Gracias por los comentarios. Espero que lo disfrutéis.
El fin de semana de Regina fue bastante agradable, su hermana se marchó el domingo por la noche y Ruby estuvo hiendo y viniendo intentando sacarle información sobre su aventura con la guapa pelirroja pero sin mucho éxito. Era lunes por la mañana y para no variar tenía su agenda a tope, realmente estaba contenta por eso, hacía que su mente se mantuviera ocupada además de que le permitía vivir una vida bastante confortable económicamente. Paró a la hora de comer y justo antes de poder salir de su despacho su secretaria la llamo.
Señora Mills. Su mujer esta aquí. Dijo la joven secretaria.
Aurora, no es mi esposa. Contestó algo más antipática de lo que debería. Hazla pasar.
Si señora, y lo siento. Contestó algo nerviosa por su error.
Regina se volvió a sentar tras su escritorio haciéndose a la idea de que ahora le tocaba una fuerte discusión con la que hasta hacía unos meses era la persona más importante de su vida y que a día de hoy era su peor pesadilla.
Hola. ¿Puedo sentarme? Dijo más relajada de lo que imaginaba.
Adelante. Pero no te alargues demasiado tengo mucho trabajo. Contestó Regina secamente.
Regina necesito que hablemos, que arreglemos esto. Yo te amo y cometí un error pero quiero arreglarlo, de verdad... Una lágrima se escapó de su mejilla sin saber que a la morena dejó de afectarle ese tipo de cosas hacía tiempo.
No hay nada que arreglar. Dijo interrumpiendo el monologo de Danielle. Tú me engañaste así que acepta tu error y déjame vivir mi vida en paz. No voy a perdonarte, no otra vez. Ya cometí ese grave error la primera vez que lo hiciste y no lo volveré a repetir. Así que por favor, firma el divorcio y cerremos este dolosos capitulo de nuestras vidas. Tú podrás cumplir todas las promesas que el hiciste a ella y yo podré empezar a olvidarte. Soltó casi sin respirar y sin poder evitar llorar. Danielle había sido el amor de su vida, y había sido capaz de perdonarle la primera infidelidad, pero no pudo más cuando la vio en ese hotel con la otra. Ni siquiera se había molestado en constatar que ella se encontraría en ese hotel para una conferencia de psicología.
Por favor, no hagas esto... no termines con todo. Dijo intentando acercarse a la morena que seguía sentada en su silla.
¿Qué no hago? Dijo subiendo la voz y levantándose rápidamente de la silla. Me has colmado la paciencia. Yo no he hecho nada, bueno sí, he sido muy tonta contigo y pensé que podrías cambiar y volver a mi pero ya se que no es posible. Así que vete ahora mismo porque no se cómo tienes la desfachatez de venir aquí a decirme que no termine algo que tú has matado lentamente.
…... .Se quedó callada sin saber que decir o hacer.
He dicho que te marches, y si no firmas el divorcio por voluntad propia nos veremos en los tribunales. Ahora si me disculpas tengo mucho trabajo que hacer. Terminó la conversación girándose sobre sí misma y rebuscando a uno de los cajones.
Después de toda esa escena Regina estaba desbordada pero sabía que no podía dejar a sus pacientes sin consulta por lo que se puso su mejor máscara y continuo como venía haciendo los últimos meses.
Al terminar su jornada y siendo habitual que terminase tan tarde decidió pedir algo de comer y olvidarse del mundo, pero le resultaba imposible ya que su mente le recreaba una y otra vez la escena que la que aun era su mujer había montado en su oficina. Realmente la había amado mucho y pensó que estarían juntas durante el resto de sus vidas pero el destino le tenía otras cosas preparadas.
El resto de la semana pasó de manera más tranquila y rutinaria, tan sólo cambio el echo de que el miércoles en un momento de debilidad volvió a llamar a Ariel para aliviar toda la tensión que parecía acumularse con el tema del divorcio.
Me alegra que me llamases. Dijo la pelirroja sin andarse con rodeos y tirándose, literariamente, sobre los labios de la morena que respondió al beso. Realmente no sentía nada por ella pero le gustaba y tenía que reconocer que el sexo era muy bueno.
