Sigo teniendo problemas para leer vuestros comentarios, no se si es algo que sólo me pasa a mi o no pero sigo intentando solucionarlo. Aún así se agradecen y espero que se solucionen pronto me gusta saber vuestras opiniones sobre la historia.

Disfrutad!


Ambas mujeres se subieron en el coche de la rubia y se marcharon a la fiesta.

Emma, ¿Cómo haces para que este coche funcione?Dijo la morena horrorizada al ver la clase de coche que tenía la rubia.

Soy una manitas. ¿No te gusta? Preguntó irónicamente la rubia.

Creó que no gustarme no es la palabra que mejor lo expresa pero bueno. Sólo espero que no nos deje tiradas en cualquier momento. Regina siguió mirando hacia delante para evitar los momentos incómodos que se podían vivir dentro de un espacio tan reducido.

No estés nerviosa, les vas a caer bien.

No estoy nerviosa. No digas esas cosas. Dijo intentando disimularlo aunque no le resultó fácil.

Si estas nerviosa. Mira cómo se mueve tu pie y no paras de tocarte el pelo, son tus indicativos. Respondió la rubia sonriendo y mirando ligeramente a la morena.

Vale, si estoy un poco nerviosa. Pero sólo por estar subida en este trasto, no quiero morir.

Eres increíble. Dijo riendo tranquilamente.

Ambas permanecieron el resto del camino escuchando la música que salia de la radio. Unos minutos después llegaron a su destino. Emma sacó todo las cosas y las colocó sobre la mesa del buffet y los la música en el ordenador.

Este sitio esta muy bien. Dijo Regina mirando a su alrededor.

La verdad es que si. Me gustó después de la fiesta de una amiga. Emma evitó la mirada de la morena para ponerse nerviosa.

Tranquila, Emma. No pasa nada, todas tenemos nuestras ex. Dijo la morena y se paseó por todo el recito, era bastante grande y muy simple pero perfecto para una fiesta.

Técnicamente yo no, nunca he tenido novia... bueno... si cuentas el lío que tuve en el instituto que duró algo así como tres semanas. Soltó la rubia sin querer generar un momento incómodo pero sin querer engañarla.

Interesante... sabes Emma, pierdes puntos cada vez que dices eso. Dijo la morena mirando los sofás que había al fondo de la habitación.

No digas eso, sólo estoy siendo sincera. No he sabido vivir en pareja pero tal vez alguien puede enseñarme. Emma dejó de colocar las cosas y se acercó lentamente a la morena y cogiéndolas de las manos.

No soy profesora, querida, soy psicóloga. Dijo Regina sonriendo ante la idea de la rubia.

¿Eso era un chiste? Emma se acercó y beso los labios de la morena.

Yo también tengo sentido del humor, Emma. Ahora te aconsejo que continúes colocando las cosas, tus amigos estarán al llegar. Dijo Regina dándole un manotazo en el culo a la rubia que sonreía ante el gesto.

Ambas terminaron de colocar la comida y las copas cuando Killian y Bella hicieron su aparición con la tarta.

¡Emma! Aquí esta sana y salva. Le dijo entregándole la tarta a la rubia.

Así me gusta, que seas eficaz. Respondió riendo y dejando la tarta en una pequeña cocina que había al fondo.

Este sitio es una pasada, además esta aislado de todo y no molestaremos. Afirmó Killian guiñándole un ojo a la rubia. Hola, señora Mills. No la había visto. Dijo Killian nervioso al ver a la psicóloga allí.

Hola Dijo dándole la mano al detective. Puedes llamarme Regina. Encantada de volver a verlo.

Igualmente, ella es Bella una amiga.Dijo presentando a su guapísima acompañante.

Encantada.

Igualmente.

