¡Hola de nuevo! Ahora sí actualicé más rápido, ya que estaba muy inspirada y no pude soportar para escribir :D Solo que... Les advierto de una vez que este no es un capítulo feliz u.u y los próximos serán más o menos iguales, y como algunas se han dado cuenta, Bella no se ha acordado de Roger por ningún momento :O y por eso no lo puse para que ustedes también se olvidaran un poco de él x) porque lo que sigue estará bueno :D
LEAN POR FAVOR! UN COMENTARIO, REVIEW, COMMENTAIRE, KOMMENTAR, COMMENTO... COMO SEA ;) PERO OJALA ME ENVIEN EL SUYO ^^
Edward, el único ser que antes sin él no podía vivir, el que me robaba los suspiros, se colaba en mis sueños y aprisionaba mi corazón… mi único y último amor… estaba aquí…estaba conmigo.
Renesmee… mi preciosa hija, que amé cuando estaba en mi vientre y amé aun más cuando vi sus/mis ojos por primera vez… y la amaré todavía más entre más trascurra el tiempo. Ella aquí… aquí a mi lado.
Las dos personas que más amaba en mi eternidad, se volvían mi razón de existir, no había nada más en este momento, nada de penas, nada de preocupaciones ni miedos… absolutamente nada que me borrara la sonrisa del rostro.
Era feliz, sin duda alguna… solo nosotros tres… juntos, PARA SIEMPRE.
Vivir o morir
Habíamos estado 15 días en París y no podía estar todo más perfecto. Como Alice había predicho, había comprado una gran cantidad de ropa "a la moda" como decía ella el día siguiente que habíamos llegado y le había enviado su conjunto otoñal que según ella había visto que le mandaba, tal vez era simple placebo o pura superstición el hecho que todo eso se cumplía.
Habíamos decidido salir a pasear a un parque cercano, ya que Renesmee insistía en querer ver a los animales que rodeaban la zona. El cielo se veía nublado, parecía que no saldría el sol durante en día y el viento atraía una brisa fresca. Cuando llegamos al parque, son sorprendimos un poco que hubiera mucha gente, más de la acostumbrada. Había parejas un poco más alejadas de las demás resguardándose detrás de los árboles para tener un poco de mayor privacidad, muchos niños jugando con sus perros y con las palomas que buscaban un poco de comida que lanzaban las personas al suelo, y otras simplemente sentadas viendo el cielo buscando sí alguna gota de lluvia caía en su rostro.
Lo bueno es que habíamos ido a cazar a un bosque distanciado hace unos dos días y me sentía segura de no dejarme llevar por nadie. Caminamos buscando un lugar más solitario pero no por eso menos lindo entre algunas miradas lujuriosas, sorprendidas e inquisidoras, encontramos un sitio perfecto, colocado en medio de dos grandes árboles.
Nos sentamos juntos pero un perro pequeño de raza Beagle llamó la atención de Renesmee y fue tras de él.
— ¡Renesmee!—la llamé antes de que fuera capaz de hacer algo malo con el cachorro. Se volteó y me miró curiosa—No le hagas daño… y no te vayas lejos—le susurré y ella me escuchó a la perfección.
— Si, ya se mamá. Solo lo quiero tocar—murmuró con una sonrisa de felicidad, avanzó hasta el perrito y esté se alejo rápidamente temiéndole.
Arrugué el ceño con preocupación mirando que Renesmee seguía intentando convencer el cachorro para que se acercara, prometiéndole que no le haría daño. Edward me abrazó con dulzura mientras me besaba la mejilla
— Tranquila Bella, estará bien—susurró con su aliento golpeando el lado de mi rostro, respiré su aroma y como si fuera magia sentí mi cuerpo relajarse.
— Ven perrito, ven. No te haré nada, ven—seguía llamando nuestra hija que se encontraba en cuclillas mientras movía sus dedos enfrente de él, el cual tenía el rabo entre las patas, denotando el terror que sentía.
— Se va decepcionar al saber que le tiene miedo—hablé casi para mí misma sintiéndome un poco culpable, aunque lo intentáramos nuestra hija una tendría una vida normal como cualquiera, todos los animales se alejaban de nosotros porque podían sentir que éramos los cazadores y ellos las presas, tenían instinto de supervivencia, eso me hizo recordar a Roger… un dolor en mi garganta se hizo presente pero rápidamente fue borrado al escuchar un ladrido.
Alcé la cabeza a toda prisa y vi a Renesmee sentada en el suelo con la vista clavada en el césped, se veía triste y decepcionada como predecía.
— Lo sabia—susurré mientras intentaba levantarme para traerla con nosotros pero la mano de Edward me detuvo.
