Buenas dulce gente!~

Luego de mucha espera, finalmente aquí un nuevo one-shot para la colección nwn

Este es posiblemente el one-shot más largo de la colección hasta ahora (Creo, no recuerdo cuantas palabras tiene el de "Halloween Party"), es que inspire demasiado y todo por el fanart que uso de cover uwu (Espero se vea y no mi imagen del perfil).

La canción de la que me inspire creo que es obvia XDD En fin~ espero les guste!


Titulo: Takotsubo

Summary: Se necesitaba más que un cuerpo, necesitaba más que sus recuerdos, para traerlo de vuelta, necesitaba un corazón.

Status: (15/24)

Cover: Ewigkey (Twitter)


Takotsubo

Sigh…

Un suspiro escapó de sus labios. La chica de cabellos turquesas estaba bastante agotada. Tomó un sorbo de su café y luego se alejó levemente para ver mejor su avance.

—Veamos si ha funcionado… —Dejó su taza a un lado y llevó sus dedos hacia un botón rojo.

Unos ojos celestes se abrieron pesadamente. Eran hermosos y llamativos, sin embargo estos no contaban con brillo. Parecían vacíos, incluso muertos, pero ella lo ignoraba.

—Mmmm todo parece bien, pero es necesario hacer una prueba. —La aquamarina sacó de su bata blanca unas cuantas partituras y se las entregó al de ojos azules. Éste parpadeó confundido por un momento pero tomó de estas.

Entonces el ser cibernético empezó a entonar las notas que yacían escritas en las partituras. Tenía una hermosa voz, pero esta era plana. Ella frunció el ceño.

—No, no es así. —Dijo tomando las partituras y empezando ella ahora a cantar. Igualmente cantaba con una bella voz, solo que, a diferencia del rubio al frente suyo, ella interpretaba con sentimiento y con pasión— ¿Ves? O más bien… ¿Escuchaste? Así es como lo debes hacer. —Le devolvió las hojas, confiada de que el chico esta vez lo haría bien, pero el resultado fue el mismo.

La joven de bata blanca le arrebató las partituras al contrario y volvió a suspirar ¿Pero qué estaba haciendo? Era estúpido, solo estaba perdiendo el tiempo. No había manera de que ello funcionara. Tal vez debía rendirse y tirar la toalla, pero entonces lo vio.

El rubio tomó del collar de nota de fa que estaba descansando en el escritorio a su lado. La manera en que admiraba dicho collar, con fascinación y curiosidad, podía jurar que había visto un brillo en esos vacíos ojos azules.

No, no podía rendirse aún. Debía seguir adelante, aun había una oportunidad. Solo faltaba algo ¿Pero qué?

"Mi corazón siempre se acelera cuando tomas mi mano."

— ¿Sucede algo, profesora? —Preguntó el chico una vez había dejado el collar nuevamente en su sitio.

—S-sí, todo está bien. —Respondió ella con una alegre sonrisa y se acercó a él, acariciando sus cabellos dorados— Todo estará bien de ahora en adelante. —Dijo confiada y se fue a una habitación trasera donde daría inicio su siguiente experimento.

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¿Cuánto tiempo había pasado? 52mil quinientos sesenta horas, 2mil ciento noventa días, setenta y dos meses, seis años… Seis años desde la última vez que vio a su creadora. Aun lo recordaba, su lento caminar, los ojos cristalizados y cuando se atrevió a preguntar por qué lloraba, ella simplemente le contestó con una gentil sonrisa para luego irse.

Después de eso, ella no volvió.

Un ataque al corazón recordó escuchar. Por todo el estrés acumulado día tras día, estando encerrada en su laboratorio personal -donde tenía prohibido entrar-, sin dormir, sin comer, solamente trabajando en aquel proyecto secreto del cual no le contaba nada, solamente que era para él.

Ahora que su creadora había muerto ¿Podría entrar en su laboratorio? La curiosidad estaba programada en su sistema, por lo que no se detendría hasta saber cuál era aquel proyecto secreto por el que ella dio la vida, además… era para él después de todo.

Abrió lentamente la puerta de metal, la cual hizo un rechinido extraño por las bisagras que ya estaban oxidadas. Aunque el lugar yacía abandonado por mucho tiempo, con el polvo en cada rincón, las telarañas en varios objetos y con las enredaderas ya colándose por las grietas que daban al exterior, aun se conservaba en un "buen" estado.

