Siren se sintió observada en la oscuridad, su piel se erizó cuando una respiracion golpeó suavemente detrás de su oreja. No podía escribir con alguien mirando sus movimientos a todo momento, además estaba agotada, sus piernas le dolían y empezaban a acalambrarse. Giró su cuello a los lados hasta que éste tronara, esa era su forma de relajarse. Apagó y cerró la laptop disgustada, no podía pensar con claridad a las 11:30 de la noche y por eso solo llevaba tres hojas escritas en Word. Se sentió avergonzada de sí misma cuando no se le ocurrio como continuar la historia. Mañara sería un nuevo día, tal vez podría terminar el nuevo capítulo en una fresca mañana... Pero pasaron 9 dias sin actualizar, Siren pensaba que su imaginación e inspiración se habían esfumado, pero una noche llegó la flama a su cerebro y escribió moviendo sus dedos con rapidez.
—Ya era hora—sonrió en la oscuridad con solo una luz iluminando su rostro. ¡Por fin había terminado el decimo capítulo!
Y esa es la historia por la cual no actualizaba u.u además que las vacaciones me golpeaban brutalmente cada día y me dejaban inconsciente hasta la mañana siguiente cerca del medio día :S ¡LAS VACACIONES SON CRUELES PERO GRANDIOSAS! :D
Ahora lean y por favor un review para este intento de escritora :D
— ¡Bella! —me llamó Roy con el corazón nervioso, volví la vista hacia él rápidamente como si hubiera estado esperando su llamado—Si en verdad esta es la última vez que te veré… entonces… ¿Puedo darte un primer y último abrazo? —reí sin ganas, eso era lo que había imaginado que sucedería…
Antes de que pudiera responder, observé a Roger moverse hacia mí con determinación, sus lindos ojos verdes esmeralda atraparon los míos y no pude moverme. Estiró sus brazos para rodearme… Me asusté de improviso ¿Qué debía de hacer? Iba a abrazarme…
Múltiples despedidas
Roger tímidamente paso sus brazos por encima de mis hombros, junto nuestros cuerpos y recargó su cabeza sobre la mía. En cambio yo estaba paralizada, no sabía cómo reaccionar, tenerlo tan cerca…demasiado cerca, me hacía casi incontrolable mis ganas de morderlo en ese momento.
Mi mente y mi cuerpo se estremecieron por su cercanía, el calor de su pecho quemaba mi mejilla así como sus latidos se hacían más apacibles pero más deliciosos retumbando en mi oído , sus fuertes brazos rodeándome con dulzura y cuidado que no necesitaba, su cabeza bajando hasta oler con profundidad el aroma de mi cabello …
Quería hacer lo mismo que él, oler su fascinante fragancia pero no podía darme ese lujo estando tan cerca, si lo hacía todo se volvía una locura y sabía que no podría controlar el monstro en mí, contuve la ponzoña en mi boca y la obligué a bajar. Sin más ni menos no pude resistir mover mis brazos para corresponder su abrazo.
Con demasiado cuidado y lentitud levanté mis manos hasta ponerlas en su espalda, el calor nuevamente me abrumó, sentía sus desarrollados músculos, sin embargo, cualquier movimiento en falso lo podría lastimar o hasta podría romperle un hueso y eso era lo que menos quería.
De pronto, toda la admiración de su cuerpo humano y su sangre, cambiaron de curso hasta llegar al temor y caí en la cruda verdad cuando sentí a Roger tensarse… Tal vez ya se había percatado de lo dura que era mi piel y que no tenía nada de especial abrazar a una piedra sin vida… o quizás se había asustado por mi gélida piel, lamentablemente la chaqueta y los guates no eran suficientes para ocultar mi identidad…
¿Estaría asustado? ¿Quería correr y no podía? ¿Qué debía de hacer ahora? No podía decirle lo que en verdad era, así que lo más probablemente ahora quisiera huir, escapar de mí lo antes posible… Despacio dejé caer mis brazos a los costados marcando el final del abrazo, ahora podía correr…
— Estas muy tensa Bella…—murmuró con tono apenado, pero… ¡¿Qué rayos estaba diciendo? Eso no me lo esperaba, eso no era lo que tenía que haber dicho, tenía que haber salido corriendo despavorido al sentir que no era una persona normal… mejor dicho ya no era un humano.
