Rapidamente agradezco sus comentarios, favoritos y follows, sin mucho que decir, aqui esta el primer capitulo, aunque no quede muy satisfecha con lo último, así que quiero que me hagan saber que les pareció.

Aclaraciones: Flashback, Occ en personajes.

DISCLAIRMER: Los personajes pertenecen a Titte Kubo, yo solo los uso por mero entretenimiento, la historia es mía.


Capítulo 1

El Sol se colaba por la ventana de su habitación haciendo que frunciera el ceño y apretará los párpados, una vez más se había olvidado de cerrar la cortina aunque tampoco recordaba haber cerrado la ventana. Se estiró pateando la manta fuera de la cama, frotando sus ojos se sentó, aun cuando llevaba más de un mes despertando en ese lugar le seguía costando desperezarse y adaptarse a su entorno.

Sonrió al escuchar el escandalo proveniente de la habitación continua, al parecer esos dos no perdían la costumbre de despertarse en medio de golpes e insultos, y con eso supo que era momento de comenzar con un nuevo día. Se despojó de su pijama y se vistió con su uniforme de preparatoria, sin poder evitar sentirse un poco extraña. Fue hasta su espejo de cuerpo completo, se observó de los pies a la cabeza, dándose cuenta que nada en su aspecto había cambiado. Su cabello seguía corto y negro, con ese mechón cayendo sobre su rostro, no había crecido ni un centímetro para su desgracia, sus pechos y trasero seguían del mismo tamaño, y sus ojos seguían siendo del mismo color violeta que siempre.

Observó a su alrededor, tenía su propia cama, un escritorio lleno de sus cosas, su armario, de las paredes colgaba uno que otro poster de Chappy al igual que dibujos creados por ella misma, en un rincón había una repisa llena de su colección de figuras de edición limitada de Chappy, en fin, todo esa habitación era suya y eso era lo extraño. La primera vez que estuvo en esa casa, era una intrusa en el armario de Ichigo, después de los fatídicos momentos que marcaron su vida, regreso como una invitada de la casa, compartiendo habitación con las gemelas pero una vez más el destino había hecho de las suyas y tuvo que irse.

Después de, nuevamente, regresar, solo pasaba periodos de tiempo esporádicos, más que nada por el nuevo cargo que desempeñaba pero sabía que podía quedarse en esa casa las veces que quisiera. Sin embargo, ahora era muy distinto, esta vez tenía una habitación propia que Isshin insistió en mandar a construir pese a las negativas suyas y de su hermano. El dueño de la casa solo se limitó a decir que ella era su tercera hija y por eso debía tener su propio espacio, aunque en realidad había agregado otra cosa más que ella no había entendido del todo, pero parecía que Byakuya sí porque estuvo a punto de golpear a Isshin si no fuera porque un muy rojo Ichigo le gano la oportunidad.

Sonrió divertida al recordar ese momento, nuevamente se observó en el espejo y divago en sus recuerdos, justo al momento donde Isshin y Byakuya hablaban con ella para que considerara sus opciones, después de que ella despertará al finalizar la guerra.

Escuchaba voces a su alrededor, quería abrir sus ojos pero no podía, como si una fuerza le impidiera hacerlo, necesitaba saber que estaba pasando, tenía que ver a sus amigos, asegurarse de que todos estaban a salvo, que él hubiera cumplido su palabra de que estaría con vida, pero era inútil, su cuerpo no le respondía así que no le quedo más que rendirse ante la inconciencia.

Abrió sus ojos lentamente, su cuerpo se sentía muy pesado y parecía que su voz estaba perdida, porque ni un sonido salía de su boca por más que ella intentaba hablar. Sintió como algo se removía a su lado y después una voz llegó a sus oídos.

¿Rukia-nee? Al fin despertaste. ―Enfoco mejor su vista, era Karin, quien al parecer había estado dormida a su lado, la voz de la adolescente se escuchaba llena de alegría y hasta podía ver que su labio inferior temblaba, prueba de que estaba conteniendo las lágrimas―. Que alegría, iré por el viejo, solo espera un momento. ―Se paró de la cama y corriendo salió de la habitación. ¿Qué hacía Karin en la Sociedad de Almas? Fue en ese momento donde Rukia se fijó mejor el lugar en donde estaba, lo reconocía, era la habitación de Ichigo. ¿Qué era lo que ella hacia ahí y cómo llego a ese lugar? Lo último que ella recordaba era estar en el campo de batalla, rodeada por los brazos de Ichigo, mientras él gritaba hacia Yhwach cosas que se difuminaban en su mente, al igual que recordaba su propia voz pidiéndole a Ichigo que se mantuviera con vida. La verdad en ese momento estaba muy cansada y malherida, tal vez todo había sido solo una alucinación.