El proyecto 02 como había sido nombrado, caminó por todo el desorden de papeles, los cuales eran de su creadora, pues la mujer jamás fue alguien ordenada, y llegó hasta un par de monitores de considerado tamaño. Fácilmente fue capaz de encender el computador y ambas pantallas planas se encendieron, dando por inicio un vídeo, el único archivo que quedaba en la tarjeta madre.

—"¿Probando? Uh…."

En la pantalla del computador apareció la imagen de su creadora. Esta ya debía tener en ese entonces unos cincuenta años. Aún no había llegado a la vejez y sin embargo ya tenía varias canas decorando su cabello aqua y una que otra arruga en su rostro. Pese a todo, ella seguía manteniendo su belleza.

—"Bueno… este es el vídeo quinientos ochenta, si mas no recuerdo. Ya estamos en la parte final del experimento para la pieza faltante del proyecto 02. Esto es realmente una buena noticia, pues recientemente fui con el médico y al parecer me han detectado taquicardia…" —La mujer de la pantalla suspiró sin dejar de frotarse su brazo izquierdo— "Creo que al final, todo este esfuerzo habrá valido la pena si lo recupero… Sé que lo recuperare, volveré a verlo." —El rubio entrecerró sus ojos sin entender aquellas palabras por parte de su creadora— "Mañana mismo probare la pieza con el proyecto 02 y si todo ha salido bien, el experimento habrá sido un éxito." —Los ojos de la aquamarina canosa empezaron a empañarse hasta que finalmente un par de lágrimas se derramaron—"Ahora me siento realmente cansada, así que iré a descansar…" —Le sonrió a la cámara— "Hasta entonces, espero verte mañana…Len." —El vídeo concluyó.

El ser cibernético parpadeó confundido y giró su vista hacia un tipo de caja fuerte. Se acercó a esta para notar que no contaba con botones para colocar algún código, solamente un tipo de cerradura con una forma bastante extraña, aunque con el tipo de memoria fotográfica con la que él contaba, fácilmente logró relacionar dicha forma con la del collar que llevaba puesto. El dije de nota de fa.

Una vez colocado en la cerradura, le dio vuelta hasta que finalmente la caja hizo un sonido y logró abrirla. Dentro de esta había algo de extraña forma. Hacia un curioso sonido que le recordaba al que hacían los relojes, pero no era molesto como estos, al contrario, era relajante.

Era transparente y era capaz de ver los cables que yacían en su interior, al igual que unos extraños brillos. Latía, de ahí el curioso sonido y se mantenía latiendo al estar conectado a una fuente de energía, la cual ya estaba a su límite. No lo pensó dos veces y presionó un botón transparente que yacía en su brazo izquierdo el cual tenía escrito un "02", abriendo así un compartimento en su pecho, justo donde encajaba dicha pieza encontrada en la caja. Lo colocó.

Los cables de la pieza se conectaron a los de su cuerpo. La abertura de su pecho se cerró automáticamente y empezó a sentir los extraños latidos en su interior. Una sensación nueva, cálida se expandía y de pronto llegaron a él, cientos de recuerdos, los cuales bien siempre estuvieron en su memoria, jamás tuvieron un significado para él, hasta ese momento, cuando el corazón artificial que su creadora había hecho para él empezó a latir en su interior.

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Hey Len… ¿Cómo te fue en la prueba? —Preguntó una voz celestial. El mencionado se giró a ver a la chica dueña de dicha voz.

Pues bien ¡He sacado un ochenta! —Exclamó emocionado— Jamás había tenido una nota tan alta en matemáticas.

Pues felicidades. —Dijo con sinceridad la chica de cabellos aquamarina peinados en un par de coletas.

¿Y qué hay de ti Miku? Ah ¿Pero para que pregunto? Si tú eres toda una niña genio. —Comentó con cierta burla.

Cállate, yo no soy ninguna genio…

Tienes un IQ sorprendente… Tú ya deberías estar estudiando la universidad, de hecho, sé que te han llegado ofertas de becas en diferentes facultades ¿Por qué no has aceptado ninguna? —Le espetó a su amiga.

La chica de coletas cerró los ojos para dejar escapar un suspiro de sus labios.

Porque… quiero graduarme contigo, Len. No quiero alejarme de ti. —Confesó provocando que el rubio sonrojara levemente— Además mi sueño es diferente al que todos esperan de mí.

