¡Hola! ¿Que tal a todos? :D Primero les quiero agradecer a todos los que han leído esta historia y lo que han comentado. Y quiero aprovechar para dejar unos puntos claros: Bella NO esta enamorada y mucho menos de ese humano, no por ahora. Solamente siente cierta atracción pero solo por su sangre, ya que no lo conoce. Ya que me comentaron que solo la tua cantante hace que te guste mucho más esa sangre y no distingue el sexo de la persona, mas que no es para que te enamores, ¡si lo sé!

Pero ese no es el punto, tampoco quiero seguir mucho las reglas que Stephanie Meyer optó en su libro, yo solo soy una "escritora" o el intento se una, así que yo inventaré mi propia trama: Así como puedo inventar que Edward sea gay (cosa que no haré) tambien puedo poner que Bella se "enamore" de un humano que sea hombre y sea su TC.. No olviden que esta es una página para inventar y crear tus locuras ;) yo pongo las mías.

Pero antes de que protesten de que no será una historia Bella&Edward, si habrá mucho de eso porque simplemente me encanta. Solo que no todo puede ser color de rosa y mucho menos que sea perfecto. Aqui se conoceran los diferentes tipos de amor que existen... porque si se puede amar a diferentes personas a la vez ;) pero no de la misma forma...Espero que me dejen sus reviews :D

GRACIAS


—Como tú conmigo… ¿Me estás diciendo que también lo amaré? —todavía no lograba entender del todo, estaba atónita. No me podía imaginar a alguien más conmigo si no era Edward. Esperé pero no contesto…

¡Tenía que acabar con esto de una buena vez! Si era necesario acabar con una vida, lo haría… Aunque toda mi existencia me remordiera la conciencia, pero seguiría con los seres que amaba.

Mañana iría a buscar al perteneciente de esa sangre si era preciso… Esperaba no fallar… ¿MATARLO O AMARLO?

La Decisión

Pasaron los minutos, las horas en silencio sepulcral. Mi mente todavía daba pelea entre que decidir, pero estaba claro, yo no dejaría a Edward ni a mi familia por nada, ni siquiera por un humano, inmediatamente la ponzoña lleno mi boca como solía hacerlo cuando pensaba en ello, no podía abandonar la idea de que querer beber su sangre. ¡Odiaba como me hacía sentir!

Gruñí muy molesta, nunca pensé que este momento llegaría, ¿Cómo podía un chico humano que ni siquiera conozco, mantenerme tan pendiente de él…tan "obsesionada"?

Me levanté de aquel sillón donde todavía nos encontrábamos Edward y yo.

—Iré a ver a Renesmee—murmuré a mi marido que seguía con la mirada perdida, sumergido en sus pensamientos. Luego levantó su vista y solo asintió con media sonrisa. Antes de salir con los demás, fui a cambiarme de ropa rápidamente.

Salí a paso lento hacia afuera de la gran mansión Cullen, lo primero que vi fue a mi hija montado en un gran lobo, supuse que era Jacob, la paseaba velozmente en su espalda alrededor de la casa y cerca del bosque.

Todos se encontraban charlando y viendo la escena, Alice con Jasper, Rosalie y Emmett sentados en el gran Jeep, y Carlisle y Esme sentados en el gran porche tomados de la mano y mirando divertidos como Renesmee reía encantada.

Muchos ya se habían acostumbrado a que Jacob nos visitara diariamente, él siempre se mantenía recorriendo en forma lobuna los alrededores de nuestra morada solo para estar pendiente de Nessie… ni que nosotros no pudiéramos cuidarla.

Al llegar hasta ellos, todos me giraron de repente, como si estuvieran esperando mi reacción. Solo me crucé de brazos viendo como Jacob se detenía y bajaba con sumo cuidado a mi Renesmee de su espalda, ésta se le quedo viendo como "¿Por qué haces esto? Quiero ser jugando" Jacob me miró algo avergonzado y temeroso, luego salió para adentrarse al bosque.

—Celosa Bella—bromeó Emmett mientras que alzaba su dedo pulgar. No logré mirarlo enojada ya que su expresión de niño travieso me hizo reír.

Renesmee me miró y corrió feliz hacia mí, yo la tomé en mis brazos y le di un pequeño beso en la frente.