— Y estas congelada…—su voz cambio a preocupación, bien ya estaba empezando a darse cuenta… pronto llegaría el momento en donde me soltaría y escaparía… un raro dolor en mi pecho me volvió a molestar al pensar que me tendría miedo.
De pronto se separó un poco de mí y sujeto con fuerza y con ambas manos la tela de mi chaqueta para no dejarme ir, alcé la vista extrañada por su acción, me encontré con sus ojos brillando como estrellas y con una enorme sonrisa de oreja a oreja.
— ¿No podrías quedarme un momento más? Te ofrezco una taza de café…—habló esperanzado mientras que yo me le quedaba visto incrédula ¿No me tenía miedo acaso? ¿No le importaba que fuera diferente? Hice un mueca con disgusto, había algo mal en Roger… ¡Debía de alejarse de lo malo! Y yo tenía un gran letrero en la frente diciendo "Peligro".
— Lo siento Roger, pero ya me tengo que ir—inquirí viendo como se hacía más opacos sus ojos y la melancolía volvía a su rostro.
Lo cierto era que una parte de mi no quería irse de ese lugar, pero la otra parte la cual era la inteligente rogaba por irse de aquí.
Desvié mi mirada de él y la posé en el cristal de la puerta de la tienda de su familia, la nostalgia volvió a mí cuando vi a Elisa asomándose por ella de manera no muy disimulada. Sonreí sin muchas ganas y recordé las grandes cajas que había dentro.
— Veo que… ustedes también tienen planeado irse—murmuré intentado parecer indiferente cruzándome de brazos. Roger frunció el cejo algo sorprendido por mi afirmación.
— Sí, viajarán por un tiempo a Montreal, no sé bien cuanto dure…—su voz se fue desvaneciendo y sus cejas se juntaron a un más.
— ¿Viajarán?... Porque no te cuentas a ti, supongo que también te vas—no pude evitar que sonara como una acusación, lo cual era una ironía, yo era la que lo quería dejar pero no me gustaba que él fuera el que me dejara primero… La pequeña risa de Roger captó mi atención.
— Sí, de hecho… Pensaba quedarme aquí, para seguir administrando esta…cosa—hizo un ademán chistoso para señalar su establecimiento de artículos de invierno— Pero… dadas las condiciones, creo que lo mejor sería acompañar a mi familia… Estar aquí no sería lo mismo… sin ti—la última frase fue casi inaudible, pero yo la escuché como si me hablaran al oído.
Me sentía rara seguir alargando mi despedida, era inevitable y no debía darle más vueltas.
— Haces bien… Yo seguiré mi camino, y tú seguirás el tuyo… Espero que sea lo correcto… Te deseo suerte y… adiós—antes de darme la vuelta la voz de Roger volvió a interrumpirme.
— Gracias…pero será un hasta luego para mí—sonrió débilmente y me atravesó con la mirada, un hasta luego sería maravilloso… pero no podía, el principio del fin comienza a ahora.
No me percaté que Roger se iba acercando poco a poco y comenzaba a entrecerrar los ojos hasta que lo sentí demasiado cerca de mis labios, su respiración entrecortada golpeó mi rostro con frescura, separé por instinto mis labios pero reaccioné a tiempo para alejarme de inmediato y poner una mano cerca de su pecho para detenerlo.
Roy abrió los ojos de golpe al sentir mi lejanía y la sangre subió a su rostro haciendo que mi autocontrol flaquera un segundo.
— Lo-lo siento, no sé que pensé… Perdón—se disculpó rápidamente poniendo una mano en el tabique de su nariz para tranquilizarse. Asentí despacio cruzando mis brazos con incomodidad, por un momento pensé que lo iba a corresponder, medio segundo llego a mi mente la suavidad de sus labios junto a los míos…había dudado y eso no me lo perdonaba.
— Esta bien, no te preocupes…—quedamos en un silencio sepulcral solo interrumpido por el sonido del viento y algunos autos pasar a toda velocidad.