— Espera un poco más…—agregó con la mirada muy interesada en el cachorro. Lo miré y éste miraba a Renesmee fijamente como si se estuviera preguntando si acercarse o no. Dio un paso hacia delante pero mi hija no se movió, pareció esto ayudarle al canino y se acercó hasta ella para empezar a lamberle la mano.
Una sonrisa automática se puso en mi rostro junto con mi esposo y mi hija.
— Perrito bonito, vez, te dije que no te haría daño—siguió Renesmee acariciando con mucho cuidado el pelaje de éste mientras agitaba la cola con alegría.
— Vez, nada ni nadie se resiste a esa mirada—rió Edward acariciando mi cabello.
— Tienes toda la razón—concordé mirando alucinada como jugaban los dos.
Otra silueta que se acercaba a Renesmee llamó mi atención, lo miré pero solo era un niño de unos seis años que miraba al perro y a Renesmee continuamente.
— Hola—saludo con su hermosa voz primero mi hija la cual acariciaba la pancita de cachorro.
— Hola—respondió un poco extrañado el niño con el ceño fruncido, era extraño que hablara nuestro idioma, ya que nos encontrábamos en París, se suponía que todos hablaban francés—El es mi perro, se llama Tommy—continuó sentándose enfrente de Renesmee, lo cual me sorprendió un poco al igual que Edward.
— Tommy es un nombre bonito, le queda bien—lo señaló mientras ponía un linda sonrisa. Era obvio que Renesmee pensaba y razonaba mucho mejor que el niño que estaba enfrente de ella.
— Si… tú también debes tener un nombre bonito porque tú eres bonita—agregó sin pena alguna, Edward y yo nos miramos mutuamente con el ceño fruncido y pusimos más atención a la plática.
— Gracias, me llamo…—se detuvo para bajar la vista y mordió levemente su labio, como lo hacía yo cuando estaba nerviosa, por un momento me sentí terrible al pensar que no le gustaba el nombre que le había puesto y se avergonzaba de él pero me calmé al escucharla hablar orgullosa después—Mi nombre es Renesmee Carlie Cullen, mucho gusto… ¿Tu cómo te llamas? —cuestionó ladeando la cabeza.
— Jonathan Samuel Russel—lo pronunció como si estuviera respondiéndole a la maestra de su escuela—Mi mamá, mi papá y yo vinimos porque queríamos vacaciones, mi mamá está embarazada—habló con la inocencia que los caracterizaban, los niños hablaban y hablaban cosas que a veces ni les preguntaban— ¿Dónde están tus papas?—
— Ahí están—nos señalo Renesmee rápidamente con una sonrisa, reí mientras abrazaba a Edward más fuerte.
— ¡Uuhh! Esta parece que salen en la tele—comentó con una risotada.
Así continuó todo el medio día y un poco de la tarde hasta que el nuevo amiguito de Renesmee se fue con su cachorro Tommy. No nos dimos cuenta que poco a poco las nubes se iban disipando con los minutos que pasaban, y fuimos a caminar cerca del centro.
Íbamos tomados de las manos los tres y tan concentrados en seguir cada uno al lado del otro que no nos fijamos que algunas personas empezaban a mirarnos más insistentes y poco a poco el calor iba aumentando.
Edward y yo nos miramos de nuevo y la angustia cruzó nuestros ojos, los rayos del sol empezaban a asomarse por las nubes, aunque todavía eran débiles nuestra piel se reflejaban en ellos y brillaba con escases, aunque por supuesto, ningún humano lo hacía y eso atraía las miradas de la gente.
Con toda la velocidad humana que pudimos corrimos hacia dentro de un establecimiento de no sé qué cosa y nos ocultamos del sol, el cielo ahora se veía más que despejado y las calles estaban más que iluminadas.
—Maldición, ni siquiera me di cuenta que el sol había salido—se quejó Edward en un gruñido. Asentí nerviosa mientras la gente que nos había visto caminando se asomaba discretamente por las ventanas.
— Tenemos que irnos de aquí, ahora—agregué mirando al cielo—Llévate a Renesmee al hotel lo más pronto posible, yo llamaré a Alice para que nos diga cuanto tiempo estará así el clima—continué esperando la protesta de Edward pero insistí antes que hablara—Por favor Edward, corre sin que nadie te vea… ¡Ahora!—hablé alto para el oído de los vampiros mientras veía como una nube ocultaba el sol por un momento.
— No tardes, te espero en el hotel—me besó en un instante y tomó la mano de Renesmee y salió con un gruñido de frustración para buscar un lugar solitario y salir disparado hacia el hotel sin ser visto.