Rukia-chan, me alegra verte despierta, no te esfuerces. ―Isshin había entrado a la habitación y detuvo su acción de sentarse―. Después de todo has estado una semana inconsciente, solo sentarte te causaría ganas de vomitar, por otro lado, Karin ya fue a avisar a Urahara de tu despertar. ―Se acercó a ella y acaricio su cabeza de manera fraternal, Rukia quería preguntar muchas cosas, Isshin lo entendió al mirar sus ojos violetas ―. Descansa un poco más, en cuanto venga Byakuya te explicaremos la situación.

La muchacha trato de descifrar la mirada del hombre frente a ella, pero al parecer aún seguía muy cansada aunque eso no evitaba que algo dentro de ella se apretará pensando lo peor, al menos quería saber que Ichigo se encontraba bien, vivo; por eso acumulo las fuerzas necesarias y forzó a su voz para salir, pero antes de decir el nombre del chico, Karin regreso, ahora junto a Yuzu, quien había corrido directo a abrazarla y susurrar palabras de alivio mientras lloraba, Rukia solo pudo sonreír con ternura y aceptar la calidez de ese abrazo.

Después de que la menor de los Kurosaki se calmara, preparó una deliciosa comida para Rukia, supervisada por su padre, para que no le cayera mal por ser su primera comida en días. Por su lado, la Kuchiki ya podía hablar pero solo conseguía que Isshin le dijera que no fuera tan desesperada, que después de una semana que podría esperar un par de horas más, al menos la dejo tranquila cuando le dio a conocer que Ichigo estaba sano y salvo, pero no dijo más. Ahora ella estaba aún en cama pero ahora sentada viendo el atardecer desde la habitación, esperando que llegara su hermano, tan absorta estaba que no se dio cuenta de que entraban al lugar y dio un pequeño salto del susto.

Rukia… ―Volteó a mirar sorprendida, aliviada y feliz al escuchar esa voz tan firme y profunda como la recordaba, mordió su labio inferior intentando reprimir sus lágrimas pero su intento fue en vano cuando sintió la mano de su hermano sobre su cabeza con delicadeza, en ese momento no pudo contenerse más y lloró de felicidad mientras él acariciaba su cabello, demostrando que estaba igual de aliviado y alegre de verla, esa era su forma de mostrar su afecto.

Luego de unos minutos de privacidad entre los hermanos Kuchiki, Isshin decidió que era momento de hacer acto de presencia, es hora de aclarar las dudas de Rukia, y con lo poco hablador que era Byakuya estaba seguro que él tendría que darlas todas. ―Que hermosa escena, sabía que Rukia-chan había derretido ese corazón de hielo que te cargabas. ―Pero como todo Kurosaki que era, no pudo evitar soltar algún comentario con tal de molestar al capitán a lo cual él le devolvió una mirada fría pero lo ignoro, después de todo no se iba a permitir cambiar su alegre y maravillosa personalidad sin importar la situación en la que estaban.

Bien, Rukia-chan, las cosas complicadas nunca me han gustado, además de que soy pésimo dando explicaciones, así que iré al grano. ―Su semblante cambio a uno serio, miró a Byakuya esperando su aprobación, esté solo le devolvió la mirada, así que suspiro, se aclaró la garganta y miró fijamente a Rukia―. Tú ya no podrás regresar a la Sociedad de Almas, eres una humana, una Quincy, ahora perteneces a este mundo. ―Al escuchar eso, ella solo bajo la mirada, ya lo esperaba así, pero fue algo que ella decidió y no se arrepentía. No se dio cuenta de que apretaba fuertemente las sabanas que la cubrían, trataba de calmarse y formar una sonrisa pero un golpe y un quejido la hicieron levantar la cabeza y mirar desconcertada la escena.

Había varios pétalos de cerezo alrededor de un Isshin que lloraba a mares y un aura negra rodeaba a Byakuya. ―Está bien, está bien, solo quería darle un poco de drama, lo siento ―aclaró su garganta una vez más y cambio su semblante a uno sonriente―, la verdad, es que solo es temporal, Urahara está trabajando en una forma para devolverte tus poderes. ―Rukia estuvo a punto de caer de la cama, no podía creer que ese hombre hubiera sido capitán y que pudiera bromear con algo como eso, pero después se recordó que era Isshin Kurosaki y suspiró para calmarse, después de todo pedir seriedad en él era pedir demasiado.

