Perdonad si hay alguna falta de ortografía o algo por el estilo, he tenido el tiempo justo para subirlo. Gracias por los comentarios.

Disfrutad!


El lunes por la mañana Regina se levantó más temprano que de costumbre, lo que había pasado con Ariel no había dejado de perseguirla en todo el fin de semana. Se vistió con uno de sus elegantes y esquistos vestidos y se fue a su clínica dando un paso para hacer tiempo, tomo su habitual café y llego antes siquiera de que lo hiciera su secretaria. Se instalo en su escritorio y decidió revisar todos los expedientes que tenía para ese día, la verdad es que los lunes tenía una agenda bastante cargada. Una hora después mientras se encontraba ensimismada con los documentos tocaron a su puerta.

¡Buenos días! Dijo alegremente y con su voz cantarina Aurora.

Buenos días. Respondió Regina algo más seria de lo habitual.

Ha llegado más temprano que de costumbre, ¿Ha pasado algo? Preguntó la secretaria algo preocupada por la mala cara que su jefa tenía esa mañana.

Simplemente tengo algo de trabajo retraso y quería ponerlo al día. Respondió Regina sin darle demasiados detalles.

Esta bien. Estoy fuera si necesita algo.

Gracias. Dijo la morena viendo a Aurora marchándose de su oficina.

La mañana pasó realmente lenta los pacientes fueron pasando uno a uno y Regina hizo su trabajo profesionalmente como era costumbre en ella, la sorpresa fue cuando unos de sus pacientes habituales durante los últimos tres meses había dejado pasar su cita y sin avisarla. Fue entonces cuando salió de su despacho y buscó a su secretaria.

Aurora, ¿No ha venido el señor Scarlet? Preguntó bastante sorprendida.

No. La verdad es que a mi también me ha sorprendido y he llamado a su número de contacto y su secretaria me ha dicho que no ha ido a trabajar. Afirmó la chica.

Esta bien, voy a aprovechar para salir a tomar un café. Si viniese sólo avísame. Dijo Regina señalando su móvil y se marchó del edificio.

Aprovechó la hora que iba a tener libre para tomarse unos de los maravillosos cafés que servian en una cafetería cerca de su oficina. Pasó un gran rato sentada observando el barullo que había a su alrededor cuando decidió llamar a Ruby para charlar un rato.

Morena, que bueno escucharte. Dijo Ruby con voz pesarosa y bastante ronca.

¿En serio, Ruby? ¿Cómo puedes tener resaca un lunes? Preguntó Regina bastante sorprendida con su amiga.

Ayer me invitaron a una fiesta y no pude decir que no... pero supongo que no me llamas para que hablemos de mi fantástica noche. Respondió con el tono irónico que tanto la caracterizaba.

Te llamaba para pasar el tiempo. Un paciente no ha venido y no tengo demasiado que hacer. Soltó rápidamente y escuchando un pequeño quejido.

¿Eso soy para ti? ¿Una mera distracción? Ruby intentó fingir que realmente le importaba pero se le escapó una escandalosa carcajada.

Muy graciosa, bueno... ¿Quién fue la afortunada o el afortunado que paso la noche con la gran Ruby?

Eso es confidencial. Además nunca te ha interesado demasiado con quien me acuesto.

Eso es cierto, pero hoy sí.

Venga, Regina. A mi no me engañas. ¿Qué te pasa? Dijo Ruby algo cansada de las vueltas que daba la morena.

Odio que me conozcas tan bien... hizo una larga pausa esperando que Ruby dijese algo pero no lo hizo sólo esperó a que ella hablase. Esta bien, el sábado estuve con Ariel y no se que me pasó pero no... no pude... No sabía como expresar lo que le había pasado ya que era la primera vez que le sucedía, que su cabeza estaba demasiado lejos de la mujer que tenía en su cama y eso no le permitía disfrutar de lo que podía haber sido una noche increíble.

¿No pudiste tirártela? Dijo Ruby de sopetón y con sus características formas de expresarse.

¡Ruby! Grito la psicóloga provocando que algunas personas se girasen a mirarla.

Vale, perdón. ¿Pero es eso?

