¡Hola LenMiku fans!~

Hasta ahora me doy cuenta de que no saludé en la actualización anterior (?

Bueno, me disculpo mucho por el atraso pero aun estoy sin pc :'3 para compensar traigo un one-shot bastante larguito nwnUu e interesante, ya sabran al leerlo uwu

Sin nada más que decir, les dejó leer ¡Disfruten!


Titulo: Tarta de Platano

Summary: A ella le encantaba ese postre, pero su sabor no se comparaba al de los labios de la persona que amaba.

Status: (20/30)

Cover: ask-negibanana [Tumblr]


Disclaimer: Vocaloid no me pertenece. Todos los derechos de autor van para YAMAHA Corporation y CRYPTON Future Media.


"Tarta de Plátano"


Aquella era una mañana muy tranquila de clases. No había calor, ni mucho frío, era un clima perfecto. Ese era un buen día o bien fue lo que pensó la persona que caminaba en dirección a su colegio.

—¡Hey, Hatsune! —alguien le habló por detrás. Se volvió donde la voz y vio a un rubio de ojos azules corriendo a su dirección.

—Kagamine, buenos días.—saludó amablemente a su mejor amigo.

—¡Si, si, buenos días! Oye ¿podrías ayudarme con unos problemas de álgebra que no terminé? —preguntó casi suplicante a su senpai haciendo ojos de cachorro tristón.

Incapaz de negarse ante esa mirada, el mayor aquamarino suspiró.

—De acuerdo, Rinto, pero no siempre estaré haciendo esto por ti.

—¡Lo sé y gracias, Mikuo!—dijo el de prendedores blancos sonriendo ampliamente.

Mikuo correspondió la sonrisa, pero entonces su expresión cambió a una de confusión viendo a su amigo y luego detrás de éste.

—Oye ¿y tu hermana?

—¿Lenka? Ah, ella no vendrá a clases hoy, esta enferma. —contestó el menor sin darle importancia. Al escuchar eso, Mikuo arqueó una ceja sin dejar de ver a su acompañante— Lo sé, a mi igual me parece raro. —dijo Rinto y es que tanto él como Mikuo sabían que la chica mencionada era en realidad una estudiante tan aplicada, que incluso cuando se enfermaba ella iba igual a clases, por lo que aquello les resultaba extraño— A saber que es lo que realmente le pasa.

—Mmmmm me preocupa. —El de ojos esmeraldas bajó levemente la mirada siendo observado por su kouhai.

—Si quieres puedes pasar a verla después de clases.

—¿En serio? —Mikuo miró a su amigo con ojos brillosos— ¿No será problema?

—Claro que no, de hecho, estoy seguro de que se alegrará de verte. —comentó el rubio sonriendo maliciosamente por lo bajo.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Ese mismo día, una hora antes de verse con su amigo, un enérgico Rinto ya vestido con el uniforme se dirigía a la habitación de su gemela, Lenka, para ir a levantarle.

—¡Hey, Lenka! ¡Es hora de ir a clases, nerd! —habló con voz alta al momento que había azotado la puerta de la habitación de ésta.

—Lárgate de mi habitación, Rinto. —murmuró la rubia que yacía recostada en su cama, "hecha bola" con sus sabanas— No iré a clases hoy.

—¿Uhm? ¿Por qué? —Le inquirió a su gemela, acercándose donde ésta con la intensión de arrebatarle sus cobijas si le daba una mala excusa.

—Me siento mal. Creo que estoy enferma.

Y vaya que fue una mala excusa. Rinto se sentó en la cama.

—¿Desde cuando el estar enferma ha evitado que vayas a clases? —Le espetó a la chica sin recibir respuesta. Él sólo suspiró— ¿No quieres ir porque te sientes mal o es por otra razón…?

Al oír eso, Lenka se encogió más entre sus sabanas, queriendo esconder en la almohada que abrazaba sus ojos rojos de haber llorado gran parte de la noche.

—Sólo déjame sola, Rinto… —pidió con un tono de voz seca pero temblorosa.

—De acuerdo. —su gemelo se levantó dirigiéndose hacia la puerta— Si mamá pregunta, le diré que te dio fuerte la regla. —dijo burlón antes de salir. Una almohada lanzada chocó contra la puerta justo cuando la había cerrado.

Lenka, ya incorporada pero negándose a salir de la cama, tomó de su otra almohada, presionándola fuertemente contra su pecho. Las cobijas habían caído al suelo, dejando al descubierto varios pañuelos usados por ella para secar sus lágrimas y limpiarse los mocos. Si que había llorado bastante anoche, tanto que hasta se sentía avergonzada por ello.