¿En serio? ¿Y cuál es? Preguntó observándole curioso. Ella se giró y le sonrió.

¡Quiero ser una cantante! —Exclamó alegremente.

¡Oh! ¿De verdad? ¡Cántame algo! —Pidió emocionado y correspondiendo la sonrisa que ella le había dedicado.

A-ah… ¿Qué? ¿Por qué lo haría?

Porque para ser cantante debes aprender a no tener miedo de cantar frente a otros. —El ojiazul se acercó a su amiga y tomó gentilmente su mano— Puedo cantar contigo si quieres.

¿Sabes…cantar?

Mis padres me metieron a clase de canto cuando solo tenía ocho años. Es de mis secretos más vergonzosos, así que no le digas a nadie.

Hehehe, ok, no le diré a nadie. —Apretó gentilmente el agarre de sus manos para empezar a cantar junto con su amigo.

Estuvieron así por un rato, hasta que el sol empezó a ocultarse. Ya cada uno debía regresar a su hogar antes de que se hiciera más tarde, pero antes de retirare, el rubio hizo una pequeña confesión a su amiga.

¿Sabes? —Habló de pronto mientras le daba la espalda a su amiga. Ésta le miró con atención— Mi corazón siempre se acelera cuando tomas mi mano...

—¿Qué? —Preguntó ella con un leve rubor en sus mejillas.

—Lo siento ¡D-Debo irme! ¡Adiós! —Se despidió de su amiga para luego correr lo más rápido que podía. Una vez estuvo lejos, siguió con su caminar normal.

Luego de pasarla tan bien con Miku aquella tarde, Len caminó de regreso a su casa. A solo una cuadra de llegar a su destino, solo debía cruzar la calle una vez el semáforo le marcó el paso. Él no hizo nada malo en realidad, sin embargo el hombre que manejaba su auto aquella noche había tomado de más e iba a máxima velocidad, pasándose los altos, atropellando a varios peatones, siendo Len uno de los desafortunados.

Murió de inmediato, estaba seguro de eso, pues de aquella noche lo único que recordaba había sido las luces del auto que se aproximaba hacia él. Luego de eso, otras luces llegaron a su mente. En un principio creyó que se trataba de algún hospital, pero al ver el rostro de Miku, una más grande de la que recordaba, como de unos veinte, usando una bata blanca, supo entonces que estaba en otro lado.

Ella le dedicaba algunas palabras, aunque él era incapaz de escucharlas. Miku sonreía mientras acariciaba sus cabellos y un par de lágrimas caían por sus mejillas. No entendía nada y mucho menos entendió su siguiente recuerdo cuando de pronto se encontraba en otro lado, específicamente en una gigantesca oficina con las cortinas cerradas. Miku, ya más grande, de unos veintiocho años posiblemente, daba una presentación a unos hombres de traje que escuchaban atentos lo que decían.

—Como verán, el proyecto 02 es más que solo un simple cybor o una inteligencia artificial… —Dijo mientras lo señalaba a él— pues su aspecto es de hecho de una persona que vivió de verdad, al igual que todos los recuerdos que tiene en su memoria.

— ¿A qué se refiere con eso? —Preguntó uno de los hombres con traje.

—Quiero decir, que el proyecto 02 es en realidad una copia exacta de un amigo mío que falleció hace ya un tiempo. —Contestó ella sin escrúpulos.

Todas las personas reunidas en la oficina mostraron una expresión de sorpresa, algunas de incredulidad, otras de cierto desprecio. El que era el jefe del lugar yacía sentado en la punta de la gigantesca mesa de conferencias, en donde cada uno de los trabajadores ocupaba su lugar. Éste último mantenía una expresión neutral mientras que sus asistentes sentados, uno a cada lado de él, le susurraban algunas palabras en el oído.

—Profesora Hatsune… —El hombre de cabellos morados y ojos celestes se inclinó levemente hacia adelante sin hacer cambio en su expresión— Debo decir que estamos fascinados con su idea… —Miku sonrió confiada— Sin embargo, sentimos que este experimento puede ser considerado un daño para la memoria del difunto. En esta corporación buscamos que nuestra reputación se mantenga en alto y muchas personas verían mal lo que usted hace.

