¡Hola, gente!
Luego de ya mucho tiempo, finalmente aparezco aquí para traerles un nuevo one-shot de la pareja LenMiku -inserte brillitos- (?
Me disculpo mucho por el retraso, pero compensar, este one-shot cuenta con soft-lemon, así que están advertidos uwu ojala les guste, pues como ya saben, el lemon no es precisamente lo mio.
En fin, solo resta decir como siempre: ¡Disfruten!
Titulo: Heridas
Summary: El quería ser aquella persona para ella, quien pudiera curar las heridas de su tormentoso pasado y de su ahora.
Status: (21/30)
Cover: nico250 [Pixiv Id 408550]
Disclaimer: Vocaloid no me pertenece. Todos los derechos de autor van para YAMAHA Corporation y CRYPTON Future Media.
"Heridas"
Desde que eran pequeños, Len recordaba los buenos tiempos que solía pasar junto a Miku e incluso en aquel entonces, ella siempre estaba herida. Moretones, cortadas, quemadas… Lo peor del asunto era, que cuando Len le preguntaba a Miku la razón de aquellas lesiones, ella sonreía y se excusaba con que había sido muy torpe, pero Len sabía que ella mentía, sabía que el responsable de eso era aquel hombre con quien Miku estaba obligada a convivir, pero sin importar cuanto le lastimara, tanto física como mentalmente, ella se negaba a aceptar la realidad y volvía a su hogar.
Ya siendo adolescentes, Miku seguía con la farsa y Len solamente podía callar, pues sin importar cuanto quisiera convencer a la aquamarina de que se quedara en su hogar, la mayor se negaba. El temor más grande del rubio era que un día Miku se fuera y volver a encontrársela en la morgue.
Justo ahora, a mitad de un importante examen, Len era incapaz de concentrarse, estaba temeroso pues hoy no había visto a su compañera en todo el día. Para colmo, cuando habló con ella el día anterior para que salieran a pasear, ella contestó con que le habían castigado y que su padre estaba bastante enojado.
Su cuerpo se tensaba de tan solo pensar en que algo malo le hubiese pasado. Sus manos temblaban un poco y en varias ocasiones paso a botar su bolígrafo. Tenía tanto que decirle a Miku que no había manera de que todo terminara así; alzó su mirada para encontrarse a un rostro parecido al suyo. Su gemela estaba en la entrada de su aula. No podía entrar a mitad de examen. El chico le había pedido a su hermana que buscara a Miku en el colegio. Len hizo un ademan de pregunta a lo cual ella contestó con un movimiento de cabeza negativo.
"Demonios" pensó, bajando su mirada nuevamente a su prueba.
Terminó en unos diez minutos. Él era bastante inteligente, pero sobre todo, estaba apresurado, iba a ir en busca de Miku a su casa y llamaría a la policía a mitad del camino, sin embargo, al dar vuelta en un pasillo se encontró con ella.
Miku estaba ahí, parada al final del pasillo, su mirada era baja y fue subiendo lentamente mostrando su rostro. La expresión de alivio de Len, cambió a una de tristeza al ver los ojos llorosos de Miku y como uno de estos estaba morado. Eso no era todo, la peliturquesa también tenía la nariz rota y el labio cortado. Los brazos estaban vendados, ocultando las quemaduras de cigarrillos.
Si tan solo le hubiera hecho caso.
La mayor estaba avergonzada, no tenía idea de cómo mirar a Len sin sentir que le había decepcionado. Posiblemente él estaría molesto con ella ahora. Cuando al fin tuvo el valor para hablar, el rubio ya había caminado hacia su dirección y la estrechó en sus brazos. Al sentir la calidez de su amigo entremezclándose con su calor propio, inevitablemente, la joven rompió en llanto, abrazándose con fuerza de él.
—Len… amo a mi padre, pero no quiero morir… —soltó Miku en un sollozo, mientras hundía el rostro en el pecho del mayor.
—Está bien, todo está bien ahora… —Le susurró, acariciando sus cabellos turquesas, luego la separó un poco de él para mirarle a los ojos— Vendrás conmigo sin excusas. Te quedaras en mi casa.
Miku se limitó a asentir y Len besó cálidamente su frente, provocando un leve sonrojo en la primera.
