Disfrutad! Y gracias por los comentarios aunque no pueda leerlos.


La morena se giró y se disponía a marcharse dentro cuando notó como la mano de la rubia se enlazaba con la suya, no dijo nada, no tenía palabras para expresarse, simplemente cogió su mano y la hizo volver a su lado. Pasaron varios minutos en silencio donde Emma acariciaba la fría mano de la psicóloga mientras que esta observaba el cielo estrellado.

No puedo mentirte... Dijo Emma rompiendo el silencio que se había instaurado entre ambas. Yo también tengo miedo. Regina yo no he sido una persona que se haya comprometido con nadie, no se hacerlo pero te puedo prometer que lo voy a intentar. Que quiero que tú me enseñes a ser tu pareja, tu amiga, tu amante, a darte lo que necesites y a ser la persona que quieres a tu lado. No puedo asegurarte que no vas a sufrir porque ni siquiera se si yo lo haré pero quiero intentarlo, quiero que seamos este caos cada día. Dijo Emma sin dejar de mirar al frente. Regina se quedó en blanco no supo que decir o hacer después de las declaraciones de la rubia.

Emma... Su voz se escucho suave y entrecortada. Vamos a ir despacio, veremos donde nos lleva esto. Sin prisas, sin expectativas y sin ataduras. Sólo probándonos a ambas que esto puede salir bien. Regina agarro la mano de Emma y la acercó a ella abrazándola sin poder evitar que un lágrima cayese por su mejilla.

Ambas pasaron un rato más disfrutando del silencio y la tranquilidad hasta que decidieron que era mejor volver a dentro y seguir celebrando la fiesta de su amigo, tendrían mucho tiempo para hablar de todo eso.

Al entrar se encontraron que muchos de los invitados ya se habían ido, eran realmente tarde, tan solo estaban Killian, Bella, Graham, Casey, y algunos compañeros y amigos de la comisaria. Todos estaban en circulo bebiendo y riendo. Emma y Regina se acercaron a ellos y escucharon como el seductor Neal propuso jugar al juego de la botella, todos los presentes recharazon la idea, a excepción de Graham y Anna que eran los más desvergonzados del grupo. Regina que no sabía en que consistía el juego le preguntó al oido a Emma.

¿Qué juego es ese?.

¿No has jugado nunca? Emma vio como la morena negaba con la cabeza. Nos ponemos todos en círculo con una botella en el centro, el que gira la botella debe besar a la persona que señale la botella. Regina se enrojeció y negó con la cabeza. Primero empezamos con un beso en la mejilla, la segunda vez que te toque la misma persona vamos subiendo. Es divertido. Dijo Emma básicamente para molestar a la morena.

No pienso jugar a eso. No voy a ir besando a cualquiera. Regina estaba bastante escandalizada con el dichoso juego, ella jamás había participado en algo así.

Es divertido, además con unas copas de más no importa a quién tengas que besar. Y además seguro que tienes suerte y sólo te toco yo. Emma se separó un poco de Regina al ver como esta lanzaba su mano hacía su hombro para golpearla.

Nosotras jugamos. Gritó Emma para el enfado y la mirada de desaprobación de la psicóloga.

Lo siento, pero yo debo de marcharme ya. Disfrutad del resto de la noche. La morena se iba hacia la puerta cuando Emma la detuvo.

Perdona, no quería incomodarte pero no te vayas. No jugaremos si es eso lo que deseas. La preocupación era notable en el rostro de la rubia.

Desde el fondo de la habitación se escuchó como Killian también denegaba el plan al igual que Casey y Marian. Entonces fue Emma la que cogió de la mano a Regina y la llevó a sentarse junto a ella a los sofás donde se había acomodado todos los demás.

¿Atrevimiento o verdad? Es un juego un poco más light. Dijo la rubia que noto que Regina se relajaba un poco.

Perfecto. Gritaron los demás.

Tú empiezas Killian.

Verdad. Dijo él sabiendo que Emma se la jugaría en cualquier momento.

¿Es verdad que te tiraste con una mujer 20 años mayor tú en un ascensor? Killian enrojeció ante la pregunta y Regina dejo un pequeño codazo en el abdomen de la rubia al ver Bella se sonrojaba.

Eres lo peor. Verdad. Dijo bebiendo un largo sorbo de su copa.

Lo sabía. Eso te pasa por no querer contármelo nunca. ¿Kristoff?

Vamos a empezar fuerte, hermana. Atrevimiento.

Me lo pones muy fácil campeón. Besa a la mujer por la que llevas loco desde que entraste en la comisaria. Dijo Emma mirando a Regina y dejando un beso en su cuello sin que esta pudiese evitarlo.

Me la vas a pagar.

Kristoff se levantó de su sitio y miró a todas las mujeres que allí había, todos sabían que Kristoff llevaba meses colgado de Anna y que esta no le era indiferente pero ninguno de los dos se atrevía a hacer o decir nada. Fue entonces cuando Kristoff se acercó lentamente a la muchacha y esta se levanto, ambos juntaron sus labios en un casto beso, pero cuando Kristoff se iba a alejar para recibir el reproche de la muchacha, esta lo cogió por la camisa y profundizó más el beso. Todos los allí presentes aplaudieron y rieron sonoramente.

Ves, Kristoff. No era tan difícil. Dijo Emma al ver las mejillas coloradas de ambos y cómo se sentaban juntos. ¿Quién va ahora?. Preguntó la morena mirando a todos los demás.

Verdad. Dijo Neal con su característica sonrisa socarrona.

¿Has tenido alguna vez relaciones con un hombre?Preguntó Graham adelantándose a la rubia esta vez. Casey miró con desaprobación a su novio, los celos habían hecho acto de presencia.