Si. Es eso... es decir, no se que me pasaba pero no estaba con ella, mi mente estaba lejos y no conseguía sentir nada. Respondió bajando el tono de voz para que nadie de su alrededor escuchase lo que decía.

Tranquila, a todas nos ha pasado alguna vez... bueno a mi no pero supongo que es normal. Dijo intentando quitarle importancia al asunto. ¿Hay alguien más en tu cabeza?

Claro que no. Contestó abruptamente aunque esa cabellera rubia y esos ojos le habían a la mente justo al decir esas palabras. No sabía lo que eso podía significar pero tampoco quería saberlo, esa mujer era una impertinente y una maleducada no la quería cerca de ella.

Bueno, Regina te estas divorciando y eso puede ocasionar algunas dudas así que no le des importancia. ¿Quieres que quedemos y hablemos más tranquilamente?

Yo te aviso, que tengo una semana muy ajetreada. Te dejo, que tengo que volver a trabajar. Ambas se despidieron rápidamente y la psicóloga se marchó de nuevo a su despacho donde pasó el resto de la mañana trabajando.

Después de comer volvió al trabajo, el día se le estaba haciendo sumamente largo y tedioso pero sabía que sus obligaciones era demasiado importantes para dejarlas pasar así como así. Fue a eso de las 8 de la tarde que ya se marchaba a casa cuando Aurora la llamó.

Regina, hay dos detectives que quieren hablar con usted. ¿Los hago pasar? Dijo Aurora algo nerviosa ante la situación.

Si, diles que pasen. Y tú puedes irte a casa, ya es bastante tarde. Hasta mañana. Se despidió la morena mientras se ponía de pie para recibir a los dos detectives.

Regina se acercó a la puerta y la abrió para que entrasen los detectives, primero entro Killian presentándose amablemente mientras que la rubia se quedó en un segundo plano, le sorprendió bastante ver el nombre de la mujer que había encontrado su móvil relacionado con el caso que estaba llevando. Pero le pareció una buena manera de acercarse a la morena. Por su parte Regina se había sorprendido y se había quedado sin palabras pero no lo iba a demostrar, ya que la rubia mostró esa sonrisa socarrona que tanto le molestaba.

Buenas tardes, Señora Mills. Soy la detective Emma Swan. Dijo alzando su mano para saludarla.

Buenas tardes. Adelante. Respondió la psicóloga mientras se retiraba de la puerta para dejarla pasar.

Killian ya estaba sentado donde la morena le había señalado y la rubia se sentó a su lado mirando todo el despacho buscando algo que no sabía que era.

¿Qué necesitan, detectives? Preguntó tranquilamente mientras se sentaba en su lado de la mesa.

¿Es usted la psicóloga de Will Scarlet? Dijo Killian mientras que Emma seguía observando todo a su alrededor de manera curiosa. Ese despacho era totalmente frío y exquisito, todo en colores blanco y negro, con algunos detalles en rojo. Parecía concordar bastante con la personalidad que Emma había supuesto tenía la morena.

Es mi paciente desde hace unos meses. ¿Qué sucede?Preguntó entre nerviosa y alterada por la situación.

Ha aparecido muerto esta mañana. Dijo suavemente mientras que veía como Regina empalidecía y comenzaba a mirar a todos lados.

¡Por Dios! Eso no es posible, ¿Están seguro que es él? ¿Qué le ha sucedido? ¿Qué ha pasado? Habló rápidamente ya que las dudas y los nervios podían con ella.

No sabemos gran cosa, lo hemos encontrado apuñalado en un parque a unas manzanas de aquí y su mujer nos ha dicho que venía semanalmente a consulta con usted así que si puede decirnos cualquier cosa no sera de gran ayuda. Respondió la rubia sin dejar de mirarla fijamente.

Empezó a venir a consulta hace unos... Regina tenía el expediente abierto en el ordenador ya que no recordaba todo lo que habían hablado. Tres meses, sufría un gran estres en el trabajo y la relación con su mujer no iba bien, ella quería tener un hijo y él no podía así que estaba habiendo bastantes disputas.

Eso no nos lo dijo la señora Scarlet. Dijo mirando fijamente a la rubia que anotaba algunas cosas en su pequeña libreta y que asentía ante la afirmación de su compañero.

