¡Hola! ¿Como estas chics? Espero que muy bien al igual que yo :D He estado feliz porque ya no tengo compromisos por la escuela y estoy libre de tareas y trabajos ¡Oh Yeah! lml. Por eso, me estoy poniendo al corriente con mis historias (tengo otra también que consume tiempo) ¡Así que les traigo este nuevo capítulo!

Hago todo un esfuerzo para que me quedé bien y a ustedes les guste, y por eso agradecería aun más si me dejaran un review de regalo :D ¿SI? (Así que espero su envio de $1 o más reviews por ;)) Ósea, a mi historia :D!

GRACIAS A TODS LOS QUE ME DEJAN UN COMENTARIO DE APOYO Y A LOS QUE NO... PUES TAMBIEN GRACIAS POR LEERME ^^

ESPERO QUE LES GUSTE ¡SALUDOS!


Todo estaba planeado con minuciosidad, mañana seria viernes y sería la última vez en que vería a Roger. Lo había pensado mucho y todo funcionaria mejor si yo me despedía de él oficialmente y le dejaba claro que se tenía que olvidar de mi…

Mañana iría a decir Adiós para siempre… para que no guardara esperanzas en que volvería, pero aun si regresaba, él nunca se enteraría. Tenía que seguir con su vida y olvidarme completamente.

Me recordó tanto al suceso en que Edward partió para dejarme… nuevamente yo estaba tomando su papel, aunque me consolaba un poco que Roger no tuviera tanto tiempo conociéndome… todo sería más fácil, él si podía hacer lo que yo no hice, retomar el camino, vivir como humano sin peligros alrededor…sin alguien que luchaba por no matarlo…todo sería mejor.


Un adiós no es para siempre


Las horas pasaron volando, pensando y alistando todo para nuestro viaje a Paris, eran las 6:20 de la tarde del viernes y justo mañana nos iríamos muy temprano. Y hoy era el día en donde me despedía de Roger para siempre, por fin llegaba el punto de romper cualquier lazo que algún momento existió.

Me senté en la cómoda cama sumida en mis pensamientos mientras Edward besaba mi cuello con delicadeza, ladeé instintivamente mi cabeza para darle mayor acceso mientras cerraba mis ojos. Él se encontraba atrás de mí, y mi espalda recargada en su fuerte torso, mientras que nuestras piernas se encontraban estiradas rosándose unas con otras.

Imaginaba como serian los días haya, solamente yo con Edward y Renesmee, las dos personas que más amaba, nosotros tres conviviendo como una familia normal. Solté una pequeña risa ante la palabra "normal" como si realmente lo fuéramos.

— ¿Qué pasa, amor?—preguntó mi dulce esposo subiendo sus besos hasta llegar a mi oído.

— Nada… Solo pienso como será nuestro viaje y los días que estaremos haya—respondí con lentitud sintiendo con doble intensidad y precisión las caricias de Edward, su lengua atrajo el lóbulo de mi oreja para adentrarla en su boca y succionarla pasionalmente, un escalofrió recorrió mi columna y al mismo tiempo que tiraba mi cabeza hacia atrás con sumo placer.

— Será maravilloso, lo disfrutaremos cada segundo, cada minuto, cada día…Es bueno tener memoria fotográfica, no hace falta llevar cámara—reímos ambos por su broma no tan buena.

— Cierto…A Renesmee le encantará…—murmuré girando mi cabeza para encontrar sus labios a escasos centímetros, lo besé con lentitud, sintiendo en cada movimiento mi cuerpo vibrar.

— Por supuesto que si… a quien no le gustara en lo absoluto será a ese perro—dijo separándonos por un momento, lo miré interrogante.

— ¿Jacob? —susurré juntando las cejas, Edward soltó una risa encantadora.

— ¿Hay algún otro perro que nos siga a todos lados?... Bueno, tendrá que aguantarse ahora—comentó con un tono un poco irritado.

— Oh, es cierto... Jake adora a Renesmee… bueno, un par de días no lo mataran—dije mientras volvía a besarlo explorando cada parte de su boca. Me giré levemente hasta quedar frente a frente y rodeé su cuello con mis brazos para profundizar lo más posible el beso.

Comencé a desabotonar su camisa con la mano izquierda mientras que con la otra lo obligaba a que no se alejara de mí, cuando lo hice bajé mis manos para acariciar su torso, subiendo desde sus pectorales hasta su vientre, me encantaba escuchar a Edward gruñir con excitación y eso me incitaba a ir más lejos…

Atrapé su labio inferior con mis dientes con delicadeza y lo jalé un poco, Edward soltó una fuerte bocanada de aire que embriago mis sentidos. Moví mis dedos sin dudar sobre su abdomen formando un camino hasta el botón de su pantalón, lo saqué sin problemas y me dirigí al cierre, lo bajé con sutileza mientras acomodaba mis palmas sobre su entrepierna. Edward se tensó un momento y rompió el beso, deteniendo mis atrevidas manos.

