Ambas se pasaron la tarde viendo una película, comiendo palomitas y acariciándose, a eso de las 7 de la tarde el móvil de la morena sonó.
Regina Mills. Dijo sin mirar quién llamaba.
¡Morena! Cuanto tiempo... ¿No pensabas llamarme? Dijo su amiga fingiendo indignación.
Ruby. ¿Qué tal? Regina puso los ojos en blanco lo que hizo que Emma se riese.
Muy bien, preocupada por no saber nada de ti en los últimos días.
Estoy bien, algo ocupada con unos pacientes durante toda la semana. Dijo la morena sonriéndole a Emma que parecía muy interesada en la conversación.
Eres una aburrida. ¿Te vienes de fiesta esta noche? Viene Ariel. Al escuchar ese nombre Regina se molestó, no había vuelto a saber nada de ella desde aquella desastrosa noche por suerte la pelirroja no insistió en volver a verse.
No me apetece. Estoy algo cansada.
¿Cuándo no estas cansadas? Dijo Ruby con pesadez.
Ruby, salí anoche. Tengo resaca y quiero descansar. En cuanto dijo esas palabras se arrepintió.
¿Saliste sin mi? Esto no te lo perdono. Ahora su tono era de indignación.
Una amiga me invitó, relájate Rubs no es para tanto. Ahora me apetecería descansar un rato.
¿Una amiga? ¿Quién es? ¿Te gusta? ¿Regina?
Rubs, para. No te voy a decir nada. Regina miró a Emma que se reía, estaban tan cerca que había escuchado parte de la conversación.
Te gusta. Quiero todos los detalles, esta noche cenamos juntas y lo hablamos. Dijo Ruby muy interesada.
Ruby, hoy no. Dijo muy cortante.
¿Estas con ella? Ruby sabía que la morena le ocultaba algo pero escuchó como una voz se reía.
Eres insufrible. Hablamos mañana. Estaba a punto de colgar cuando vio volvió a escuchar a su amiga.
Espero que este buena, porque sino no entiendo que me plantes por ella. Tras decir eso Ruby colgó.
Regina dejo el móvil sobre la mesita del café y miro a la rubia que se reía casi ahogándose de la conversación que habían tenido.
No te rías. Dijo dándole un ligero golpe en el brazo.
Tu amiga es graciosa. Respondió la rubia acariciándose el brazo.
Es una loca pero es buena persona. Dijo Regina acercándose un poco a la rubia y besándola.
Me cae muy bien pero... ¿Te gusto? ¿Estas conmigo? Preguntó Emma riendo alegremente recibiendo un pequeño golpe en el brazo. Me he quedado con las ganas de escuchar tus respuestas. Respondió acariciándose el brazo cómicamente.
Y vas a seguir con las ganas. Regina se levantó rápidamente del sofá y se metió en la cocina. ¿Quieres más vino? Preguntó la morena.
Quiero que me contestes. Dijo Emma bastante molesta con la actitud de la morena, lo que había empezado como una tontería se había vuelto algo serio. No estoy jugando con esto.
Emma, no te enfades. Regina volvió a la habitación con su copa y la de Emma llena de nuevo. No quiero que Ruby genere problema entre nosotras.
No son problemas, Regina. Quiero saber que hay de verdad en lo que tu amiga ha dicho. Emma se sentó más cómoda y Regina se colocó a su lado.
Hay mucho de verdad en eso. Dijo Regina con muchas dudas, sabía que era verdad pero no podía jugársela no tan pronto. Pero vayamos despacio.
Emma al escuchar lo que la morena dijo se echó sobre ella y la apoyo contra el sofá quedando encima de ella y robandole un beso. La detective comenzó a acariciar las caderas de la morena y se pego aun más a ella.
Espero que en un tiempo haya mucho más que eso.