Él siempre había estado para ella, preocupándose, cuidándola, apoyándola e incluso amándola en secreto. La aquamarina ni si quiera lo sospechaba y aunque ahora más que nunca Len deseaba decirle sus sentimientos, lo que más importaba en ese momento era ver que estuviera bien.
La tomó de la mano para irse a casa, pero Miku no se movió.
— ¿Pasa algo? —Le observó confundido.
En un rápido movimiento que Len no fue capaz de predecir, la aquamarina le abrazó rodeándole de su cuello y besó cálidamente los labios del menor. Éste se quedó paralizado e impactado, sin saber exactamente si debía corresponder o no aquel beso. ¿Pero en que pensaba? La tomó de su cintura y le respondió el tierno beso con la misma intensidad. Cuando al fin se separaron por la falta de aire, ella fue la primera en hablar:
—Gracias por todo y… —Miku quiso continuar, pero el rubio había colocado dos dedos encima de sus labios interrumpiéndola.
—No tienes que agradecer nada. Ahora vamos a mi casa, para que vea esas heridas.
Con un leve sonrojo, la chica asintió y tomados de la mano, ambos adolescentes salieron del colegio.
En la salida Rin estaba sentada, en espera de su hermano, pero al ver a su amiga, rápidamente corrió donde ella para abrazarla. Miku le correspondió e igual tuvo que consolarla, pues la del moño había rotó en llanto al ver a su amiga tan lastimada, además de haber estado preocupada por ella todo el día.
Luego de la conmovedora escena entre ambas amigas, finalmente los tres se dirigieron a la casa de los gemelos, donde la chica aquamarina fue cordialmente recibida.
—Bueno, aquí tengo alcohol y unas vendas que compre en la farmacia de la esquina ¿está bien? —Preguntó Rin entregándole una bolsa a su hermano.
—Sí, muchas gracias, Rin.
—Bueno, los dejare solos. —La rubia sonrió levemente, posando una mano en el hombro de su gemelo antes de irse.
Una vez ella se había ido, Len cerró la puerta de su habitación y giró su mirada donde Miku, la cual yacía sentada en su cama, comiendo un sándwich que Rin le había hecho, pues según ella, la veía muy desnutrida. La verdad es que la Hatsune se alimentaba bien, pero al menos ese día no había comido nada por huir de su casa, por lo que aceptó gustosa la comida que le habían ofrecido.
Len se acercó donde la chica de coletas, tomando asiento a su lado en la cama. Ella había terminado de comer y le miró para agradecerle. Por su parte, él solamente sonrió, llevando una mano donde la mejilla de ella y retirar con su dedo pulgar las migajas que habían en sus labios.
— ¿Te apetece tomar un baño? Para que te relajes. —Le propuso al notarla tan tensa y nerviosa.
— ¿No es problema?
—Claro que no. —Len besó su frente y se levantó dirigiéndose donde el baño de su habitación.
Abrió las llaves del agua fría y caliente para templarle el agua. Llenó su tina hasta el tope y luego fue a buscarla. Miku le miró confundida cuando se paró frente a ella, para de pronto tomarla en brazos y llevarla hasta su baño.
—Y-yo pude haber venido sola… —Se quejó levemente sonrojada.
—Lo sé. —Respondió él con una leve sonrisa, para empezar a desabotonarle la blusa de su uniforme.
— ¡Yo puedo desvestirme sola! —Esta vez exclamó, con el rubor en su rostro aumentando.
—También lo sé. —Len dejó caer la blusa de ella al suelo. Instintivamente Miku se cubrió con sus manos y el rubio aprovecho para abrazarla por la cintura— Pero eres mi invitada, así que déjame tratarte. —Le susurró viéndola directamente a los ojos.
La Hatsune se perdió en aquellos hermosos ojos celestes. Se quedo tan embelesada que no notó cuando el chico le había retirado la falda.
Una vez estando solamente en ropa interior, Miku se abrazó a Len avergonzada. Hundió su rostro en su pecho al sentir sus manos acariciando su espalda, hasta llegar al broche de su sostén y así poder quitárselo. Hizo el mismo procedimiento con su ropa intima, la cuales cayeron por sus largas piernas. Ya hecho eso, Len la tomó de sus hombros, separándola un poco de él para poder observarla. Esta vez la peliturquesa no hizo por taparse, pero mantenía la mirada baja por la vergüenza.