Lo miré con desaprobación y algo molesta.

— ¿Ahora me rechazas? —pregunté con algo de ironía alzando la ceja.

— No, claro que no. Qué más quisiera yo que tenerte así de cerca siempre—murmuró con esa sonrisa torcida que me deslumbra mientras ponía sus manos en mi espalda y me pegaba más a él, como si estuviera mostrándome a lo que se refería.

— ¿Entonces cual es el problema? Continuemos…—hablé en un intento de sonar seductora y volví a besarlo con pasión, mis manos volvieron a su antiguo trabajo. Edward volvió a separarme con dulzura y soltaba una pequeña risa.

Refunfuñé disgustada mirando a mi ángel perfecto que se luchaba por no reírse alto por la expresión en mi cara.

— Bella, mi amor… Si continuamos así, no podré controlarme…—

— No importa, ya no soy humana… ya no me rompo, así que despreocúpate—lo interrumpí antes de que acabara y tomé de su nuca entre mis manos para besarlo, Edward me correspondió como siempre, sin embargo, volvió a alejarse levemente mirándome con ternura.

— Lo sé, pero a eso no me refería… Si no lo recuerdas, tenemos un vuelo mañana a las 7:30am rumbo a Paris, si me sigues tentando de esa forma… quien sabe cuando me detenga—explicó con una sonrisa pero a la vez tratando de ponerse serio y que yo comprendiera, pero… no sé porque su voz me sonó tan sexy y atrayente, así que no cedí antes sus elocuentes palabras.

— No me importaría perder un vuelo—uní mis labios otra vez con los de él succionando su labio y mordiéndolo un poco. Edward gruño despacio y habló entre besos.

—A mí tampoco… pero… estaba pensando que… deberías…hablar con el humano—dejé de besarlo automáticamente cuando menciono a Roger, me había olvidado completamente de él… Era cierto, tenía que despedirme ahora y decirle que jamás regresaría, tenía que inventar algo creíble.

— Eso mismo había pensado… tengo que dejarle claro que se tiene que olvidar de mi, tiene que seguir…—mi voz fue perdiendo fuerza hasta sumergirme de nuevo en mis pensamientos… ¿Por qué sentía esa extraña sensación de nervios cuando pensaba en Roger? ¿Por qué entre más pensaba en despedirme menos quería hacerlo? ¿Por qué ya comenzaba a extrañarlo? Sentí un impulso incontrolado de querer modelarle la vida perfecta, para que fuera feliz aun más que cualquier otra persona…pero yo no podía hacerlo.

Sacudí mi cabeza para despejar mi mente, estos sentimientos solo era la culpa de dejarlo, solo eso, no había nada más. Pero no podía evitar sentirme preocupada por él, ¿Qué tal si le ocurría algo malo cuando me fuera? Sabía que no era mi problema, pero no podía ver que fuera lastimado, no eso no… Sentía esa necesidad de protegerlo de todos, de los peligros de la vida, de sus miedos, de las personas… pero más era mi preocupación por protegerlo de mí… de alguien que no era para él y nunca lo será… por eso, me tenía que alejar.

— Tengo que ir…—murmuré alejándome de Edward bajándome de la cama. Caminé dudosa hacia la puerta pero me detuve en la mitad del camino, me di la media vuelta y me dirigí al closet, busqué una chamarra pero de tela un poco gruesa… tal vez así sería mejor, por si acaso Roger quería despedirse con un típico abrazo no sintiera mucho mi piel fría... tal vez necesitaría unos guates también…

Una chispa de compresión llego a mi mente ¿Qué estaba haciendo? ¿Ahora porque pensaba en querer despedirme normalmente? Yo no podía hacer eso, no con Roger… Porque mi mente había accedido rápidamente en aceptar un abrazo de un humano ¡De Roy!

Negué varias veces con mi cabeza, no podía arriesgarlo de eso modo, el simple olor de su sangre, su piel caliente, su abrumador aliento delicioso… solo el recuerdo de eso me hacia querer abalanzarme a él en cualquier preciso momento. Ahora, imaginarme que podría estar junto a mí, su cálida respiración en mi cuello, los fuertes latidos de su corazón retumbando sobre mi pecho sin vida, sus brazos fuertes pero a la misma vez frágiles rodeándome con dulzura sobre mi cuerpo pétreo…

Me descubrí con los ojos cerrados y con una mano en mi cuello, tratando de retener el veneno de mi garganta… Debía de aceptarlo, necesitaba ir con Roger ahora mismo, quería estar con él… no para intentar matarlo, sino solo para estar con su compañía.