Emma continuó con sus besos hasta que la morena tomo la iniciativa y cambio las posiciones dejando a la rubia debajo de ella. Le subió la camiseta un poco y comenzó a posar sus labios sobre el abdomen de la rubia quién no pudo evitar que se le escapasen unos cuantos gemidos y entrelazó sus manos en el pelo de la morena que seguía con su camino cada vez más cerca de los pechos de la detective. Justo cuando Regina estaba a punto de quitarle la camiseta el móvil de Emma sonó.
Lo siento. Tengo que cogerlo. Dijo Emma separándose un poco de la morena que parecía algo frustrada. Detective Swan. ¿Quién es? Preguntó Emma que acarició la mejilla de Regina.
Detective, soy el juez Smith. Necesito verla cuanto antes, tengo información importante para el caso. El juez parecía alterado y bastante nervioso.
Señor Smith. ¿Qué sucede? Emma se tensó.
Me ha llegado una información pero necesito verla cuanto antes, he adelantado mi vuelta llegaré en dos horas. ¿Dónde nos podemos ver?
Vaya directamente a la comisaría, lo estaré esperando allí pero no hable con nadie que no sea que yo creemos que hay algún topo en la central. Emma quería parecer más tranquila pero no se esperaba esto.
Esta bien. Hasta ahora, detective.
Adiós.
Emma colgó el teléfono y se quedó algo pálida, conocía bastante bien el juez y nunca lo había visto así de alterado por lo que debía ser algo de gran importancia.
Emma, ¿Qué sucede? Regina se preocupó al notar el cambio en la rubia.
Tengo que irme, creó que tengo una pista sobre el caso. Lo siento, Regina. Emma se levantó bastante alterada sin encontrar unos de sus zapatos.
Toma. Dijo la morena tendiéndole el zapato. No te preocupes, pero ten cuidado.
Lo tendré, siento no poder quedarme contigo toda la tarde. Emma terminó de calzarse y se acercó a la morena colocando sus manos sobre la cadera de ella y la acercó un poco a su cuerpo. Te llamo en cuanto termine si no es muy tarde, sino mañana hablamos. La rubia le dio un suave beso en los labios.
Esta bien. Cualquier problema avísame. Regina la acompaño hasta la puerta y se despidió con un apasionado beso.
Emma paso por su casa para cambiarse de ropa e irse a la comisaria cuanto antes, no quería que nadie viese al juez, su coche seguía en el apartamento donde celebraron el cumpleaños de Grahan por lo que tuvo que ir en taxi, mandaría a un par de agentes a que fuesen a por él más tarde.
Una hora y media después el juez entraba a la comisaría y acompañado por la rubia subieron a la sala de conferencias donde ambos estaría solos y podrían hablar tranquilamente.
¿Qué sucede señor? Preguntó Emma que se sentó al lado del juez.
Anoche llegó un sobre a mi poder donde hay varias cuentas de una red de extorsión que estamos investigando, en una de esas cuentas apareció el nombre del fiscal Whale. Smith terminó la frase y sacó varios informes.
Vale, estoy muy confundida. Explíquese.
Estoy trabajando en un caso de extorsión y tráfico de influencias pero el fiscal Whale no era para nada un sospechoso, pero cómo tu me hablaste de él pensé que te interesaría. Smith dejó los papeles sobre la mesa y Emma los cogió.
Esto quiere decir que podemos detener a Whale. Emma sonrió ante la idea de meter a ese estúpido en la cárcel.
No podemos. Eso documentos no se han obtenido legalmente, no podemos hacer nada. Pero te los dejo por si acaso te son útiles.
Mierda. Esta bien, revisaré todo los movimientos de estas cuentas y veré que puedo hacer... muchas gracias juez. Emma se levantó y acompaño al juez a la puerta.
No hay de que... si me ayudas a encarcelar a ese hombre me daré por satisfecho. Dijo levantándose y dirigiéndose a la puerta.
Nada me gustaría más que eso.
Tu madre estaría muy orgullosa de ti. Dijo pasando su mano por la mejilla de Emma. Tienes sus ojos y ellos se ven la misma pasión por tu trabajo que se veía en los suyos. El juez habló con cariño y aprecio de Mary Margaret.