— ¡Jacob es rápido! —su hermosa voz sonó asombrada, luego elevó su mano y la puso en mi mejilla, me compartió las imágenes cuando había jugado con Jacob, como habían saltado un gran rio y como había golpeado a Jacob en la cabeza con su puño luego de decirse que era lenta, reí orgullosa de la ultima parte.

— Me alegro que te divirtieras…y tu puedes golpear más seguido a Jacob, a mí no me importaría—murmuré con gracia mientras veía a Renesmee reír por mi broma, todos los demás también lo hicieron, apoyándome.

Escuché a Edward poniéndose a mí lado y abrazándonos a las dos. Me resulto un tanto extraño ya que se mantenía un poco distante y triste cuando estábamos a dentro.

—A mí tampoco me importaría, es más quisiera que lo hicieras rutinario—sonrió pero el brillo no llego a sus ojos. Le depositó un cálido beso en la frente a Renesmee.

— ¡Papá! ¿Dónde está Jacob? —preguntó haciendo un puchero mirando al bosque.

—No te preocupes, ya viene en su forma humana. Quería saludarnos apropiadamente, sin necesidad de que yo lo tradujera—refunfuñó y miro donde salía Jacob de los grandes árboles.

—Ahora estoy aquí, no hace falta que hables por mí—su ronca voz junto con su enorme cuerpo se acercaban hacia nosotros con una extensa sonrisa, la que me había alegrado tantos días tiempo atrás, se veía muy feliz…

Lo miré más detalladamente ¡Acaso nunca iba a terminar de crecer! Ahora estaba mucho más alto y fuerte, los rasgos de adolecente ya se habían borrado para sustituirlos unos más maduros. Ahora si parecía mucho mayor que yo.

— ¡Hola Bella! ¿Cómo estas hoy? —preguntó con una sonrisa, pero yo no estaba del mejor humor para ser del todo amable.

— ¡Jacob! Te fuiste sin despedirte—Renesmee habló primero que yo con un encantador puchero. Luego intentó bajarse de mis brazos para dirigirse a él, pero antes de que lo hiciera la apreté un poco a mí y la miré como si quisiera que viera que yo también estuviera aquí. Ella comprendió y me dio un beso en la mejilla, la dejé bajarse y corrió para abrazar la pierna de Jacob.

—Nessie si solo me aparté un minuto, eso no es irme—inquirió dulcemente mirándola con un brillo en los ojos mientras acariciaba su largo cabello de bronce.

— ¿No deberías estar con tu manada en otro lugar Jacob? —habló Edward en tono muy duro y algo enojado.

—Les dije a Seth y Leah que podrían irse a donde quisieran, aunque siguen por aquí. A unos cientos de kilómetros, pero mantenemos contacto. Me alegra ser bienvenido aquí, o al menos por Nessie—su voz sonó algo extraña como si no quisiera un enfrentamiento con Edward, supongo que mantenía la distancia ya que él sería como su "suegro" luego de un tiempo. Me enojé ante la posibilidad.

—Sigues con ese nombre del monstruo del lago…Su nombre es Renesmee—refunfuñé fulminándolo con la mirada. Este rió avergonzado.

—Bella, no seas así…Nessie es un lindo nombre, aparte ya me acostumbre a llamarla así—se excusó mirando a mi hija tiernamente.

—No me importa, desacostúmbrate—gruñí acercándome un poco más a él, de nuevo vi confusión en su mirada seguido el miedo. Ponía sus manos al frente para tranquilizarme.

— ¿Qué te ocurre Bella? Estas de peor humor que de costumbre ¿Qué te hizo tu marido para ponerte de mal humor? —apartó a Nessie… ¡Renesmee! Que se encontraba enfrente de él. ¡Ni que la fuera a lastimar a ella! Su comentario me puso a un más molesta sin saber porque.

—Oye, yo que tu corriera en este mismo instante—habló Emmett desde su Jeep, Jacob lo miró confuso.

—Bella no está muy feliz hoy, será mejor que te calles—continuo Rosalie como si nada pasara, y le hacía señas a mi hija para que fuera con ella, Renesmee obedeció y abrazó a Rosalie algo preocupada por lo que estaba sucediendo.

— ¿Por qué? ¿Ahora qué te ocurrió Bella?—preguntó preocupado por mí, resoplé mientras me quedaba muy quieta.

—Eso no te concierne a ti Jacob—habló Edward poniendo una mano en mi hombro, haciéndome que me relajara, luego miró a Jasper y éste se procuro a aliviar mi tensión.

