yuma que a Len? -la pelirosa le hecho una mirada sospechosa a su amiga.

—No es eso... -Miku bajó la mirada y jugó con uno de sus mechones naranjas- e-es que dije algo en el armario sobre Len y...

—Entiendo. -contestó Luka mientras colocaba una mano encima del hombro de su amiga- En fin~ creo que fueron suficientes emociones por una noche.

—Sí... -respondió la menor cansada- esta fiesta logró su cometido... asustarme.

Una vez dicho eso, Luka y Miku se despidieron de sus amistades, para luego irse a la puerta y retirarse.

—¡¿Dónde esta Miku?! -apareció Yuma de la nada.

—Acaba de irse con Luka. -contestó Gumi.

—¡¿Qué?! -El pelirosa corrió lo más rápido que pudo, pero consciente de que no alcanzaría a Miku, simplemente exclamó el nombre de la chica desde la puerta de su casa.

Miku se giró y ahí vio a Yuma mandándole un beso volado que hizo que la chica pelinaranja se abrazara de su amiga, escondiendo su rostro avergonzado.

—Que pena que no la hayas alcanzado. -comento Gumi mientras se acercaba al anfitrión de la fiesta- pero al menos llegaste a segunda base con ella ¿no?

—No... -Yuma seguía observando a Miku irse- ¿de qué hablas? Por eso quería alcanzarla, para ver si podía darle un beso de despedida.

—Si tú no fuiste el que estuvo en el armario con ella, entonces...


—¡Len, ya quiero irme a casa! -Rin se tocaba de su estómago por el dolor que sentía debido a todos los dulces que había comido.

—Sí, creo que es hora de irnos. -el rubio guardó unos cuantos panecillos y bocadillos en los bolsillos de su disfraz.

—Oye... ¿Qué le paso a tu saco? -su gemela preguntó mientras se acercaba a él- le falta un botón.

—Me lo han vendido así. Le puse un alfiler para que se mantuviera cerrado.

—No es muy elegante, pero al menos funciona. Por cierto ¿hablaste con Miku?

Una sonrisa ancha se dibujó en los labios de Len.

—Se podría decir que sí.

—¿Y qué paso? -preguntó Rin con ojos brillosos.

—Creo que volveremos a ser novios dentro de poco.


Para aquellos que siguen mi fanfic "Lazos de Sangre", debo de avisarles que debido a ciertos problemas, me atrasare mas de lo planeado con la actualización, espero me perdonen :c

En fin, aclarado todo solo resta decir: Feliz Halloween! nwn

Atte: Mitsui Neko