La razón por la que la Kagamine había pasado tan deprimente noche era debido a un "chisme" del idiota de su gemelo, un chisme relacionado con el enamorado de ella, que era también el mejor amigo de Rinto, Mikuo Hatsune.

Aun recordaba la primera vez que se vieron y se conocieron. Rinto lo había llevado a su casa, supuestamente para que el mayor le ayudara con su materia de matemáticas, pero en realidad habían pasado toda la tarde jugando videojuegos.

Ella había bajado a buscar el pedazo de tarta de plátano que había dejado para su cena, pero al llegar a la cocina, no sólo se encontró con que su tarta había sido comida, sino que se encontró con el responsable en el instante del crimen. Mikuo tenía en un brazo dos bolsas de papas fritas que Rinto le había mandado a buscar y con la mano libre cogía el último bocado del pedazo de tarta de plátano que se había encontrado.

De haber sido otra persona, Lenka hubiese estallado, pero no lo hizo, estaba pérdida en la mirada esmeralda de ese desconocido chico, que luego de disculparse por haber revisado el refrigerador, se presentó a la chica. "Mikuo Hatsune", ese nombre se quedó grabado en su mente y el sólo pronunciarlo hacia que su corazón latiera como loco.

Muchas veces Lenka quiso negar sus sentimientos por el mayor peliturquesa, del cual luego se enteró estudiaba en su mismo colegio, por lo que era su senpai, sin embargo, al final término cediendo y se dijo a si misma que le diría a éste lo que sentía, le rechazara o no. Había pasado ya casi dos años desde de eso y aún no se armaba de valor para confesarse.

Ya para octubre, a pocos días del cumpleaños de Mikuo, Lenka finalmente se había decidió a hacerlo. El orgullo y el miedo habían sido echados a un lado. El corazón de la rubia estaba lleno de determinación e incluso tenía la pequeña esperanza de que tal vez, con lo cercanos que se habían hecho, él podría terminar correspondiéndole, aunque intentaba no ilusionarse y simplemente se enfocaba en dar su confesión.

Si, Lenka estaba más que decidida, pero entonces su hermano llegó sonriendo de una manera que le resultaba poco confiable a ella, sin embargo cuando el chico de prendedores le comentó que se trataba de algo respecto a Mikuo, ella quiso saber; de hecho, los gemelos Kagamine habían hecho un trató en el cual Rinto le daba toda la información que él sabía de su senpai a cambio de que su querida hermana se hiciera cargo de los castigos que le imponían al rubio cuando se metía en problemas en el colegio, cosa que pasaba casi siempre.

Regresando al tema del chisme, esa noche Rinto llegó bastante exaltado, se notaba que había corrido de quien sabe donde sólo para contarle de lo que se había enterado lo más antes posible.

—¡A que no adivinas que pasó! —Lenka sólo juntó ambas cejas con una expresión de confusión y molestia ante lo dicho por su gemelo ¡Claro que no iba a adivinar, sólo quería que le contará!— Estaba con Mikuo saliendo del cine y se nos acercó Kaiko Shion.

Al escuchar ese nombre, Lenka sintió un escalofrío. El simple hecho de que "esa" chica estuviera involucrada en la historia sólo significaba algo malo.

Kaiko Shion era una de las chicas más populares del colegio junto con Gakuko Kamui. De ojos azules rey y cabello corto del mismo color, llevaba insistentemente una bufanda que resultaba ser obsequio de su difunta madre o era lo que ella decía. Era alta, delgada, de un busto de tamaño promedio, ni muy grande ni muy pequeño. Era hermosa y de actitud tierna con una pizca de picardía. Kaiko era lo que muchas muchachas en el colegio anhelaban ser, menos Lenka, quien le veía como una chica cualquiera, aunque el "odio" que tenía hacia la peliazul tenía que ver con el hecho de que ésta siempre acosaba a Mikuo.

La Shion era mayor que Mikuo por cuatro años, pero eso no parecía afectar la fuerte amistad que había entre ambos, al menos por parte del Hatsune, ya que era obvio que Kaiko buscaba algo más en el chico aquamarino, aunque este último era demasiado despistado para darse cuenta de las intenciones de su "amiga".

—¿Qué fue lo que pasó? —Le cuestionó a su gemelo cuando éste no prosiguió hablando, tal vez porque sabía que lo siguiente no le gustaría a su hermana.

