Hola, después de un mes, no tengo escusas, solo diré que sin computadora, es difícil, y me niego a usar el celular, siento que no le da buen formato además de que luego publicar desde ahí es una lata, Fanfiction después me modifica el formato, en fin. Ahora que por fin mi hermano tiene una laptop, y yo conseguí convencerlo de que me la preste todos los lunes, estaré más por aquí.
Agradezco a todos sus comentarios, favoritos y follows, me agrada saber que esta historia tiene aceptación, ahora espero cumplir sus expectativas. En los comentarios del capítulo pasado, pude apreciar su enojo por Tatsuki XD, y es que bueno, desde el momento en que Mahana o no recuerdo el nombre de le chica, le pregunta en el manga a Rukia sobre sus sentimientos por Ichigo, la cara de Tatsuki me dio la impresión que no le gustaba nada, nada esa insinuación, en especial cuando le dijo a Inoue que no debería ponerse triste por no tener rival, sino lo contrario, supe que Tatsuki haría lo necesario por ayudar a su mejor amiga, aunque esto solo fue mi impresión ^^U. Además de que, igual siento que ella y Rukia no tienen ninguna otra relación más que solo compañeras y por esa razón siempre antepondría a Orihime en lo referente a Ichigo.
En fin, capitulo más largo que el anterior y se verá un poco la participación de otros personajes, no solo Tatsuki estará involucrada xD, pero tampoco quiero hacerla tan mala, así que tendrá a alguien que le ponga los pies sobre la tierra. Igual, viene aderezado con un momento Ichiruki, en especial después del manga pasado *0*, no voy a darles spoiler, pero les recomiendo verlo, se esta poniendo uy, véanlo, véanlo.
Aclaraciones/Advertencias: Lenguaje un tanto vulgar, OCC (esto ustedes lo juzgarán, aunque yo creo que es leve), 0-0-0-0 Cambio de escenario
Disclaimer: Bleach y sus personajes no me pertenecen, si no a Tite Kubo, quien, al parecer al fin nos esta escuchando. La historia y los personajes OC que aquí aparecen, son de mi propiedad.
Capítulo 2
Una vez más suspiro aburrida, la clase de matemáticas era demasiado molesta y fastidiosa, además no es como si ella no supiera de eso, contrariamente a la opinión que sus amigos tenían, ella si sabía de números, después de todo era Teniente de un gran escuadrón y hacer los balances monetarios era una de sus tantas responsabilidades, y por experiencia sabía que ella jamás usaría la raíz, ni esa teoría de conjuntos, o cambiaría los números por letras, eso era trabajo de los cerebros del escuadrón 12.
Echo un vistazo rápido a su alrededor, gracias a que se sentaba cerca de la ventana y casi al final de la fila pudo observar a todos sus compañeros, la mayoría se mostraba desesperado escribiendo y resolviendo los problemas, otro poco lo hacía con calma, es decir, ellos eran los más estudiosos, y después estaban unos pocos distraídos, como ella, incluso un par dormitaba tras el libro que servía de escudo. Pero que más daba, después podía recurrir a los apuntes que Ishida amablemente le había proporcionado para facilitar su adaptación a clases, después de todo, ella había comenzado atrasada, sin mencionar que no había tenido los 15 años de preparación que todos los demás tuvieron, hablando claro, en lo referente a la formación académica, porque al fin y al cabo, ella había vivido mucho tiempo y visto muchas cosas que los demás, en su vida, se imaginarían.
Regreso su vista a su libreta, solamente había apuntado los ejercicios pero no había resuelto ninguno, además faltaban escasos 10 minutos para que la clase terminara y diera paso al descanso. Suspiro por una vez más, esta vez maldiciendo a Urahara internamente, no es que no haya hecho unas cuantas amistades, pero extrañaba molestar a Ichigo entre clases, era divertido ver sus caras de enojo y como trataba de que prestara atención procurando no emitir sonido alguno, logrando caras aún más graciosas. También extrañaba robarle sus apuntes y tareas cuando él no se daba cuenta, todo con tal de mantener su tapadera de estudiante, pero lo más divertido era cuando se daba cuenta y le sacaba bronca, en verdad se reía de lo lindo haciéndolo rabiar.