Ignoré las miradas de curiosidad hacia mí y me dispuse a marcar el número de Alice… Esperé a que sonara pero nadie contesto. Marqué nuevamente tratando de no mostrar mi nerviosismo, sonó cuatro veces pero no se escuchó ninguna voz del otro lado. Gruñí desesperada, algo andaba mal en Vancouver, no era para nada normal que Alice no contestara su teléfono.
Un intento de escusa se me vino a la mente, tal vez mi celular no era capaz de marcar desde aquí estando en otro continente y era inútil utilizarlo. Caminé hacia un teléfono que había en la tienda.
— Disculpe ¿Lo puedo utilizar? —pregunté deprisa mirando a un señor mayor de anteojos detrás del vestíbulo, éste asintió con calma, parecía que no me había escuchado con claridad y simplemente respondió a unos simples murmullos, no me intereso en ese momento y marqué de nuevo.
Nadie contestaba…
Ahora si me preocupé, intente una vez más pero fue inútil. Dejé una gran cantidad de dinero al señor y salí de la tienda ocultándome siempre por la sombra y cubriendo mi rostro con mi antebrazo.
Antes de salir corriendo hacia el hotel donde me esperaba Edward y Renesmee, mi teléfono vibró en mi pantalón. Un suspiro salió de mi pecho con alivio, seguro seria Alice devolviéndome la llamada, lo saqué rápidamente y vi el nombre de quien llamaba, era Edward…
Seguro estaría desesperado por qué no había llegado aun, contesté hablando deprisa.
— Edward, ya voy en camino, me tarde porque Alice no me…—
— Hola, Bella—mi cuerpo se tensó de improviso al escuchar esa voz, el terror me invadió por completo y solté un jadeo de incredulidad… No, no, ¡no! ¡NO! ¡NO PODÍA ESTAR PASANDO ESTO!
—Jane…—un débil murmuro salió sin pensarlo ¿Por qué Jane tenía el teléfono de Edward? ¿Dónde estaba Edward? ¿Dónde estaba Renesmee? ¿Qué hacían lo Vulturis aquí? Las preguntas más esenciales cruzaron por mi mente sin obtener una respuesta clara.
— Seguro te estarás preguntando dónde está Edward y la pequeña hibrida—habló con gracia y gruñí con fuerza apretando los dientes. Mi mano temblaba pero no quería destrozar el único medio que tenía para saber donde estaban—Nos los acabamos de llevar a Volterra, así que te sugiero que tu también vengas, antes de que—
— ¡No te atrevas! ¡No te atrevas a hacerles daño! ¡A ninguno! Sino…—
— ¿Sino qué? Ellos sin ti no tienen protección, no me provoques o de otra forma los dos sufrirán por tu culpa—su voz sonó severa, no podía imaginar la situación, Jane con sus temibles ojos rojos pensando en el dolor junto cuando miraba a Edward…a Renesmee…
— ¡No! ¡No, por favor! Te lo suplico, no les hagas daño…Por favor—sollocé al ver la escena en mi mente, dolía demasiado, Edward, mi pequeña e inocente hija… ¡¿PORQUE?
— Date prisa, Aro quiere hablar contigo, llega antes de que sea mañana. Si no llegas, los mataremos a ambos—
—¡NOO! —grité pero ya había colgado. El dolor en mi pecho era desgarrador, tan agonizante que casi no podía respirar. Lloraba sin lagrimas mientras corría al aeropuerto y me subía al primer avión disponible, no me importo las miradas preocupadas que se dirigían a mí, solo quería llegar con ellos, abrazar y besar a mi hija, saber que Edward estaba bien… Si fuera de otra forma, no sabría qué hacer, morir era lo único que se me venía a la mente, sabia sin duda que Jane y los demás lo haría con gusto y con una sonrisa en el rostro.
Llegué a las 7 de la noche al aeropuerto de Roma, Italia. Tomé un taxi que me llevará hasta Volterra, fueron tres horas de transcurso y cada segundo que pasaba se me hacia eterno.
Cuando llegué corrí hasta aquel lugar en donde me había reencontrado con Edward hace algún tiempo, según mis recuerdos humanos. Quedaba poco tiempo y me empezaba a desesperar, no sabía cómo seguir, trataba de recordar el camino a su castillo pero todo era tan borroso.
Sentí mis piernas tambalearse sin motivo, o tal vez era el pánico. Respiré hondo para encontrar un rastro de un olor conocido, pero en vez de eso, me encontré con otro diferente. Giré a velocidad desconocida y vi frente a frente a Demetri junto con Félix.
