¡Hola gente bonita! :) Espero que estén muy bien y felices al igual que yo ^^ Quiero informarles que éste capítulo es algo más corto que los anteriores pero lo diferente es que no tiene tristezas, ni a nadie herido ni nada malo. ¿Por qué? Porque simplemente será el unico (bueno casi) que será de esta manera, traté de ponerlo lo más color de rosa y más estilo Edward & Bella, lamentablemente el que sigue no será el más alegre ni bonito de todos :S
Los siguientes caps han dado vueltas y vueltas en mi cabeza, y por fin tendré un motivo para escribirlos, y espero hacerlo bien...Serán el clímax de la historia, espero y les guste mi loca imaginación.
¿REVIEWS? O LAMENTACIONES PORQUE VAMOS CONTRA ARGENTINA U.U ;) suerte a ambos... 8)
¡GRACIAS POR LEER!
Mi amado esposo y yo, tomamos una mano de nuestra hija y caminamos por el pasillo mientras sacudía mi mano libre en el aire.
— Adiós a todos…—murmuré con un sentimiento a punto de explotar en mi pecho, era inexplicable pero sentía que no estaba haciendo lo correcto, un miedo… ¿Pero de qué? No supe interpretarlo…
Subimos al avión sin dar marcha atrás, ahora tenía que seguir mirando hacia delante, esperando a que todo saliera como esperaba… pero… ¿Acaso todo saldría bien?
París
El vuelo despegó de manera tranquila, Renesmee venia en medio de nosotros cambiando constantemente los canales de la pequeña televisión de plasma que tenía enfrente en el respaldo de otro asiento. Alice se las había arreglado para conseguirnos un prestigioso vuelo en primera clase, me sentía un poco incomoda cuando las aeromozas nos ofrecían su ayuda cada vez que podían, obviamente queriendo llamar más la atención de Edward que la mía, me fascinaba cada vez que él las evadía educadamente y solo me miraba a mí.
Tal vez muchas pensaban que Edward y yo solo éramos hermanos o familiares cuidando a una pequeña niña de tres años. Ya que parecíamos demasiado jóvenes para poder tener una hija de esa edad. Lo que no sabían, era que éramos una hermosa familia.
Renesmee empezó a aburrirse y apagó la televisión de improviso haciendo un puchero y cruzando su bracitos.
Edward se dedicó a sonreír con ternura y empezaba a levantarse de su asiento.
— ¿Qué pasa? —Edward me hizo una señal para ver a nuestra hija que miraba al piso algo decepcionada.
— ¿Qué ocurre mi amor? —le pregunté acariciando su hermoso cabello cobrizo. Ella no habló pero tocó mi mejilla con su mano. Un par de imágenes de muchos colores llegaron a mí, los recuerdos de Renesmee pensando que vería a los pájaros volando a nuestro alrededor, las nubes y un resplandeciente arcoíris.
Sonreí y miré a Edward que la tomaba para moverla al asiento en el que él estaba, la acomodó y levantó la delgada tapa que cubría la ventana.
— De aquí puedes ver como se ve todo desde arriba—se sentó a mi lado pasando un brazo a mi alrededor.
— ¡Las nubes! ¡Son muy blancas! —sus ojos chocolate brillaron y habló emocionada con su voz de ángel, acariciando con sus manos el plástico grueso que impedía que tocase esas cosas esponjosas.
— Tal vez no puedas ver las aves de cerca, pero luego veras a las personas como pequeñas hormigas—rió mi esposo plantándole un beso en su cabecita. Renesmee sonrió ahora feliz y entusiasmada viendo como pasaba el mundo y el mar ante sus curiosos ojos.
Pasaron las horas y Renesmee se había quedado dormida plácidamente en los brazos de su padre. Nosotros también tuvimos que fingir dormir, para no llamar la atención.
— Señores pasajeros, hemos llegado a la ciudad de Paris. En unos minutos aterrizaremos. Que disfruten su estancia y gracias por viajar en esta aerolínea. Fue un placer acompañarlos, hasta pronto—se escuchó una voz grave en todo el avión.
Cuando bajamos de él, fuimos por nuestras maletas, ahí fue cuando me percaté que la mía era la más pequeña de todas, algo que me sorprendió un poco pero lo deje pasar. Tomamos un taxi para ver en qué hotel estaríamos hospedados, Edward fue el encargado en decirle al chofer nuestro destino, todo en francés… ¡Y qué francés! Su voz se escuchaba aun más sexy de lo esperado.