Tal como el rubio había sospechado, la chica tenía un hermoso cuerpo, pero era algo difícil de apreciar al estar lleno de moretones, cortadas y quemaduras. Len se mordió el labio del coraje, al no haber sido capaz de hacer algo al respecto para evitar todo. Cerró los ojos sintiendo culpa, pero de inmediato los abrió cuando la mano de Miku se había posado en una de sus mejillas. Ella le sonreía gentilmente, acercándose de apoco a él, para besar sus labios por segunda vez ese día e igual, por segunda vez, Len no dudó en corresponderle.
Mientras la besaba, la abrazó con fuerza de su cintura, alzándola un poco del suelo para llevarla a la tina y meterla con delicadeza allí. La aquamarina le tomaba de su camisa, insistiendo en que él entrara con ella, pero se negó, quedándose afuera, solamente para ayudarla a lavarse su largo cabello turquesa.
Miku dejo escapar un suspiro de alivio y calma. No sabía cuándo fue la última vez que se había sentido tan relajada como en ese momento, metida en la tibia agua de la tina, con las manos de Len acariciando su cabeza mientras le lavaba sus cabellos. Estiró un brazo para tomar la esponja que había a un lado y así enjabonar su cuerpo, pero solo dijo alcanzarlo, el de ojos celestes se lo había arrebatado con una sonrisa burlona en su rostro. Ella simplemente infló sus mejillas.
—Te dije que me dejaras a mí tratarte. —Le susurró en su oreja al estar detrás de ella, al mismo tiempo que pasaba la esponja con delicadeza por su cuerpo, pues algunas áreas aun le dolían con el contacto.
Nuevamente el rubor se hizo del rostro de Miku, cuando Len le enjabonaba su cuerpo, sus hombros, hasta su pecho, entre sus senos hasta su vientre. Por un momento la chica creyó que el contrario seguiría más para abajo, pero allí se detuvo, solo para hacer la esponja a un lado y llevar ambas manos hasta sus senos desnudos.
La de mirada esmeralda gimió levemente. Era la primera vez que hacia un ruido como ese, tal vez porque era la primera vez que alguien le tocaba de la manera en que el Kagamine lo hacía, masajeando sus pechos en un movimiento circulatorio, mientras sus labios besaban cariñosamente su cuello. Era extraño, pero placentero a la vez, su cuerpo empezaba a reaccionar y mientras Len más la tocaba, más sentía una presión entre sus piernas, que no tardo en ser apaciguada con la mano del chico colocándose entre ellas.
Miku se llevó una mano a la boca al soltar un gemido más fuerte que el anterior. Len sonrió por dentro, mientras empezaba a lamer el cuello de su invitada, sin dejar de acariciar sus senos, apretando con delicadeza la punta de estos, mientras la juguetona mano en la entrepierna de la chica aquamarina, se hace paso entre los pliegues de intimidad, colando un dedo en ella.
— ¡L-Len! —Miku arqueó la espalda, sosteniéndose del borde de la tina.
— ¿Quieres que me detenga? —Preguntó con ternura, dándole una lamida al lóbulo de su oreja.
La aquamarina negó con la cabeza, siendo incapaz de emitir alguna palabra. Su cuerpo se tensaba y temblaba, mientras que el rubio solo le susurraba que se relajara. Una vez hizo por obedecer sus palabras, ocurrió.
Respiraba entrecortada y el sonrojó adornaban sus mejillas, dándole una imagen tan hermosa y vulnerable, al menos ante los ojos del rubio que aun la mantenía abrazada por detrás, fuera de la tina. Él se sentía realmente tentado de hacer más cosas con Miku, con el fin de hacerla sentir, de que se olvidara de todos sus dolores, pero más que nada, para demostrarle su amor, porque las palabras a veces no eran suficientes, al menos no para él.
Luego de un rato, la ayudo a salir de la tina y tomó una de las batas que habían dobladas en el baño para cubrirla. Esta vez, antes de que él se diera con la intención de cargarla, la Hatsune ya se había abrazado a él, rodeando su cuello con sus brazos, como si hubiese estado esperando su siguiente acción. Len simplemente sonrió levemente, llevándola hasta su cama, donde la recostó, colocándose encima de ella solamente para observarla, retirando su fleco con una mano para verla bien a sus ojos.