Después de todas las presentaciones, Bella no creó que yo tenga que presentarme, deberíamos de terminar de colocar los globos y empezar a probar la música, la comida esta ya servida sólo falta sacar del horno algunos platos. Emma llamó a Killian para que lo ayudase y las otras dos mujeres se quedaron charlando animadamente.

Emma y Killian se alejaron de las dos, una vez metidos en la pequeña cocina la rubia empezó con su interrogatorio.

Killian Jones, quiero todos los detalles.

No hay detalles, Emma. Sólo somos amigos.

¿En serio, Jones? ¿Ni un beso? Eres un lento. Dijo golpeando fuertemente el brazo del moreno con su puño.

Auch... no quiero correr, me gusta mucho así que iremos despacio. Además... ¿Cómo es eso de que has traído a Regina?

Es una fiesta cuanta más gente mejor. Emma intentó esquivar su pregunta.

No me mientas Emma Swan. Tú padre va a venir y él nunca ha conocido a una mujer con la que hayas tenido algo... ¿Estas cambiando? Killian consiguió su objetivo, hizo que la rubia se marchara y dejara de interrogarlo.

A las diez de la noche todos los invitados ya habían llegado, en total eran unos 20 entre amigos de Graham y compañeros de la comisaria, Emma, Regina, Killian y Belle estaban algo separados del resto, charlando y esperando que Casey llegase con Graham. Pero fue David quien apareció primero acercándose a su hija y a su compañero.

Buenas noches, cariño. Dijo el hombre suavemente acercándose a ella y dejando un beso en su frente.

Hola, papa. Pensé que ya no venías. Respondió Emma abrazando a su padre.

Sabes que ya estoy mayor para esto pero quería felicitar a Graham. Hola Killian. ¿Quién son estas dos hermosas mujeres? Dijo David al darse la vuelta y verlas.

Esta es Bella una amiga de Killian y ella es Regina una amiga mía. Dijo Emma guiándole un ojo sutilmente a la morena.

Encantado de conoceros. Tú cara me resulta familiar. David se quedó mirando fijamente a la morena.

Soy Regina Mills, encantada. No creó que nos hayamos visto antes. Contestó agradablemente tendiéndole la mano a David.

Papa, era la psicóloga de Scarlet la viste en el expediente del caso. Dijo la rubia para aliviar la tensión que se había generado entre ellos.

Cierto, no podría olvidar esos ojos aunque lo intentara. Además creó que eres la primera amiga que le conozco a Emma en muchos años. Dijo remarcando el término amiga ya que David había notado como su hija miraba a la morena.

Gracias. Supongo que Emma es una mujer reservada. Respondió para quitar la presión que los demás estaban ejerciendo sobre ella.

Así es...Rio abiertamente provocando que todos los demás hicieran lo mismo.

Pasaron más de veinte minutos charlando sobre las travesuras de Emma, los fracasos amorosos de Killian o las aventuras que vivían día a día en la comisaria. Hasta que Emma recibió el mensaje que la avisaba de que el cumpleaños estaba a punto de llegar, todos los de la sala apagaron las luces y esperaron su llegada.

¡Sorpresa! Gritaron todos al ver como se encendía la luz del local.

Graham se quedo con la boca abierta, no se esperaba algo así, Casey le había dicho que pasarían una noche romántica pero no era así.

Sois lo peor, me habéis dado un susto de muerte. Dijo Graham mientras abrazaba a la rubia quien sabía que había sido el cerebro de toda la operación.

Todos se acercaron a él, lo felicitaron y le dieron los regalos. La rubia se acercó y puso la música y sacó varias bandejas más para que no faltase de nada. Todos parecían divertirse, incluso Regina que había tomado confianza con Killian y con Bella. Bailaron y bebieron hasta no poder más. David se marchó al poco de llegar Graham por lo que la rubia entristeció un poco, sabía que su padre no podía salir sin recordar a su madre, por lo que decidió salir un rato a tomar el aire, no quería amargarle la fiesta a nadie.

