Todos los derechos reservados. Historia basada en los personajes de la serie Once Upon a time. Es una historia inventada, y cualquier parecido con la realidad es mera casualidad.

Aquí os dejo otro capítulo. Se que no estoy actualizando los días que dije, he decidido ir publicando conforme vaya escribiendo y teniendo tiempo. Así que intentaré hacerlo lo más pronto posible.


La semana comenzó como casi todas desde hacía unos meses, llegaba a la comisaria y acababa en el almacén de archivos haciendo lo que cualquier becario haría, realmente le parecía un castigo bastante humillante pero nunca admitiría eso delante de su padre.

A eso de las dos de la tarde Graham, su fiel compañero y amigo bajo a buscarla.

Swan, vengo a buscarte para ir a comer. Gritó este desde fuera del almacén haciendo que la rubia se sobresaltara.

Graham no grites que me va a dar un infarto. Respondió Emma saliendo de detrás de una estantería. Venga, vamos a comer.

Creó que deberías mirarte primero en un espejo, porque eres una mezcla entre Eduardo manos tijeras y el enemigo de spiderman. Dijo este riendo mientras observaba el pelo de la rubia todo lleno de telarañas y despeinada.

¿Qué dices? Preguntó esta sin saber a que se refería su amigo y pensando que no era más que una broma.

La rubia se fue rápidamente al baño y se intentó arreglar el desbarajuste que había en su pelo debido a la mañana que había pasado entre las estanterías. Salieron de la oficina y se marcharon a un bar que había cerca de allí. Los dos pasaron una hora comiendo mientras que Emma le contaba al moreno su relajado fin de semana con Killian quien no había podido unirse a ellos debido a que un caso lo mantendría fuera de la ciudad toda la semana.

¿Me estas diciendo que Killian esta interesado en una chica? Sonrió ante la idea de que su amigo se volviese a interesarse de alguien.

Te lo juro, además es muy guapa. Lo mano es que tiene una extraña relación pero no se parecía interesada en él. Contestó sinceramente.

Bueno... ¿Y tú? Preguntó dándole un ligero toque con el codo y guiñándole un ojo. ¿Algún ligue a la vista? Porque no me creo que Emma Swan lleve tanto tiempo alejada del mercado.

Va, Graham. Deja de decir tonterías. Además sabes que no estoy interesada en tener ninguna relación con nadie. Contestó secamente provocando que el moreno le hiciese una muesca de desagrado.

Vale, no insisto más. Pero que sepas que te vendría muy bien echar un buen polvo. Afirmó mientras daba un sorbo a su refresco.

¿Te estas ofreciendo? Respondió siguiéndole el juego como hacía meses que no hacía.

Sabes que no eres mi estilo, Emma Swan. Además mi querido novio no estaría para nada de acuerdo. Contestó viendo como la morena casi escupía el trozo de carne que había llevado a la boca.

¿Novio? ¿Qué me he perdido Graham? Dijo sorprendida ante las declaraciones de su amigo, realmente había estado tan ensimismada que no había prestado atención a su amigo.

Si, la verdad es que sólo llevamos dos semanas. Pero quería que fueses la primera en saberlo. Contestó Graham sonriendo.

Los dos pasaron el resto del almuerzo charlando sobre la nueva relación de su amigo y sobre todo lo acontecido durante esa semana. Ambos se marcharon a trabajar después de ponerse al día.

El resto de la semana pasó bastante tranquila, Emma seguía inmersa en sus trabajo de oficinista sin casi pisar la calle mientras que el resto de los agentes parecían disfrutar de esa situación, ella había sido la primera de su clase en la academia a demás de ser la mujer más joven en ocupar el cargo de detective y dirigir su propio equipo lo que provocaba cierto malestar entre algunos de los agentes masculinos de la comisaria por ello disfrutaban viéndola relegada a un segundo plano, además por su padre.