Aunque, hay algo que Byakuya y yo hemos estado discutiendo y al fin pudimos congeniar en algo, ¿no crees que eso es para armar una fiesta? ―Ahora bailaba alrededor de la habitación, Rukia lo miraba incrédula, si no lo conociera eso le hubiera parecido demasiado, miró a su hermano viendo como estaba de brazos cruzados con las manos apretadas, al parecer estaba conteniéndose―. Lo que quiero decir, es que creemos que todo lo que te ha pasado a estado fuera de tus manos y te hemos forzado a muchas cosas, es por eso que esta vez queremos que tu decidas Rukia-chan. ―Se había sentado en la cama a su lado y había tomado uno de sus manos entre las suyas, mirándola de forma fraternal y con culpabilidad, después observo a su hermano, y se dio cuenta que, aunque tenía su mismo semblante neutro, su mirada era igual que la de Isshin.

Mientras Urahara trabaja, queremos que tú tengas una vida normal aquí, que seas una adolescente, disfrutes de lo que este mundo tiene que ofrecerte, en ese tiempo podrás reflexionar y decidir qué es lo que realmente quieres, y sea cual sea tu decisión, nosotros la respetaremos. ―Tanto él como su hermano le devolvían una sonrisa cálida, bueno, todo en lo que Byakuya puede llamarse sonrisa. Ella se sintió conmovida por toda esa calidez que aquellos dos hombres le brindaban, se sentía tan afortunada.

Volvió a la realidad cuando escucho unos pequeños golpes en la puerta, así que tomo su bolso, su celular y abrió la puerta, encontrándose con la mayor de las gemelas de la casa. ―Buenos días Rukia-nee, el desayuno ya está listo, así que será mejor que bajes antes de que esos dos lo destruyan con sus peleas, me voy porque tengo práctica temprano, nos vemos. ―Bajo las escaleras corriendo mientras se despedía, por el contrario ella descendió con calma, comenzando a escuchar los gritos cada que se acercaba, no pudo evitar sonreír una vez más, esos dos nunca cambiarán, por muchas situaciones de peligro que pasarán, seguían conservando su esencia y ella deseaba que así fuera siempre.

―Rukia, mi hermosa tercera hija, al fin estas aquí, enseña al ingrato de mi hijo modales y respeto hacia su hermoso padre. ―Isshin estaba boca abajo en el piso del comedor, siendo aplastado por un pie de su hijo mayor, quien tenía una vena palpitando en su cien.

―Calla, viejo loco, si no te detengo le hubieras caído encima como todas las mañanas. ―Ichigo agradecía a sus batallas por darle mejores reflejos, porque solo al oír los pasos de Rukia en las escaleras, su viejo se había parado de su asiento y estaba listo para saltar encima de la chica, pero él fue más rápido y lo mando al piso antes de que ella entrara al comedor―. Deberías de cansarte, madura y deja de comportarte como un pervertido y loco, a veces me pregunto cómo mamá, Toushiro y Matsumoto podían soportarte. ―Acto seguido, Isshin estaba llorando y balbuceando incoherencias frente al gran poster de Masaki.

―No deberías ser tan duro con él. ―Isshin volteó y miro esperanzado a su tercera hija porque lo estuviera defendiendo―. Puede que en su juventud haya sido peor, en especial cuando por su rango, ni el Capitán Hitsugaya ni la teniente Matsumoto podían golpearlo como lo haces tú. ―Rukia ya se había sentado y había comenzado a comer mientras decía aquello, mientras una profunda aura depresiva rodeaba a Isshin balbuceando cosas como que ya la habían cambiado al lado oscuro y demás.

―Bueno, en eso tienes razón. ―Sonrió de forma maliciosa y se sentó para seguir comiendo, y se dijo a si mismo que era una fortuna que ella ya no actuara en su casa, eso significaba que ya estaba más que familiarizada con ellos, además que ya era suficiente tener que lidiar con su fastidioso tono chillón de voz en la escuela como para soportarlo en casa. No era porque estuviera feliz de que Rukia se mostrará tal cual era.

―Mi bella Kuchi… ―Y el pobre chico fue mandado desde el portón hasta la pared dentro de la escuela―. ¿Por qué siempre tan agresivo, Ichigo? ¡Solo quiero demostrar mi admiración por la grandiosa Kuchiki, no es nada malo!

―Hazlo de lejos y sin causar tanto alboroto, das vergüenza, además vas a estropear la imagen de Kuchiki-san, recuerda que es vice-presidente del consejo estudiantil, así que te agradecería que ninguno de los dos causará estos espectáculos. ―Sentenció acomodando sus lentes.

Ichigo solo lo miró con fastidio, después de todo ese sermón se repetía todas las mañanas, era rutina desde hace un mes. Él y Rukia salían de casa rumbo a la escuela, un par de calles antes de llegar se encontraban con Ishida que los esperaba impaciente y de brazos cruzados porque debía llegar temprano por ser del consejo estudiantil y le daba un sermón sobre la puntualidad. Después de 5 minutos que para Ichigo parecen horas, seguían con su camino y cuando ya estuvieran en la entrada, Keigo aparecería de quien sabe dónde, directo a Rukia, y él debía mandarlo a volar de un golpe, justo como siempre hacía con su padre, a veces se preguntaba si el viejo y Keigo se ponían de acuerdo para hacerlo. Sin olvidar la sentencia de Ishida sobre tener que comportarse para no dañar la reputación del consejo estudiantil.