Observo el reloj que estaba arriba de la pizarra notando que las manecillas se movían demasiado lento para su gusto, así que volteo a ver hacia la ventana, encontrándose con el cielo azul, en verdad era aburrido y extraño no tenerlo cerca. Si bien lo extrañaba antes, en especial en aquellos 17 meses, saber que estaba bien y a salvo de cualquier peligro, era más que suficiente para estar tranquila, además de que usaba su trabajo para distraerse, pero ahora era distinto. Después de todo, ahora vivía con él, y solo eran cortos lapsos de tiempo en los que se separaban, por eso era demasiado raro extrañarlo aún más que en esos tiempos, eso la estaba asustando, hasta en sueños Ichigo hacia acto de presencia. Llevo una mano a su pecho y apretó la blusa del uniforme, justo a la altura donde estaba aquella cicatriz, tal vez debería preguntarle a Urahara sobre eso, tenía la esperanza de él pudiera explicarle porque tenía esa opresión en el pecho, porque su corazón latía rápido y porque su rostro se calentaba cada vez que se sorprendía pensando en su amigo.
―Rukia, ¿te encuentras bien? ―Levantando la vista se encontró con dos de sus compañeras, Hotaru, la que le había hablado, era un poco más alta que ella, cabello castaño largo, ojos azulados escondidos tras unos pequeños lentes, tierna, dulce pero de inocente tenía lo que Inoue de buena cocinera, en especial cuando leía esos mangas que tenía como principales protagonistas a chicos, ella no los había leído y la única vez que iba a hacerlo, Ichigo se lo arrebato antes de poder abrirlo, alegando, con un rostro muy rojo, que en su casa no iba a permitir que leyera esas estupideces―. Estoy bien, no te preocupes. ―Respondió con ese tono inocente, aunque claro que no era como el que usaba la primera vez, pero aún debía conservar su papel de buena estudiante, según le había dicho Ishida, aunque podría ser que el de anteojos solo le gustaba encrespar los nervios de Ichigo, al igual que ella.
―Estuviste muy distraída en clases, ¿acaso estabas pensado en tu novio? Me pregunto con cuál de los dos, Ishida o Kurosaki. ―Ella era Kaoru, cabello rojizo largo, ojos marrones, era la más alta de las tres, casi a la altura de Arisawa, pero con los pechos casi del tamaño de Orihime, definiéndola en una sola palabra, era la representación de la feminidad en toda la extensión de la palabra y por si fuera poco, tenía un novio universitario, convirtiéndola en una persona con experiencia, según la misma Kaoru, razón por la cual era la primera en insinuar que tenía una relación con Ishida o Ichigo y por más que ella se lo negará, parecía que solo le daba más cuerda.
―Una vez más te repito que no tengo ninguna relación de ese tipo con ninguno de los dos, y no digas eso tan fuerte o los rumores volverán. ―Se puso de pie mientras decía eso y sacaba su almuerzo.
―Los rumores nunca se han ido, pero después de que Kurosaki les manda esa fuerte mirada a los habladores, deciden dejarlo por un rato, pero aún hay valientes que se encargan de mantener vivo ese rumor. ―Declaro Kaoru con los brazos cruzados y una sonrisa de autosuficiencia.
―Deja a Rukia en paz, Kaoru, yo también pienso que son tonterías, además, se ven mejor Ishida y Kurosaki juntos. ―Alego con una sonrisa pervertida, mejillas sonrojadas y con sus anteojos casi empañados, recordándole a Chizuru cuando estaba cerca de Inoue.
―Creo que eso sería imposible, además de que también está el rumor de que la ídolo de la escuela, Orihime Inoue es la única capaz de entrar en el corazón del malhumorado Kurosaki y puede que sean novios antes de que finalice el año, aunque a mi parecer, ese rumor surgió porque el club de fans de Kurosaki se sienten intimidadas por la gran personalidad de Inoue. —Declaró haciendo una señal de comillas con los dedos cuando pronuncio la palabra personalidad.
