Aquí tenéis otro capítulo más, espero que os guste.

Disfrutad


Regina llegó a su casa agotada después de toda la mañana y parte de la tarde intentando arreglar todos los problemas que había producido el robo. La detective conseguía provocarle cosas que pensaba que no volvería a sentir, no tan pronto al menos, pero no dejaba de pensar que era una persona que no le trasmitía confianza suficiente para tener algo más allá de una relación profesional, no quería involucrarse con una persona que se le lanzaba y que le coqueteaba de esa manera. Su corazón había salido muy dolido de su matrimonio y no pensaba dejarlo en manos de alguien así aunque le provocase cosas que no podía evitar. Había decidido evitarla todo lo posible, y que sólo la volvería a ver si fuese estrictamente necesario. Decidió deshacerse de esos pensamientos dándose un largo baño y tirándose en la cama a descansar y a dejar de pensar en todos los problemas que parecían rodearla durante los últimos meses. Justo cuando estaba a punto de cerrar los ojos su móvil sonó.

Regina Mills. ¿Quién es? Contestó por inercia.

Morena, ¿Cómo estas? Acabo de leer en las noticias que han desvalijado tu consulta. Dijo Ruby bastante alterada.

¿Cómo? ¿En serio las noticias ya saben eso? Como odio toda la parafernalia mediática. Respondió la morena asqueada. Ser la hija de Henry Mills aún le pasaba factura, ser uno de los mejores médicos del país parecía trasladarse a sus hijas.

Lo he leído en Twitter hace dos minutos, ¿Estas bien? Me he preocupado mucho, pensé que te había pasado algo. Preguntó Ruby realmente preocupada por su amiga.

¡Malditas redes sociales! Si estoy bien, tranquila. Gracias por llamar pero estoy cansada quiero cenar e irme a dormir. Afirmó Regina muy agotada.

En 20 minutos estoy en tu casa con mucha comida y un buen vino. Ruby corto antes de que Regina pudiese decirle que no.

Regina se tuvo que levantar y ponerse algo de ropa para esperar a la llegada de la que en ese momento se había ganado su odio momentáneo. A la media hora de la llamada su puerta sonó y Ruby apareció con varias bolsas y dando gritos.

¡Morena! Menos mal que estas bien. Abrazó fuertemente a su amiga.

Ruby, deja la efusividad. No es para tanto, entraron cuando no había nada, sólo han revuelto todo los papeles. Respondió Regina cerrando la puerta tras ver pasar a su amiga y soltar las bolsas en la mesita.

Da igual, podía haberte pasado cualquier cosa. Ruby se marchó rápidamente a la cocina y cogió dos copas y un sacacorchos.

Tranquila, como si estuvieses en tu casa. Dijo la morena en tono irónico mientras se sentaba en el sofá mirando como su amiga se peleaba con la botella de vino.

Estoy en mi segunda casa. Respondió abriendo la botella y sirviendo las dos copas. Bueno... dejando atrás todo el tema del robo.¿Cómo estas?

Estoy bien, Ruby. Agotada, si me hubieses dejado terminar la conversación por teléfono lo sabrías. Dijo alargando la última palabra y dando un pequeño golpe en el brazo de su amiga.

Eres una aburrida, amiga. Por cierto anoche estuve con una morena. Estoy segura que te hubiese encantado. Soltó sin pensar para que su amiga se olvidase de que se había presentado en su casa tan repentinamente.

Eres incorregible. Aunque debo de admitir que te envidio un poco, lo del sexo sin compromiso es algo que no es para todo el mundo. Dijo recordando lo sucedido con Ariel la noche anterior.

Venga, Regina. Dijo Ruby guiñándole un ojo a la morena que sólo pudo negar con la cabeza. ¿Cómo te va con Ariel? ¿Es buena en la cama? Ruby no pensó demasiado lo que dijo pero la afirmación de su amiga la había dejado confundida por lo que decidió preguntar directamente y se ahorro todo los preámbulos.

¡Ruby! Gritó la psicóloga. No pienso responder a eso.

Eres una aburrida, nunca me cuentas nada, pero sabes que me da igual. Mi imaginación es muy buena, así que tienes la opción de contarme lo que ha pasado o dejarme que yo me haga una idea. Regina soltó una fuerte carcajada al escuchar la afirmación de Ruby.

¿Me estas chantajeando?

Yo diría más bien que es una pequeña advertencia.

Totalmente incorregible. Ariel es una buena amante pero yo no estoy hecha para esto, el sexo sin compromiso no esta preparado para mí. Necesito sentir algo más por una mujer para poder estar con ella. Dijo sinceramente pero sin querer entrar en detalles que a su amiga no le importaban demasiado.

Lo entiendo, no todo el mundo puede ser como yo. Soltó Ruby con su característica pose de superioridad pero luego riendo para contagiar a su amiga. Pero... ¿hay alguien más? Es decir, ¿Sigues sintiendo cosas por Danielle?

Mi historia con ella ha acabado, me ha destrozado y nunca podré perdonárselo. No se realmente lo que siento por ella, porque han sido muchos año pero sé que nunca volveré a tener nada con ella. Afirmó la morena dando un largo trago a su copa.

Comprendo... Pero esto me hace preguntarme algo ¿Has conocido a alguien? Ruby conocía muy bien a su amiga y sabía que si podía tener algo con Ariel es porque había algo o alguien que se interponía. Ruby había conocido a la Regina soltera y sin compromisos que vivía la vida al día y no se creía que hubiese desaparecido y que por eso no tuvieses una relación pasional con Ariel, había algo más detrás de todo eso.