Lo miré de nuevo y me armé de fuerzas para terminar con esto de una vez.
— Ya me voy…—Roy alzó la vista y asintió tratando de parecer sereno. Me sentí un poco tonta repetir tanto mi despedida, pero lo cierto es que me costaba alejarme.
Di un paso atrás y me di la vuelta para toparme con la puerta del auto. Me subí y bajé la ventana para seguir viendo a Roger por última vez…
Éste tomó aire y se asomó por la ventana recargando sus brazos en ella.
— Hasta luego, Bella—su aliento rozó con mi cara y me tensé, su vista bajó hasta mi cuello y luego su sonrisa se encendió con una felicidad indescriptible—Oye…Todavía lo llevas… Grandioso—trató de no mostrarse demasiado entusiasmado pero no funciono.
— Fue un lindo detalle…—tomé la pequeña llave de mi colgante y la sostuve en el aire con la mínima fuerza que podía—Gracias de nuevo—sonreí sinceramente y encendí el auto.
— De nada… Nos vemos…—se despidió dando unos cuantos pasos atrás y agitó su mano.
— Adiós Roger—murmuré nostálgica y lo vi por última vez con una pequeña sonrisa… Aceleré para irme y no volver.
—Cuídate Bella… Te quiero—lo escuché susurrar cuando me iba alejando. Suspiré y tomé aire varias veces para relajarme. Lo peor había acabado, ahora faltaba cumplir mi misión… olvidarlo.
Aceleré tallando las llantas en el asfalto, quería ver a Edward ¡Ya! Lo necesitaba… Es como si un vacio se acumulara en mí si no estaba con Roger y tenía que saciarlo lo antes posible.
Entre más pensaba tener a Edward rodeándome con sus brazos siempre los recuerdos regresaban a Roger… Mi mano tocó el colgante que me había regalado, me lo quité y lo guardé en el bolsillo de mi pantalón y aproveché también para quitarme la gruesa chaqueta que estaba impregnada del olor de Roy… su delicioso aroma a vainilla, canela y miel, junto con esencia de un bosque recién escarchado de gotas de lluvia, la frescura de la naturaleza combinado con flores y el toque del olor a ropa nueva recién guardada.
— Roger…—un susurró escapó de mis labios de forma prohibida. Agité mi cabeza para borrarlo de mis pensamientos ¡No más! Lucharía por ser feliz, muy feliz al lado de mi nueva familia, en compañía de Edward y mi amada hija… eso era todo lo que necesitaba ¡No más! No era necesario tener una piel caliente ni una sangre dulce para vivir con alegría, no claro que no… necesitaba cariño y amor…y sabía que Edward me lo daba a grandes cantidades, sin objeción…
— Edward…—otro murmullo escapó de nuevo de forma imprescindible pero a diferencia del otro, este logró formarme una sonrisa.
Estaba más que claro, nada ni nadie nos iba a separar…Estábamos hechos uno para el otro… hasta la eternidad.
En pocos minutos llegué a casa y corrí buscando a mi perfecto esposo, pero no estaba… Era extraño no encontrarlo, después recordé que tal vez estaría en la mansión junto con los demás.
Antes de volver a salir y dirigirme hacia allá, su Volvo llegó rápidamente y se estacionó de forma repentina.
Edward salió caminando despacio como todo un modelo pero con su cara de seriedad, eso no era buena señal. Avancé hasta él con una sonrisa tratando de contagiársela, pero no funciono, seguía con un semblante tenso y preocupado.
— Alice me dijo que ya venias, esperaba que fuera verdad y no se volviera a equivocar—su voz era algo resentida, lo cual también me preocupo… Y desde cuanto Alice se equivocaba en sus visiones conmigo.
— ¿Alice se equivocó? Pero…—
— Tuvo muchas visiones cuando estabas con…Roger—me interrumpió pronunciando su nombre con voz algo agria mientras buscaba algo en mis ojos— Ella te vio regresando hace 25 minutos, luego en 20 y de nuevo en 15… Pero fue hasta hace diez minutos cuanto tuvo una visión clara cuando te dirigías aquí…—su rostro se tornó desconcertado.