El viernes la paciencia y la calma de Emma se acabó y tras su jornada de trabajo subió al que era el despacho de su jefe y su padre.

¿Se puede? Preguntó mientras abría lentamente la puerta del despacho.

Si adelante. Respondió su padre mientras se levantaba de la silla y se acercaba a ella para abrazarla.

No es una visita de cortesía. Contestó secamente aunque correspondió al abrazo de su padre.

Dime que necesitas, entonces.

Estoy cansada de esta situación. No soporto seguir encerrada allí abajo, se que cometí un error pero llevo más de tres semanas allí metida y tú ni siquiera te has molestado en hablar conmigo. No soporto las risas y los comentarios de los demás agentes, sabes que fui la primera de mi promoción, que he trabajado más que nadie para ganarme el cargo y que llevo años dedicada exclusivamente a mi trabajo y por un error me has mandado a hacer los trabajos que haría un novato mientras que mantienes a agentes en servicio cuando merecía estar en la calle. He decidido dejar esta comisaria, no quiero más comentarios, no quiero ser la hija de jefe y no quiero que sigan menospreciando mi trabajo. Respondió Emma abruptamente sin pensar demasiado lo que decía pero teniendo muy clara su decisión.

No puedes hacer eso, Emma. Sabes que cambiar de destino te supondría una perdida de rango además de que te destinarian muy lejos. Afirmó su padre temiendo que su hija se marchara.

Lo se... pero no puedo más. Comenzó a llorar. Estuvo mal lo que hice, no debí emborracharme ni golpear a ese tipo. Pero el mato a mama y no podía quedar impune. Ahora solo quiero volver a mi vida, intentar ser la persona que ella quiere que sea. Terminó la frase justo cuando su padre se sentó a su lado y la abrazó.

Tranquila cariño. Yo me he encargado de que ese hombre no vea más la luz del sol, pero no puedes irte, no podemos separarnos ahora. Es cierto que tu castigo estaba siendo demasiado duro pero sólo quería que te dieras cuenta de quien eres y de que tu eres policía por vocación, una vocación que habías perdido. Respondió besando la frente de su hija y secando un par de lagrimas que caía por su mejilla. Ahora te voy a contar algo que no debería pero que quiero hacer. Me voy a retirar en un máximo de dos años, no quiero seguir en el cargo, estoy cansado y con los años trabajados me da para una buena pensión y poder vivir tranquilo. Emma quiero que tú seas quien ocupe este sitio. Dijo señalando el sillón. Pero tendrás que ganártelo, tendrás unos años donde tu trabajo deberá ser impecable.

¡Papa! Si aún eres muy joven, no deberías pensar así. Contestó acariciando la mano de su padre.

No tanto, hija. Además desde la muerte de tu padre estoy muy cansado y quiero vivir tranquilo. Así que por favor ganate este puesto por mí. Dijo abrazando a su hija.

Los dos se marcharon juntos de la comisaria y se fueron a cenar juntos como hacía demasiados meses que no hacía, David le prometió devolverla a su cargo mientras que ella simplemente intentaba disfrutar de su padre.

El sábado se levantó temprano a pesar de haber llegado tarde esa noche, pero le apetecía volver a salir a correr. Llevó algo más tarde que la última vez debido principalmente a que había muchísima gente por los alrededores. Tras correr hasta que sus músculos ya no pudieron más y se fue a su banco habitual a estirar, justo en frente observó a esa espectacular morena que había visto hacía un par de semanas. Era una mujer hermosa, como ya había podido apreciar anteriormente, pero hoy llevaba unos pantalones sumamente ceñidos que dejaban muy poco a la imaginación, y mientras estiraba Emma no podía evitar perfilar cada una de sus curvas, especialmente ese trasero que quedaba completamente a la vista. Intentó disimular el calor que su cuerpo empezaba a sentir y se puso a hacer su ejercicios, realmente los a largo bastante más de lo que era normal pero sabía que la morena también la estaba mirando.