Abrí los ojos y bajé la mirada, allí estaban un par de guantes negros… dudé un momento en tomarlos. Sí acaso aceptaba que me abrazara, él sentiría mi dureza y mi frialdad… De pronto sentí ¿miedo?... sí, era un miedo de ser rechazada y temida, tal vez Roger descubriría que no era normal y saldría corriendo, aunque eso sería mucho mejor para mi plan… no podía evitar sentirme mal.

Refunfuñé, tomé los guantes y me los puse, también busqué el colgante que me había dado Roger y lo coloqué en mi cuello, escondí debajo de mi chaqueta.

—Más vale prevenir—murmuré para mí misma mientras caminaba hacia la puerta principal, tomé las llaves de mi auto.

Salí hacia la cochera pero antes de topé con Edward parado cerca de su Volvo, me sentí muy nerviosa y traicionera por estar pensando en Roger.

— ¿Ya estas lista? —preguntó mirando deductivo mi sudadera y los guantes en mis manos, seguro estaría pensando para que lo necesito, el clima estaba nublado y un poco de brisa caía en el ambiente, sin embargo, a los vampiros no nos daba frio… Un momento, porque me pregunto si estaba lista, acaso quería ir conmigo…

—Sí pero, Edward… sino te importa…quisiera ir sola—titubeé un poco inquieta, no quería que malinterpretara la situación. Edward se desconcertó y entrecerró sus dorados ojos.

— Si, está bien, no hay problema. Entonces nos vemos más tarde—habló en voz baja pero un poco afligido, se acercó a mí y tomó mi rostro entre mis manos obligándome a mirarlo a los ojos.

— Te amo Bella, te amo mucho—murmuró con un destello especial en sus ojos, antes de que pudiera contestar que yo también lo amaba selló sus labios sobre los míos en un dulce muy dulce beso, pero había un poco de ansiedad y temor… algo extraño en Edward.

Se separó lentamente de mí y besó mi mejilla para luego darme una hermosa sonrisa pero sabía que no estaba feliz porque yo fuera a ver a Roger.

— Nos vemos…—murmuró mientras yo caminaba hacia mi auto.

Este era un Honda Civic de último modelo, sin embargo, no era para nada ostentoso y el color blanco ayudaba a ser discreto, Edward me lo había regalado sabiendo que el Mercedes Guardián no me gustaba manejarlo.

— Nos vemos Edward… Te amo—susurré antes de cerrar la puerta y empezar a conducir.

Ya que me encontraba en la carretera a velocidad razonable, los pensamientos hacia Edward se fueron esfumando hasta concentrarse en Roger… no me gusto para nada ese cambio, Edward no podía ser sustituido por nadie… pero Roy… su sangre…

— ¿Qué me pasa? —mascullé apretando el volante con mis manos, pero con poca fuerza para no destrozarlo.

La brisa comenzaba a estamparse con mayor fuerza sobre el cristal delantero, sonreí un poco, al menos tenia ahora un escusa por mi ropa invernal. Fue entonces que recordé algo…

— Un poco de calor me vendría bien…—moví mi mano hacia el calefactor para que mi temperatura tan siquiera subiera unos grados más. El aire quemaba mi piel pero era agradable, movía con desesperación mis dedos golpeando el volante con ansias de llegar.

Miré aproximarse la tienda en donde seguro se encontraría Roger, el nerviosismo me atacó de repente ¿Qué le diría exactamente? No quería herirlo pero tenía que hacerlo.

Me estacioné un poco lejos del establecimiento y salí con auto algo dudosa, froté mis manos con rapidez sobre mis guates para dar un poco más de calor. Respiré profundamente esperando encontrar la esencia de Roy en el aire…pero no estaba.

—Tal vez esta dentro—abrí la puerta y lo único que vi fue a su madre firmando algunos papeles en la gran mesa de enfrente, con algunas cajas repletas de su mercancía ¿Se irían? Volví a respirar, la fragancia de Roger se esparcía por todo el lugar, quemándome la garganta, pero no era muy fuerte…tal vez no estaba aquí.

— Disculpe…—hablé amablemente captando deprisa la atención de la señora, esta abrió sus ojos verdes con sorpresa y emoción a la vez.

