Estoy teniendo problemas para leer vuestros comentarios, pero en cuanto lo solucione me pondré al día que son una fuente no solo de inspiración sino de ánimo. Así que gracias por comentar, os dejo otro capítulo.

Disfrutad!

Emma volvió el martes al trabajo, su brazo seguía estando inmovilizado pero decidió que al menos haría trabajo de oficina, además de que ahora tenía trabajo doble, Killian ya se había encargado de dejarle todos los documentos sobre su mesa. Anular esa maldita apuesta le ha acabado saliendo muy caro aunque no puede decir que se arrepienta, después del beso con la morena pasó toda la tarde y parte de la noche pensando e imaginando lo que era estar con ella y eso sólo le había causado aún más ganas de seguir adelante con la morena y llegar hasta el final, sensación que no había tenido nunca. Emma había sido una mujer sin compromiso y sin responsabilidades, donde hacía lo que quería y con quien quería y de aprovechar cualquier oportunidad.

Buenos días, papa. Dijo en la puerta de la oficina.

Hola, cariño. ¿Cómo estas? Preguntó David acercándose a su hija y dejando un beso en su mejilla.

Mucho mejor, aunque no puedo decir lo mismo de ti. ¿No estas durmiendo bien? Preguntó al ver las grandes ojeras que decoraban los ojos de su padre.

No demasiado. Este caso me tiene preocupado, pero no es nada. ¿Entramos? Dijo abriéndole la puerta a su hija y siguiéndola hacia su planta. Emma he decidido instalaros en la sala de juntas, quiero que tengáis más privacidad y que no haya filtraciones. Dijo al subir al ascensor.

Es una buena idea. Graham y yo seguiremos investigando aunque no lleguemos a nada nuevo. Es imposible trabajar sin que nadie se entere, intentaré hablar con el juez Smith para que nos firme unas cuantas ordenes y poder seguir. Emma salia del ascensor y acompañaba a su padre a su despacho para seguir hablando los dos.

Smith es un buen hombre, además de ser amigo de mama. Dijo en un lapsus que no paso desapercibido para la rubia que casi deja caer una lágrima al escuchar mentar a su madre.

Si, lo era. Bueno jefe ya me voy a trabajar. Dice seriamente saliendo de su despacho.

Killian seguiría de baja hasta la semana siguiente por lo que Graham y Emma fueron los encargados de trasladar toda la documentación del caso a su nuevo despacho. Los dos pasaron la mañana trabajando aunque sin mucho éxito. Emma intentó contactar con Smith pero hasta el día siguiente no podría hablar con el así que estaba bastante frustrada por no conseguir nada, nunca había sido una mujer con demasiada paciencia y hacer trabajo de oficina la agotaba pero por suerte aprovechó para hacer los documentos de Killian que ya había manda colocar en su mesa.

Llego bastante tarde a su casa, estaba agotada y no podía más, se duchó y se pidió la cena al chino de la esquina, ni siquiera se molestó en salir a por ella y pidió que se la llevasen. Justo cuando acabó de colgar su teléfono volvió a sonar, su cara se iluminó durante unos segundos cuando vio escrito el nombre de la morena en su pantalla, no pensaba que Regina la llamase después de lo sucedido en su consulta.

Detective Swan, ¿Quién es? Preguntó la rubia fingiendo no saber quien la llamaba.

¿En serio, Emma? Quita esa sonrisa de tu cara. Respondió algo molesta al pensar en que la rubia se estaba riendo de ella.

Vale, lo siento. Sólo quería hacerme la interesante y ver si podía ganarme algo que me curase mi adicción. ¿Cómo estas? Dijo Emma soltando una pequeña carcajada para que la morena no se molestase.

No fijas ser interesante, se que no lo conseguirás. Estoy bien, algo cansada. Pero lo que me preocupa es tu brazo, ¿Esta mejor? Dice Regina arrepintiéndose enseguida por sus palabras sabiendo que la detective lo aprovechará.

Te has contradicho, Regina. No soy interesante pero te preocupas por mi, eso suena algo extraño. Cómo olvidas todo lo que no te interesa. Responde dejándose caer sobre el sofá lentamente e intentando buscarle las coquillas a Regina.

