¡Fusílenme! He estado muy ocupada por los exámenes finales, las tareas y todos los trabajos de fin de año, me tienen traumada y muy estresada, y por eso mismo no he podido actualizar como antes lo hacia... ¡Pero aquí la actualicé! Este es un capitulo un poco mas leve, sin tantas tristezas ni nada, pero el siguiente ahi si ¡agárrence! haha bueno no tanto... será la despedida :S ¡Oh no Roger se quedará solo! ¡Aunque no por mucho muajaja!

Espero que les guste y me dejen un ¡REVIEW! Soy una adicta a ellos ^^

Gracias a todos los que siguen esta historia y me dejan un comentario, se los agradezco con toda sinceridad :)

Ahora... lean aquí abajo :D


Me sentí pésima en ese instante, no quería perjudicar a Edward por mi tonto comportamiento y extraño plan… todo era culpa mía.

Me acerqué a él algo temerosa, esperaba que me cuestionara por ir en la busca de Roger y me reclamara fervientemente… pero en vez de eso, levantó su vista y me miró con suma ternura y comprensión junto con algún pequeño rastro de tristeza.

Quise disculparme en ese preciso momento por ser la causante de su abatimiento pero antes de que pudiera hacerlo, Edward hablo primero.

— Él te ama—habló admirado pero también algo dolido, hizo una pequeña sonrisa pero la felicidad no llego a sus ojos ¿Qué Roger qué?... No, no… no deber ser así… ¡No debo permitirlo! Debía de olvidarse de mí… como yo también de él y para eso debía de irme lejos.


Planeación Precipitada


— ¿De qué estás hablando? —murmuré algo atónita, Roger no podía amarme, eso era demasiado para los días que nos conocíamos… solo nos habíamos visto tres veces… todo sucedía muy rápido.

— Roger te ama, he escuchado sus pensamientos, como te alucina, cuando te extraña cuando no te ve, sé que tanto te quiere, he escuchado su corazón cuando esta cerca de ti… No lo culpo de nada, se comporta como yo…—rió un poco y me miró fijamente.

— Lastima por él… Lamento no poder corresponderlo—susurré mientras me ponía frente a Edward y tomaba su mano.

— Tú puedes elegir, siempre podrás…—

— ¡Edward! —Lo interrumpí algo exasperada— ¡Yo nunca! NUNCA te dejaré, JAMÁS ¿Entiendes? —alcé la voz y tome su rostro para que me viera a los ojos.

— Entiendo… pero—

— ¡Pero nada Edward! Yo te amo y te amaré por siempre—hablé con toda la seguridad posible, él sonrió un poco más feliz y besó mis labios con ternura.

Acaricié su rostro pero algo en mi mano me estorbaba, Edward también lo sintió y tomó mi mano entre la suya para que la abriera. No recordaba lo que era hasta que él hizo un mohín al verlo.

— Él te lo dio ¿cierto? —replicó juntando sus cejas. Suspiré algo apenada.

— Si… no pude negarme—musité viendo como Edward tocaba el colgante, me dio un poco de inquietud que sus dedos fueran capaz de romperlo. Luego de unos segundos retiró su mano y arrugó más su frente desconcertado.

— ¿Por qué aceptas que él te dé regalos? Pensé que no te gustaba recibirlos—inquirió con leve tono indignado.

— Es algo simple, no tiene nada de malo, aparte no es caro. Y recuerda que también he aceptado que tú me des regalos—hablé guardando el colgante en el bolsillo de mi pantalón.

— Si, pero con tus condiciones…—sonrió levemente y acarició mi mejilla.

— Claro, era lo único que podía pedir para no sentirme tan desnivelada a tu lado…—respiré un poco, era grandioso que el aroma de Roger no se encontrara en el aire.

— Entonces… pon una condición para que te pueda dar un regalo—rió divinamente mientras me acercaba un poco más a mí.

— Claro que no, no necesito ese tipo de cosas, contigo es más que suficiente—dije dándole un corto beso, pero Edward me tomó por detrás de la cabeza para profundizarlo lo más posible, gemí con placer al sentir su cuerpo pegado al mío y su deliciosos labios recorriendo los míos, debía reconocer que el autocontrol con Edward no era mi gran fuerte, siempre me dejaba llevar más de lo previsto.