— Bella es muy importante para mí…solo espero que sea feliz—murmuró mi mejor amigo. Y miró fijamente a mi esposo. Este asintió comprendiendo.

—Tenlo por seguro—respondió a los pensamientos de Jacob. ¿Qué le había dicho? Odiaba no enterarme de nada.

Seguido de eso, Jacob se despidió diciendo que volvería mañana. Yo me quedé afuera de la casa para pensar, el clima estaba un poco húmedo casi hasta llegar a ser sofocante, pero me agradaba, el verde empezaba a formar parte de mis colores favoritos.

Pero mi tranquilidad fue de nuevo invadida por el recuerdo de la sangre tan exquisita. Apreté mi cuello con mis manos. Debía de ser fuerte y poder superarlo… tal vez podía lograr no matar a nadie y seguir como antes.

— Eso no saldría nada bien—la voz cantarina de Alice surgió detrás de mí.

— ¿Por qué? Alice ayúdame… No sé qué hacer—pedí casi hundiéndome en mi infierno personal, un lugar lleno de penumbras y sufrimiento.

—Bella, ha sido muy fuerte por llegar hasta aquí. Pero yo no puedo tomar una decisión por ti—se sentó junto a mí a mirar las estrellas. Las puntas de su cabello se agitaban por el viento casi rítmicamente.

— Pero… ¿Dame tu opinión? —insistí mirándola desesperada.

—Por mi yo te diría que lo mataras… Pero tú debes de ver cuál sería más doloroso para ti y con cual podrías seguir viviendo… Asesinarlo y tener en tu conciencia por el resto de tu existencia de que mataste a alguien inocente o estar con esa persona y separarte de los seres que te queremos— explicó alzando los hombros, la miré aterrada.

—Eso no suena nada reconfortante, suena horrible—mascullé bajando la mirada derrotada.

Sí solo supiera si aquella persona había hecho algo terrible o no tuviera familia que lo extrañara o amigos fieles, o si era una mala persona. Tal vez, me atrevería a asesinarlo sin sentir tanta culpa. ¡Qué egoísta eres Bella! Tan egoísta y convenenciera…

— ¿Estás segura de quererlo hacer? Te veo demasiado indecisa, tu futuro no es estable—vi a Alice frunciendo el cejo, al parecer no le gustaba sentir la duda y ver mi futuro borroso.

—Supongo que…una vida menos no acabara al mundo— susurré respirando suficiente aire para querer borrar al esencia que seguía latiente en mis recuerdos. Ahora entendía el enojo de Edward conmigo cuando me conoció, esa inexplicable sed hacia una persona desconocida, no saber que la hacía tan especial, el porqué de su existencia. Pero aun era más mi incertidumbre, no tenía ningún rastro o rostro de aquella persona, no sabía cómo era.

—Creo que sería mejor que no lo vieras y solamente réstale importancia. Si lo mataras sería mejor que no recordaras su rostro—su voz era tranquila mientras que yo sentía demasiado presionada y nerviosa.

—Bien… Oye Alice ¿Sabes porque Edward se comporta tan extraño? —la miré de reojo mientras ella seguía concentrada en el fondo del cielo.

—Porque él así es, extraño. Y aparte es algo dramático, él no entiende que tú eres fuerte y algo distinta a nosotros—me giré para verla todavía sin entender muy bien. Ella me sonrió y le levantó de modo grácil como una bailarina.

— Ve con él, se pondrá feliz—habló con una mirada traviesa. Y me metió a la casa dando brinquitos.

Algo curiosa fui con Edward que empezaba a tocar el piano para que Renesmee se durmiera. Era la canción que había compuesto para mí, la nana.

Esperé silenciosamente a que terminara y nuestra hija durmiera tranquilamente. Luego de unos cinco minutos, contemple a Edward sonreír y depositar un beso en la frente de Renesmee que se había acostado en un gran sillón. Para mi sorpresa empezó a caminar hacia mí, parecía que ya sabía que estaba ahí espiándolo, me sentí un poco avergonzada.

— Me encanta verte tocar el piano—me excusé antes de que él me preguntara. Edward sonrió muy alegre y su mirada tan llena de amor me atrapó. Su rebelde cabello cobrizo era iluminado maravillosamente por la luz de la luna y sus ojos dorados mantenían un brillo especial cuando me miraba de esa forma. Su mano cálida acarició mi mejilla, sintiendo la suavidad de esta casi deleitado. Sus labios se abrieron para dejar salir dos palabras que me hicieron sentir viva de nuevo.