―Deben dejar atrás esos tontos rumores y concentrarse en sus estudios. ―Frunció un poco su ceño, los rumores referentes a ella y su vida amorosa le hacían gracia y pasaba de ellos, pero los que implicaban a Ichigo le molestaban, en especial aquellos que salían de la boca de esas locas de su club de fans. Aun no entendía como les podía gustar si siempre tenía el ceño fruncido y las ignoraba; a ellas solo les gustaba su apariencia, pero ninguna hace el pequeño esfuerzo de intentar saber quién es en realidad, y eso de decir que Inoue estaba en su corazón, era prueba de ello y una tontería. Es cierto que ella misma sabía acerca de los sentimientos de la chica por él, pero Ichigo es demasiado idiota para darse cuenta de ello y muy puritano para sentir algo más que amistad por Orihime o por cualquier otro espécimen del sexo femenino, sin mencionar que su cabeza solo está llena de peleas, aunque él diga lo contrario, es igual de salvaje que los del escuadrón 11.
―Está bien, está bien, cerraré mi boca, por ahora. ¿Irás a almorzar a la azotea de nuevo? ―Kaoru levanto sus manos en son de rendición, sabía que cuando la pequeña Kuchiki fruncía así el ceño, era mejor hacerle caso.
―Sí, después pasaré al consejo para buscar una información con Ishida, así que avisen al profesor de que llegaré un poco tarde. Nos vemos. ―Se fue del aula con su almuerzo en una mano y despidiéndose con la otra, las otras contestaron de la misma forma. En cuanto la puerta se cerró, Kaoru volteo a ver a su amiga con una sonrisa divertida en su rostro a la cual, Hotaru le devolvió.
―Deberías de dejar de tentar a tu suerte, un día la harás enojar de verdad y yo no quiero conocer a Rukia enojada.
―Es imposible evitarlo, es muy divertido verla celosa, además, solo la estoy ayudando a que acepté sus sentimientos. Sin olvidar que en verdad creo que esas chicas solo están intimidadas y necesitan anteojos para poder ver la realidad, tal vez debes prestarles los tuyos. ―Le arrebató los anteojos a Hotaru y se los puso de manera divertida―. Así aceptaran que Kurosaki solo tiene ojos para nuestra pequeña, y yo me encargaré que así sea.
―Aunque me rompe mi fantasía fujoshi entre mis dos ídolos, ―tomo devuelta sus anteojos y los limpio antes de ponérselos―, te ayudaré. ―Con una sonrisa y chocando sus puños, sellaron el pequeño pacto que ayudaría a su amiga a darse cuenta de sus sentimientos.
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―Es genial que mi hermosa Kuchiki pueda almorzar con nosotros. Ella debería ir en nuestro curso, ¿por qué ese sombrerero extraño y desaliñado te llevo tan lejos de mí? ―Keigo una vez más exclamaba eufórico su desdicha de solo poder convivir en el almuerzo con ella, él era el único que mostraba su inconformidad con Urahara tan abiertamente.
―Ella estuvo lejos del mundo vivo por mucho tiempo, es por eso que creyeron más conveniente para su adaptación si comenzaba desde el principio. ―Respondió Ishida, por diezmilésima vez, y él que creía que Ichigo era un idiota, se había equivocado.
―Además, de esa forma la enana no se sentiría tan diminuta, aunque creo que sigue siendo la más pequeña de su curso. ―Cuando Ichigo termino de decir eso, justo cuando metía un pedazo de onigiri a su boca, recibió un golpe en su estómago que hizo que casi se ahogara, mientras los chicos a su alrededor se habían alejado un poco disimuladamente, ya lo veían venir―. ¡Maldita enana del demonio! ¿Acaso quieres matarme? Deja de golpearme mientras trato de comer.
― ¡¿Cuándo dejaras de llamarme así, idiota?! No es mi culpa que tú seas un maldito poste de luz.
―Dejaré de llamarte así cuando comiences a respetar a tu superior, medio metro.
―Soy muy respetuosa con los Capitanes, con mi hermano, Chad, Mizuiro y por supuesto, con Ishida. ―A Keigo le había apareció un aura depresiva sobre él al no escuchar su nombre, mientras a Ichigo estaba comenzando a saltarle una vena.
―Desgraciada.
―Cuando madures tal vez considere tratarte como igual, fresa.
― ¿Quién es la que está en primer curso ahora? Sin olvidar su horripilante obsesión por un deforme conejo. No estás en posición de hablar sobre madurez, bicho. ―Sintiéndose triunfal, cruzo sus brazos y mostro una sonrisa de superioridad, mientras todos los que querían sobrevivir se habían alejado aún más al ver el aura asesina que brotaba de Kuchiki.