— ¿Dónde están? —pregunté inmediatamente antes de que hablaran o dijeran algo amenazador que flaquera mis esperanzas.
— En nuestro castillo, síguenos—habló Demetri mientras se giraba haciendo que su capa grisácea se moviera en la oscuridad. Los seguí sin protestar, esperaba que solo fuera alguna advertencia que nos hiciera Aro y solamente eso, luego que nos dejara ir. Aunque en cierto modo, lo dudaba. Como habían dicho "No daban segundas oportunidades"
Nos adentramos en los largos y oscuros pasillos, aunque ya podía ver claramente no dejaba de tener demasiada incertidumbre. Nos abrimos paso entre las enormes puertas y entramos a su guarida, en el vestíbulo se encontraba una humana como recepcionista, ya no estaba la anterior, aunque no lograba recordar los rasgos de su rostro suponía que no debía ser la misma, esta tenía cerca de unos 21 años y parecía ser una persona sociable y amable.
— Buenas noches—saludo con una sonrisa. La ignoré y seguí mi camino. De nuevo traspasamos dos puertas más y fue cuando los vi…
Los Vulturis, rodeando la gran sala. Todos me traspasaron con la mirada cuando me vieron en escena. Aro, Cayo y Marco, liderando el frente, a los costado Jane, Alec y se les unía Demetri y Félix.
— Bienvenida Isabella, llegas temprano—habló Aro con voz apacible, lo miré mal y busqué con la mirada a Edward y a Renesmee, pero no estaban, por un momento pensé que todo era una trampa, tal vez Jane había robado el teléfono de Edward y había fingido todo esto.
— Ellos están bien, todavía. Tranquila Bella—continuó mientras se paraba y caminaba hacia mí con tanta sutileza que parecía flotar en el aire en vez de que sus pies tocaran el suelo—Es un gusto volver a verte, había olvidado que la inmortalidad te quedaba como anillo al dedo—sonrió abiertamente mostrando su dentadura perfecta, que combinaba con su piel de granito.
— ¿Donde está Edward y mi hija? Quiero verlos—ignoré sus palabras y dejé de mirarlo. Estaba impaciente, necesitaba saber que estaban bien.
— Tan terca como siempre—chasqueó su lengua mientras cruzaba sus manos— Pero está bien… Tráiganlos—soltó la orden al aire y nuevamente Félix y Demetri se movieron de sus lugares, caminaron a paso elegante y con suavidad hacia una puerta escondida en la pared.
Mi cara se iluminó al ver salir a Edward, mí amado esposo de aquel lugar, me miraba preocupado, luego salió Renesmee con la misma expresión de su padre. El alivio y la tensión que sentía en ese momento eran indescriptibles, por un lado estaban a salvo, pero por el otro, Félix le pisaba los talones a Edward sin intensiones de dejarlo ir y Demetri mantenía una mano apoyada en el hombro de Renesmee. Intenté moverme hacia ellos pero un ataque de Jane me mantuvo a raya aun cuando no podía hacerme daño, sentía su intención, Alec se acomodó cerca de mí para que no avanzara ningún paso más.
— Bella…—intento hablarme Edward pero fue silenciado por Cayo.
— Era mejor que no hables Edward—inquirió mirándome fijamente.
Quería abrazarlo, besarlo y decirle que tanto lo amaba, pero no podía hacerlo mientras los guardianes de Aro los aprisionaban. Miré a Renesmee que tenia la mirada en el suelo, tenía aun más miedo que le hicieran algo a ella.
— Renesmee…—la llamé para que alzara la cabeza, quería ver sus ojos y asegurarme que no le habían hecho nada, pero no lo hizo—Hija…—nada aun— ¡Nessie!—alcé un poco la voz y fue cuando me miró con los ojos humedecidos, me aterré.
—Cariño ¿Estás bien? ¿Te hicieron daño? —di un paso hacia delante pero el brazo de Alec me detuvo y me hizo retroceder. Miré con urgencia a mi hija que solo asintió una vez y negó la otra, dándome las dos respuestas.
— Todo estará bien, te lo prometo…tranquila mi amor—susurré muy despacio aunque sabía que todos lograban escucharme claramente.
— Nada está bien, volvieron a romper las reglas—interrumpió Jane con tono agrio.
— Jane, querida. Esa no es la forma de arruinar el momento más conmovedor—continuó Aro dando un paso más hacia mí, bloqueando mi vista de Renesmee— Pero…lamento informarte que lo que dice Jane es cierto—
— ¿Pero que hicimos? —pregunté incrédula, ¿Ahora que habíamos hecho? Ellos solo buscaban excusas para hacernos miserables y que nos diéramos cuenta que todavía mantenían el poder.