Me frustra mucho hablar contigo, además de que me agota. Sólo dime como te encuentras y podré irme a dormir tranquila. Dice forzando sus palabras y no haciendo mucho caso a todo lo que ha dicho.

Perdona, estoy algo mejor. El jueves iré a que me revisen para ver si me puedo quitar esto de una vez y así volver al trabajo de calle de una vez.

Me alegro que así sea. Buenas noches, es mejor que descanse. Dice intentando cortar la conversación y arrepintiéndose de haberse dejado llevar.

No, no, espera... No me cuelgues. Me gustaría seguir hablando un poco más, sigo esperando a que me traigan la comida.

¿Traerte la comida? Pregunta curiosa por la afirmación de Emma.

Si, he pedido comida china.

Deberías de cuidarte un poco más. Dice sin poder evitar su lado responsable y saludable.

Suenas como mi padre, además no te preocupes, tengo un organismo muy agradecido y no engordo así que siempre estaré buenísima si esto te preocupa. Regina pone los ojos en blanco con las palabras de la morena, le molesta mucho esa vena egocéntrica y poco modesta de la rubia.

Eres insoportable.

Y por eso te encanto. Respondé con su más que habitual ego.

Buenas noches. Dice Regina al no soportar la actitud de la rubia.

No cuelgues. Gritó. Lo siento, no lo puedo evitar. Cuando estoy nerviosa sacó mi lado graciosillo, pero intentaré controlarlo contigo.

No quiero que controles nada, sólo que evites un poco ese tono de superioridad.

A tus ordenes, majestad... ¿Demasiado pronto para otra broma?

Creó que no vas a poder evitarlo nunca. Dijo intentando sonar seria pero dejando oír una pequeña carcajada.

Me hipnotiza escucharte reír así. Por cierto... ¿Te gustaría venir el viernes a una fiesta conmigo?Preguntó la rubia de repente al recordar la fiesta que le iban organizar a Graham por su cumpleaños.

No creo que sea lo más adecuado, en otra ocasión. Respondió la morena sin poder evitar el nerviosismo de verse en una situación así. No conocía lo suficiente a la rubia para acudir a ningún sitio con ella.

Puedo ser muy persuasiva cuando me lo propongo. Además es sólo una fiesta entre amigos. Siguió insistiendo.

Eso no es ser persuasiva, Swan. Es ser algo pesada.

Regina, te he dicho lo que pasa cuando me llamas así, no me provoques. A Emma le excitaba escuchar a la morena llamarla así y sabía que era la manera de jugar con ella.

No te preocupes querida, tienes toda la noche para aliviar tus tensiones. Dijo mordiéndose el labio ante la idea de Emma excitada tanto como lo estaba ella en ese momento, pero algo incómoda por sus propias palabras.

¿Te estas ofreciendo a venir a mi casa? Emma mantuvo el juego y la provocación.

Para nada querida. Regina se tuvo que contener, si quería y necesitaba verla. La última vez con Ariel fue realmente mal y necesitaba pasar una noche de pasión, pero no iba a ceder.

Una lastima tú te lo pierdes. Dijo levantándose para abrirle la puerta al repartidor.

Créeme, tú te pierdes mucho más que yo. Regina provocó un gemido en la rubia y antes de que contestase terminó la conversación. Te dejo disfrutar de tu cena. Buenas noches. Colgó sin dejar despedirse a la rubia.

Emma cenó tranquilamente pero sin dejar de pensar en la morena y en que esa mujer la estaba volviendo loca, pero a niveles que nunca pensó que pudiese llegar.

El resto de la semana pasó bastante rápido, Emma siguió trabajando en el caso sin demasiados avances, aunque pusieron bajo protección a Hopper y a la viuda de Scarlet por si acaso. El juez Smith accedió a ayudarlos debido a varios encontronazos que tuvo con el fiscal al que tenía ganas de echar el guante, aunque se encontraba fuera de la ciudad y hasta la semana siguiente no podía hacer nada así que decidieron centrar su atención en las cuentas de Scarlet.

Killian, necesitamos que traigas el hielo y la tarta. Yo tengo el resto. Dijo Emma acelerada corriendo por todo su apartamento, había reservado un local a las afueras y sólo quedaban cinco horas para la fiesta.