— ¿Qué? No, espere… —Miku se levantó de su asiento mostrando su molestia— En primer lugar, la gente de ahora siempre se muestra ofendida a cualquier avance de la tecnología ¡La humanidad no está lista nunca, no desea evolucionar y al reprimir a los científicos los mantiene en ese mismo plano! —Decía en voz alta— Y en segundo lugar, he tenido la aprobación de los padres del difunto para llevar a cabo dicho experimento.

—Tal vez haya tenido la aprobación de los padres ¿Pero ha pensado si el difunto hubiese estado de acuerdo en esto? —La profesora se mantuvo en silencio, sin encontrar algún argumento para poder defenderse de lo que el jefe acababa de decir— Lo sentimos mucho, profesora Hatsune, pero desaprobamos su experimento y le cortaremos todos los recursos para que ya no siga con este.

— ¡Pero…!

—Así concluye la junta de hoy. —Sentenció el pelimorado al momento en que se levantaba de su asiento. Sus asistentes y trabajadores imitaron dicha acción, a excepción de una de ellos.

—Profesora… —Una bonita chica pelirosa se acercó donde la aquamarina— Tengo una duda… —Miku asintió— Usted dice que el proyecto 02 cuenta con la memoria del difunto, en otras palabras, sería como el cerebro de éste ¿No?

—Obviamente. —Respondió ella con educación.

—Pero dígame… ¿Acaso cuenta con un corazón?

—Si con corazón se refiere a una fuente de energía que le mantiene "vivo", sí, cuenta con uno, aunque es de energía limitada por el momento.

—No, me refiero a un corazón en un sentido fuera de lo científico —Miku arqueó una ceja— ¿Qué caso tiene que contenga las memorias de su amigo? Sin corazón, estas no tienen algún valor o sentido. —Explicaba dicha mujer que respondía al nombre de Luka. La profesora por su parte se quedó callada y pensativa— Tómelo en cuenta en el futuro, si es que su proyecto es aprobado. La verdad, me hubiese gustado ver el avance de este experimento. —Dijo mientras sonreía con sinceridad— Mucha suerte. —Se despidió.

El recuerdo se cortó ahí y lo siguiente era lo ya conocido hasta ahora. Las partes que él no lograba entender fueron aclaradas al leer los cortes de periódico que yacían en el escritorio de su creadora.

Luego del accidente que había costado la vida de Len, Miku renunció a su sueño de ser cantante y aceptó la beca que se le era entregada en la universidad, todo con el fin de recibir recursos para un experimento, el cual era traer de vuelta a Len solo que en un cuerpo artificial. La idea era extraña y hasta alocada, nadie que no fuera en libros de ficción había intentado algún experimento de ese tipo, pero la profesora Hatsune no temía ir en contra de la sociedad que desaprobaba lo que hacía, no temía ir en contra del dios que no creía, pues lo único que realmente deseaba era traer de vuelta a aquella persona que tanto quería y que le dio sentido a su vida.

Miku sacrificó sus sueños, su juventud, todos sus años y hasta su libertad por él. Al final logró su cometido, pero murió antes de poder ver este hecho realidad. La vida era cruel con ella, con ambos al separarlos de esa manera.

—Miku… —Susurró Len mientras apretaba las partituras de una canción, aquella que había interpretado con ella el día de su muerte— ¿Por qué…? ¿Por qué lo hiciste? —Decía mientras lloraba y se dejaba caer al suelo, sollozando por lo bajo.

— ¿Len…?

El mencionado levantó la mirada y quedó anonado al ver frente de él a su creadora, a su mejor amiga de toda la vida. Ahí estaba ella, a la edad en que la recordaba, a los dieciséis, portando una bata blanca y con el cabello suelto, haciéndola ver de hecho muy profesional, pero aquello era lo de menos. Len no lo pensó dos veces y corrió donde ella, abrazándola con fuerza.

—Miku… ¿De verdad estas aquí? No, no me respondas… solo no te vayas… —Pedía entre sollozos aquel de cuerpo artificial mientras seguía llorando. Se estremeció al sentir los brazos de la chica rodeando su cuerpo para corresponder dicho abrazo.

—No lo haré… —La aquamarina se separó levemente de él para sonreírle con ternura— Siempre que tú tampoco me dejes… ¿Me lo prometes?

—Te lo prometo. —Contestó él ahora sonriendo.

Miku tomó gentilmente de su mano, como siempre lo hacía y ambos salieron del deteriorado edificio, el cual se encontraba en las afueras de la ciudad, en un remoto bosque, justo al lado de un enorme árbol de cerezos, parecido al que tenía su colegio, donde ambos iban a pasar el rato y a platicar.