Antes de ir a más necesito hablar contigo. Quiero aclarar algunas cosas. Se alejó seriamente y se sentó en el sillón invitándola a ella a hacer lo mismo.
Nada de compromisos, no somos nada, sólo sexo sin compromisos. Dijo sonriendo sin saber que había dejado algo descolocada a la morena. Tranquila, Regina. Estamos de acuerdo, yo no busco una relación y tú tampoco, simplemente somos dos amigas que tiene sexo ocasionalmente.
Me alegra haber aclarado las cosas, aunque más bien las has aclarado tú. Respondió riendo ante la rapidez con la que hablaba la otra mujer.
Perfecto, entonces ahora podemos ir directamente al postre. Afirmó tirándose sobre la morena en el sofá que se sorprendió por el ágil movimiento de la pelirroja.
Regina había desnudado a Ariel con tal velocidad que ella aun seguía completamente vestida, cosa que molestó seriamente a la pelirroja y que soluciono retirando el perfecto vestido de un tiro nada suave. Los dos cuerpo danzaban en el fabuloso sofá, mientras que sus bocas se poseían la una a la otra y sus gemidos se hacía cada vez más intensos. A eso de las doce Regina decidió que era momento de tomar algo y dejar el maratón de sexo si quería sobrevivir a esa apasionante noche.
Vamos a comer algo. Que necesitamos reponer unas pocas calorías.
Estoy de acuerdo, y he de decir que me arrepiento mucho de no haber jugado mis cartas contigo mucho antes. Respondido levantándose del sofá completamente desnuda y colocándose tan solo la ropa interior ya que los grandes ventales del ático hacía que existiese poca intimidad.
¿A qué te refieres? Preguntó la morena llegando a la cocina y poniendo a calentar la pasta que había preparado.
Tú y yo nos conocemos desde hace mucho tiempo, realmente desde antes de que conocieses a... Por un momento dudo en como llamarla, sabía por Ruby que se estaban divorciando pero no sabía realmente el porqué.
Tranquila, es mi exmujer, bueno espero que lo sea pronto. Dijo intentando sonar lo más relajada que pudo.
Bueno eso... pues tú me gustaste desde el primer momento solo que nunca me atreví a acercarme a ti. Grave error por mi parte ya que me he perdido muchas cosas. Dijo con un tono pícaro golpeando suavemente el trasero de la morena.
Esa pequeña confesión puso muy nerviosa a la morena que no supo que contestar o decir para que la pelirroja no se sintiese mal, pero lejos de molestarle el silencio se sentía muy cómoda. Y al terminar la cena volvieron a la cama para terminar todo lo que habían empezado.
El viernes por la noche como parecía costumbre durante las últimas semanas Ruby la llamaba para salir de fiesta pero esa noche no entraba dentro de sus planes, no quería salir ya que sabía que Ruby se ligaría a cualquiera que se pusiese en su punto de mira dejándola sola toda la noche.
No Ruby, no quiero salir contigo esta noche. No insistas más por favor. Dijo la morena algo cansada después de más de quince minutos hablando.
Venga, Regina. No seas aburrida. La ultima vez que salimos no lo pasaste tan mal... hasta ligaste. Respondió con su ya habitual tono de travesura. Es eso... has quedado con Ariel y no quieres que yo interrumpa, pillina...
¡Por dios, Ruby! Claro que no. Deja de pensar siempre en lo mismo. Sólo quiero pasar una noche tranquila no me encontró con ganas de pegarme una fiesta, además ya me hago mayor. Dijo sabiendo que Ruby era muy persistente.
A mi no me engañas... que se por buena fuente que Ariel estuvo en tu casa el miércoles.
¿Quién te ha dicho eso?Preguntó algo molesta por las preguntas de su amiga.
Tranquila, realmente no me lo dijo casi la torture y yo saque el resto de las conclusiones.
Ruby, me estas haciendo enfadar. Nos vemos otro día. Dijo colgando algo molesta con su amiga, ya que sabía lo que podría haberle dicho o hecho a Ariel para sacarle esa información y le molestaba.
