Volumen 1
Capitulo 1: El fin
El año 2138 era un asco, el planeta tierra ya no podía considerarse ni una sombra de lo que alguna vez fue. La humanidad había extraido todo recurso de la naturaleza de manera tan indiscriminada que terminó acabando con la totalidad de la misma.
El aire estaba tan contaminado que el intentar salir sin máscara de oxígeno acabaría con la vida de cualquiera por las toxinas en pocos minutos. Eso sin contar la lluvia ácida que podría provocar severas heridas.
El alimento y agua escaseaba por razones obvias y aún así la humanidad luchaba por sobrevivir. Al menos los que tenían dinero, las clases bajas estaban condenadas de por vida ya que después de la tercera guerra mundial y que los gobiernos colapsaran fue el momento en que las mega corporaciones tomaron el control del mundo ofreciendo muy poco para ganar mucho.
Debido a estos factores termino sucediendo un gran boom tecnológico, las personas al verse forzadas a vivir dentro de sus hogares para no morir buscaron formas de entretenerse.
Gracias a estos desafortunados incidentes todo lo relacionado con la realidad virtual se fue expandiendo y avanzando a pasos agigantados con juegos como Yggdrasil.
Uno de los primeros juegos de rol multijugador masivo en línea, o MMORPG por sus siglas en inglés. Un videojuego de rol que permitio a miles de jugadores introducirse en un mundo virtual de forma simultánea a través de internet e interactuar entre ellos.
Yggdrasil era famoso por sus mecánicas unicas, ya que se podía crear una historia propia junto a un personaje hecho al gusto según el área que interesara a los jugadores. No había dos personajes iguales en todo el juego, a menos que compartieran sus estadísticas.
A doce años de su estreno el juego había caído de su gloria original. La falta de actualizaciones, problemas de balanceo, un motor gráfico que se volvía cada ves más arcaico y obsoleto llevo a los jugadores a emigrar a otros juegos.
Pero ese no era el caso de nuestro overlord favorito.
Todos los días eran iguales para Susuki Satoru, despertar, comer, trabajar todo el día e ir a casa a dormir. Un ciclo sin fin que se podría decir era lo único que les esperaba los de su clase social.
El hombre ya estaba acostumbrado a tal idea. Nunca había aspirado a nada más, después de 34 años de vida se había resignado a trabajar hasta morir.
Aún así siempre tenía un rayo de esperanza al llegar a casa, el juego Yggdrasil le traía buenos recuerdos lo cuáles compartía con sus amigos y compañeros. Ese juego era el único lugar donde se sentía feliz.
Su gremio Ainz Ooal Gown, dónde convivía con otras 40 personas era el paraíso de cualquier heteromorfo, la raza más discriminada del juego.
Sus únicas reglas eran la ya mencionada de usar un personaje "No humano" y la segunda era "Ser un miembro activo de la sociedad".
Tristemente esa última fue la causante de la caída del gremio, la vida real le quitó todo, año con año, mes con mes hasta un punto en el que día a día sus compañeros abandonaban el juego cuando las responsabilidades de la vida real les hacían imposible seguir en algo que requería tantas horas de dedicación.
Aún así, en la soledad de su fortaleza Satoru era feliz de cuidar del legado de sus amigos.
Sin embargo una noticia destruyó su único mundo. Hacia 9 años que jugaba Yggdrasil y aún así no podía creer lo que iba a pasar.
Yggdrasil cerraría después de 12 años de funcionamiento.
La noticia le cayó como un valde de agua fría. Nunca pensó que algo así llegase a pasar pero aprovecharía cada momento hasta el final.
"Si está es la última vez que podré disfrutar, más vale que lo haga a lo grande."
Y fue así como Susuki Satoru se declaró enfermo para faltar al trabajo durante una semana después de enterarse del cierre. Todo esto para tener una larga sesión de juego, no se perdería los últimos días, a pesar de esos agrios sentimientos por ver algo que le marco tanto desaparecer.
