Todos los derechos reservados. Historia basada en los personajes de la serie Once Upon a time. Es una historia inventada, y cualquier parecido con la realidad es mera casualidad.

Gracias por cometar y por leer!

He decidido que iré publicando miércoles y domingo, aunque no descarto actualizar algún día entre medio o incluso hacerlo una vez a la semana, esto vendrá dado por la cantidad de tiempo del que disponga.


Emma había tomado la decisión de comenzar a hacer algo de ejercicio, su vida se resumía en ir a trabajar y salir a tomar algo con sus compañeros de la comisaria y amigos. Realmente desde la muerte de su madre no había conseguido salir de ese bucle de autodestrucción en el que se encontraba, ni siquiera la buena fe de su padre lo había conseguido. Así pues ese sábado se enfundó su mejor chándal y su móvil para salir a correr, decidió que las calles de Boston estaban demasiado abarrotadas para poder hacerlo con clama por ello se fue al Boston Common, a pesar de que se encontraba algo lejos de su apartamento pero era el lugar que le recordaba a su madre. Tras hacer una larga ruta decidió que pararía a descansar un poco ya que había perdido la forma durante los meses que había estado sin hacer nada por lo que se fue a un banco para hacer sus estiramientos y evitar las agujetas al día siguiente cuando observó como una morena de ojos penetrantes la observaba de arriba a abajo, eso la incomodó en un primer momento ya que por su profesión desconfiaba de todo el mundo pero después pudo ver un atisbo de deseo en esos ojos y eso le gustó hacía meses que ninguna mujer la miraba así y por alguna extraña razón le encantó.

Pasó el resto de la semana encerrada en su apartamento, con la sola compañía de su perezoso gato y una buena cantidad de cerveza. La semana le fue realmente larga, ya que tras el fallecimiento de su madre había entrado en ese bucle hacia abajo, provocando que su cómodo puesto de detective de homicidios pasase a tener que encargarse de papeleo y el trabajo que nadie quería. Esto sólo provocaba que cada vez estuviese más asqueada y se metiese en más problemas, lo que provocó que su padre y gente dentro de la comisaria le pusiese un limite haciendo que su trabajo pendiese de un hilo. Por ello había decidido que la mejor solución era ceñirse a las labores que le encargaban e intentar mantenerse lejos de los problemas durante los fines de semana. Por eso esa semana decidió que lo mejor era quedarse eso dos días en casa y no hacer mucho más, pero su mejor amigo, Killian Jones no estuvo de acuerdo con esa decisión así que reservó un fin de semana en un hotel a las afueras de la ciudad para que la rubia se dejase el estrés atrás.

Rubia, tienes que salir de aquí. Necesitas cambiar el chip y volver a ser la que eras. ¿Cuanto hace que no sonríes? Preguntó sinceramente para intentar que Emma abriese los ojos.

Lo siento, Killian. Pero no puedo, ella no tenía culpa de nada y ya no esta aquí. Dijo sin poder evitar que una lágrima cayese por su mejilla.

Lo se... y siento que así fuese. Sabes que yo siempre he considerado a Mary como una madre pero a ella no le gustaría verte así. Ella siempre enfrentaba la vida con una sonrisa y tu deberías aplicártelo para que ella se sienta orgullosa de ti. Dijo intentando sacar el lado sensible de la rubia sabiendo que así la convencería.

¿Qué estas tramando, Jones? Pregunto Emma sabiendo que su amigo tenía algo en mente y no se iba a marchar hasta convencerla.

Había pensado marcharnos de la ciudad este fin de semana, irnos a un hotel a las afueras a jugar al golf y a dejar el estrés aquí. Soltó con una gran sonrisa de satisfacción al saber que la rubia no podría resistirse. Y por cierto, si tienes pensado decir que no piensa que ya lo he reservado y perderé una pasta. Dijo guiñándole un ojo sabiendo que la había convencido.

Esta bien... pero sólo quiero tranquilidad, como se te ocurra hacer algunas de las tuyas te juro que te dejo allí y no vuelvo a buscarte.

No lo dudo, Emma Swan. Prepara la maleta que nos vamos.

Llegaron a un precioso hotel a las afueras de la ciudad, rodeado por un enorme jardín perfectamente cuidado y con un aura de paz y tranquilidad que alegró bastante a la rubia aunque no fuese a reconocerlo. Pasaron el resto de la tarde del viernes tranquilamente, disfrutando del paisaje y dando un paseo por los alrededores.