En ese árbol corretearon y jugaron como si de niños pequeños se trataran. Cantaron aquella bella canción que ambos amaban tanto, con sentimientos y pasión. Una vez se cansaron, ambos se tiraron en el césped, observando el hermoso cielo azul.

Sus miradas se encontraron por un momento. Ambos estaban muy agotados, pero aquella sonrisa rebosante de alegría nadie se las quitaba. Len no apartaba la mirada de ella, embelesado y maravillado por sus ojos esmeraldas los cuales se cerraban lentamente, cautivado por esa belleza tan sencilla, pero tierna que ella tenía. La amaba, de eso no había duda, tanto, que no quería apartarse de ella nunca.

Una vez Miku cerró sus ojos, Len sintió que los suyos igual pesaban. Demasiado diría él. Su corazón que en un momento estaba tan acelerado de pronto empezaba a calmarse. Sus latido se hacían cada vez más y más lentos, pero el rubio seguía viéndola a ella, la ilusión de Miku, aquella que en realidad jamás estuvo ahí, pero que el creyó ver y que incluso sintió de manera tan real, que era capaz de morir en ese momento con una sonrisa.

Y finalmente su corazón dejo de latir.

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—Len ¿Tú sabes lo que es "Miocardiopatía de Takotsubo"? Preguntó cierta aquamarina sin apartar su vista de un libro. Por su parte, Len jugaba con su psp.

—Eemm… no ¿Qué es? —Colocó pausa a su juego para ponerle atención a ella. A Miku le encantaba presumir de vez en cuando su inteligencia y hacía preguntas para luego contestarlas con todo el conocimiento que tenía. Eso a él no le molestaba, al contrario, le fascinaba pues cada día aprendía algo nuevo gracias a ella.

—Es también conocido como "El Síndrome del Corazón Roto"... —Miku cerró el libro de música que leía— Es cuando una persona recibe un impacto emocional muy grande que le puede causar un grave estrés, como por ejemplo la muerte de un ser querido. El corazón se debilita hasta dejar de latir y finalmente muere. Interesante ¿Verdad?

—Pues sí, supongo… Aunque es muy triste. —Comentó él con sinceridad— ¿Puedo preguntar por qué se le llama "Takotsubo"?

—Eso se debe a que el corazón de estas víctimas al morir, terminan con una forma parecida a las trampas para pescar pulpos, los Takotsubos.

—Ya veo… —Dijo el rubio apagando su juego— Creo que yo moriría de eso si llegara a perderte…

— ¿E-eh? ¿P-pero que tonterías estas diciendo…? —Un sonrojó intenso se hizo de las mejillas de la de coletas y se extendió más cuando repentinamente su amigo le abrazó— ¿Len, q-que haces? Sueltame…

—Te quiero mucho, Miku. —Besó gentilmente su mejilla. Así se llevaban ellos como "amigos", aunque a la más grande le costaba acostumbrarse, pero en realidad le gustaban aquellos tratos cariñosos por parte de su amistad de la infancia.

—También te quiero, Len…

Y su corazón se aceleró.


N/A: Muchas gracias por los review como siempre! ¿Podremos llegar a los 100? owo

KisekiDarck: Sí, entiendo, antes el LenMiku era una ship "crack" pero lentamente ya empieza a ocupar territorio en el fandom de Vocaloid ouó creo que ayudaría más si hicieran alguna canción de ellos que tuviera mucho éxito úwu Gracias por el review!

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Cuti unicorn: Aaaaww lo siento mucho ;u; es verdad que intento dar feels, pero tampoco me gusta hacer sentir mal a mis lectores :'3 En fin, muchas gracias por leer y siempre tomarte la molestia dejar un review nwn

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Ely p: Yo amo a Gumi ;u; pero creo que estoy resentida por verla emparejada con Len en la historia de Yumekui Shirokuro Baku XDDD aun así, no la odio, pero no se me ocurrió nadie más aparte de ella para esta historia uwu Miku es amor, Miku es vida (? Gracias por el review! :3

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Les invito a leer mi long-fic LenMiku más resiente que es el de "Mi Ángel", apenas va por el primer capitulo y la semana que viene subire el segundo uwu

Eso es todo por esta ocasión y pues nos vemos para la próxima actualización!~

Atte: Mitsui Neko