Claro que no. Dijo no muy convencida de sus palabras.

Regina... Soltó Ruby en tono condescendiente.

Me frustra mucho hablar contigo. Respondió Regina levantándose y llevándose las bolsas con la comida a la cocina mientras que su amiga la seguía de cerca para que no se escapase y le contestase.

Regina...Volvió a decir.

¡Si hay alguien! Antes de terminar esa frase ya se había arrepentido de decirla. Bueno no, es decir, no hay nadie. Yo... es que... Da igual. ¿Cenamos?

Si no quieres hablar de ello no lo haremos pero que sepas que te sentirás mejor si lo haces. Ruby ayudo a colocar la comida sobre la encimera y decidieron comer allí, ambas acercaron los taburetes y se sentaron una enfrente de la otra.

Para haber dejado la carrera de psicología en el primer curso se te da muy bien todo esto.

Morena, yo lo dejé porque ya sabía todo lo que tenía que saber. Respondió con su clásico tono de superioridad fingida.

Hace unas semanas conocí a una mujer en el parque donde salgo a correr y me gustó. Dijo mientras se echaba un trozo de carne a la boca y veía como su amiga la miraba atentamente para que continuase con la historia. En resumen, ella me gusto físicamente, y el sábado perdió su móvil y yo lo encontré. Llamó con la esperanza de que alguien lo cogiese y se lo devolviese y eso hice, me invitó a cenar, no acepte y ahora es la detective que lleva el caso de mi paciente asesinado. Soltó casi sin respirar y sin dar demasiados detalles.

Espera... dejame que me recupere que me has colapsado con tanta información. ¿Te gusta?

Me gustaba, en pasado. Dijo recalcando muy bien sus palabras aunque no podía evitar seguir pensando que físicamente era muy atractiva.

¿Por qué en pasado?

Digamos que su personalidad engaña, y que parece une vividora que va detrás de cualquiera. Respondió sin poder evitar una punzada de dolor al decir esas palabras.

¿Estas segura? Quizás sólo se esta haciendo la dura. Soltó Ruby sin pensar.

No lo creo.

Esta bien, como quieras. ¿Me ensañas una foto? Preguntó dando un bocado a su comida.

¿Cómo te voy a enseñar una foto? No tengo fotos de ella como es lógico. Dijo la morena pensando que su amiga se había vuelto loca.

Es policía, seguro que hay alguna buena noticia en Internet o tiene algún perfil en redes sociales, dame su nombre. Afirmó su amiga que ya se encontraba con su móvil a la espera de la información.

No voy a decirte su nombre, no quiero que te metas. Dijo Regina que siguió comiendo evitando a su amiga todo lo que pudo.

Regina, puedes ponerme las cosas fáciles o difíciles pero descubriré el nombre de esa mujer si o sí. La psicóloga sabía que cuando su amiga se proponía algo siempre lo conseguían aunque en este caso barajo las opciones que tenía para descubrir su nombre.

Emma Swan. Dijo rindiéndose y levantándose para quitar los platos de la cena.

No parece tener redes sociales, al menos no con su nombre pero aquí aparece una noticia. Dijo Ruby leyendo literalmente lo que publicaba el artículo. Mary Margaret Swan, una de las abogadas más importantes de los últimos años aparece asesinada en su despacho. Las causas del suceso son desconocidas y la causa de la muerte sigue bajo sumario por lo que no se sabe que ha sucedido. Mary Margaret estaba casada con el brillante comisario David Swan, quien también tiene una brillante carrera en la policía, ambos era los padres de la también detective Emma Swan. Ninguno de los familiares ha querido hacer declaraciones pero parecían muy afectados por la noticia. Ruby terminó de leer y su voz se quedó entre cortada, al lado del texto aparecía una foto en la que se veía a Emma junto con su padre saliendo de la escena.

¿De cuando es esa noticia? Preguntó la morena bastante conmocionada.

Hace como un año.

¡Joder! Debió de pasarlo realmente mal. Dijo la morena sintiéndose algo culpable por como la había tratado, realmente entendía lo que eso era, ella había pasado por algo parecido con la muerte hacía unos años de su hermano.

Aquí pone también que Emma empezó a meterse en líos después de eso y... ¡Dios! Ruby estaba horrorizada por la foto que tenía delante de ella.

Regina se acercó rápidamente y pudo ver la foto que Ruby estaba viendo, donde se encontraba a una Emma Swan irreconocible, tenía toda la cara ensangrentada, los preciosos cabellos rubios alborotados y sucios y tenía varios hematomas por todos los brazos y el cuello, según se leía en las noticias fue por meterse en una pelea en un bar.

El resto de la noche paso entre vino y conversaciones banales aunque a Regina no se le salía de la cabeza todo lo que había pasado la rubia, y quería creer que era una de las razones para tener esa pose de autosuficiencia.

La semana pasó bastante rápido, se centró en recuperar cuanto antes la normalidad y aunque no había podido asistir a sus pacientes como era debido decidió continuar con su rutina. No había vuelto a saber nada de la rubia, tan sólo había tratado con el detective Killian quien había pasado a recoger los informes que había sido robados y que Regina le dio con cierta reticencia. No le gustaba demasiado ceder sus archivos personales a nadie.

El sábado por la mañana decidió seguir con la misma rutina y después de ponerse su atuendo habitual salió a correr por el parque. Cuando llevaba más de una hora corriendo pudo ver como la detective estaba a unos cuantos pasos detrás de ella.