Esto se pone interesante. Dijo la rubia bebiendo su chupito y ofreciendo otro a la morena.

Verdad. Hay que probarlo todo aunque he de decir que me decanto por las mujeres, ¿Verdad, Emma? Emma se tensó ante las estúpidas palabras de Neal, no quería poner a Regina en situación incómoda.

Lo sabía, Killian quiero mi pasta. Dijo este dejando a todos los demás sin saber de que hablaban pero viendo cómo Killian sacaba la cartera y le daba 50 pavos.

Las mujeres son el mejor regalo que este mundo nos ha podido dar querido amigo. Dijo en tono de burla, provocando una carcajada en el resto de la gente.

Emma te toca. Dijo Killian, Emma se pudo nerviosa sabía que cualquiera de las dos opciones la iba a poner en un compromiso. Venga Emma, se un poco atrevida. Dijo provocandola sabiendo que ella no se negaba a una buena provocación.

Esta bien. Atrevimiento.

Así me gusta. Y lo siento por Regina, pero le va a tocar pagar las consecuencias.

A ella no la metas, Killian. Dijo Emma cogiendo la mano de Regina para que no se pusiese nerviosa.

Lo siento amiga, pero tu has sido mala con nosotros te toca sufrir. Killian miró a Regina esperando a que dijera algo pero simplemente asintió. No sabía lo que pasaba por la cabeza de hombre pero por una vez quiso dejarse llevar y no pensar demasiado, quizás las copas de más tenían algo que ver con su decisión.

¿Qué tengo que hacer? Dijo la morena dejando a Emma con la boca abierta.

Ponte esta corbata. Dijo Killian quitando la prenda a Graham y acercándosela a ella. En tu muslo, Emma te la quitara con los dientes. Regina enrojeció por completo y miro a Bella que parecía bastante incómoda también.

Ni hablar, los siento pero no. Regina no tienes que hacerlo. Dijo Emma a la defensiva pero eso sólo provocó que Regina se excitase más y tras beberse su chupito de golpe decidió que lo haría.

Regina colocó su pie sobre una mesa de café que había delante de los sofás, y tras subirse ligeramente el vestido se ato la corbata a su muslo, todos los de alrededor miraban atentamente los sensuales movimientos de la morena lo que provocó que Emma se molestase, no le gustaba que nadie mirase así a Regina.

No lo hagas, por favor. Dejemoslo pasar. Dijo Emma mirando a Regina casi desnudandola con la mirada.

Me dijiste que me divirtiera y que me dejara llevar, eso hago.

Mañana cuando no estés tan borracha me mataras por dejarte hacer esto.

Aún no has hecho nada, Swan. Dijo remarcando la última palabra que sabía el efecto que causaba en la rubia.

En ese momento Emma decidió que era mejor acabar con esto cuanto antes así que se colocó de rodillas frente a la morena y tras pasar su mano por toda la pierna de Regina excitándola para vengarse por la provocación anterior. Esto hizo que los allí presentes soltaran unas cuantas carcajadas, se acercó a la corbata y lentamente la mordió y tiro de ella sin poder soltar el nudo del todo, por lo que tuvo que repetir la acción, una vez que se la había quitado se levantó y volvió a colocar el vestido de la morena en su sitio, las mejillas de ambas estaban totalmente rojas y sus respiraciones algo aceleradas.

Ya lo habéis conseguido, pervertidos. Dijo tirandole la corbata a Killian y cogiendo de la mano a Regina. Nosotras nos vamos, mañana volveré a por mi coche y a recoger todo esto. Dijo la rubia apunto de salir por la puerta.

No te vayas, si aun queda mucho que hacer. Dijo Killian aunque a su suplica se unieron todos los demás, pero Emma ya se había ido.

Emma llamó a un taxi y se marcharon, había bebido demasiado para poder coger el coche. A la media hora el taxista estaba parando en la puerta de la casa de la morena, el viaje había sido silencioso, ninguna de los dos se atrevía a romperlo.

Espere aquí. Dijo Emma mirando al taxista. Espero que te hayas divertido, y siento la jugarreta de Killian.

Ha sido divertido. ¿quieres subir a tomar algo? Dijo la morena algo avergonzada.

Regina... no me tientes, si subo a tu casa no es para tomar una copa. Es mejor que me vaya. Emma dejó un casto beso en sus labios y se giró en dirección al taxi.

Quizás la copa sólo era una excusa. Dijo Regina que entró en su portal dejando la puerta abierta detrás de ella.

Emma se acercó al taxista y pagó el viaje, Regina era la mujer más provocativa del mundo. Emma entró al portal y vio que el ascensor ya estaba llegando a la planta de Regina así que volvió a llamarlo y esperó a que se abriese, esos fueron los 30 segundos más largos de su vida pero al llegar al rellano de la morena vio que la puerta de su casa también estaba entre abierta. Emma entró y cerro detrás de ella.

Buscó a la morena por toda la casa pero no la encontró hasta que llegó a lo que parecía el dormitorio principal, allí se vio la luz encendida y se quedó apoyada en el marco de la puerta mirando hacía donde estaba la psicóloga que ya se había despojado de los tacones.

Emma no se atrevía entrar, estaba bastante avergonzada y con las mejillas enrojecidas no podía ocultar la mirada excitada que le regalaba a Regina.

Puedes pasar, Swan. Aún no me he comido a nadie. Emma sonrió ante la inocente frase de la morena que acabó convirtiéndose en un doble sentido total. Al menos a nadie que no lo deseaba. Terminó la rubia para relajarse.

Emma se acercó a Regina lentamente y vio como esta se quitaba el vestido quedando una espectacular ropa interior.

Eres hermosa.


Os dejo sufriendo pero subiré el próximo pronto.