―No insultes a Chappy, estúpido niño. ―Ella en algún momento se puso de pie y le dio una fuerte patada a Ichigo, haciéndolo caer de cara al suelo, un par de metros lejos de donde estaba―. He vivido más años que tú descerebrado, ¿cuántas veces tengo que repetírtelo?, sigues siendo solo un mocoso para mí.
―Perra maldita que eres, enana. ―Se paró como resorte sobando su rostro y se acercó de nuevo a ella, frunciendo a un más su ceño, mejor mostrarse furioso en vez de dolido, ni él sabía porque, pero de un tiempo a la fecha, que Rukia lo llamará niño lo frustraba y le dolía, mucho―. A pesar de los años, si no creces aunque sea unos centímetros más, seguiré llamándote como me plazca, pequeña.
―Estas pidiendo a gritos que te de una paliza, zanahoria. ―Rukia lo miraba esperando que alguno de los rayos invisibles que le enviaba, en verdad le hiciera daño.
― ¡Ja! Quiero verte intentarlo. ―Él no se quedaba atrás, aunque sabía que la intimidación visual jamás funcionaría con ella, y a decir verdad, si no estuviera seguro que aún no controlaba sus poderes, no estuviera tentando a su suerte como ahora.
Mientras, Chad e Ishida soltaron un suspiro, demasiado acostumbrados a sus discusiones, aunque a veces deseaban que Ichigo no hubiera perdido su sentido de supervivencia, de ser lo contrario, hubiera parado la pelea desde que ella le dio el primer golpe, y para rematar, se había vuelto un poco más elocuente al momento de regresar la agresión verbal. Mizuiro y Keigo, caso contrario, aún no estaban del todo acostumbrados, incluso a veces deseaban que Rukia regresará a su actitud de buena estudiante, para no tener que ser testigos de estas absurdas peleas que al final, sabían de antemano, Rukia sería la triunfal ganadora.
―Aunque me gusta ver como pateas el trasero de Ichigo, necesito tu ayuda como vicepresidenta, Kuchiki. ―Tatsuki había ido aparecido justo cuando Rukia estaba preparando su puño en alto para darle un puñetazo que, seguramente, lo hubiera dejado inconsciente. Al ver la interrogante en su rostro y que no había cambiado su posición, tuvo que aclarar el asunto―. Quiero pedirte nuevo equipo para el club, sé que aunque ya no voy tan seguido, aún sigo siendo su representante y debo seguir haciendo el trabajo sucio.
―De acuerdo, ―suspirando, bajo su brazo de mala gana―, tienes suerte zanahoria, Arisawa te ha salvado el trasero. ―Regreso a su anterior lugar a recoger su obento con su contenido a medio comer, una vez más había perdido tiempo discutiendo con Ichigo, pero había valido la pena verlo enojado.
―Lo que digas enana, oye, solo recuerda terminar tu almuerzo, no quiero que hagas preocupar a Yuzu de nuevo. ―Aclaro al último momento, especialmente porque no quería que Ishida lo molestara de nuevo con eso de que había comenzado a preocuparse de más por Rukia, él solo lo hacía para no tener que enfrentarse a los reclamos de Yuzu y su padre, solo por eso.
―Lo sé, lo sé, y tú, espero que esta vez sí vayas directo a tu trabajo al finalizar las clases, no quiero tener que inventar más escusas a Ikumi-san por ti, así que haz tu trabajo. ―Se puso al lado de Tatsuki y le dio una patada en la pierna a Ichigo, quien no se había movido de lugar―. Ahora podemos irnos. ―Orgullosa de escuchar las quejas de Ichigo y con una sonrisa burlona adornando sus labios, camino a la salida junto con Tatsuki, quien se partía de la risa al igual que los chicos, a excepción de Chad que solo tenía una leve sonrisa.
En ese momento, la puerta se volvía a abrir, dejando pasar a la única persona del círculo de amigos que faltaba. ―Tatsuki, perdón por llegar tarde, vine lo más rápido que pude en cuanto vi tu mensaje, ¿lista para comer juntas? ¿Eh? Chicos, Rukia, están todos aquí. ―Todos le saludaron, pero Ishida entrecerró los ojos, había algo raro ahí.