No me había dado cuenta cuantas veces había decidido alejarme cuando estaba con Roger, pero siempre había algo que me lo impedía, tal vez eso provocó las visiones… Pero eso significaba una cosa…
— Me estaban espiando—alcé la voz con desaprobación, eso dejaba claro porque Edward no estaba de un principio en casa, había ido con Alice para ver que estaba pasando con Roger y yo…
— No, solo quería saber… si ocurría algo malo que pudieras lamentar—habló dudoso mientras desviaba la vista… Era obvio que no se esperaba que me diera cuenta tan rápido.
— ¿Algo malo? ¿Para ti o para mí? —inquirí con disgusto, Edward siempre había respetado mi privacidad, ¿Porque ahora manipulaba a Alice para hacer eso?
— Para ambos… No me gusta que sufras por culpa de él, me hace tanto daño como a ti misma—sus ojos se entristecieron y el líquido dorado se congeló en uno más opaco casi sin vida. Me estremecí al verlo de esa forma…
— El no tiene ni la menor idea de lo que me hace… No tiene la culpa de lo que yo sufra—hablé sin pensar, pero en cuanto me escuché me di cuenta que no eran las palabras adecuadas… estaba defendiendo a Roger en vez de perdonar a Edward.
— Tienes razón… pero no debería intentar besarte cuando sabes que tienes esposo—su tono fue duro, no para mí sino para Roy. Alcé la vista asustada, sí había visto la intención de Roger entonces… ¿Acaso también había visto mi deseo de aceptar su beso tan siquiera por un instante?
Me dio miedo preguntar, me arrepentía tanto de los prohibidos pensamientos que había cruzado por mi mente en ese momento, tanto como acceder a su abrazo, cosa que seguro también estaba enterado.
— Perdón por todo…por hacerte pasar por esto, tú no deberías salir lastimado… Lo siento—solté un fuerte suspiro mientras me abrazaba a mí misma.
— No tienes porque disculparte, yo me he ofrecido voluntariamente a permanecer contigo por siempre, porque te amo y eso jamás cambiara… Aun si algún día me quieres fuera de tu vida, lo haré, pero eso no significa que dejaré de amarte—una hermosa sonrisa surcó sus labios rojos mientras me abrazaba delicadamente.
— Edward… yo nunca te querré lejos de mí—murmuré correspondiendo a su abrazo con más fuerza que él.
— Pero si acaso tú deseas…—
— Que parte de NUNCA no entiendes… Nunca es nunca, Edward—me separé un poco para míralo fijamente a los ojos.
— Nunca digas nunca—sus ojos brillaron con esa sonrisa torcida que tanto me encantaba, pero algo más me intrigó "Nunca digas nunca" él y Roger habían dicho esa misma frase este mismo día… ¿Casualidad o coincidencia?... ¿O simplemente el destino?
Dejé de pensar cuando un repentino beso se aventuró a mis labios, las pasionales caricias de Edward doblegaron mi autocontrol y me hicieron fundirme entre su cuerpo. Sentí mis rodillas temblar un poco y me tomó entre sus brazos como si se hubiera percatado de ello.
Corrió hasta llegar a nuestra habitación y me sentó en la orilla de la cama. Sus labios se separaron de mí lentamente y yo lo seguía con intenciones de no dejarlo alejarse, sus manos me detuvieron con delicadeza y se envaró con una traviesa sonrisa.
— ¿Ahora qué? —hablé algo desesperada moviendo mis dedos entre la colcha de la cama.
Edward siguió sonriendo mientras ponía sus manos sobre la cama para quedar frente a frente.
— Es tarde y mañana salimos temprano… ¿Crees que nos alcancé ese tiempo?… —murmuró seductor con su conocida sonrisa, como podía ser tan despiadado al preguntarme eso y mirarme de esa forma, sabía que nunca me podía resistir ante esa clase de poderosas armas.
Asentí casi hipnotizada tomándolo por la camisa y lo acerqué para besarlo apasionadamente una vez más, pero antes de que se pudiera profundizar Edward se alejó riendo de repente dejándome con las ganas de un gran beso.