— ¿En qué hotel nos quedaremos? —le pregunté a Edward mientras mirábamos Renesmee y yo todo a nuestro alrededor, era tan fascinante.
— Alice ya se ocupo de eso…—murmuró con una sonrisa enigmática.
— ¡No! ¿Por qué Alice? Dios… no quiero saber que nos espera…—me quejé cerrando los ojos por un momento, esa chiquilla siempre estaba a un paso delante de nosotros y siempre hacia lo que ella creía conveniente, solo esperaba que no fuera mucha tortura.
— Eso mismo pensaba yo… pero esta vez se lucio, lo pensó muy bien—la alagó con ojos destellantes…esperen… ¿La alagó? ¡Esto era algo nuevo!
— ¿Qué se supone que es lo bueno? —hablé rápidamente y muy curiosa. Aunque Alice era muy entrometida, en el buen sentido, siempre todas las cosas que planeaba misteriosamente salían espectaculares y siempre terminaba agradeciéndole infinitamente. Y sabía que esta no sería la excepción.
— El hotel es lo mejor—su dentadura perfecta salió a flote con suma felicidad. Bueno supongo que el hotel debe ser lindo, pero no sabía que un simple lugar para hospedarse pudiera poner tan eufórico a Edward… ¿Debía de haber algo oculto detrás de todo esto? Me mató la curiosidad.
— ¿Y se puede saber cuál es ese glorioso hotel? —pregunté clavando mi mirada en sus ojos, estos volvieron a brillar con emoción.
— Le Meurice—su acento francés me derritió en forma inesperada tanto que ni siquiera presté atención al nombre. Después de unos segundos, salí de mi trance.
— Le ¿Qué? —pregunté algo desorientada, él rió encantadoramente y beso delicadamente mis labios. Renesmee que nuevamente se encontraba en medio de nosotros comenzó a reír silenciosamente. Nos separamos antes de que nos emocionáramos demasiado y nos pudiéramos bajar a toda prisa del taxi y meternos en cualquier habitación disponible.
— Te encantará, te lo aseguro—me giño el ojo con discreción sin ocultar su alegría.
— Eso espero que no sea muy costoso…—murmuré por lo bajo mirando a Renesmee que seguía con su vista todo lo que le llamaba la atención. Escuché una risa nerviosa por parte de mi marido, volví mi vista hacia él pero ahora miraba hacia el frente evadiéndome.
Pasamos cerca de un larguísimo parque rodeado de una alta cerca color negro y muchos árboles de forma cuadrada adornándolo aun más, una hermosa fuente de agua se alcanzaba a asomar por los huecos de estos, además de una rueda de la fortuna. Seguimos avanzando por toda la calle, evitando mirar demasiado a las personas que caminaban en la acera. Nos topamos al lado derecho con unas grandísima edificaciones estilo antiguo pero contemporáneo, por un momento pensé que era un monumento histórico pero a la vez se veía muy lujoso. Dejé de mirarlo mientras ponía mi vista al frente…
De pronto el conductor del taxi se detuvo enfrente de la gran construcción. Habló rápidamente algo que no entendí y Edward asintió con gusto para luego salir del taxi. Lo seguí tomando la mano de Renesmee.
— ¿Por qué nos bajamos aquí? —le pregunté mientras veía como el señor abría la cajuela el taxi para sacar nuestras maletas y Edward le ayudaba antes de que le diera una gran cantidad de dinero.
— Llegamos—habló sonriendo moviendo su cabeza para que lo siguiera.
— ¿Es aquí el famoso lugar?… no es tan especi…—me callé de repente cuando entramos en el hotel. Mi boca se abrió conforme veía a mí alrededor. Era un lugar precioso, de pronto me sentía como una mujer con un ostentoso vestido arriba de un ceñido corset haciendo resaltar mi figura y un enorme sombrero con una pluma azul encima, era como si estuviera en un lugar de muchos años atrás.
— Por dios…es hermoso…me siento como si estuviera en el siglo XIX—susurré mirando embobada el decorado de lobby. Era lujoso sin perder el estilo que lo caracterizaba, muchos candelabros colgaban del techo con un brillo espectacular, parecían estar forrados de oro y otros diamantes.
— Que bonito—Renesmee habló señalando las variadas esculturas y los distintos cuadros de pintura. Todo lo que miras aquí era arte pura.