— ¡Oh Bella! ¡Qué gusto que estés aquí! Por favor, no seas tímida, pasa cariño—habló con dulce alegría mientras yo avanzaba solo un poco. Esta señora me caía bastante bien, pero seguro ella me odiaría luego de que Roger le diga que me fui y que le hice daño a su hijo.

— Gracias… pero vine a ver a Roger ¿Sabe usted donde esta? —pregunté tratando de ocultar mi nerviosismo sin mucho éxito, la señora me miró con malicia escondida.

— Oh… ¿A Roger eehh? —rió con júbilo mientras cruzaba sus brazos y alzaba sus cejas, si todavía hubiera sido humana estaría segura que estuviera más que sonrojada por su mirada intuitiva—Lamento decirte que se fue—su expresión cambio drásticamente a pena.

Abrí los ojos con incredulidad ¿Roger? ¡Roger se fue! ¿A dónde? Así nada más… sin decía nada. Una opresión en el pecho me hirió bastante… me había dejado antes que yo a él…

— ¡Pero regresara pronto! No pongas esa cara, solo fue con alguna cosas—volvió a reí con entretenimiento mientras hacia un ademán con su mano. Solté un largo suspiro de alivio, Roger estaba bien… pero hubiera sido mejor que en verdad si se hubiera ido primero, me hubiera evitado todo este teatro.

—Gracias señora…—sonreí junto con ella mientras miraba hacia afuera.

— No me llames señora, me haces sentir más vieja y no lo estoy tanto… Dime Elisa. Y creo que Roger no tardara en llegar—me giñó el ojo con sospecha. Asentí algo incomoda.

— Entonces, iré a esperar a Roger acá afuera, nos vemos Elisa—me despedí con la mano, sentí melancolía, esta también sería la última vez que la vería.

— ¡Nos vemos! —gritó mientras volvía a escribir en las hojas esparcidas en la mesa.

Suspiré, salí de la tienda y me senté en una pequeña banca roja para esperarlo. Volví a frotar mis manos y mis brazos para mantener el calor, el clima no me molestaba en lo absoluto pero tal vez el frio sí a Roy…

Me concentré en mantenerme en movimiento para parecer normal, moviendo mi pie o jugando con mis dedos. Los segundos pasaban y más me desesperaba, mientras que en mi mente me repetía una y otra ¿Qué le diré?

Pasaron dos minutos cuarenta y cinco segundo más, y yo seguía contando el tiempo para verlo llegar… no sabía porque mi inquietud.

Tomé aire una vez más, abrí mis ojos al encontrar el olor de Roger aproximarse ¡Dios! ¡Mis recuerdos no le hacen justicia! Tragué el veneno con dificultad y me detuve de respirar.

Miré su camioneta acercarse, cuando estaba a punto de llegar ésta a frenó de golpe, seguro Roger ya me había visto. La movilizó de nuevo con torpeza y la estacionó enfrente de mí, escondí una sonrisa divertida.

Lo miré tratando de quitarse el cinturón con apuro, lo intentó tres veces hasta que lo consiguió, tropezó al bajarse de su asiento pero se compuso al estar parado, acomodó con nerviosismo su camisa azul grisáceo y sacudió su pantalón disimuladamente.

Avanzó hasta mí mirándome con fascinación y sorpresa, bajó la mirada y suspiró tratando de calmarse, las palpitaciones frenéticas de su corazón me están volviendo loca, tomé la banca con mis manos.

Roger sonrió con felicidad y eso fue suficiente para que me abarcara toda mi mente borrando lo que iba a decir.

— Hola, Bella—saludó poniéndose frente a mí mientras se balanceaba sobre sus pies y ponía sus manos en su espalda.

— Hey, Roy—hablé en voz baja mirándolo fijamente, sus ojos estaban más verdes de lo que recordaba, más hermosos…

— Me alegro tanto verte nuevo ¿Cómo estás? —preguntó sonrojándose deliciosamente. No me preguntaría eso si supiera que muero por beber su sangre…

— Podría estar mejor—respondí haciendo una mueca, Roy me malinterpretó y se acercó asustado sentándose a mi lado y tomándome las manos. Me sobresalté al verlo tan cerca y al mismo tiempo tocándome… agradecí llevar los guantes puestos.

— ¿Por qué dices eso? ¿Te paso algo? ¿Qué te hicieron? No te preocupes, yo estoy aquí, todo está bien…—apretó suavemente sus manos alrededor de las mías, su calor radiaba con fuerza a través de la tela. Me preocupe en saber que sentía él por el contacto, pero no pareció molestarle, me seguía mirando maravillado clavado en mis ojos.