— ¿Está todo bien…? —Miku colocó una mano en la mejilla de él, notándolo extraño.
—Nada, es solo que… —Tomó gentilmente su mano— estoy muy feliz de tenerte aquí conmigo. En verdad llegué a creer que te perdería… —Apegó su frente a la de ella.
—Yo también estoy feliz de estar contigo. Les agradezco mucho a Rin y a ti por todo. —Comentó ella con una amplia sonrisa, que hizo que Len recordara a la Miku de catorce que sonreía de esa misma manera, aun estando llena de vendas y curitas— Len… u-uhm… había algo que quería decirte hoy… N-no sabía cómo hacerlo, pero ahora… la verdad es que yo…
—También te amo, Miku. —Interrumpió el rubio de manera muy casual, sonriéndole a la chica que ahora era un tomate por el intenso rubor que se hizo de su rostro. Len inevitablemente empezó a reír.
— ¡Y-yo iba decírtelo! ¡¿Por qué siempre me interrumpes?! —La chica hizo un mohín, apretando las mejillas del ojiazul, pero se detuvo, viéndole apenada— ¿Es en serio…?
—Heh, claro que sí. Creí que había quedado en claro hace un rato en la tina. —Le guiñó, haciendo que ella sonrojara más, si es que era posible—Miku… te prometo que no dejare que nadie vuelva a lastimarte nunca más; pero debes prometerme algo también…
— ¿Qué cosa…?
—Que tú tampoco dejaras que nadie te lastime, sin excepción, ni siquiera yo. —Dijo aquello último con seriedad, mirándola detenidamente en espera de su respuesta.
—Sí, Len, te lo prometo… —La peliturquesa volvió a rodear el cuello de él, para acercándolo más a ella hasta que sus frentes se toparon— aunque dudo que tú seas capaz de lastimarme.
—Eso espero. —Respondió, besando su frente, para finalmente echarse a un lado en la cama, estrechándola a ella en sus brazos.
Descansando tranquilamente abrazada a Len, Miku logró divisar una foto que descansaba en el escritorio del rubio. Allí estaban los dos, él de doce y ella de catorce, tomados de las manos, sonriendo ampliamente, aparentando que todo estaba bien, a pesar de que ella se encontraba llena de vendas y parches en gran parte de su cuerpo.
Incluso en ese entonces Len la cuidaba, se preocupaba y buscaba protegerla, pero si las cosas habían llegado a este extremo, era por culpa de ella, que no le permitía intervenir en su vida, que actuaba como si todo estaba bien, cuando claramente no era así. Sin embargo, al final fue capaz de entrar en razón, de estar ahora en brazos de la persona que amaba, de ser feliz como había deseado.
Al final él fue capaz de sanar sus heridas.
Como siempre se agradecen los reviews! Aquí las respuestas a algunos:
Teddy-San: Ese long-fic ya fue publicado, no sé si ya lo hayas leído, apenas va en el primer capitulo, así que te invito a leerlo :3 Muchas gracias por tus palabras!
Ely p: Pues originalmente pensaba hacer el one-shot Mikuo x Rin, ya que en cierto modo Rin viene siendo la version femenina de Len, pero varios fans de Vocaloid no lo ven así o3o y pues entonces decidí usar a Lenka, aunque te confesare que no me gustan mucho los genderbender de los Kagamine, por lo mismo de que para mi cada uno es el genderbender del otro uwu pero bueno, me alegra que te gustara el fic y considerare hacer más de ellos!
AI tsukiyomi: Los labios de Mikuo son un buen postre ewe que se note que adoro a ese fanloid *-* Gracias por tu review!
...
Les dije que el lemon seria soft, nada muy explicito o pervertido uwu tal vez haga un one-shot completamente lemon, pero como ya he dicho antes, no creo incluirlos en esta colección.
Antes de despedirme, les invito a leer mi más reciente long-fic LenMiku, Sweet Dreams, basado en la canción de "Yumekui Shirokuro Baku" owo)/
Ahora si, nos leemos hasta la próxima, gente ¡Cuídense mucho!
Atte: Mitsui Neko