—De hecho fue construido en 1835, han hecho muchos cambios y remodelaciones desde la última vez que estuve aquí… No sabía que todavía seguía en pie, Alice lo averiguo, sabía que nos encantaría, es como volver al pasado…—habló casi para sí mismo pero fue entonces que comprendí el entusiasmo de Edward por llegar.
— ¿Estuviste aquí? ¿Cuándo fue? —pregunté mientras nos acercábamos a la recepción, muchas miradas poco disimuladas se posaban en nosotros pero las ignoramos fácilmente.
— La primera vez fue hace 68 años…—murmuró con la mirada perdida y con expresión algo ausente, de pronto sus ojos expresaron algo de tristeza—Recuerdo que viene aquí por un tiempo porque no toleraba la dieta que tenia Carlisle, solo animales…—bufó ironizado—No me acostumbraba a eso, por eso decidí irme a emprender una vida nómada, viajando y…—me miró juntando sus cejas esperando mi reacción—Cazando gente "mala", esas fueron las veces que probé sangre humana—sentí un escalofrío recorriéndome, me llegó una duda de repente.
— ¿Te arrepientes de lo que hiciste? —pregunté a la deriva sorprendiendo a Edward.
— A veces sí…a veces no. Cazaba tipos que dañaban a más personas, sino los hubiera matado primero ellos hubieran seguido haciéndolo, eran criminales…—se detuvo cuando me miró algo temerosa… ¿Sería yo capaz de matar a Roger solo porque había hecho unas cuantas cosas malas? Yo no quería jugar a ser Dios, y juzgar quien merecía vivir o quién no. No podía decir "Tu vives, tu vives, tu vives, ¡TU MUERES!" No me creía capaz de hacerlo… No con pocos motivos.
—Pero eso se acabo hace muchos años… La última vez que vine fue en 1964—mi cerebro hizo las cuentas al instante, era cuando se suponía que todos los Cullen están juntos—Quería alejarme un tiempo de mi familia, cada uno de ellos tenían una pareja a la cual amar…menos yo. Estuve sólo por tanto años, varias veces tuve que apartarme para no sentirme tan desdichado y evitar las miradas de pena de mi familia… pero eso cambio desde que te conocí—me miró con infinito amor, le sonreí y me paré de puntitas para darle un corto beso.
— Olvida los malos momentos del pasado, ahora estoy contigo y lo estaré por muchos, muchos años más—murmuré mientras nos mirábamos mutuamente.
Renesmee se había quedado muy quieta, sin siquiera moverse para no interrumpirnos. Pero fue la recepcionista quien lo hizo, lamentablemente. Edward se giró y habló para pedir nuestras habitaciones. Lo único que alcancé a diferenciar fue cuando él dijo "Edward Cullen" de una manera muy exquisita y luego a la mujer dijo algo de "Belle Etoile Royal Suite"
Le tendió unas largas llaves y le sonrió coquetamente. Gruñí por lo bajo mientras ella se despedía mirando a Edward de arriba a abajo cuando se giró para vernos.
— Peut-être que je fais une visite, Candy Man—susurró la recepcionista con lujuria ¡Había entendido la última parte! pero ¿Qué significaba lo demás? No me dio muy buena impresión y me acomodé aun lado de MI Edward y lo abracé por la cintura, mientras nos dirigíamos hacia el elevador procuré bajar un poco más mi mano hasta la tela de su pantalón para que ella lo viera, dejando claro que TODO eso… era mío.
Edward presionó el botón para el séptimo piso, el último de todos. Me emocioné por poder ver todo el esplendor de la cuidad desde la última planta. Llegamos a la habitación y nuevamente mi boca de abrió por sorpresa.
— ¡Wow!—gritó Renesmee con fascinación, casi no fui consciente cuando mi hija se fue corriendo para ver cada rincón del lugar.
— Esto es…—
— Hermoso—continuó Edward por mí dejando las maletas en la sala.
— De hecho iba a decir demasiado grande… pero obviamente es hermoso—fui caminando hasta llegar a la habitación que creía que seria para Edward y yo… Miré la espaciosa cama con un fino dosel arriba de ella con tonos grises, dorados y azul pálido, dándole un toque más elegante. Además desde la ventana ofrecia una vista inolvidable de París.