Creo que no te lo estas pasando tan mal como decías.

Tengo que reconocer que pensaba que me traías aquí para secuestrarme y alejarme de la civilización, o algo así... Dijo dando una ligera sonrisa, que a su amigo no le paso desapercibida.

Emma Swan, ¿Eso era una broma? ¿Sarcasmo tal vez? Solo por esto ha merecido la pena el viaje, al fin voy a poder recuperar a mi amiga y a la mejor detective de homicidios de la ciudad.

No exageres, Jones. Sólo era una apreciación.

Tras esa breve charla ambos se pusieron rumbo al hotel para cenar e irse a dormir a la mañana siguiente tendrían que madrugar para echar ese partido de golf que Killian tanto deseaba a pesar de que a Emma no le hiciese demasiada ilusión.

Emma se marchó a su habitación y al terminar de ducharse bajo al restaurante donde se encontró a Killian embobado mirando a una guapísima mujer que había en la barra pero que parecía no prestarle demasiada atención.

Tienes muy buen gusto, Killian. Le susurro al oído provocando que este se asustara y derramara un poco su copa.

Joder, Emma. Podías avisar antes de darme estos sustos. Protesto secándose la mano. Y no se de que estas hablando.

Venga Jones, se ve que te gusta a leguas. Casi la estas devorando con la mirada, acercate a ella e invitala a cenar.

No, no. Yo he venido contigo y no voy a permitir que cenes sola. Ademas seguro que ni siquiera le intereso. Respondió casi dolido. Desde que lo dejara con su prometida unos días antes de la boda no había conseguido recuperar la seguridad en si mismo característica suya.

Esta bien, Emma actuará por ti. Dijo levantándose rápidamente esquivando la mano de Killian que intentaba sujetarla para que no se acercase.

Emma llegó a la altura de la guapísima mujer, y se colocó en el taburete justo a su lado pidiendo una copa al camarero y echando una mirada furtiva a la joven de al lado, se trataba de una preciosa mujer morena de ojos tremendamente azules con un cuerpo de escándalo y lo que parecía un gran dolor en su alma, al menos eso podía contemplar en sus ojos.

¿Quieres otra copa? Preguntó Emma viendo que su vaso estaba vacío.

No se preocupe, hasta hoy he podido pagarme mis propias bebidas. Contesto esta algo borde.

Me gustan las personas con carácter. Aunque tengo que decir que esos ojos no merece dejar caer ni una sola lágrima por ningún hombre. Respondió Emma haciendo lo que mejora sabía, analizar y calar a las personas en un simple vistazo.

Acaso me acosa, o simplemente va por ahí adivinado la vida de las personas.

Ni lo uno ni lo otro, digamos que es un defecto de mi profesión pero eso no es lo importante simplemente deje de pensar en ese indeseable que la ha dejado sola y únase a nosotros a cenar. Dijo Emma sacando su lado más agradable sabiendo que poca gente se le resistía.

Unirme... ¿A quién? Preguntó la joven girando su cabeza buscando al acompañante de Emma.

Al guapo caballero de la mesa del fondo y a mi. Emma Swan por cierto. Dijo tendiéndole la mano para saludarla a pesar de que esta no parecía muy dispuesta a hacerlo.

¿Siempre aborda así a todas las personas? Volvió a preguntar sin saludar a su improvisada acompañante.

Normalmente suelo ser más sutil, pero no soy yo la interesada en conocerla sino mi amigo quien ha quedado prendado de tu belleza pero no se atrevía a hacer aquello que yo estoy haciendo. Dijo jugando un poco con su don de palabra.

Es usted algo aduladora, y por otra parte no os conozco de nada. No se que intenciones podríais tener. Creo que seguiré bebiendo sola.

No la puedo obligar a nada, pero piénselo. Es mejor una buena cena en compañía que una copa sola, créame. Terminó Emma dando un largo trago a su vaso y dejando a la morena estupefacta por la actuación de esa rubia. Aunque tenía que reconocer que tenía razón y además su amigo no estaba nada mal.

Emma volvió a su mesa mientras que Killian la asesinaba con la mirada, sabiendo que la rubia no tenía vergüenza y podría haberle dicho cualquier cosa a esa mujer.

Si me sigues mirando así me vas a matar.