Emma, ¿qué haces aquí? Preguntó la morena que la había seguido hasta la puerta.

He venido a fumar. Dijo intentando fingir una sonrisa.

Emma, no fumas además ni siquiera tienes tabaco. Regina señalo a Emma y se acercó apoyándose en la barandilla junto a ella.

Eres demasiado observadora. Respondió mirando hacía el cielo estrellado.

He observado que tu estado de humor ha cambiado cuando tu padre se ha marchado.

Regina Mills, no me hagas arrepentirme de salir con un psicóloga. Dijo Emma intentando sonreír y provocando que Regina también lo hiciese.

¿Estamos saliendo?

Por supuesto, si hasta has conocido a tu futuro suegro. Ahora es Regina la que no puede evitar una carcajada al escuchar lo que dice la rubia, sabe que sólo la esta distrayendo y que esquiva hablar del tema, pero prefiere no presionarla de momento.

La verdad es que parece un buen hombre, y hay que admitir que es bastante guapo. Regina choca su hombro contra el de la rubia que sonríe.

Se parece a mi.

Vuelve a aparecer la Emma egocéntrica. Dice Regina aunque en un tono desenfadado.

Te encanta mi lado egocéntrico, tanto como a mi me gusta tu lado altivo. Somos como el yin y el yang. Emma se gira y mira a los profundos ojos de la morena. Caos es su más primario estado, tú eres el orden y yo el desorden, tú eres toda seguridad y yo toda confusión. Una mezcla perfecta que esta destinada a estar unida.

Emma acortó la distancia que quedaba entre las dos y pasando sus manos por la cintura de la psicóloga la acercó aún más a ella y la beso, un beso tierno para afianzar todo lo dijo. Realmente lo sentía aunque le daba pánico hacerlo, pero sabía que el simple echo de haberla invitado y de haberla presentado a su padre significaba muchas cosas, pero no se había dado cuenta hasta que la había escuchado soltar esa fabulosa carcajada pues en ese momento descubrió que ese era el sonido que quería escuchar cada día de su vida.

El beso siguió siendo suave y tranquilo, sus labios jugaban y disfrutaban mientras sus lenguas se encontraban y bailaban juntas. Regina pasó sus manos a las mejillas de la rubia quien gimió al notar el contacto de sus dedos helados sobre su cara pero no se quiso separar, realmente estaba disfrutando de ese beso, era el beso que llevaba esperando toda su vida, un beso de final de comedia romántica. Fue Regina la que tras morder el labio superior de Emma se separó un poco para coger aire, ambas juntaron sus frentes y se quedaron así durante unos minutos, disfrutando del contacto mutuo y de la noche.

No besas nada mal. Dice Regina que se separa un poco más y se vuelve a apoyar en la barandilla.

Tú tampoco.

El silencio se instaura entre ellas, ninguna se siente molesta por ese silencio pero ambas quiere decir todo lo que sus cabezas no paran de gritarles pero saben que eso rompería ese momento y les daba miedo. Fue Regina la que decidió hablar primero.

Emma, quiero ser sincera. Dijo Regina dejando entre ver su nerviosismo. Me gustas, me gustas muchísimo, pero tengo miedo de sufrir. Tras el fracaso de mi matrimonio no pensé que volvería a sentir algo por nadie y tu estas despertando cosas en mi que no quería volver a sentir. No es un juego para mi, y por ello no voy a permitir que si lo sea para ti. He sufrido demasiado y no quiero hacerlo más... La voz de Regina se cortó por el dolor que sentía al pensar en su matrimonio fallido y en todo lo que estaba declarando. No puedo evitar pensar que estoy siendo algo radical pero no puede ser de otra manera. Emma yo soy una mujer que lo da todo por la persona que quiere pero necesito que sea reciproco. Así que sólo me queda dejar que te lo pienses y cuando lo tengas claros puedes venir a buscarme, sólo te pido una cosa, sinceridad.