Perfecto, yo me encargo. ¿Le has dicho a Casey la hora a la que tiene que llevar a Graham? Preguntó el también algo nervioso.

Si, no te preocupes. Yo voy a pasar por la casa de Regina a ver si la convenzo de que se venga y me voy para allá para terminar de organizarlo todo. ¿Bella viene al final? Preguntó Emma que sabía que su amigo había invitado a la muchacha pero que no había obtenido una respuesta clara.

Paso a recogerla en dos horas. Dijo con una sonrisa.

Perfecto. Ahora nos vemos.

Emma llegó al apartamento de Regina, ella se había negado durante toda la semana pero no se iba a dar por vencida, quería volver a verla y pasar un rato juntas. Tocó el portero y esperó a que la morena contestase.

¿Quién es? Preguntó la psicóloga bastante extrañada ya que no esperaba visitas.

Detective Emma Swan. Podría abrirme, por favor. Dijo muy seria a través del telefonillo.

¿Qué haces aquí? Siguió preguntando la morena.

Vengo a buscarte, ¿Me puedes abrir?.

Regina no contestó y abrió directamente para evitar que la rubia le montase cualquier espectáculo en la puerta de su casa. Cuando Emma llegó a su planta se encontró a la psicóloga apoyada contra el marcho de la puerta con los brazos cruzados, su cara indicaba que no estaba de muy buen humor pero tenía que jugársela. Estaba realmente guapa, su habitual vestido negro, con unos altos tacones y el pelo perfectamente arreglado. Por su parte Emma también iba mucho más arreglada de lo habitual, llevaba unos ajustados chinos, con una blusa bastante escotada blanca y unos altos tacones, lo que provocó que la morena casi la desnudara con la vista aunque no le molestó todo lo contrarió, decidió usarlo a su favor.

Buenas tardes, Regina. Dijo Emma contorneándose y acercándose a la morena lentamente.

Hola, ¿Qué haces aquí? Preguntó la morena mirando el esbelto cuerpo que se acercaba.

Vengo a buscarte. Tenemos una fiesta. Emma acabó a unos centímetros de la morena para provocarla pero sin llegar a acercarse.

Ya te dije que no iba a ir. No insistas más. Dijo Regina dándose la vuelta para irse dentro, pero notó la mano de la rubia en su antebrazo.

Y yo te dije que podía ser muy insistente. No nos hemos visto desde el lunes, creó que me merezco algo más que un no.

Emma hizó girar a la morena y se quedaron a unos centímetros de distancia, sus ojos se quedaron enganchados sin poder separarse, Regina pasó su mano por la cadera de Emma y acercó sus labios a los de la rubia. Emma se sorprendió al ver que era Regina la que tomaba la iniciativa y la besaba, Emma profundizó el beso y sus lenguas se enlazaron, la rubia pasó su mano por el cabello de la morena y la acercó aún más, sus cuerpos se juntaron fuertemente y provocó un gemido de la morena. Ambas siguieron besándose hasta que sus pulmones necesitaron tomar aíre.

Regina Mills, tienes unos labios adictivos.

Tienes demasiada palabrería. Ahora márchate a la fiesta que vas a llegar tarde. Dijo Regina separándose un poco y dándole la espalda a la rubia.

Por favor, Regina. Puedes dejar de pensar con la cabeza. Dijo Emma señalando con su dedo la cabeza de la psicóloga. Y empezar a dejar hacer a tu corazón. Emma puso la mano sobre el pecho que subía y bajaba aceleradamente. Puedes aceptar venirte conmigo, pasar un día divertido y sin compromisos conmigo. Te prometo que si en algún momento de la noche te aburres o te sientes incómoda me lo dices y te traigo de vuelta a casa.

Emma, por favor. No insistas. Dijo Regina con inseguridad.

No voy a insistir, sólo quiero que te diviertas y si es conmigo mejor. Pero no voy a insistir, me hubiese gustado presumir de la guapa psicóloga que me acompañaba. Dijo la rubia intentando aliviar la tensión y riéndose.

Esta bien. Déjame que me cambie y te acompaño. Dijo Regina sin saber muy bien porque había aceptado todo lo que le había dicho.

No necesitas cambiarte, así estas guapísima.