No creo que con la mirada pueda matarte, pero da gracias a que no estoy de servicio y no llevo el arma sino no se lo que haría. ¿Qué le has dicho? ¿Por qué no para de mirarnos? Preguntó muy nervioso y agitado.

Nos mira porque le interesas, realmente creó que su novio o marido o lo que sea la ha dejado aquí sola y por eso esta así. Pero no estoy segura, pero como se me ha quitado el hambre voy a dejar que te vayas a hablar con ella. Yo me voy a la habitación a descasar. Y antes de que el moreno se diese cuenta esta solo en la mesa, cruzando miraditas con esa desconocida mujer.

Emma se había marchado a su habitación, y justo al llegar había recibido una llamada de su padre.

Hola, papa. ¿Qué necesitas? Preguntó casi con agotamiento, su padre la estaba agobiando desde hacia unos meses.

Sólo quiero saber como estas, me ha dicho Killian que te has ido con el a pasar el fin de semana. ¿Todo bien? Preguntó el hombre preocupado por el modo autodestructivo en el que se encontraba su única hija.

Si, estoy bien. Killian me convenció para venir así que aquí estoy.

¿Esta contigo?

No, yo estoy en la habitación que estoy algo cansada y me iba a ir a la cama.

Vaya, perdona no quería molestarte. Te dejo que descanses. Te quiero cariño.

No te disculpes. Yo también te quiero.

La llamada se corto y unas pesarosas lágrimas cayeron por sus mejillas, le dolía en el alma no poder tratar a su padre como lo hacía antes pero realmente no podía, no sabía como superar todo lo que había sucedido hacía casi un año ya. Cayo dormida más por el cansancio mental que por otra cosa, pero es sábado se despertó sumamente temprano y por un momento echo en falta salir a correr por el parque y ver a aquella morena que la miraba con deseo en sus ojos. Sus pensamientos duraron poco ya que Killian toco a su puerta y la alejo de sus reflexiones.

Buenos días, Emma. ¿Cómo estas? Preguntó Killian sonriendo mientras que observaba como Emma recorría todo el cuarto buscando su ropa para salir.

Estas demasiado animado. ¿Fue bien anoche? Respondió sonriendo picaramente a su amigo que enrojeció.

No paso nada de lo que te puedas imaginar. Realmente solo charlamos y luego la deje en su habitación. Afirmó Killian intentando evitar una sonrisa.

¿En serio, Killian? Creo que te voy a tener que dar unas clases para que aprendas como conquistar a una dama. Dijo Emma desde el baño mientras que se cambiaba de ropa.

No tienes que enseñarme nada, sólo que no quería aprovecharme de esa mujer.

Killian, ¿Me tengo que preocupar? Preguntó la rubia sabiendo que esas palabras no eran normales en su amigo.

Su amigo se rió pero en el fondo sabía que esa chica podía ser alguien importante. Le contó a Emma toda la historia de la chica, de como su prometido la olvidaba por los negocios y el poder mientras que ella pasaba los días prácticamente sola. Killian hablaba de una manera muy cariñosa de esa mujer cosa que hizo pensar a su amiga que esa mujer mereciera la pena. Ambos salieron de la habitación hacia el campo de golf, justo después de dar algunos golpes se fueron a desayunar donde se les unió la guapísima morena que se encontraba nuevamente sola en el restaurante.

Siento haber sido tan directa ayer. Realmente solo quería que mi amigo fuese capaz de hablarte. Dijo Emma intentando disculparse con la muchacha pero sin llegar a funcionar.

Creo que no tienes un buen don de gentes,entonces. Afirmó la morena riendo mientras que Killian sólo podía observarla.

No digas eso, realmente tiene un gran don de gentes solo que no lo usa demasiado. Dijo este golpeando suavemente a Emma.

Eres muy gracioso, Killian. Por cierto, no se tu nombre.

Me llamo Bella. Encantada. Le dijo tendiéndole la mano y sonriendo sinceramente por primera vez.

Encantada. Os dejo solos. Saldré un rato a correr para despejarme.

Emma, no hace falta que te vayas. Quédate y disfruta de tu desayuno. Dijo Killian pero sin llegar a convencer a la rubia.

El resto del fin de semana fue bastante tranquilo, la morena se marchó el sábado por la noche por lo que Emma y Killian pasaron todo el domingo visitando los alrededores y disfrutando del maravilloso spa que tenía el hotel. Realmente le sentó de maravilla estar un poco alejada de la realidad que le esperaba el lunes por la mañana.