— Se expusieron ante la vista de los humanos, se dejaron ver ante el sol y eso es una amenaza para mantener oculta nuestra existencia—ahora fue Marco quien continuó con su usual cara de aburrimiento. Lo miré incrédula y seguí con Edward buscando una explicación, ¡Acaso todo esto se remontaba a esta simple tarde! ¿Cómo es que se habían enterado ante de capturar a Edward?
—Nos estaban vigilando, están viendo nuestros movimientos para ver si cometíamos algún pequeño error y eso fue suficiente para ustedes—agregué con tono rencoroso.
— Bella, tranquila—escuché la voz de Edward con miedo. Tenía razón, tenía que tranquilizarme, sabía que no les ganaría a los Vulturis con simplemente pelear, no debía provocarlos, más bien necesitaba convencerlos para que nos dejaran ir.
— Tal vez tengas razón, cometimos un error, pero no volverá a pasar, se lo aseguro—comenté con sinceridad.
—Claro que no volverá a pasar… por eso mismo nosotros nos encargaremos de ustedes—miré asustada a Aro, no era posible que aquí acabaran con nosotros…
— Disculpe, no veo de qué manera les pueda ayudar eso—la voz de Edward sonó fría pero con intenciones de negociar— Leí las mentes de las personas que nos vieron, pero nadie parecía relacionarnos con… los de nuestra clase. No creo que ese simple incidente les sea una amenaza—sus palabras parecían demasiado convincentes y logré ver como los demás pensaban la situación.
— Se hayan enterado de ello o no, hay sospechas y no dejaremos impune su descuido—agregó Marco mirándonos con los tres sucesivamente.
— Una vez ya lo dejamos pasar por alto, esta vez no será igual—amenazó Cayo con una leve sonrisa. Negué con la cabeza lentamente.
— Muy cierto… si no los castigamos como es debido, los demás dudaran de nuestras reglas y luego las romperán… No quisiera perder a personas con sus magníficos poderes, pero así debe ser. Lo lamento mucho—se disculpó con pesadumbre.
— Pero nadie tuvo la culpa, no nos dimos cuenta que el sol había salido, no debe castigar a los tres—hablé pero Cayo me interrumpió.
— Su negligencia también será sancionada. De la única que puede ser…con la muerte—mis piernas tambalearon mientras soltaba un jadeo ¡No podía permitir que eso ocurriera! Renesmee era muy joven, demasiado pequeña, ella merecía vivir aun más, también necesitaba a alguien que la cuidara y la llevara a salvo con los demás… y ese era Edward.
— No…—susurré cerrando mis ojos con fuerza, escuché un gruñido frustrado de parte de Edward, lo miré y vi en sus ojos la tristeza, era obvio que sabía que no saldríamos con vida de aquí. Miré a nuestra hija, que estaba algo ausente pero también estaba enterada lo que ocurría, un dolor oprimió mi pecho.
— Que desperdicio de grandes dotes, y más el tuyo querida Bella. Es maravilloso tu escudo mental y que puedas proteger a tus amigos—me gratificó Aro con una enorme sonrisa, pero esta fue desapareciendo poco a poco—Lastima tener que destruirlos…—en cuanto dejo eso, Aro se mostró pensativo y volvió su sonrisa, en cambio Edward se tensó y me miró espantado.
— Al menos que… Elijas a quien quieres salvar—rió mirándome esperando mi reacción, los demás sonrieron también como si todo esto fuera muy divertido. Pero no entendía a lo que se refería Aro, lo miré — ¿Quién vive y quien muere? Es tu decisión Bella—murmuró dando algunos pasos atrás y apartándose para dejarme ver a Edward y a Renesmee.
Los miré incrédula y con terror a flor de piel. ¿Elegir entre ellos dos?... Lo que pensé que jamás haría ahora me lo estaban pidiendo ¡¿Pero cómo? ¿Vivir o morir? ¿Edward o Renesmee? ¡¿Mi esposo o mi hija?
¡OMFG! :O ¡Espero que les emocione o les sorprenda al igual que yo cuando lo estaba escribiendo! Estaba esperando este momento durante mucho x) Espero que no les decepcione un poco la intervención del los Vulturis (o Volturis como sea xD) Ahora creo que Bella está en un gran lío, ¿A quién elegirá? Yo la verdad no sabría a quien elegír, aunque por supuesto una hija lleva la delantera ;)
¿Ustedes que opinan? ^^ Quedó bien o no 8)
¡GRACIAS DE NUEVO! Y SALUDOS, NOS VEMOS PRONTO
