Me he portado bien... actualizo rápido. Gracias por los comentarios que ya he conseguido leer.
Disfrutad!
Eres preciosa.
Tras esas palabras la rubia se acercó a la psicóloga y paso sus manos por su abdomen esculpido hasta que sus manos quedaron sobre sus caderas y tiró de ella, ambos cuerpos chocaron y Regina entrelazó sus dedos en la melena rubia, intentó besar los labios de Emma pero esta se alejó un poco dejándola con la miel en los labios. Entonces Emma se separa un poco de ella y la mira con deseo, esta muy excitada pero quiere disfrutar del momento. Regina agiliza sus movimientos y se deshace de la camisa de la rubia y la deja caer en alguna parte de la habitación, después de eso pasa sus manos por el perfecto culo de la rubia hasta que sus manos llegan al botón del pantalón y lo desabrocha para luego introducir su mano en las bragas de la rubia, que se sobresalto ante el precipitado gesto.
Vayamos más despacio, morena. Hoy quiero disfrutar de ti.
Emma sacó la mano de la morena de sus pantalones y la empujo suavemente para que quedase sentada al borde de la cama. La detective se quitó sus pantalones y sus zapatos y se agachó para unir sus labios con los de la morena, esos labios que tanto deseaba y que tanto placer le producía con sólo rozarlos. Emma se dejó caer lentamente empujando a Regina debajo de ella, ambas se movieron y quedaron en el centro de la cama, fue la morena la que pasó las manos por la espalda de la rubia desabrochando su sujetador en el camino, sus manos llegaron al culo de Emma y allí se quedaron hasta que la rubia rompió el beso para coger aire y dejar caer su sujetador al suelo. Regina pasó sus manos por los pechos de la rubia provocando que Emma soltase un gemido. Emma ayudo a Regina a sentarse en la cama y se pudo a horcajadas sobre sus muslos mientras que le quitaba su sujetador dejando a la vista los espectaculares pechos de la morena, la detective siguió besando a la psicóloga tranquilamente ante la desesperación esta. Regina metió su mano en las bragas de la rubia y notó lo húmeda que se encontraba, comenzó un suave masaje sobre su clítoris y vio como su amante se arqueaba y se agarraba fuerte mente a su pelo.
Esto me molesta Dijo tirando un poco de las bragas para que se las quitase.
Emma se levantó un poco y se quitó su ropa interior y obligó a Regina a tumbarse sobre la cama y la ayudo a quitarle las bragas. Emma cayó sobre su cuerpo y se besó los labios de la morena, después de unos minutos sus besos fueron bajando lentamente, empezó a posar sus labios por el cuello de la psicóloga. Sus labios se fueron deslizando hacía los pechos de la morena que arqueaba su espalda y que pedía más de la rubia.
Emma pasaba su humedad por el muslo de la morena que notaba como este se iba mojando cada vez más lo que sólo conseguía excitarla, Regina bajo su mano hacia la entrepierna de la rubia intentando meter su mano entre los pliegues de la detective pero no llego a hacerlo ya que la mano de Emma la detuvo.
No tengas prisa, Mills. Tendremos tiempo para todo, ahora disfruta. Dijo con la voz ronca por la excitación.
Emma siguió bajando sus besos y llego al abdomen de la morena que ya no podía evitar gemir ante el contacto, la rubia paso su lengua por toda la barriga dejando un rastro húmedo a su paso hasta que llego a los muslos de la morena, los beso lentamente notando como Regina ya casi no podía aguantar más, por lo que decidió no hacerla sufrir más y succiono su clítoris. Regina se sorprendió ante el repentino ataque de la rubia y colocó sus manos sobre la cabeza de Emma para que no se alejase, al notar como Regina estaba completamente a su disposición introdujo dos dedos en su interior.
Regina demostró su excitación tirando del pelo de la rubia, ese gesto hizo que esta desease darle mucho más por lo que comenzó con una suave tortura, sus dedos entraban y salían de la morena lentamente para alargar el momento lo máximo posible, pero cuando noto que Regina no aguantaría demasiado más volvió a lamer el clítoris de la morena y sus envestidas fueron más rápidas y duras, Regina no pudo aguantar más y se corrió sobre los dedos de la rubia que mantuvo la presión hasta que el cuerpo de la morena dejó de temblar.