Edward me rodeó la cintura con sus brazos y me elevó unos cuantos centímetros del suelo, suspiré entrecortadamente mientras nuestros beso se volvía más insistente… Era algo extraño que diera muestras de cariño en público, comúnmente no lo hacíamos porque seriamos un blanco fácil para las personas que nos vieran y empezarían con sus preguntas y dudas.

Sin embargo, la dulce miel de sus labios era tan adictiva que no me quedaba de otra que corresponderlo, jadeé un poco al separarnos, me incorporé de nuevo en el suelo y miré a Edward desconcertada por la repentina acción.

— ¿Y eso porque fue? —tomé un poco de aire pero un ligero olor a Roger llego a mí pero sin causar mayores problemas, era raro que ahora si estuviera allí si antes no lo estaba.

— Solo quise hacerlo—habló con una alegre sonrisa. Sonreí algo extrañada y ambos subimos a su todavía ostentoso Volvo.

Antes de que saliera a toda velocidad, miré a la tienda donde era ahora un tipo lugar de reencuentros entre Roger y yo, suspiré algo nostálgica, antes de volver mi cabeza hacia el frente, mi vista se topó con una silueta escondida detrás del cristal de la ventana, era… era Roy.

Un poco de aire escapó de mí, mis sentidos estaban demasiado agudizados para mirarlo detenidamente y con claridad, tenía una mueca de ira en su boca pero su rostro estaba crispado de tristeza, sus ojos estaban algo irritados ¿Estuvo llorando? ¿Cuánto tiempo habría estado ahí parado? ¿Nos habría visto besándonos? ¿Lo había lastimado? ¿Edward sabía que estaba allí? ¿Esa fue la razón del repentino beso apasionado? Muchas preguntas me llegaron como ráfagas a la mente, sacudí la cabeza y cerré los ojos tratando de olvidarlo…

No tenia que preocuparme, pronto me olvidaría de él y ya no volvería a verlo. Estaba decidida a no volver a lastimar a Edward ni a ninguno de mi familia por mi tonta actitud, sabía que cualquier decisión que tomara alguien saldría herido… ahora le tocaba a Roger, desgraciadamente.

Suspiré pesadamente mirando por la ventana de mi costado, el verde de los pinos y arboles me hacia recordar sus ojos.

— ¿Qué ocurre Bella? —preguntó Edward sacándome de mis pensamientos.

—Nada, no tiene importancia—traté de minimizar mis cavilaciones.

— Todo lo que pienses es de mucha importancia para mí, aunque sean cosas pequeñas—expresó volteando conmigo, le di una media sonrisa y alcé los hombros.

— Estoy planeando algo…—murmuré con la mirada perdida.

— ¿Qué cosa? ¿Qué tienes en mente? —su voz sonaba bastante ansiosa, tratando urgentemente de saber a que me refería.

—Pronto te enteraras, no te preocupes—hablé misteriosa mientras pensaba si realmente sería lo mejor… o al menos por un momento. Edward gruño algo molesto.

—Me frustra no poder leer tu mente—rezongó con cierta gracia. Entonces recordé algo…

—Por cierto…— sentí un pequeño dolor en mi interior mientras él ponía su atención en mí—Perdón por dejarte solo, lo siento, lo siento, lo siento…—

—No tienes porque disculparte, yo soy quien debería de hacerlo—me interrumpió sonriendo pero luego se desvaneció con sus palabras e hizo un mohín.

— ¿Por qué? —pregunté confusa juntando mis cejas.

— Te mentí para ir con ese humano, lamento hacerlo hecho… perdón—lo escuché sinceramente arrepentido, lo había olvidado… mientras yo cazaba él estaba haciendo quien sabe con Roy…

— Cierto… te perdonaré si me dices que ocurrió antes de que yo llegara—lo persuadí para que me lo dijera, sabía que era algo chantajista pero de otra forma no lo hubiera conseguido. Edward me miró algo inquieto.

— Solo hablamos de algunas cosas… le pregunté si te quería y que tanto lo hacía—lo miré fijamente, parecía un poco incomodo.

— ¿Le dijiste que estábamos casados cierto? —cuestioné desviando la vista.

— Sí… creo que no debí de haberlo hecho, perdón si te disgus…—

—No, para nada. Es la verdad, es mejor que se enterara… hará todo más fácil—hablé casi para mí misma, el silencio reinó por unos cuantos minutos más—Estas perdonado…—

—Gracias Bella—sentí un cálido beso en la mejilla.

Sonreí, mientras volvía a perderme en mi futuro plan…

—Ya llegamos—murmuró mientras me abría la puerta.