Cada día de esa semana de vacaciones que tomo se la pasaba investigando en la red, foros e incluso pagando dinero para obtener la ubicación de bases de gremio abandonadas.
Algunas le presentaron algún que otro problema pues aún tenían oro suficiente para que sus defensas funcionaran automáticamente. Pero no era nada que sus invocaciones invocaciones ilimitadas no pudieran superar.
Así fue como por 6 días una cuenta no se desconecto, hasta a los desarrolladores les sorprendía que alguien siguiera ahí sin falta después del anuncio del fin pero igualmente no se iban a quejar del idiota que seguía soltando dinero con micro pagos.
Y así fue como se llego al último día, el fin de Yggdrasil llegaria a la media noche, con molestia por aquello Satoru se sentó en su silla de juegos para conectarse a su consola, al activar el visor de realidad virtual y seleccionar el acceso directo en su escritorio fue que el hombre pudo ver frente a sus ojos las letras doradas con el título del juego.
[Continuar] [Salir del juego]
Por obvias razones seleccionó la opción de continuar.
Ahora rebobinemos unos días, al momento en que se anuncio el cierre, en ese momento Satoru envío un e-mail a todos sus compañeros de gremio que aún tenia agregados para ver si alguno entraría a despedirse en los últimos días del juego o almenos que llegarán el último día a despedirse.
"Saludos a todos los miembros de Ainz Ooal Gown, soy Momonga el líder de su gremio haciendo este comunicado."
"Cómo quizá ya se hayan enterado, o quizás no. El juego Yggdrassil llegará a su fin después de 12 años funcionando. Así que envío este correo para ver si alguno de ustedes quisiera volver para una última aventura o para despedir el día final."
"Puedo asegurar que estaré toda la semana activo esperando en las profundidades de nuestro gremio emocionado por si alguno regresa."
"¡Recuerden que Ainz Ooal Gown no conoce la derrota!"
Dentro de si pensó que su correo fue algo ridículo pero aún así lo envío, y con suerte algunos pocos respondieron que si aparecerían, mientras que el resto no se digno a responderle.
Ahora volvamos al presente, cuando el juego cargo Satoru o más bien Momonga cómo se llamaba en el juego. Se encontraba donde se desconecto por última vez, frente a él estaba una grandiosa mesa redonda con otras 40 sillas, las columnas de mármol blanco, incrustaciones de oro y otros materiales preciosos junto a grandes telas rojas que decoraban ese lugar daban la sensación de estar en un sitio VIP, esta era la sala de reuniones de su gremio.
Aquel lugar que podía rivalizar con algún lobby oficial era en realidad una de las multiples salas ubicadas en uno de los variados pisos de la gran tumba subterránea de Nazarick.
Su grupo denominó la construcción de la base como una de las grandes azañas del gremio ya que después de años de recolección de recursos tanto virtuales como reales se completó aquella impenetrable fortaleza que ni la union de 1500 invasores logró conquistar en su totalidad.
Los pensamientos de como fueron recolectando todos los materiales le llegaron a la mente, aún reía al recordar a su amigo el samurai lanzarse contra el enemigo mundial para luego recibir el mensaje
[Warrior Takemikazuchi murió.]
"Claro, solo Takemi-san estaba sorprendido por ese resultado ya que normalmente podía hacerle one shot a todo enemigo, los demás por el contrario, nos lo esperabamos, no por algo los jefes tenían el título "Mundial"."
Pensó Momonga, iba a seguir siendo víctima de estos recuerdos intrusivos hasta que se vio reflejado en las pulidas paredes de la habitación.
Su avatar de esqueleto estaba frente a el, una las pocas cosas que le hacía sentirse orgulloso era su personaje. Momonga era un no muerto de la más alta gamma, un overlord nigromante experto en hechizos para controlar la muerte.
El monstruo vestía una túnica tan negra como la noche con detalles dorados y púrpuras, tenia unas hombreras anchas que en algun punto fueron las garras de un jefe mundial, ademas de eso Momonga poseia un gran orbe rojo que brillaba desde dentro de su cuerpo, acompañando a sus ojos del mismo color que notó cuando observaba.