―Lo siento, Orihime, olvide que tenía asuntos del club que atender junto a Kuchiki, pero estoy segura que puedes comer junto a ellos, así que yo no haré mucha falta. ―La había empujado hasta situarla al lado de Ichigo, quien ya se había recuperado del golpe.
―Que bien, así puedo invitarles uno de mis nuevos platillos. ―A todos se les coloreo su frente cuando ella pronuncio esas palabras pero de igual manera asintieron aparentando entusiasmo.
―Entonces nos veremos después, espero que se porten educadamente con ella, ¿entendiste Ichigo? ―Dijo apuntando a Ichigo con su dedo índice.
―Entendí, pero ¿porque solo me señalas a mí?
―Porque eres el único que no sabe hablar con educación. Vámonos ahora Kuchiki. Que disfruten el almuerzo. ―Termino de decir mientras empujaba a Rukia por los hombros hacia la salida, sin darle tiempo de decir algo, cerrando la puerta tras de sí.
―Bien, creo que mejor no desperdiciamos más el tiempo y hay que regresar a comer, en especial ahora que la diosa Inoue está con nosotros. ―Expreso entusiasmado Keigo mientras le indicaba a Orihime e Ichigo que se sentaran, pues eran los únicos de pie.
― ¿Qué paso con eso de la preciosa Kuchiki? Por esas razones es que no consigues novia, Asano. ―Con esa declaración, Keigo se convirtió en un mar de lágrimas expresando lo frío que era Mizuiro con él, mientras Ichigo los miraba con fastidio y Orihime reía entre nerviosa.
― ¿Qué sucede Ishida? ―Chad, quien solo había permanecido callado y observando la situación, se percató de que Ishida aún seguía viendo hacia la puerta con sospecha, al verlo tan contrariado se decidió a preguntar.
―Pues, apenas ayer Arisawa me hizo la misma petición en el aula del consejo y le dije que tendría respuesta mañana, no creo que se le haya olvidado. ―Dijo ajustándose los lentes, pasando su mirada de la puerta hacia donde Inoue y Kurosaki comían, volvió a mirar a la puerta y después se mantuvo observando su almuerzo, pensativo, tal vez solo eran simples imaginaciones suyas, Arisawa no era capaz de eso, ¿cierto?, al final regreso su mirada a los chicos que comían pero ahora se centró en Inoue. La chica estaba sonriendo mientras narraba algún suceso en la panadería, agregando un poco de su imaginación y haciendo rostros raros, y de vez en cuando daba fugaces miradas a Ichigo, quien trataba en vano de corregir un poco su imaginación.
Suspiro, en verdad deseaba que Arisawa no estuviera metiendo sus narices en un asunto tan complicado que él mismo trata de evitar; si bien es cierto que molesta a Kurosaki de vez en cuando, valiéndose de los rumores, trataba de mantenerse al margen de todo el asunto. No quería que nadie saliera lastimado, aunque eso era pedir imposibles, pero al menos esperaba que cada uno se arreglara por sí mismo, sin terceros entrometiéndose, eso solo haría más complicado lo inevitable, él solo sería el observador, aún si significaba esconder sus propios sentimientos.
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Se encontraba aún en el aula del consejo acomodando varias formas de peticiones, faltaban solo 5 minutos para que terminara el almuerzo, había logrado acomodar las cosas y obtener la información que quería sin necesidad de faltar a clases, al menos eso le tenía que agradecer a Arisawa, aunque una vez más Yuzu va a reprenderla por regresar con parte de su almuerzo intacto. Aún no podía creer que Arisawa fuera olvidadiza siendo tan responsable, y es que en cuanto ella abrió la puerta del aula, la karateka se palmeo la frente para después avisarle que había recordado que justamente ayer ya había hecho la petición, así que al final se disculpó y regreso a su aula.
Suspiro, no había encontrado caso en regresar a la azotea, así que terminaría de almorzar ahí, pero una vez más se dejó absorber por el papeleo, la única cosa que no había cambiado en su vida, papeleo aquí, papeleo en la Sociedad de Almas, cada vez más se daba cuenta de que ambos mundos no eran tan diferentes después de todo.