Emma se puso a la altura de la morena y dejo un suave beso en sus labios, se tumbo a su lado y esperó a que la psicóloga se recuperase. Segundos después Regina se abalanzó sobre ella y la dejó debajo de ella y se colocó a horcajadas sobre su cuerpo.
Regina besó sus labios rápidamente y comenzó a acariciar la suave y sudorosa piel de la rubia, la morena notó que Emma estaba totalmente excitada y que no necesitaba nada más así que introdujo sus dedos en el interior de la rubia que en un movimiento rápido la hizo girar quedando con la espalda sobre la cama. Emma se comenzó a mover sobre la morena que mantenía sus dedos en su interior, la morena disfrutaba de la vista que tenía delante de ella, alargó su mano y comenzó a acariciar uno de sus pechos mientras con sus dedos seguía penetrando a la detective que se movía al mismo compás.
Emma aceleró sus movimientos y su cuerpo comenzó a temblar debido al orgasmo que la morena acababa de regalarle, su cuerpo no podía más así que se dejo caer sobre el de psicóloga. Regina sacó sus dedos del interior de la rubia y se colocó a su lado tirando de la sabana que había caído a un lado de la cama.
Ninguna de las dos dijo nada, sólo se miraba a los ojos disfrutando del silencio que había en la habitación tan sólo se podían escuchar sus respiraciones aceleradas. Emma se tuvo boca arriba e invitó a la morena a colocar su cabeza sobre su hombro. Regina se colocó sobre la rubia y se taparon.
Emma comenzó a acariciar la espalda de la morena mientras que esta pasaba su mano por su pecho aun acelerado.
¿Estas bien? Preguntó la rubia algo preocupada por el silencio de la morena.
Si, sólo disfrutaba del silencio. Dijo Regina sinceramente.
Por un momento he pensado que te habías arrepentido. Emma habló con un poco de miedo en su voz.
Claro que no. Dijo separando su cabeza del hombro de la rubia para mirarla a los ojos.
Me alegra oírlo. Emma acercó sus labios a los de la morena que respondió al beso, y volvió a colocar su cabeza sobre el hombro.
Las dos se quedaron en silencio y el cansancio las venció.
Fue Regina la que se despertó primero debido a que la luz del sol empezó a entrar por la ventana, en ese momento noto como las posiciones había cambiado, ella estaba de lado como dormía habitualmente y Emma la estaba abrazando por detrás. Sitió un pinchazo al darse cuenta que se sentía cómodo y contenta con la situación lo que le produjo un miedo irrefrenable por lo que intentó salir de la cama sin despertar a la rubia pero no funciono.
No te levantes, es muy temprano. Te prometo que después te hago el desayuno. Dijo la rubia abrazando más fuerte a la morena y dándole un beso en el cuello.
Tengo algo que hacer, no te preocupes, tu descansa. Dijo intentando salir pero sin lograrlo.
No te voy a dejar salir de aquí, esto es un sueño y si te levantas lo romperás. Emma siguió con los ojos cerrados y la voz ronca debido a la fiesta de la noche anterior.
No digas tonterías. Regina comenzó a relajarse aunque su mente seguía pensando que esto no era algo natural para la rubia y que en cualquier momento se iría para no volver.
Shh... duérmete de nuevo. Emma se pegó aun más a la morena y dejó varios besos en su cuello.
Regina dejó de resistirse y se quedó dormida unos minutos después, las dos estaban agotadas había dormido algo más de cuatro horas por lo que
Esta vez fue Emma la que se despertó primero y vio a la hermosa morena durmiendo a su lado, una sonrisa tonta se encendió en sus labios.
¿Qué has hecho conmigo Regina Mills?Dijo para sí misma antes de levantarse y ponerse los pantalones y la camisa para salir a comprar algo de comer.
Terminó de vestirse y vio una agenda sobre el tocador de la morena así que la cogió y arrancó un papel donde escribió una nota por si Regina se despertaba antes de ella regresar.