— Que impresionante es la Torre Eiffel—murmuré abriendo la ventana y saliendo a la gigantesca terraza, todo París se podía observar desde aquí.
Sentí los brazos de Edward rodeándome por la espalda y recargó su cabeza en mi hombro.
— Sí que lo es… pero espera que llegué la noche y lo será aun más—murmuró en mi oído sacándome un suspiro, ahora no sabía si estaba hablando de la Torre o de nosotros…
— Mira, desde aquí también se puede ver el Musée d'Orsay, Grand Palais, la Plaza de la Concordia, el Arco de Triunfo, la Ópera Garnier y el Sacré Coeur… —rió mientras señalaba los lugares, refunfuñé y me crucé de brazos.
— Deja de presumir tu conocimiento… y tu acento francés—hice un mohín girándome para verlo sonreír de lado, cosa que me deslumbraba cada vez que lo hacía… Maldita sea…es tan perfecto.
— ¿Por qué? No lo hago bien—habló inocentemente pegándome más a él.
— No voy a aumentar tu ego diciéndote que si—alcé la ceja y acariciando su suave cabello.
— Está bien… entonces tendré que sustituir mi acento por otra cosa—rió con sospecha.
— ¿Qué cosa? —cuestioné curiosa juntando las cejas. Edward agrando aun más su sonrisa y susurró.
— Un beso francés…—no pude responder porque de un segundo a otro mis labios y mi lengua estaban ocupados con los de Edward moviéndose a un ritmo desenfrenado. Luego de un minuto, rompí el beso al recordar algo…
— ¡Renesmee! ¿Dónde está? —pregunté algo alterada, pero de nuevo sus besos me apaciguaron.
— Está mirando su habitación y todo lo que le llamé la atención—contestó llevándome de la mano adentro. Me tendió un teléfono inalámbrico.
— Seguro que quieren saber que estamos bien—comentó sentándose en un sillón sin dejarme de mirar.
— ¡Oh es cierto! Tengo que llamarlos—recordé que tenía que avisarles y por supuesto… ¡darle las gracias a Alice! El timbre sonó una vez y se escuchó su voz de triunfo.
— ¡Hola Bella! Ya sé a qué llamaste, pero es mucho más emocionante escucharte decirlo personalmente—continuó riendo con su autoestima hasta los cielos. Suspiré derrotada y hablé.
— Tienes razón… ¡Alice eres una diosa! Perdón por las veces que he dudado de ti, pero te aseguro que ya no lo haré, este lugar es maravilloso, esta vez te luciste—sabia que esta declaración subiría su ego hasta el infinito y nuevamente pensaría que nunca se equivocaba y que era la mejor de todas… Y obviamente lo era.
— ¡Ya lo sé! ¡Sabía que les encantaría a los tres! Pero todavía hay más…—una pequeña risita macabra me sonó muy sospechosa.
— ¿Qué es…?—dudé en preguntar, aunque al principio todas sus ideas me parecían horribles, pero después misteriosamente o alguna clase de magia que producía Alice me hacía que terminara gustándome.
— Mejor revisa tu maleta, les deje varias instrucciones... ¡Nos vemos Bella! ¡Que se diviertan mucho! ¡Recuerda que los quiero! —seguido de eso colgó. Miré el auricular con desconfianza.
Sin embargo, me moví rápidamente en busca de mi maleta, sentí a Edward siguiéndome pero a paso lento reteniendo sus risas.
Tomé la mía que estaba en la espaciosa sala y la abrí viendo solamente un conjunto de noche azul y lo demás era de pura lencería.
— ¡No puede ser! —grité incrédula, no creía que Alice habría pasado desapercibido esto, todo era un plan con maña. Mis ojos percibieron un trozo de color blanco a un lado de todas estas llamativas prendas, lo tomé… era una hoja de papel y sobre ella tenía escrito algo con la letra hermosa y elegante de Alice.
Bella
Sabía que no irías de compras sin motivo alguno, entonces te di uno muy grande… ¡Necesitas ropa!
Te dejé un conjunto que le fascinara a Edward para que tengan una hermosa velada en el restaurant La Tour d'Argent, ya les reservé los lugares así que tienen que ir. Mañana iras a comprar lo que necesites, aquí abajo tienes la ubicación de unas tiendas exclusivas y además agregué los lugares turísticos a los cuales pueden ir, seguro les fascinará igual que el hotel.
Los queremos y ya los extrañamos.