Recargo su espalda por completo en la silla en la que estaba sentada y saco su móvil, tecleo rápido escribiendo un corto mensaje a Ishida, dejándole saber que ya no iba a necesitarlo después de todo y que podía irse directo a clases, presiono el botón de enviar y justo en ese instante la puerta del salón se abrió, aun concentrada en su móvil no observo quien era el intruso que cerró la puerta tras de sí.
―Justo ahora te envié un mensaje diciéndote que ya no era necesario que vinieras Ishida. ―Siguió sin levantar la vista, estaba esperando que se cargará su juego cuando un carraspeó la hizo levantar la mirada―. Tú no eres Ishida.
―Por supuesto que no, enana, vine a cerciorarme que cumpliste con lo que te dije. ―Ichigo estaba frente a ella, de brazos cruzados y su típico ceño fruncido esperando una respuesta, después de todo, él ya se imaginaba que una vez tocará papeles, se concentraría tanto que se olvidaría, una vez más, de comer.
―Claro que sí. ―Lo miró fijamente pero solo un segundo después su mirada fue hacia su obento, que estaba en una esquina del escritorio, y de regreso al chico, si era rápida podría alejarlo y justo cuando estaba por hacer su movimiento, Ichigo fue más rápido que ella y lo puso fuera de su alcance, para después abrirlo.
―Eres una mentirosa, sabía que esto pasaría si venias aquí, ahora ven, no te dejaré ir hasta que termines. ―Camino hacia la mesa que usaban cuando tenían juntas.
―Las clases están por comenzar y ambos debemos volver. ―Se puso de pie con dignidad a pesar de haber sido descubierta, no le iba a dar el gusto.
―No lo haremos hasta que te termines el almuerzo, así que mejor ven por tu propio pie y no me hagas obligarte, enana. ―La muy desgraciada no entendía que debía cuidar su salud más ahora que cuando era shinigami.
―Quiero verte intentarlo. ―Puso sus manos en su cintura y lo miro desafiante y con una sonrisa burlona, que perdió en el momento de que él tomo una cinta adhesiva del escritorio y comenzó a avanzar hacia ella, así que comenzó a correr alrededor del salón mientras él la perseguía.
Como resultado, 10 minutos después de jugar al gato y al ratón, ahora estaba pegada con cinta adhesiva al respaldo de la silla, mientras él hacia el vano intento de meter un poco de comida a su boca, ya que ella se la pasaba moviendo la cabeza de un lado a otro.
―Abre la boca enana si quieres terminar rápido con esto, si sigues resistiéndote solo alargarás más tu sufrimiento y ninguno de los dos entrará a lo que queda de clases. ―Por más que intentaba, ella seguía moviendo la cara y lo único que lograba era manchar parte de sus mejillas. Si no fuera tan terca, aunque sonrió internamente, necesitaba esto para quitarse el aburrimiento de las clases, además, pocas veces lograba ganarle a Rukia, aunque ella aún este dando pelea.
―No lo hare, maldita sea, desátame y lo haré yo sola, no seas tan infantil Ichigo. ―Tenía el rostro de lado, la idea era hacerlo rabiar a él, no al revés, el muy desgraciado estaba disfrutando de la situación, en momentos como este se lamentaba no poder congelarle el trasero con Sode no Shirayuki. Siendo humana y pequeña, para que negarlo, él tenía demasiada ventaja, y aunque dio pelea, fue fácil para Ichigo alcanzarla y atraparla con sus brazos; su fuerza y velocidad no podían ser comparadas, tendría que ponerle un poco más de empeño a sus lecciones con Ishida.
―La única infantil aquí eres tú, solo tenías que comer pero en cambio te perdiste de nuevo entre el papeleo, además te di la oportunidad y decidiste dar pelea, ahora abre la boca. ―Debía admitir que Rukia era astuta para escabullirse y de no haber sido por su diferencia de estatura y fuerza, y de que aún no controla sus poderes Quincy, es muy probable que todavía estuviera correteándola por todo el salón. Pensó un poco más mientras en una mano aun sostenía los palillos con un poco de arroz y ella seguía con su rostro de lado y sus labios fuertemente cerrados, sonrió triunfante, ya sabía cómo hacerla abrir la boca, solo tenía que tapar su única vía de respiración, así que con la otra mano, apretó su nariz. No tuvo que esperar mucho, a los pocos segundos Rukia abrió la boca buscando aire, y ese fue el momento exacto para meter la comida en su boca y quitar la mano para que ella pudiera comer sin ahogarse.