—Me pidió que le dejara a solas a ella y a Mikuo. Realmente no estaba seguro de hacer eso, pero Mikuo me pidió lo mismo, así que no tuve opción. —Rinto notó la mirada asesina de su gemela encima suyo, por lo que evitó el contacto visual y prosiguió— sin embargo me escondí detrás de un árbol cercano para escuchar de lo hablarían y… —Pausó. Lenka le veía desesperada— Se le ha confesado a Mikuo.

Al escuchar eso, por un instante Lenka hubiera jurado que su corazón se detuvo. Sintió un nudo en su garganta, incapaz de preguntar aquello que temía tanto saber, pero finalmente lo hizo.

—¿Qué dijo él?

—Pues estaba muy sorprendido y hasta empezó a tartamudear un poco por los nervios. —Lenka pensó en lo adorable que Mikuo debía verse así— antes de que pudiera decir algo, Kaiko le dijo que lo pensara bien y que le diera mañana una respuesta en la entrada del colegio.

Lenka se encogió de hombros, mirando el suelo. No había que ser un genio para saber cual sería la decisión de Mikuo. Kaiko y él eran amigos de la infancia, amigos íntimos que solían estar juntos gran parte del tiempo, a lo que la mayoría de los alumnos decían que hacían una linda pareja. Tomando en cuenta todo lo anterior dicho, era obvio lo que pasaría.

Luego de eso, Lenka se dirigió a su habitación, donde estuvo llorando silenciosamente por un largo rato hasta caer dormida. Al despertarse al día siguiente, decidió que no quería ir al colegio por miedo de llegar y ver a la parejita andar de la mano y dándose de besos frente a todos (o al menos estaba segura de que Kaiko era de ese tipo de chicas). No soportaría ver a Mikuo con otra y por eso no quería, se negaba a ir a clases, aun sabiendo que tarde o temprano tendría que lidiar con ello.

Volvió a recostarse en su cama y se tapó con sus sabanas mientras abrazaba su almohada. Allí estaban de nuevo aquellas lágrimas amenazando a salir de sus ojos celestes.

Luego de llorar nuevamente por unos minutos, Lenka se quedó dormida por varias horas, no fue sino el olor de tarta de plátano recién horneada lo que hizo que se despertara de su coma depresivo.

Tal como había sospechado. Junto a su mesita de noche había un pedazo de tarta de plátano en espera de ser comido. Aun estaba caliente, lo sabía por el leve humo que salía del pedazo y eso sólo lo hacia más apetecible.

Ella observó aquel pedazo con algo de duda, cuestionando de quien lo había dejado allí ¿Rinto? Demasiado amable de su parte ¿sus padres? No, ellos regresaban hasta la noche de sus trabajos ¿Entonces quien?

—Oh, ya despertaste. —habló una voz amable.

Lenka alzó levemente la mirada para ver quien habría entrado y sus ojos se abrieron como platos al ver que se trataba de su enamorado.

—¡M-Mikuo! ¡Digo! ¡Senpai ¿Qué hace aquí?! —Le interrogó estando levemente sonrojada y ocultando su rostro con su sabana.

—Oh, es que Rinto me ha dicho que estabas enferma y pues me preocupé un poco… —El mayor se rascó la nuca riendo apenado. Por su lado, Lenka estaba sorprendida.

—¿Preocupado…por mi? —preguntó sin salir de la sorpresa.

—Sip —contestó él con naturalidad para luego acercarse donde ella y tomar asiento en la orilla de la cama— ¿Qué sucede, Lenka?

—¿De que? —le miró confundida y a un cubriéndose parte de su cara para que no notara su rubor.

—¿Recuerdas cuando tenías 46 de temperatura la vez que tuviste calentura? Igual fuiste a clases para no faltar en el examen. —contaba el chico mientras la otra le ponía atención— ¿Y ahora quieres que tu hermano y yo creamos que no pudiste ir a clases porque estabas enferma?

—A-ah… sobre eso, yo..

—Es obvio que algo pasa… ¿me dirás que es?

—Bueno, yo… —Lenka desvió su mirada al notar como los ojos esmeraldas del más grande le veían detenidamente, llenos de mortificación— De acuerdo, seré sincera contigo…

—Te escucho… —Mikuo sonrió levemente buscando alentar a la rubia.

—Lo de estar enferma fue una excusa para no ir al colegio… una mala excusa al parecer… —Miró al chico ya que éste había dejado escapar una pequeña risita— y pues… la razón por la que no quería ir al colegio es porque… —tragó saliva— no quería verte.