"Al menos logré ser alguien aquí..." Se lamento con tristeza mientras decidió continuar con las actividades de mantenimiento en la fortaleza.
Así pasaron las horas hasta que la noche llegó. O eso marcaba el reloj interno del juego, Satoru no se había desconectado más que 20 minutos en total para comer y volver.
La idea de asegurar que su tumba fue inquebrantable le ponía contento, solo el fin del juego provocaría su caída.
Inmerso en sus ideas fue despertado por un sonido que llevaba mucho sin escuchar, en ese momento que el nigromante abrió su menú de juego para leer la notificación con detenimiento.
[HeroHero se a conectado]
Sin tardar el maestro de gremio hizo un [Mensaje] a su compañero.
"¡HeroHero-san me alegra que llegaras!" Dijo con emoción, acto seguido recibió una respuesta pero no por medio de un mensaje. Si no de su propio amigo que acababa de materializarse en la sala de conferencias.
"Seguro uso el teletransporte." Se imagino a la par que miraba con emoción el avatar de su amigo, este era un slime de color morado.
"¡Momonga-san! Un gusto poderte encontrar el día de hoy." Esa fue la respuesta igual de animada que recibió de aquel ser similar a una gelatina mientras tomaba asiento en su silla.
El overlord igualmente tomo la iniciativa de colocarse en su lugar para comenzar a hablar con su amigo, ahí ambos siguieron hablando para ponerse al día.
"¡No puedo creer que han pasado casi dos años desde que te conectaste!" Mencionó Momonga mientras enviaba un emoji.
"¿Tanto tiempo?" Se mostró sorprendido el visitante." Cielos, el trabajo me a consumido, si no tengo para dormir no me sorprende que logrará entrar hasta hoy." Replicó algo triste al pensar que por su vida real abandono un juego que tanto le gustaba.
"¿Cómo esta tu salud?" — Preguntó Momonga preocupado.
"Me siento como mi avatar. El doctor me dijo que descansara o podía sufrir un colapso."
"Oh... Ya veo..." Replicó el esqueleto preocupado por su amigo y su situación de salud.
"Por eso es que ahora lamento haberme quejado tanto."
"Tranquilo HeroHero-san, siempre estoy para escucharte, es lo que un líder hace. Escucha a su gente." Continúo el dueño del avatar de esqueleto.
"Fue la mejor decisión ponerte a cargo. La tumba se ve tal como la recordaba."
"Basta HeroHero, harás que me sonroje" Murmuró cubriendo su esquelética cara con su mano
Al final el slime siguió hablando a la par que el esqueleto escuchaba pacientemente lo que su compañero le contaba soltando algún comentario o emoji para reaccionar, el tiempo no se sentía pasar, el maestro no pensó en eso hasta que llegó el momento en que el limo tuvo que desconectarse.
"Bueno Momonga-san, debo retirarme, mañana tengo que despertar temprano para el trabajo..." Dijo la masa gelatinosa con un emoji que señalizaba su despedida.
"Ojalá nos encontremos en Yggdrasil 2 u otro lugar." Dijo el hombre detras del avatar caricaturesco y antes de que le respondieran se fue.
[HeroHero se a desconectado]
Aquel mensaje flotante fue el que apareció dónde él otro estaba hacia unos segundos y ahora aquel líder sin nadie que liderar suspiró después de maldecir y golpear la mesa con ira. "Ahi va el último..."
Así fue como el overlord se quedó solo en el juego esperando su desconexión, pero todos sabemos que eso nunca sucedió. ya que nunca hubo un Fin.
Holis. Esta es mi primer historia de overlord, y primera en este sitio. La verdad tengo muy pocos conocimientos de como funciona Fanfiction. Pero algo que se comparte en todo sitio es que las críticas ya sean buenas o malas, siempre son bienvenidas!
Nos vemos luego~~