Estaba tan sumergida en mis pensamientos que no me percaté cuando llegamos a casa, parpadeé un par de veces y salí como un tipo de sonámbula caminando hacia la entrada.

—Bella, por dios me preocupas ¿Qué tanto estas pensando? —Edward me sorprendió cuando me tomó por el brazo para llamar mi atención. Reaccioné algo tarde, pero lo hice.

— Yo…Quiero alejarme de Roger—respondí rápidamente con seguridad, Edward me miró con sorpresa y ladeó la cabeza.

— ¿Por qué ese cambio tan brusco? ¿Te ha hecho algo o que te dijo? ¿Por qué hasta ahora? —preguntó deprisa algo desesperado.

— Edward… tengo que hacer algo para evitar todo este problema, el plan de matarlo fue un total fracaso, quiero alejarme de él y ya no verlo, al estar más tiempo con Roger me acostumbraré a su olor y después no podré asesinarlo por instinto… tal vez, no sé, algo ocurra, puedo vivir con la duda pero no con la culpa—expliqué y solté aire sonoramente.

—… ¿Y a donde piensas ir? —

— No lo sé… a un lugar lejos, en donde no pueda regresar fácilmente—hablé dudosa, ¿Cuánto tiempo requeriría para dejar de pensar tan siquiera un poco en la sangre de Roger? ¿Qué pasaría si no lo lograba?

— Estaba pensando en que tú podrías ayudarme…—inquirí alzando mi cabeza para mirarlo.

— ¿Quieres que te acompañe? —preguntó algo confuso, asentí de forma inmediata.

— Claro que sí, tú eres como un tipo de antídoto para dejar de pensar en esa sangre, así como Renesmee… quisiera que me acompañaran, aunque no sé si será lo mejor pero necesito intentarlo—hablé cruzando mis brazos y mirando al suelo— Serán como un tipo de vacaciones, solo nosotros tres…—

— Me parece una gran idea—sentí como me abrazaba con fuerza y cariño mientras apoyaba mi barbilla en mi cabeza—Solo tenemos que decírselos a los demás y estará listo ¿Cuándo quieres irte? —se separó un poco para mirarme de los ojos.

— Lo más pronto posible—respondí poniendo una mano en su mejilla—Gracias por entenderme—susurré algo nerviosa. Edward me sonrió como el ser más divino que podría existir y se acercó hasta unir nuestros labios.

Saboreamos lentamente las bocas de cada uno, fundiéndonos en uno solo y danzado a un ritmo que solo nosotros conocíamos, mordí su labio inferior mientras el profería un gruñido, reí abiertamente sin cortar el beso, lo atraje hasta a mí rodeando mis manos en su cuello profundizándolo aun más… Edward recorrió su cintura hasta llegar a mis piernas, jadeé al sentirlo aun más pegado a mi cuerpo, en un movimiento rápido me tomó entre sus brazos despegándome del piso. Rompí el beso y lo miré interrogante.

— ¿Te gustaría ir a Paris? Es un lugar muy romántico—me susurró en el oído sensualmente. Sentí que mis piernas flaqueaban cuando beso el lóbulo de mi oreja.

— Me-me encantaría ir a Paris…por supuesto—titubeé un momento pero me repuse y volví a besarlo con pasión.

—Entonces... será… Paris…—habló entre besos mientras volábamos hacia nuestra habitación.

Nuevamente todos los problemas, los constantes preocupaciones se esfumaron en un segundo, la cálida piel de Edward rozando contra la mía me abarcaba toda la mente junto con sus besos en todo mi cuerpo.

Recorrió mi cuello y mis piernas con sus manos muy ansioso, era algo extraño pero a la vez excitante verlo tan deseoso de hacerme suya, yo profería unos cuantos gemidos a causa de sus movimientos, algunos jadeos se escapaban de nuestras bocas cuando llegábamos a separarnos unos cuantos milímetros. Aprovechaba lo más que podía para tocar y despeinar su cabello cobrizo, era seda cuando mis dedos se deslizaban en él, su torso fuerte y su espalda era otra zona en donde acariciaba… y en otras también.

Las horas parecieron minutos, que en cuanto menos lo pensamos el sol ya se colaba por las ventanas, llegamos hasta culminar, estábamos satisfechos pero todavía se sentía las ganas de seguir estando juntos, nunca sería suficiente.