Fue ese momento en el que estaba a punto de cruzar su mirada con la de la morena que oyó la voz de una mujer a sus espalda gritar, se giró rápidamente y vio como un niño había caído desde una de las vayas al lago mientras intentaba darle de comer a los patos, Emma no lo dudo y saltó la vaya rápidamente y comenzaba a nadar hacía el niño que manoteaba mientras ella lo cogía y lo subía a sus hombros para poder sacarlo de allí.

Gracias Señorita. Dijo una señora mayor mientras que cogía al niño y lo abrazaba fuertemente.

No es nada, ¿Estas bien, chico? Preguntó la rubia revolviendo el pelo del chaval.

Muchas gracias señorita. Ha salvado usted a mi nieto. Respondió la mujer mientras que seguía mirando al niño.

No se preocupe señora, me alegro de que el niño se encuentre bien. Dijo la rubia con una gran sonrisa al ver al niño bien. Ahora es mejor que se lleve al niño que no vaya a coger frió.

Si gracias... Le dijo la mujer alejándose de ella.

Emma decidió irse rápidamente ya que se había empapado y empezaba a coger a frio, al irse pudo ver como la morena estaba en un segundo plano y la observaba fijamente, pero en lugar de molestarle le encantaba.

Al llegar a su casa vio que en su teléfono fijo había más de diez llamadas perdidas y mientras que se mentía en el baño para darse una ducha caliente se puso a escuchar los mensajes.

Cariño, tenemos un caso y no consigo localizarte en el móvil. Llámame. (10,16)

Emma, Soy Graham tenemos un casa. ¿Donde demonios tienes el móvil? (10,45)

Así eran todos los mensajes hasta llegar a los diez mensajes. Rápidamente salió del baño y vio que no tenía el móvil y repasando rápidamente los movimientos del día se dio cuenta de que lo había dejado en el banco donde había echo los ejercicios. Por un momento se sintió totalmente perdida ya que en ese teléfono tenía casi todo.

Pensó que lo mejor era intentar llamar su móvil por si alguien contestaba, cual sería su sorpresa cuando una voz tremendamente sexy contestó a su móvil. La conversación fue bastante incómoda pero necesitaba ese maldito móvil para todo a pesar de eso decidió que iría primero a ver a Graham y después a su padre para arreglar todo lo referido al caso.

Al llegar a la escena del crimen encontró a su padre y a su compañero.

Buenos días. ¿Qué tenemos? Dijo la rubia tranquilamente mirando a sus compañeros.

Es un hombre, blanco de unos 45 años y con dos puñaladas en el pecho. No tiene cartera ni nada que nos permita identificarlo. Por la falta de sangre diría que lo mataron en otro sitio y lo desplazaron hasta aquí. Contestó Graham velozmente. Por cierto... ¿Dónde tienes el móvil?

Es una larga historia, pero de momento lo he perdido. Lo recuperare esta tarde. Contestó sin querer dar demasiadas explicaciones.

Esta bien. Volved a la comisaria e investigar a este hombre, las huellas estarán en unas horas. Respondió el capital Swan mientras que los otros dos asentían.

Ambos se volvieron a la comisaria mientras que el forense continuaba con su trabajo, ellos se dedicaron a analizar todas las declaraciones de los testigos sin llegar a ninguna conclusión hasta que llegaron las huellas del hombre y pudieron ir a comunicárselo a la familia, pero todo resulto ser más sencillo de lo que imaginaban un antiguo socio al que debía dinero se había tomado venganza y lo había matado en un arrebato de nervios dejando huellas en el cuchillo. Así que para las cinco de la tarde el caso estaba más que cerrado y el papeleo finalizado.

Emma se marchó a casa satisfecha, ya que a pesar de ser un caso sencillo volvía a trabajar como detective. No pensó mucho más en eso y se dedicó a ducharse y a decidir que ponerse, realmente estaba sumamente nerviosa de pesar en conocer a la dueña de esa espectacular voz.