¿Hay algo que nos pueda decir? ¿Algún cambio de actitud? ¿Algún altercado con alguien? ¿Algún enemigo que usted supiese?

La verdad es que note que hace un par de meses su actitud cambio y su estres aumento significativamente, lo achaqué al trabajo y no llegamos a profundizar demasiado en el tema, era un paciente realmente complejo de tratar ya que era muy fácil que se cerrase en banda y pasase una hora casi en silencio. Respondió la morena que seguía observando su ordenador y leyendo sus anotaciones.

¿Podría darnos una copia de sus informes? Preguntó la detective mirando a sus ojos.

Lo siento detective, me gustaría ayudar pero sin una orden o la autorización de su mujer no puedo entregar este tipo de documentos, ya sabe el secreto médico-paciente. Respondió siendo muy sobria y sin dejarse intimidar por los ojos clavados en ella.

Esta bien, hablaremos con su mujer o pediremos una orden. Aquí le dejo mi tarjeta cualquier cosa que recuerde avíseme. Dijo la rubia levantándose e invitando a su compañero a salir delante de ella.

Killian salió del despacho primero observando que la guapa secretaria ya se había marchado y vio como su compañera se quedaba retrasada lo que imaginó que era la señal de que debía dejarlas a solas, había notado cierta tensión entre ambas y Emma habría de responder a una gran cantidad de preguntas cuando saliese de ese despacho.

¿Así que psicóloga? Nunca lo habría imaginado. Sonrió sutilmente Emma mientras que Regina simplemente asentía, no iba a permitir que esa mujer la sacase de sus casillas. Vamos Regina, ya se ha acabo el formalismo. Además creó que aún le debo una cena.

Usted no me debe nada, además creó que su compañero la espera fuera. Será mejor que se marche ya, cuando tenga la orden sólo tiene que avisarme y le daré los informes. Respondió Regina seriamente provocando que Emma se enfadara un poco por la indiferencia.

Espero que entonces estés más receptiva de lo que lo estas hoy. Tras una breve pausa esperando alguna respuesta de la psicóloga decidió continuar. ¿En serio no me vas a aceptar ni una copa?

Muy en serio. Ahora si me disculpa quiero irme a casa.

Siento oír esa respuesta. Respondió Emma con una sonrisa coqueta en los labios y mirando descaradamente al escote de Regina.

¿Esta intentando coquetear conmigo?Soltó la psicóloga repentinamente sin ni siquiera procesar sus palabras.

¿Qué sucedería si le digo que sí? Emma estaba tanteando el terreno, no pensaba que la psicóloga pudiese interesarse por ella, ni por ella ni por ninguna mujer claro estaba, pero había algo que le decía que si podía existir una mínima posibilidad y decidió explotarla. Su cabeza le repetía una y otra vez que era una mujer casada y que su marido o futuro exmarido, es decir una mujer totalmente heterosexual que lo último que buscaría sería un escarceo amoroso con una mujer.

Mire, miss Swan. Que le quede muy claro. Usted sería la última mujer en este planeta con la que yo tendría algo. Objeto drásticamente provocando una gran carcajada en la rubia, este echo dejo desconcertada a la morena que no sabía que había dicho para que la detective lo viese como algo gracioso.

¿Eso significa que sí existen otras mujeres con las que tendría "algo"? Dijo Emma poniendo las comillas en el aire. No pudo evitar reír pues la morena acaba de confesarle que si se podía sentir atraída por una mujer, y esto aunque resulto motivador también le hizo pensarlo todo muy bien.

Si que existen sí. Y muchas más de lo que usted piensa. Regina sonrió victoriosa al ver como Emma se quedaba con la boca casi abierta ante tales declaraciones. La morena se marchó del despacho para evitar seguir con su conversación.

Se contorneo hasta salir del despacho mientras que la rubia se quedaba algo retrasada, Killian se encontraba en la recepción mirando atentamente al móvil con una gran sonrisa. Los tres salieron al mismo tiempo de la oficina pero Regina decidió retrasar un poco más para no tener que compartir ascensor con los detectives.