Regina pasó el resto de la noche algo enfadada con todo lo que había pasado pero sin saber muy bien como actuar, realmente no le hastiaba que su amiga lo supiese pero no quería que nadie más se enterase puesto que aún seguía casada y eso podría complicar el divorcio además de que sabía que lo que tenía con la pelirroja no era nada más que algo pasional y que acabaría en cualquier momento.
El sábado por la mañana como ya era más que normal se enfundó en sus leggins, preparó su nueva lista de reproducción en el móvil y se marchó a correr con mucha más energía que de costumbre. Realmente le sentaba de maravilla hacer eso, le ayudaba a despejar la mente y a dejar atrás por un rato todos los problemas que la abordaban durante la semana. Tras correr sus habituales 20 kilómetros y sin poder evitar ir mirando a un lado y a otro, se marchó a la zona donde solía hacer los estiramientos y donde hacía dos semanas había visto a esa hermosa rubia que le venía a la mente de vez en cuando. Llevaba más de media hora allí sin saber muy bien porque no se marchaba y dejaba que esa fantasía de volver a verla la controlara. No pudo evitar girar la cabeza y encontrarse con esa cabellera rubia que la había cautivado sin darse cuenta. La vio corriendo hacia el banco de enfrente donde la había visto la última vez mientras que ella se quedaba sentada observándola sin poder quitar sus ojos de ese esculpido cuerpo.
Tras más de diez minutos en los que disimulaba su acoso visual haciendo algún que otro movimiento para que no se notase tanto, oyó una voz a su espalda y vio como la rubia se precipitaba hacía allí.
Regina se levantó rápidamente del banco pero para cuando lo hizo lo único que pudo ver fue a la rubia nadando hacía el interior del lago donde había un niño manoteando. La rubia llegó bastante rápido hasta él cogiéndolo en sus hombros y sacándolo del agua. La morena se quedó estática ante lo que veían sus ojos, la camiseta de la rubia se había pegado a su cuerpo y dejaba muy poco a la imaginación. Vio como una mujer mayor se abrazaba a la rubia y como el niño lloraba por el susto que había pasado. Esa mujer era totalmente perfecta y no podía negar que su acto de heroísmo fue muy excitante. Antes de conseguir salir de su ensimismamiento la rubia ya se había marchado y ella se había quedado mirando a la nada.
Se giró rápidamente intentando que no pareciese una loca en medio del parque, y volvió al banco en el que había estado estirando para recoger su botella de agua pero en el banco de enfrente vio un móvil y supuso que tenía que ser de esa hermosa rubia. Lo cogió entre sus manos y al entender encenderlo vio que tenía contraseña y corroboró que era de ella, había una increíble foto con otra mujer algo más mayor a su lado.
Se llevó el móvil con el objetivo de dejarlo en la primera comisaria que hubiese, pero cuando se estaba tomando el café este sonó. Regina se puesto muy nerviosa y decidió que lo mejor era contestar para averiguar quien era la dueña de ese móvil.
Hola, ¿Quién eres? Preguntó una increíble voz femenina.
Hola. Encontré este teléfono en el parque hace un rato y no me ha dado tiempo a llevarlo a la comisaria.
¿En serio? Muchas gracias, creía que lo había perdido. Dijo quedando en blanco sin saber que más añadir.
Lo encontré en un banco, podría dejarlo en algún sitio para que lo recojas o como usted vea.
No por favor, no me llame de usted, me ha salvado al vida así que se ha ganado tutearme. Dijo soltando una pequeña carcajada. Podríamos vernos esta tarde. Es que realmente necesito ese teléfono.
Si claro. Si quiere podemos vernos ahora mismo. Respondió algo impaciente ante la idea de conocer a esa hermosa rubia, aunque al terminar de decir esa frase se sintió la persona más idiota del mundo.
Imposible, acaban de avisarme de que tengo que ir a trabajar. Si no puede esta tarde, lo arreglamos para mañana. Dijo intentando que no sonase mal, pero era el primer caso que le daban en semanas y necesitaba estar al máximo.
No tranquila, esta tarde esta bien. Dijo algo decepcionada.
¿En el parque? Preguntó Emma para no comprometer demasiado a esa chica que ni siquiera conocía.
Esta bien. Contestó Regina nerviosa.
Nos vemos entonces.
Adiós. Se despidió la morena intranquila.