Regina se despertó a la media hora, la cabeza le dolía un poco pero lo achaco a la cantidad de alcohol ingerida la noche de antes ya que aunque no fue gran cantidad no estaba acostumbrada. Se despertó sola en la cama lo que hizo que saltase al pensar que la rubia se había marchado sin despedirse, el miedo que había sentido al despertarse antes volvió a hacer acto de presencia y su decepción fue bastante grande. Se levantó lentamente y se fue al baño pero antes de entrar encontró un papel sobre la mesita de noche así que se acercó y lo leyó.
He ido a por algo de comer, me llevo tus llaves por si acaso sigues dormida
cuando vuelva. No es necesario que te vistas, me ahorraras trabajo.
La sonrisa tonta volvió a colocarse sobre los labios de la morena, dándose cuenta que había juzgado mal a la rubia y que todos sus miedos eran totalmente infundados. Se fue a darse una ducha y a ponerse algo de ropa.
Emma llegó una hora más tarde vestida con ropa más cómoda y una gran bolsa de comida. Dejó las llaves de la casa donde las había encontrado y fue al dormitorio para buscar a la morena pero no la encontró, la cama ya hecha y todo recogido así que la morena no estaba en ningún sitio.
Regina. Dijo Emma buscándola por toda la casa hasta que la encontró en el despachó rodeada de papeles. Te dije que no te vistieses. Emma se acercó lentamente a la silla donde estaba sentada la morena y empujo la silla hacía atrás para dejar un beso en sus labios.
Hola. Tú también te has vestidos. Respondió la morena levantándose de la silla para salir del despacho.
Tendría que detenerme a mi misma por escándalo público si salia desnuda a comprar. Emma sonrió ante esa idea.
No estaría nada mal, pero tengo que reconocer que me molestaría bastante que alguien más pudiese deleitarse con ese cuerpo. Regina salió del despacho y dejó a la rubia detrás.
¿Son celos? Preguntó intentando provocar a Regina.
Para nada. ¿Comemos?Respondió mientras se iba a la cocina y comenzaba a servir todo lo que había traído la rubia.
No sabía que te gustaba así que he traído un poco de todo.
Todo un detalle, Swan.
Emma en ese momento cogió las caderas de la morena y la empujó contra la encimera quedando rodeada por su cuerpo y dando un mordisco seguido de un beso en el cuello de la morena que grito ante la sorpresa y el dolor que le provocó el gesto de la rubia.
Emma, eso me va a dejar una marca. Grito alejándose un poco de la morena, no quería reconocer que el gesto la había excitado.
Te he dicho que no me llames así, ahora sabes a lo que atenerte. Emma siguió sirviendo el almuerzo.
Me lo apuntó, Swan. Tentó Regina viendo como la rubia se volvía a acercar a ella pero esta vez se adelantó y le dio un apasionado beso.
Las dos comieron tranquilamente, riendo y hablando de cosas sin importancia, ambas disfrutaban de su compañía mutua pero no querían entrar en nada más. Tras fregar los platos y dejarlo todo limpio ambas se fueron al sofá a pasar la tarde con una buena película y un vino.
Regina, ¿Quieres ir a algún sitio?. Preguntó la rubia nerviosa al ver que la morena estaba en silencio y sin prestarle atención, pensó que le pasaba algo.
No, estoy bien aquí. Hacía tiempo que no disfrutaba de una tarde tranquila en casa. ¿Por qué? Habló Regina al ver la incomodidad de Emma.
No se... es que esto no es algo habitual en mi y no se como actuar, no quiero defraudarte.
Regina se giró y beso dulcemente los labios de la rubia, le parecía muy tierno que la detective se sintiese así pero quería que se relajase.
No olvides lo que hablamos. Sin presiones y sin expectativas sólo hacemos lo que nos apetezca. No quiero que te agobies, entiendo que esto es difícil para mi también. Mi separación es bastante reciente y me da miedo dejarme llevar pero quiero intentarlo, contigo. Dijo Regina mirando a los ojos a la rubia que parecía relajarse.
Eres increíble. Emma cogió a Regina por las mejillas y la acercó a ella para besarla.