Me quejé mirándolo con indignación pero con una sonrisa de suficiencia. Sí quería jugar… entonces yo también lo haría.
Levante mi mano hasta su camisa y le quité rápidamente todos los botones sin piedad, dejando un par de leves sonidos de "clic" en el suelo. Sonreí cuando su camisa dejó expuesto su fuerte torso a la vista. Con una sonrisa y sin despegar mi vista de sus ojos dorados, recorrí su suave piel con mis dedos… Edward cerró los ojos y tembló con un pequeño gruñido, al abrir sus ojos, estos estaban llenos de deseo y hambrientos de mí.
Me tomó por sorpresa que me arrojara encima pero sin recargarme su peso mientras me besaba intensamente sin dejar separarme ni un solo milímetro, sus manos me quemaba en todas partes donde tocaba… cuando me dejó respirar aprovechó para recorrer mi cuello. Entonces un poco de maldad se apodero de mí al recordar el pequeño juego que antes había hecho conmigo.
Lo empujé con fuerza necesaria para quedar encima de él y besarlo lentamente, Edward acariciaba mi espalda la cual iba bajando poco a poco hasta el inicio de mi pantalón pero en un rápido movimiento tomé sus manos y las alejé.
Sonriendo con diversión me levanté de él hasta parame sobre el suelo ante su mirada incrédula y mandíbula completamente abierta, alcé la ceja y me mordí el labio.
— Este juego si me gusta…—hablé conteniendo una carcajada por su rostro todavía sorprendido, le giñé el ojo mientras veía que se envaraba y avanzaba peligrosamente hasta mí como un león a su presa.
— Entonces juguemos de verdad—rió divinamente, mientras se quitaba completamente la camisa y desabrochaba su pantalón. Lo miré hechizada dado por hecho que ya no podía evadir una vez más sus infalibles métodos de seducir.
Me atrapó entre sus brazos con ansias pero sin olvidarse de la delicadeza, la ropa salió sobrando y se fue volando por los aires, los besos y caricias eran interminables, así supe que nadie perdería en esta batalla, ambos ganaríamos y saldríamos muy felices de aquí en un par de horas…
Descansaba plácidamente sobre el pecho de Edward mientras que él recorría con sus dedos mi espalda, ambos con una sonrisa tatuada en nuestros rostros, había sido una de las mejores veces en la que habíamos tenido relaciones, aunque siempre solía decir eso, eso no le quitaba el crédito…Edward era simplemente magnifico…
Estamos tan felices solo con nuestra compañía que nada parecía importar, pero la paz fue interrumpida por el molesto sonido del teléfono de Edward. Esperé a que contestara pero no lo hacía, en vez de eso comenzaba a besar mi cabeza y a juguetear con mi cabello que caían sobre mis hombros.
Timbró dos veces más y miré a Edward interrogante.
— ¿No vas a contestar? —pregunté mirando el celular moviéndose locamente sobre la madera del buro.
— Ya sé quién es… Aparte es un buen día para tener que escuchar su chillona voz y sus regaños—contestó sin borrar su sonrisa, y comprendí que la que llamaba era Alice.
Me estiré para alcanzar el teléfono que comenzaba a sonar de nuevo, Edward me abrazó haciendo un tierno puchero.
— Tal vez es algo importante—me excusé antes de atender la llamada.
—Hola Alice—saludé esperando a una voz feliz pero no fue así.
— ¡¿Como que Hola? ¡Tienen idea de qué hora es! ¡Si no se han enterado por hacer sus cochinadas, les informo que en solo una hora sale su vuelo a Paris! —los gritos histéricos de Alice me hicieron alejar un poco la bocina de mi sensible oído, miré alarmada a Edward para confirmar si era cierto lo que decía, éste movió su cabeza ante las palabras de su hermana de modo gracioso, lo cual me sacó una pequeña risa.
— ¡¿De qué te ríes Bella? ¡Esto no es ningún chiste! ¡Tienen que cambiarse ahora mismo y alistarse para salir al aeropuerto! ¡¿Entendiste? —gritó una vez más y tuve que ponerme seria pero Edward seguía arremedando a Alice con muchas muecas y gestos, lo cual no me hacia la tarea más fácil.