— No me pasó nada, es solo que…—deslicé con delicadeza mis dedos hasta desprenderme de su agarre y me alejé un poco más. Miré a Roger con precaución, éste tenía un semblante preocupado, pero no parecía molesto por mi alejamiento y hasta tal vez empezaba a acostumbrarse a que no me gustaban mucho las muestras de cariño… mas bien no podía tenerlas con él.

Esperó atento a que yo terminara de hablar, desvié la vista con incomodidad.

— Tengo que decirte algo importante—lo miré por un segundo más, sus ojos se entrecerraron con duda.

— Dime…—su corazón se aceleró tal vez con indicios de esperanza.

— Nos iremos mañana de aquí…—murmuré lo suficientemente alto para que me escuchara, escuché a Roger dejar de respirar, me alarmé y alcé mi vista… sus ojos estaban atónitos e incrédulos luego suspiró.

— Rayos… Pero ¿Cuándo regresas? Tal vez te pueda ir a visitar o tu a mí, estaré viajando por todo el estado tal vez pueda verte un día y saludarte o quizás…—

— ¡No! —Lo interrumpí antes de que siguiera con sus planes, Roger me miró entristecido— Lo siento pero…no se podrá… Nos iremos a vivir a Paris, y ya no regresaremos nunca—murmuré observando el húmedo suelo.

— Nunca digas nunca…—susurró débilmente.

— Pero eso ocurrirá, solo vine a decir adiós—puntualicé intentando pararme y regresar con Edward pero antes de que lo hiciera, Roger volvió a tomarme de la mano para detenerme.

— Por favor, no… no te vayas—sus ojos cristalinos me absorbieron y volví a sentarme en la banca, luego me soltó. Roger estaba triste, no me gustaba verlo así…

— Tengo que hacerlo—inquirí negando con la cabeza.

— ¡No, no tienes que hacerlo! —me sobresaltó la voz impaciente y afligida de Roger— Sí acaso te está obligando ese… tu marido, ¡No tienes que soportarlo! Yo puedo ayudarte a…—

— ¡Nadie me obliga! Edward solo quiere ayudarme—lo interrumpí poniéndome del lado de Edward, como debía de ser… Roger se estremeció y bajó la mirada avergonzado.

— ¿Lo amas? —su pregunta me sorprendió pero no dude en responder.

— Claro que sí, lo amo más que nada—hablé segura, esa era una pregunta demasiado fácil y significativa… siempre amaría a Edward, siempre. El rostro de Roy se transformó en desdicha pero trató de arreglarlo, sin éxito.

— Bien… entonces creo que este es la despedida ¿cierto? —sus palabras sonaron duras pero sus ojos mostraban otra cosa, sentí un agudo dolor en el pecho verlo así.

Me levanté y di unos cuantos pasos dándole la espalda, aproveché para tomar aire rápidamente, mi garganta se quemó al respirar su aroma pero podía tolerarlo más fácil.

— Eso creo… De verdad espero que seas muy feliz Roger—continué girándome para verlo, parecía un tanto sorprendido por mis palabras, sonrió con melancolía un momento y se puso de pie el también.

— Yo también te deseo lo mismo Bella… y si algún día quisieras un hombro donde llorar, aquí está el mío—volvió a sonreír como a mí me gustaba, le podría haber tomado la palabra si acaso podría llorar…pero ahora eso me era imposible.

—Gracias… Entonces…Adiós Roger, cuídate mucho—me despedí y me di la vuelta a duras penas, ¡No quiero irme! Pero es necesario… Caminé a paso lento como si así fuera a doler menos la despedida.

Abrí la puerta de mi auto y dude en meterme… ¿En verdad quería alejarme de Roger? Algo en mi me decía que un rotundo NO. Gruñí con intenciones de subirme pero una voz me detuvo…

— ¡Bella! —me llamó Roy con el corazón nervioso, volví la vista hacia él rápidamente como si hubiera estado esperando su llamado—Si en verdad esta es la última vez que te veré… entonces… ¿Puedo darte un primer y último abrazo? —reí sin ganas, eso era lo que había imaginado que sucedería…

Antes de que pudiera responder, observé a Roger moverse hacia mí con determinación, sus lindos ojos verdes esmeralda atraparon los míos y no pude moverme. Estiró sus brazos para rodearme… Me asusté de improviso ¿Qué debía de hacer? Iba a abrazarme…


¡Yo quiero un abrazo! T-T hahaha ¿Que les pareciÓ? Tal vez no les guste a algunas que se vayan de viaje pero lo que sigue es sorpresa y muchas se quedaran como ¿¡WTF! Les aseguro que Roger no se perdera del mapa, por eso mismo lo creé ;)

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