—Te amo—por un momento pensé que mi corazón regresaría y empezaría a palpitar locamente.

—Como yo a ti—susurré mientras nos acercábamos para fundirnos en un beso. Cuando comenzó a volverse casi incontenible y las frágiles telas de la ropa podrían salir en una milésima, recordé que esta casa estaba impregnada de vampiros con gran capacidad auditiva, no quería que Emmett siguiera con sus bromas sobre nuestra vida sexual, aparte de que Renesmee todavía se encontraba aquí.

Me separé un poco y lo miré con precaución, pero estaba más que claro que quería continuar lo que habíamos empezado en nuestro paseo.

—Ne…Renesmee se puede quedar a dormir aquí, Alice se encargara de ella—habló como si respondiera a mis pensamientos. Pero sus palabras fueron suficientes para mí.

—Vámonos—hablé tratando de controlar mi emoción. Edward me sonrió y salimos corriendo hacia nuestra casa que se encontraba a menos de cuatro minutos a paso vampiro.

Cuando llegamos no nos importó abrir la puerta con cuidado, nos empezamos a besar incontrolablemente y las prendas salieron volando por el aire en fracciones de segundos. Llegamos a la habitación y caímos sobre la enorme cama, ya no hacía falta ser demasiados cuidadosos, ya no era tan frágil y no había de que temer, aunque eso me hacía más efusiva e incontrolable.

Sus labios y sus manos recorrieron cada parte de mi ser, como las mías también lo hacían. Entre jadeos, gruñidos y gemidos, la luz llegó a asomarse por la ventana, era demasiado pronto para nosotros, no había cansancio y esto podría seguir siendo eterno. Seguimos un par de horas más hasta que decidimos que era hora de ir a cazar.

Todos iban a ir, como una familia unida. Emmett, Jasper y Edward harían una competencia sobre quien cazaba el animal más grande. Nos adentramos al grandísimo closet que nos había decorado la malvada de Alice con conjuntos para cada día de la semana, yo solamente tomé lo que tenia al alcancé.

Me vestí con unos jeans y una blusa gris de manga larga junto con unos tenis deportivos negros. Mientras que Edward se ponía otros jeans gris oscuros junto con una playera polo azul marino, me dio un poco de envidia, todo le quedaba espectacularmente bien.

Fuimos corriendo en donde nos reuniríamos en el espeso centro del bosque. Éramos los últimos que habíamos llegado y Emmett nos mirada de forma libidinosa con intensiones de hacernos una broma.

—Llegan tarde, pero supongo que ya están listos, creo que ya terminaron el calentamiento ¿Cierto? —algunos rieron divertidos, mientras yo me acercaba un poco a aquel grandulón.

—Emmett, ya se te olvido que te gané una apuesta por fuerza y no tenías que mencionar nada de mi vida con Edward, ¿O ya lo olvidaste…debilucho?—sonreí abiertamente mientras los demás reían a carcajadas. Emmett se indignó e refunfuñó.

— ¡Golpe bajo! ¡Debilucho! —gritó Jasper tratando de controlarse.

— ¡Yo fui testigo de tu derrota! —continuó Edward riendo divinamente.

— ¡Claro que no! Hiciste trampa y me descuide… Eso ya quedó en el pasado ¡¿Quiero la revancha?! —me retó acercándose a mí con una burlona sonrisa.

— Tal vez después, por mientras seguiré pensando en que grandiosa fue mi victoria ¡Dulce victoria! —reí y caminé adentrándome más al bosque con Emmett pisándome los tobillos exigiéndome la revancha.

Después de unos minutos más todos se separaron para cazar libremente, Edward custodió a Renesmee junto con Jacob que se unió después. Yo me encontraba sola un poco más cerca de la cuidad y los demás era seguro que estaban a unos kilómetros lejos.

Antes de ponerme a cazar, escuché a una camioneta pasar a toda prisa por la carretera, el pequeño rastro de olor humano llego a mí, era esa sangre combinada con otras más, lo que le hacía perder un poco la esencia verdadera, pero fue suficiente para que el veneno se acumulara en mi garganta y comenzara el ardor.

Tal vez este era el momento para seguirlo y beber su sangre, nadie me lo impediría. La sed se volvió más irresistible y caminé deprisa a la dirección donde había ido el propietario de esa sangre… La decisión estaba tomada, lo asesinaría.