Maldijo a Urahara y su manera de cambiar la memoria de las personas para introducir a una persona a sus vidas. Gracias al sombrerero y su grandiosa idea, Rukia ahora cursaba el primer año y, por si fuera poco, era vice-presidenta del consejo estudiantil, alegando que de esa forma ella podrá familiarizarse con la vida como estudiante de manera más sencilla, y claro, siendo apoyada por Ishida, por el Quincy y no por él, si, maldito Urahara, aunque no es como si le importara mucho, así descansaría de ella y su curiosidad.

―Será mejor que te vayas Ichi… digo, Kurosaki-kun, tienes práctica con el club de soccer esta vez, y quiero ese muñeco de Chappy ―susurró lo último para que solo él escuchara y continuo regresando a su tono fingido―, así que apresúrate que se te hará tarde para llegar a clases. ― Ichigo frunció el ceño, ojala también pudiera escapar de ella y su obsesión de Chappy, lo estaba dejando en bancarrota, ya casi todo lo que ganaba en los clubs era usado por ella y ese estúpido conejo.

―Es hora de irnos Kuchiki-san, y haz caso a lo que te decimos tus superiores. ―Se acomodó las gafas y camino seguido de Rukia, quien hizo una leve reverencia y con una sonrisa angelical se despidió de Ichigo, Keigo y Mizuiro, este último había medio observado la escena tras su celular.

Ichigo los veía irse juntos, otra vez, maldijo de nuevo a Urahara y su lógica. ―Ahora que Kuchiki-san seguirá siendo una Quincy por el momento, quien mejor que Ishida-san para cuidar de ella.

―Esos dos se han vuelto más cercanos, pero deberías estar feliz, los rumores que invento, de nuevo, Mizuiro sobre ti y Kuchiki se desvanecerán, ahora Ishida deberá lidiar con eso. ―Ichigo se sobresaltó un poco por la repentina aparición de Tatsuki, pero después recupero la compostura y proceso sus palabras.

―Qué más da, aún debo lidiar con ella en casa. Nos vemos chicos. ―Cargando su bolso al hombro se encamino hacia los vestidores del club de soccer, Tatsuki tenía razón, pero lo que ella no sabía es que no podría librarse de la enana ni aunque quisiera, después de todo, ellos tenía sus almas conectadas, literalmente. Sonrió tocando la cicatriz que estaba oculta tras su camisa, justo en medio del pecho, la misma que Rukia tenía. Solo en esos momentos se sentía como un egoísta, porque a pesar de sentirse culpable que ella sea una Quincy por ahora, una calidez lo embargaba cada que sentía ese lazo latiendo dentro de él, prueba de que nada podría separarlos.

Movió su cabeza negativamente, eso había sonado cursi, después de todo ella solo era su compañera, su amiga. Así que mientras se cambiaba, se repitió muchas veces esa palabra, no había manera de que ellos dos fueran algo más que eso, siempre estaría agradecido con ella, pero eso era todo, ellos no cruzarían ninguna línea, sólo amigos, por siempre unidos, sólo eso.

Tatsuki se quedó viendo como su amigo de infancia se perdía de vista, analizando sus palabras, se dio cuenta de que Ichigo había sonado como uno de esos chicos que creían tener a una eterna enamorada siempre tras de él, lástima que apuntaba a la chica equivocada. Suspiró, no le gustaba esa confianza que el chico demostraba y que le decía que él y Rukia tienen un lazo irrompible. Ella no era tonta, Ichigo podría esconderse bajo esa mascara de indiferencia, y aunque estaba segura que le afectaba de que la ex-shinigami pasará demasiado tiempo con Ishida también estaba segura de que él creía que nadie podría igualar ni superar el lazo que los unía. Maldito ególatra, al final de cuentas era un hombre.

Frunció el ceño y se encamino hacia el aula, mientras Mizuiru y Keigo se quedaban discutiendo o más bien, Keigo seguía llorando porque nadie lo tomara en cuenta, no les tomo importancia como siempre. Debía hacer algo, puede que Kuchiki le cayera bien, y estaba hasta agradecida por lo que hizo por Ichigo, pero no podía seguir dejando que ese lazo creciera, ella se encargaría de que ese idiota que tenía por amigo abriera sus ojos y se fijará en la verdadera chica que lo amaba, si, por que ella estaba completamente segura de que Kuchiki Rukia no debía estar con Ichigo, por muy unidos que estuvieran.