—Sí, está bien Alice… Si, ahora vamos…—contesté sin realmente prestarle atención, lo único que me entretenía era mirar a Edward en su actuación, aun haciendo tonterías se veía estupendamente perfecto y sumamente atractivo, su despeinado cabello rozando con la almohada y unos cuantos mechones caían ligeramente sobre su frente, moví mi mano para tocar su suavidad pero…
— ¡Dile a Edward que deje de imitarme! ¡Y préstame atención en vez de acariciarle el cabello! —me sobresalté al escucharla y me senté sujetando la sabana sobre mi cuerpo desnudo dejando de mirarlo por un momento.
— Ya te escuché Alice, en una hora sale el avión, no te preocupes estaremos en camino hacia allá en pocos minutos—continué tratando de tranquilizarla, una chica con sus maniáticas trampas y sensible humor podría llegar a ser una muy mala enemiga.
— Eso espero… ¡Ahora pásame a Edward! Necesito dejarle unas cosas bien claras—su voz sonó furiosa, le tendí rápidamente el teléfono a mi marido mientras yo me dirigía a darme un baño y cambiarme de ropa rápidamente.
Pero antes de salir completamente de la habitación, logré escuchar los regaños de Alice.
— ¡Edward Anthony Masen Cullen! Si no fuera porque ya te vas y porque Bella te quiere tanto y yo la quiero a ella ¡Juro! ¡Que te hubiera torturado el resto de tu existencia por imitarme de esa forma tan ridícula! Así que tienes cinco minutos para llegar al aeropuerto, sino…—deje de escuchar y al siguiente segundo vi a Edward corriendo al otro baño a toda prisa y oí el agua caer ¿Con que lo habría amenazado Alice para que se apresurara?
Hice lo mismo con rapidez y nos alistamos por completo, en menos de cinco minutos ya estábamos en el auto plateado y dirigiéndonos a toda velocidad al aeropuerto de Vancouver.
Al llegar, ya todos estaban esperándonos, Renesmee, Carlisle, Esme, Alice, Emmett, Jasper y Rosalie. Llegamos tomados de las manos con una sonrisa de disculpa marcada en nuestros rostros.
Antes de que pudiera pedir perdón por el retraso, Alice me interrumpió.
— Sí, sí, ya sabemos por qué llegaron tarde, ya no importa—habló mirándonos suspicaz.
—Eso les pasa por vivir la vida loca—rió Emmett de forma escandalosa haciendo de muchos turistas voltearan a vernos.
— ¿Qué es la vida loca? —preguntó Renesmee de forma inocente. Todos la miramos y luego a Emmett esperando su respuesta…bueno mejor dicho esperando que no la respondiera.
Emmett se agachó hasta quedar a la altura de mi hija y la miró de forma seria.
— Presta atención… Realmente no se le dice vida loca, a lo que me refiero es al sex—
— ¡Emmett! —todos gritamos al unísono para callarlo. Éste pareció asustarse por sus palabras y comprendió.
— Perdón, se me olvidaba que no entendería el significado de esa palabra todavía… ¡Entonces te explicaré como nace un bebe! Primero, una mujer y un hombre se...—
— ¡Emmett! —Grité una vez más antes que los demás, me acerqué hasta Renesmee y le tapé los oídos, aunque sé que de nada serviría, al menos quería indicarle que no tenía que escuchar— No mal influyas a mi hija con tus malas explicaciones libidinosas o te las veras conmigo—lo miré con desaprobación mientras tomaba la mano de mi pequeña hija y la alejaba de él.
— ¡Uy! Que delicada…—volví a mirarlo mal— Está bien, está bien, ya entendí—sonrió alegremente y me dio un gran abrazó.
— ¡Es hora! Ahora tienen que subir al avión, me costó mucho hacer que retrasaron un poco el vuelo, así que aprovéchenlo… luego me dan las gracias—habló Alice mientras nos dirigía hacia la puerta de acceso.
— ¿Y las maletas? —pregunté al no ver ninguna.
— Ya están en el avión…—sonrió la pequeña duende de forma misteriosa, como si estuviera planeando algo.