Gracias. Dijo Emma sin poder evitar que una lágrima escurriese por su mejilla al oir hablar de su madre.
Una vez que el juez se había marchado Emma volvió a la sala y comenzó a revisar todo los pagos y cuentas en los que estaba metido Whale pero no encontró por ningún lado nada que metiese a Scarlet en ese asunto.
Papa, necesito que vengas a la comisaria. Emma llamó a su padre después de avisar a Graham y a Killian para que se reuniesen con ella.
No me asustes. ¿Qué pasa?
He encontrado unas pruebas, bueno... más bien me las ha dado Smith.
Vale, cariño. En un rato estoy allí.
Tras colgar el teléfono Emma se marchó a la cafetería de enfrente para tomarse un café y esperar a que sus compañeros llegase necesitaba punto de vista nuevos, ella no veía nada y eso la estaba frustrando.
Hola preciosa. Dijo Emma a través del teléfono mientras sonreía.
Hola, ¿Cómo estas? Regina parecía estar relajada.
Estoy bien, sólo que tengo que quedarme en la comisaria. Hemos descubierto algunas cosas. Emma sonó bastante decepcionada le apetecía pasar un rato con la morena.
No pasa nada. Es importante que cierres ese caso. Nos veremos otro día.
¿Mañana por la mañana? Emma subía hacia su oficina mientras seguía hablando con la psicóloga. Yo llevó el desayuno.
Me encanta tu entusiasmo, señorita Swan pero debo atender otras cosas.
¿Te estas haciendo la interesante? Preguntó la rubia riendo al escuchar como la morena soltaba una carcajada.
Sabes que no, pero si no quedó con Ruby no me dejará vivir en paz y se presentara en mi casa. ¿Qué tal un almuerzo?
No se si me dará tiempo, pasaré el domingo entre papeles pero prometo intentarlo.
Entonces hablamos mañana. Vuelve a trabajar no quiero que te despidan.
Hasta mañana preciosa. Emma colgó al ver a su padre justo enfrente de ella sonriendo ya que había escuchado parte de la conversación de su hija con la morena ¿Papa? No sabía que habías llegado. ¿Vamos adentro?
Claro, pero dejo la conversación pendiente, señorita. Dijo en tono autoritario pero sonriendo.
Ambos entraron a la sala de juntas y vieron a Killian y a Grahan esperando. Emma puso a todos al día sobre los nuevos informes, los cuatro se pusieron a estudiar esos datos y comprobar que Scarlet no salía en ellos y cómo podían utilizarlos para interrogar a Whale, necesitaban algo que uniese todos los cabos sueltos pero no lo encontraban.
Necesitáis descansar son más de las diez de la noche, lleváis horas aquí. Vayámonos todos a descansar y mañana volvemos. David vio como su equipo estaba agotado y pensó que lo mejor era mandarlo a casa.
Mi padre tiene razón, chicos. Necesitamos descansar, pero mañana os quiero aquí a las 10... prometo traeros café. Emma rió y le dio un pequeño codazo a Graham que parecía muy tenso.
Estoy agotado. Dijo Graham pasando su brazo por encima de los hombros de Emma saliendo del despacho.
Ya lo veo... además estoy segura que Casey está deseando verte. Emma cerró la puerta con llave tras salir.
Te puedo asegurar que estará dormido en cuanto llegué. Graham rió y Killian lo acompaño.
Sois unos aburridos par de dos. Dijo Killian acompañándolos hasta sus coches. Yo estoy seguro que Belle estará encantada de recibirme. Antes de que sus amigos pudiesen preguntar este se subió en el coche y se marchó.
Emma se despidió de Graham y de su padre y se subió a su coche que había mandado recoger, estaba a punto de irse a casa cuando pensó que la morena seguiría despierta y le apetecía verla aunque sólo fuese un rato así que se marchó para su casa.
Emma tocó al portero de la morena y esperó a que esta no estuviese dormida pero al parecer no era así puesto que nada más tocar la psicóloga contestó.
¿Quien es?
Abre preciosa. En ese momento la puerta se abrió.