Terminando de decir eso, Lenka observó como lentamente la sonrisa de su senpai se rompía, siendo remplazada por una expresión de sorpresa y confusión.

—¿No querías verme? —Ella asintió— ¿Por qué? Lenka… ¿Acaso me odias? —preguntó dolido.

—¡N-no, no es eso! —Exclamó moviendo sus manos en señal de negación. Justo cuando Mikuo iba a preguntar el clásico "¿Y entonces?", le escuchó susurrar— más bien sería todo lo contrario…

—¿Qué? —La vio más confuso que hace un momento. El sonrojo de Lenka aumento.

—E-es que.. Y-yo… —La Kagamine era un manojo de nervios en ese momento. Quería hablar pero las palabras no salían de su boca, además de que su pulso estaba tan acelerado que sentía que no podía respirar; pero fue entonces que una mano gentil colocándose encima de la suya logró hacer que se tranquilizara. Era él.

—Esta bien, tranquilízate y explícame todo con calma. —decía el Hatsune de forma pacífica.

El corazón de Lenka aún estaba latiendo rápido, pero se sentía un poco más tranquila y segura. Él siempre le hacia sentir así.

—No quería verte a ti porque sabía que seguro estarías con Kaiko. —dijo en voz baja estando levemente apenada pero igual triste.

—¿Con Kaiko? ¿A que te refieres? —Lenka le miró con una expresión de incomodidad y fastidio.

—Ella se te confesó ¿No?

—Así es. —respondió de inmediato y fue entonces que entendió todo— Oh ¿tú crees que acepte su confesión?

—¿No fue así? —preguntó la rubia con un leve brillo en sus orbes celestes.

—No. La verdad es que yo quiero mucho a Kaiko, pero no la veo más que como una amiga. —Mikuo entrecerró sus ojos al recordar el mal momento que pasó en la entrada ese mismo día— Le rechacé y ella no se lo tomó muy bien. Terminó llorando…

Ahora hasta la misma Lenka se sentía mal por la Shion, pues solo la noche anterior ella había estado igual y por el mismo chico.

—Preferí ser sincero a mentirle e ilusionarla. —Lenka asintió dándole la razón— Además… hay otra persona que me interesa. —diciendo esas palabras, nuevamente la mirada de ese chico se había plantado en la ahora sonrojada y súper avergonzada rubia.

—¿Qué estas diciendo? —Le veía cada más nerviosa.

—Estoy diciendo que me gustas. —confesó Mikuo con completa naturalidad y sonriendo con ternura a aquella chica cuyas manos aun sostenía.

Igual como hace sólo un momento, el pulso de Lenka volvió acelerarse pero sin incluir las ganas de vomitar o el mareo que le hizo creer que se desmayaría. Al contrario de todo eso, se sintió emocionada, feliz, llena de energía.

—Mikuo… —unas cuantas lágrimas resbalaron por sus mejillas preocupando al mayor— esto no es una broma ¿verdad?

—¿Eh? Claro que no, es en serio. —Le dijo lleno de determinación. La chica se mantenía con la mirada baja— Realmente no estoy segura de cuando fue que de pronto empecé a tener estos fuertes sentimientos hacia a ti, pero sé que es algo real por el simple hecho de que el sólo no verte hoy en el colegio me hizo sentir sólo incluso estando rodeado entre tanta gente.

Mikuo tomó a su kouhai del mentón, alzando su cabeza, haciendo a si que le viera. Al ver el rostro de Lenka se llevó una sorpresa al ver que lloraba, pero que lo hacia con una amplia sonrisa.

—También me gustas. —está vez le tocó a ella confesar.

El Hatsune sonrió levemente acortando más la distancia entre él y la contraria.

—Lo sé. —susurró justo antes de besar tiernamente sus labios.

Los ojos de Lenka se abrieron como platos ante la última acción de su senpai ¡De verdad la estaba besando! ¡Era un sueño hecho realidad! Sin embargo había un problema y era que ella no sabía que es lo que tenía que hacer en ese momento; pero entonces lo sintió, el sabor de la tarta de plátano en los labios de Mikuo.

Lenka término correspondiendo el beso, saboreando los labios del más alto, casi comiéndoselos. Sus brazos rodeaban el cuello del aquamarino, mientras éste llevaba sus manos a su cintura.