―Eres… un… maldito. ―Lo miró esperando fulminarlo con su mirada, mientras masticaba y tragaba la comida ―. Prepárate Ichigo Kurosaki, pagarás por esto una vez me libere.
―Tu eres la única culpable, termina de comer y me pensaré el dejarme atrapar, aunque con esas piernas tan cortas, lo dudo mucho. ―Había tomado otro pedazo de comida y lo había puesto cerca de los labios de Rukia, quien refunfuñando, esta vez, acepto con mirada fulminante, probablemente pensando en diversas formas de tortura.
Después de unos 20 minutos, Rukia ya había terminado el almuerzo y ya se habían perdido más de la mitad de la primera clase, ahora Ichigo sostenía una caja de juego, mientras Rukia bebía con ayuda del popote.
―No fue tan difícil enana, tu resistencia solo nos hizo perder tiempo. ―Dejo la caja vacía sobre la mesa, tomo la tela que cubría el obento y lo acerco a la mejilla de la chica, comenzando a limpiar las manchas de comida consecuencia de las veces que volteo su rostro ―. Así no te hubieras ensuciado tanto.
―No debiste tratar de obligarme. ―Desvió la mirada avergonzada, se sentía como una niña regañada, en especial porque sabía que, esta vez, él tenía razón, pero siempre esta ese algo que le decía que debía contradecirlo, además, era divertido, quería quitarse el aburrimiento de las clases y, al parecer, era la única forma de pasar tiempo con él en la escuela sin necesidad de decirle que lo extrañaba. Suspiro, en verdad tendría que ir con Urahara para que le explicará sobre esa extraña necesidad de estar con Ichigo, tal vez sea un efecto secundario de la unión de sus almas.
Ichigo se estremeció, ya que Rukia sin darse cuenta que él estaba limpiando la comisura de sus labios, suspiro sobre sus dedos. Al sentir el cálido aliento de la enana, sintió una pequeña descarga que lo hizo sentir bien, el mismo efecto que tenía el escuchar su nombre de sus labios. Se quedó quieto manteniendo la mirada sobre los labios de Rukia, e inconscientemente, dejo caer la tela que sostenía para acariciarlos con su pulgar, eran tan suaves y delicados, que hacía difícil de creer que de ellos salieran todo tipo de insultos y mordaces argumentos.
Por su parte, cuando sintió la suave caricia en sus labios, también se estremeció y se quedó quieta, sus ojos se abrieron más de lo normal y buscaron los de Ichigo, el cual tenía una mirada demasiado intensa, una mirada que había visto pocas veces, y en todas ellas, lo único que podía entender, es que la llamaba en silencio, no sabía porque, pero eso era lo que le transmitía. Comenzó a sentir su rostro caliente, ya no podía soportar la mirada, así que abrió un poco la boca, tomo el pulgar de Ichigo entre sus dientes y mordió con fuerza, haciéndolo gritar y alejarse de ella una vez lo soltó.
― ¡Maldita enana! Desgraciada perra, ¿Por qué me mordiste tan fuerte, estúpida? ―Se frotaba el pulgar con su otra mano y soplaba sobre él, esperando que el ardor pasara.
―Eso te pasa por idiota, ¿hasta cuándo piensas soltarme? Al menos quiero llegar a la última clase. ―Bien, se dijo, atacarlo evito el incómodo momento del después del quien sabe que, aún no entendía que acababa de pasar exactamente, también logró que su corazón dejara de palpitar tan rápido y su rostro recuperara su temperatura normal. Nuevamente se recordó tener que ir con Urahara saliendo de clases para que le explicara todo ese comportamiento extraño.
―Justo ahora no me dan ganas de soltarte, es más, creo que te dejaré ahí el resto del día por morderme.
―Voy a patear tu trasero Ichigo Kurosaki, ¡exijo que me sueltes! ―Genial, ahora su rostro volvió a calentarse pero por el enojo que le causaba tratar con un vengativo Ichigo.