Nos separamos sin muchas ganas mientras nos alistábamos para ir a visitar a los demás, hace ya muchos días que no nos veíamos y de seguro pedirían algunas respuestas… aunque de seguro Alice ya se lo informó.

Salimos tranquilos en el auto mientras escuchábamos música clásica.

— ¿Crees que acepten que nos vayamos por un tiempo? —pregunté algo inquieta mientras me giraba completamente sobre el asiento para verlo.

— Eso creo… aunque estarán tristes pero lo aceptaran—contestó con una linda sonrisa tranquilizadora, asentí todavía algo insegura.

— Edward… ¿Crees que…—me detuve antes de terminar la pregunta, no sabía si quería escuchar la respuesta, tomé aire sin necesidad pero continúe a duras penas—¿Crees que esto sea lo mejor? ¿O estoy haciendo las cosas mal? Contesta con sinceridad—

Edward entrecerró los ojos un momento, pensando a profundidad mi pregunta. Metió un cambio para aumentar la velocidad a la que íbamos mientras su vista se perdía en el parabrisas.

—… No lo sé Bella…tu eres muy diferente a mí, tu eres más fuerte y consciente de la situación, solo tú puedes saber si funcionara o no—respondió girando la cabeza y darme una sutil sonrisa.

— Pero… Tu ya pasaste por esta situación ¿Dime que debo de esperar? —seguía ansiosa, no tenía ni idea que pasaría conmigo si no volviera a oler la sangre de Roger… o que consecuencias me traería. Edward rió con ironía…

— Bella, desde que te conocí nunca pude sacarte de mi cabeza, NUNCA. Cuando falte esos días de clases para alejarme de ti, nada funcionó, seguía pensando en ti, en la manera de matarte, culpándote de todo aunque tú no supieras lo que ocurría… Pero en menos de lo que esperaba me hiciste cambiar de parecer, empecé a amarte porque tú me aceptabas, aun cuando no era de tu…especie—Edward rió nuevamente sumergido en sus recuerdos, yo también lo hacía pero todo era borroso, pero sabía que jamás lo olvidaría.

— Recuerdo algo… Tenía planeado enfrentarte y preguntar qué rayos pasaba contigo, que si porque me odiabas… pero, al fin al cabo no soy tan torpe… después de todo conseguí que te quedaras conmigo—sonreí olvidándome de mi inquietante viaje.

— Me alegro por eso…—me acompaño en mi alegría pero luego cambio su expresión a una más seria—Aunque, no sé si te sucederá lo mismo que a mí… espero que se pueda cambiar un poco la historia—inquirió con un ligero gesto de temor, no entendí porque.

— ¿De qué hablas? —razoné un poco sus palabras "espero que se pueda cambiar un poco la historia" El encuentro entre un vampiro y una humana, el enamoramiento, matrimonio y el concebimiento de una hija, es era nuestra historia. Luego estaba el humano, llamado Roger Weigend y yo la vampiresa amenazando por beber su sangre y luego debería seguir el ¿enamoramiento? — Ooh…Mmm… no pasará—murmuré comprendiendo sus palabras y desvié la vista.

Edward seguía pensando en la posibilidad en la que me fuera a enamorar de Roger, mientras que yo la descartaba completamente, yo amaba a Edward y no habría otro… O eso esperaba.

Si acaso yo no lograba minimizar mis impulsos a beber esa sangre y olvidarme de Roy, entonces él tendría que hacerlo y seguir con su vida… si eso haría, era humano y podría lograrlo.

— El tendrá que olvidarme… lo quiera o no— murmuré para mí misma mientras llegábamos a la casa de mi nueva familia.

Nos bajamos y entramos en la enorme casa, todos nos recibieron antes de que llegáramos a la sala, las preguntas sobre donde estábamos y las burlas de Emmett no se hicieron esperar.

Mientras abrazaba a Renesmee respondía sutilmente las indecorosas preguntas de doble sentido de mi enorme hermano Emmett y a veces le lanzaba un par de cosas para que se callara, muchos reían divertidos, éramos como toda familia feliz.

Les informé sobre nuestro viaje, aseguré que no sería por mucho tiempo y que no se preocuparan, todos aceptaron con una sonrisa con la condición de que llamáramos todos los días.

— Ya sabía que Edward elegiría Paris… ¡Oh, Bella! Seguro se divertirán mucho, ¡Qué envidia! ¡Me encanta la ropa que usan haya, es fabulosa! Tienes que ir y comprarte muchos conjuntos, y por favor, pide asesoramiento porque no quiero que regreses con esa ridícula combinación…—habló Alice entusiasmada pero hizo una enorme mueca al revisar como iba vestida.