Cuando ambos cayeron en cuenta de lo que hacían, se separaron al mismo tiempo avergonzados. Querían disimular y hacer como si nada hubiera pasado, sin embargo ya era tarde. Un rubio burlón se asomaba por la puerta de la habitación y en su mano llevaba su celular con el cual había grabado toda la escena.

—Uy, esto esta bueno ¡Ira directo a internet!

—¡Rinto! —exclamaron al unísono Lenka y Mikuo, sólo que la primera estaba cabreada, mientras que el mayor estaba avergonzado a más no poder.

Habiendo pasado el momento incómodo, los tres jóvenes bajaron al comedor a terminarse el resto de la tarta de plátano que el mismísimo Hatsune había preparado.

—Mmmm ¡La tarta esta deliciosa! Si que tiene buena mano para la cocina, senpai. —Halagó Lenka mirando al alto sentado a su lado.

—Hehehe gracias, Lenka-chan.

—¡Oye! ¿Y por qué no dices nada del jugo de naranja que preparé? —Se quejó Rinto mirando con molestia a su gemela.

—Porque lo único que hiciste fue exprimir naranjas en agua y revolverlo con azúcar, eso cualquiera lo hace.

—¡Pff! Nada que ver. Sólo halagas a Mikuo porque es tu novio ahora. —Comentó el de prendedores muy casual provocando que su amigo empezará a toser de manera compulsiva al pasarse a atragantar con su tarta— Amigo ¿estas bien?

—¡Rinto, por favor! No tiene ni media hora que me confesé a Lenka. Ella no es novia… aún.

—¡¿Cómo que aún?! —Ahora le tocó casi ahogarse a ella. Mikuo sólo rió apenado.

—E-es que pensaba pedirte que seas mi novia mañana ¿No te gustaría? —Preguntó el peliturquesa sonriendo de lado y echándole una mirada un tanto seductora.

—P-pues ahora que lo mencionas… si me gustaría. —confesó sonrojada levemente, jugando con su comida.

—¡Pues allí esta! ¡Es oficial!

—¡Esperen! ¿Acaso nadie toma un cuenta mi opinión? —Como siempre Rinto arruinaba el momento con sus quejas.

—¿Uhm? ¿No estas de acuerdo de que sea novio de tu hermana? —Le miró el mayor.

—Bueno, al principio no, pero luego de verlos creó que están hechos el uno para el otro. —tanto Mikuo como Lenka sonrieron— Sólo si, un favor, Lenka cuídame al chico que es muy sensible y no tengo otro. —dijo el rubio mirando a su reflejo. Una gota de sudor descendió por la cien de ésta.

—Eeehhh… de acuerdo.

—En fin, es hora de que me retire. —Habló de pronto Mikuo levantándose de su lugar— espero verte mañana en clases. —Revolvió los cabellos de su enamorada— ¡Igual a ti Rinto! —El rubio sólo bufó— Te llevaré más tarta de plátano si deseas.

La de coleta alta sólo sonrió y aprovechando la corta cercanía entre ella y su senpai, lo tomó de su corbata de uniforme, halándolo para así poder besar tiernamente sus labios, disfrutando nuevamente de aquel sabor.

—Mmmm no es necesario, ya tengo un nuevo postre favorito ahora.


¡Hora de contestar reviews! ^u^)/

Cuti Unicorn: Para resumir todo simplemente diremos: Miku y Len son unos loquillos (? Me alegra que te guste mucho lo que escribo, ojalá este one-shot te haya gustado igual nwn)/ y gracias por las lindas palabras, me hacen el día :'3

Taty Neko San: Muchas gracias! :'DD y yay! Una nueva acosadora! (? Yo también adoro esa canción e incluso podría decirse que es mi favorita de Len nwn de hecho siempre se me ocurren historias LenMiku con esta canción u estate pendiente que seguro traigo un long-fic pronto owo

Ely p: Yo también estuve viendo el video varias veces mientras escribía el one-shot XD es que es hermoso, en especial el minuto del beso *-* y yo me pregunto cuando Len cantara y bailara esta canción en concierto, CUANDO?! (? Él tiene la habilidad de entrar a habitaciones ajenas sin que nadie lo noté (? Gracias por el review!

Ai Tsukiyomi: No son pervertidos, son sólo adolescentes con las hormonas alborotadas (? ...No tengo más para defenderlos (? Gracias por el review nwn

...

Bueno, ojalá les haya gustado el one-shot y les agradezco como siempre por leer mis raras historias :'3

Nos leemos para la próxima, cuidense mucho! ~

Atte: Mitsui Neko