― ¿Qué rayos pasa aquí? ―Ishida había entrado por unos papeles que el profesor le había pedido, y se encontraba con esa extraña escena, Kuchiki encintada a la silla con la cara roja y Kurosaki unos pasos lejos de ella, frotándose las manos―. Olvídenlo, no quiero saber, pero la próxima vez que quieras someter a Kuchiki, hazlo en tu casa Kurosaki. ―Se ajustó sus lentes y reprimió una sonrisa burlona, por la mirada de Rukia, podía deducir que quería matar a Ichigo, así que la razón de tener su rostro rojo era por la ira, pero deseaba ver la reacción del Sustituto después de su insinuación, esperando que Rukia no la hubiera captado.
―So… ¿someterla? ―Después de ver la situación en la que se encontraban, Rukia inmovilizada a una silla y rostro rojo, en ese instante algo hizo click en su cerebro, el rostro de Ichigo se enrojeció por completo y casi le salía humo por las orejas. ―Deja de decir estupideces Ishida, no es nada de lo que insinúas, solo la obligue a comer.
―Así es como se comienza, sabía que al final, las perversiones de Asano se te pegarían, pero evita el hacerlas en la escuela. ―Sí, se estaba divirtiendo, igual agradecía que Rukia no entendiera ni una palabra, lo deducía porque su cara de furia paso a ser una de total confusión.
― ¡Cállate! Te dije que no era… olvídalo, me largo. ―Refunfuñando salió del aula pero en vez de dirigirse a su clase, subió las escaleras rumbo a la azotea, necesitaba pensar, por un momento estuvo a punto de cometer un error terrible. Solo por eso, esperaba que unos cuantos Hollows aparecieran para que él pudiera sacar de su cabeza el momento más íntimo que ha tenido con la enana. Bueno, no lo era, ya hubo otro, pero en ese momento pensó que la perdería y solo fue un abrazo, uno muy fuerte y cargado de sentimientos, tantos que no supo diferenciarlos o ponerles nombres. El punto era que las circunstancias eran muy distintas, esta vez, sus acciones fueron sin presiones, sin miedo de perderla, sin una guerra a cuestas, fueron porque así él lo quiso.
Pero no podría ser, ellos eran compañeros, amigos, pensar en otra cosa sería un error, los llevaría a la ruina, él no lo permitiría. Entonces, ¿Por qué? ¿Por qué la necesidad de tenerla cerca? ¿Por qué el impulso de tocar su piel? ¿Por qué estuvo a punto de besarla?
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Se acostó en el suelo de la azotea con los brazos detrás de su cabeza, su pierna flexionada y cruzando la otra sobre ella. Miró el cielo despejado, a lo largo de su vida de preparatoria, y aunque no prestaba real atención, gracias a Keigo, sabía cómo era la vida romántica de los adolescentes, tal vez esa era una de las razones por la cual se alejaba del drama que eso conllevaba y disfrutaba de la amistad que los demás le brindaban.
Admitía que, solo una vez, en su retorcida mente y por culpa de los rumores de Mizuiro, se imaginó que ellos tenían algo más pero en el mismo instante fue desechado, después de todo eran de mundos diferentes y sin olvidar, que él no veía a Rukia de ninguna otra manera que una enana mandona, gruñona, gritona, etc., en pocas palabras, algo imposible y jamás volvió a pensar en ello, hasta ahora. Ahora que no estaban tan lejos como antes; ya no eran de mundos distintos, sino que compartían el mismo, y aunque no había dejado de ser tan ella, eso era lo que le gustaba, que fuera tan autentica con él, como siempre. Eso le daba miedo, las restricciones habían desaparecido, aquellas que siempre lo detuvieron de pensar en algo más ya no estaban, haciendo que su corazón se desviara a terrenos prohibidos.
Cambio de posición poniéndose de lado, aun recargando su cabeza en un brazo mientras con la mano del otro apretaba su camisa sobre su pecho. ¿Cómo seguir siendo ellos cuando algo estaba cambiando? ¿Cómo mantenerse alejados cuando sus almas estaban unidas? ¿Cómo no sentir cuando su corazón latía de esa manera? ¿Cómo evitar cruzar la línea? ¿Cómo poder ser más que amigos pero menos que amantes? Con esas preguntas en su cabeza, deseaba que los Hollows aparecieran para poner su mente en blanco. Solo amigos, solo amigos, solo eso.