Bajé la vista para verme, según yo no estaba tan mal. Llevaba unos jeans oscuros con una sencilla blusa celeste y unos tenis deportivos cafés junto con un cinturón ancho de color azul marino.

— ¿Qué tiene de malo? — murmuré algo indignada, de todas forma no me interesaba ser una chica fashion y nada de eso.

— ¡Qué tiene de malo! ¡Que no sabes que el cinto, los zapatos y el bolso siempre tienen que combinar en el color! Te vistes como si fueras un payazo… ¡Santo cielo! A veces pienso que quieres matarme y bajarme la autoestima cuando no te pones lo que te asigné en tu closet—habló casi histérica haciendo ademanes con sus manos, luego cambio drásticamente poniendo una cara de fingida pena.

— Realmente no me importa que ropa use, con que me sienta cómoda me agrada—ignoré al pequeño duende poniendo mi ojos en mi hija y pellizcaba levemente sus mejillas.

— Pero si es ropa linda mejor ¡Por favor! ¡Disfruta tu estadía en Paris y cómprate algo de vestimenta decente!... Por mí—inquirió con una sonrisa radiante, desvié la vista antes de que me lavara el cerebro con sus trucos… Hice un mohín.

— Lo pensaré… pero no lo creo—continué soltando a Renesmee para que fuera con Emmett, el cual le hacía señas de que yo estaba loca.

— ¡Argh! Tenias que ser Bella…—su expresión frustrada cambio nuevamente a una victorioso y orgullosa, su sonrisa maliciosa me dio un poco de miedo.

— ¿Qué? —posé mi vista en sus ojos dorados que me miraban fijamente.

— ¡El conjunto de otoño que elegirás, es hermoso! Tienes buenas elecciones, y claro que aceptaré tu regalo, me encanta el vestido que me compras—habló dando brinquitos por todos lados. La miré incrédula y derrotada cuando me dijo mi futuro.

— ¡Maldición! —me quejé mientas que todos reían ante la escena.

Continuamos conversando todos con todos, decidimos partir pasado mañana a Europa mientras que Alice ya alistaba nuestras maletas. No fue nada difícil convencer a Renesmee, ella también estaba encantada por viajar en avión y conocer otro continente.

Todo estaba planeado con minuciosidad, mañana seria viernes y seria la última vez en que vería a Roger. Lo había pensado mucho y todo funcionaria mejor si yo me despedía de él oficialmente y le dejaba claro que se tenía que olvidar de mi…

Mañana iría a decir Adiós para siempre… para que no guardara esperanzas en que volvería, pero aun si regresaba, él nunca se enteraría. Tenía que seguir con su vida y olvidarme completamente.

Me recordó tanto al suceso en que Edward partió para dejarme… nuevamente yo estaba tomando su papel, aunque me consolaba un poco que Roger no tuviera tanto tiempo conociéndome… todo sería más fácil, él si podía hacer lo que yo no hice, retomar el camino, vivir como humano sin peligros alrededor…sin alguien que luchaba por no matarlo…todo sería mejor.


¡Será cierto! :S ¿Se irán?...Lamento decirles que sí u.u Bueno, si acaso estan leyendo esto, quiero informarles algo y contestar a algunos reviews que me enviaron...

Algunas me preguntan "¿Oye Bella no se queda con Roger verdad?" Chicas... ésta es una historia con drama, osea que no sería emocionante si pongo como termina la historia ¿verdad? Quiero decír, no quiero decepcionarlas porque muchas personas me leen pero sé que a algunas les gustará y a otras no el final... bueno todavía no se como será pero luego lo pienso xD todavia puedo cambiar de ideas...

Así que perdón pero no les daré un SI ni un NO como respuesta, no puedo :S... Sé que con este comentario perderé muchas lectoras, solo porque no les gustan los finales tristes o que Bella se quede con otro, pero ustedes lo deciden, a mí no me importaría seguir leyendo una historia solo porque sepa que el final no es lo que esperaba, en cambio podría sugerir un final alternativo (ustedes tambien puedes hacerlo, pero ya que terminé ;)) Así que... todavía no decido bien final... pero les dejo una pista AMO LA PAREJA BELLA&EDWARD ^^ Pero tambien amo a Roger...

¿Porfa, unos reviews ? :D ¡Gracias!