Alice
P.D.: Dale un abrazo y un beso a Nessie de mi parte.
Terminé de leer y doblé la hoja con una sonrisa con la cara. Ella siempre pendiente de todo, nunca dejaba un cabo suelto.
— Ahora que hizo esa pequeña duende—preguntó Edward abrazándome por la espalda, le entregué la carta y la leyó en menos de dos segundos y empezó a reír musicalmente.
— Supongo que no me sorprende—agregué girándome para besarlo despacio.
— Ya nada me sorprende viniendo de ella—sonrió y giró la cabeza hacia la izquierda. En ese momento entró Renesmee corriendo y brincó hacia nosotros, la sostuvimos en nuestros brazos sin dificultades. Le planté un suave beso en la mejilla y pasó sus bracitos alrededor de mi cuello.
— ¡Mami, mi habitación es…!—de detuvo antes de terminar y me miró buscando la palabra correcta, pasó unos dedos por cabeza y sonrió como los ángeles— ¡Es perfecta! Me gusta mucho este lugar—ambos reímos contemplando a el fruto de nuestro amor.
— Me alegra te haya gustado…Por cierto, Alice te manda un beso y un abrazo—mi hija sonrió feliz de que la recordaran.
Lo siguiente fue cambiarme con lo único que tenía en mi maleta que me cubría la mayor parte de mi cuerpo y alistarnos para ir a cenar. Alice nuevamente tenía razón, vi a Edward abrir mucho los ojos cuando me vio en el vestido strapless azul.
Fuimos a cenar, de ahí caminar por la noche y regresamos cuando Renesmee tenía sueño, así fueron las últimas dos semanas que estuvimos en Paris, Edward y yo teníamos suficiente tiempo para estar en privado, luego salíamos los tres juntos a visitar las zonas turísticas que nos había dicho Alice… todas eran cosas maravillosas, lugares que siempre quedarían plasmadas en mi mente para toda la eternidad… y sobre todo eran unas de las más felices.
Todo lo que algún día soñé sobre tener una familia, un esposo e hijos, viajar y ser felices, ahora estaba más que claro que ese sueño está más que cumplido.
Edward, el único ser que antes sin él no podía vivir, el que me robaba los suspiros, se colaba en mis sueños y aprisionaba mi corazón… mi único y ultimo amor… estaba aquí…estaba conmigo.
Renesmee… mi preciosa hija, que amé cuando estaba en mi vientre y amé aun más cuando vi sus/mis ojos por primera vez… y la amaré todavía más entre más trascurra el tiempo. Ella aquí… aquí a mi lado.
Las dos personas que más amaba en mi eternidad, se volvían mi razón de existir, no había nada más en este momento, nada de penas, nada de preocupaciones ni miedos… absolutamente nada que me borrara la sonrisa del rostro.
Era feliz, sin duda alguna… solo nosotros tres… juntos, PARA SIEMPRE.
Como les dije, lleno de romanticismo y melosidad, o tal vez me pareció eso a mí O.o (Bueno, no estoy muy acostumbrada a escribír tantas cosas felices sin que pase algo dramático) "¡QUEEN OF MELODRAMA!" \m/
Me tarde en escribir este capítulo no porque no tuviera imaginación, sino porque las cosas que puse son verdaderas (algunas) un poco del pasado de Edward (complementado por mí), el hotel, los lugares, son verídicos. Y estuve investigando y sacando demasiada información en Google por todo un día (¡I love you Google! :D) y entrando a no sé cuantas páginas y peleandome contra Google Earth para hallar el hotel y describír el transcurso... ¡uuff! Fue cansado, pero si no les gusto mucho el cap. pues al menos denme crédito por el esfuerzo ^^ Ya que nunca me ha gustado escribír las cosas a la deriva, cada cosa tiene su porqué, y hay casos en donde tengo que realizar un calendario para ver trancurrir los días, pero este realmente no es el caso.
Así que les agradecería mucho si me dejaran un COMENTARIO, por favor. No los presionaré ni mucho menos, solo quiero saber a cuants de ustedes les gusta esta historia, porque es abrumadora la diferencia de reviews y visitantes, y aun mas de los hits...
¡GRACIAS A TODS USTEDES POR DARLE UNA OPORTUNIDAD A ESTE FIC! :D
P.D: Las fotos de los lugares del hotel están en mi perfil, si quieren verlas ¡ENTREN! :)
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