Era tiempo de las despedidas, no me gustaban mucho, pero de pronto sentí una incontrolable necesidad de hacerlo. Caminé hacia Alice primero y la abracé con fuerza.
— Te extrañaré… y no te preocupes, te compraré ese vestido que te gusta el cual no se cual es… pero te lo enviaré—hablé algo nostálgica.
— Bella, muchas gracias. En verdad espero que te diviertas y te olvides… de lo que te tengas que olvidar, pero menos de nosotros—sonrió dándome un beso en la mejilla.
Seguí con Emmett, el cual me recibió con un muy fuerte abrazo de oso.
— ¡Hermanita! Espero que tengas mucha acción en la torre Eiffel—bromeó alzándome del suelo.
— Claro Emmett, lo que tu digas…—hablé sarcástica yendo ahora con Esme que parecía querer llorar.
— Cuídate mucho, por favor… recuerda que ahora tú también eres mi hija—sollozó y la abracé con suma ternura para tranquilizarla.
— Muchas gracias Esme… Ten por seguro que estaré bien. Te extrañaré—continué para seguir con Jasper, me sentí un poco nerviosa, era raro abrazarlo pero sentía la necesidad de hacerlo con todos.
Jasper fue gentil por enviarme olas de tranquilidad y optimismo mientras abría sus brazos. Lo abracé con menos ímpetu pero fue suficiente.
— Nos vemos Jasper, cuida a Alice—
— Tengo por seguro, cuídate tu también—respondió sereno mientras se acercaba a ella con una sonrisa.
—Rosalie…—la abracé también, nuestra relación se había unido más desde que había nacido Renesmee y siempre le daría las gracias por ayudarme en ese momento tan difícil.
—Nos vemos Bella, cuida con tu vida a esta pequeña hermosura—rió acariciando el largo cabello ondulado de Renesmee, sabía que a ella también le costaba separarse de ella y le agradecía que hiciera todo lo posible por aceptarlo, asentí gustosa y caminé hacia Carlisle…
— Espero volver pronto—hablé antes de abrazarlo.
— Todo el tiempo que necesites, siempre te estaremos esperando Bella, te deseo mucha suerte—siempre escucharlo me hacía sentir segura y esta no era la excepción. Me separé mientras Edward y Renesmee también abrazaban y se despedían de todos.
Mi amado esposo y yo, tomamos una mano de nuestra hija y caminamos por el pasillo mientras sacudía mi mano libre en el aire.
— Adiós a todos…—murmuré con un sentimiento a punto de explotar en mi pecho, era inexplicable pero sentía que no estaba haciendo lo correcto, un miedo… ¿Pero de qué? No supe interpretarlo…
Subimos al avión sin dar marcha atrás, ahora tenía que seguir mirando hacia delante, esperando a que todo saliera como esperaba… pero… ¿Acaso todo saldría bien?
¡Gracias por terminar de leer! Es un honor para mí que consideren esta historia buena e interesante. Este viaje traera muchas consecuencias pero Roger seguirá con su participación :D una inesperada sorpresa ocurrirá... Ahora les pido una disculpa por haber tardado en actualizar pero... oigan también tengo una vida ;) Y además estaba emocionada por ver los partidos de fútbol del mundial (solo donde participa mi país, los otros me aburren) y grité como una loca desquiciada ¡GOOL! Cuando MÉXICO le ganó a FRANCIA 2-0 :D lo siento, pero no me lo esperaba.
Ahora, si tienen un minuto libre, déjenme un review, ahora podré responderles con gusto :D Déjenme saber que tanto les gusto el capítulo para saber si tengo que mejorar o no. La escala es:
a) Un poco aburrido pero aceptable
b) Me gusta (a no, eso solo es en Facebook, ¡bueno que va! aquí también)
c) ¡Me encanto! :)
d) ¡Lo amé y hasta más! :D
¡Hay están! Eligé la que más se acerque a tus pensamientos y dale click aquí abajo de la pag. para mandar tu review :D ¡GRACIAS A TODS! TRATARÉ DE ACTUALIZAR LO ANTES POSIBLE, DE NUEVO MIL GRACIAS ^^
