Muchas gracias por los comentarios, me alegro mucho que os guste la historia hace mucho más fácil escribir así.

Disfrutad!


Regina había pasado el resto de la tarde revisando algunos informes médicos y hablando con su hermana y su sobrino que había salido de viaje para ver a su padre.

Zelena te he dicho muchas veces que no quiero saber nada de papa.

Lo se... pero él esta arrepentido. Por favor, habla con él.

Lo siento pero no. ¿Cómo esta Ronald? Dijo la morena intentando dejar la conversación.

Esta bien, te echa de menos. Dice que quiere volver a jugar con Emma. Zelena no había tenido la oportunidad de hablar con su hermana de esa mujer que había aparecido de repente.

Se divirtió mucho con ella.

¿Es serio, Reg? Dime quien es... no seas tan hermética.

Es una amiga. Regina sabía que no podía mentir a Zelena pero esperaba que esta no insistiese.

¿Besas a todas tus amigas? Zelena no se dio por vencida.

A casi todas sí. ¿Qué clase de pregunta es esa? Dijo en tono irónico la morena que no quería darle explicaciones a su hermana.

Déjate de sarcasmo y contéstame directamente, ¿estas con ella?¿Te gusta? ¿Esta buena? Zelena hizo sus habituales preguntas pero esta vez la respuesta fue distinta, normalmente solían ser un no rotundo y hoy fue una gran carcajada. ¡Dios! Eso es que sí.

¿Por qué dices eso? Además tengo entendido que no te gustas las mujeres... ¿Has cambiado de opinión? Dijo riendo intentando cambiar el tema.

Regina te conozco, se muy bien como eres y no tengo dudas de que esa chica te gusta. Además no lo has negado. Y sabes muy bien que no me gustan las chicas aunque se me de muy bien opinar sobre tus gustos. Dijo soltando una carcajada.

Tengo que dejarte, necesito terminar de revisar estos informes. Hablamos mañana. Dijo Regina para evitar hablar más sobre el tema.

Vale, pero que sepas que no te escapas de una cena y un interrogatorio. Regina simplemente se rió y colgó.

Esta a punto de preparar la cena cuando el timbre sonó, por un momento se asusto ya que no esperaba a nadie pero se acercó a la puerta y vio por la pequeña mirilla el rostro perfecto de la rubia. Emma volvía a verla cosa que la hizo más feliz de lo que quería admitir.

¿Creía que tenías que trabajar? Dijo la morena apoyada en el marco de la puerta.

Lo hemos dejado para mañana estamos agotados. Dijo la rubia sin moverse de la puerta del ascensor.

¿Y qué haces aquí? La morena intentó seguirle el juego a la rubia.

He venido a verte.

Nos hemos visto hace unas horas.

Demasiado tiempo para mi, suponía que me invitarías tomar algo y que charlaríamos. Emma no pudo evitar que se le escapase una sonrisa pícara.

Supones demasiado, Swan. Dijo Regina sabiendo lo que eso desencadenaría.

Emma no la decepciono y recortó el espacio que había entre ambas y posó sus labios sobre los de la morena que respondió al instante enlazando sus dedos en la cabellera rubia. Fue un beso rápido pero apasionado y Emma lo rompió para posar sus labios sobre el cuello de la rubia y dejar una pequeña marca algo más abajo de que ya había hecho antes.

Si sigues provocándome no vas a tener cuello suficiente. Dijo besando con cariño la marca que anteriormente había dejado, sabía que en unas horas no tendría nada pero le divertía el juego.

No lo hagas más, Emma. No puedo salir con eso a la calle. Regina realmente no estaba enfadada sólo pensaba en que si no se disimulaba para el lunes tendría que taparlo de alguna manera.

No te preocupes, se te quitará en unas horas. Además tú tienes la culpa, deja de provocarme.

Eso espero, porque si no es así te acordaras de ello Regina se giro y cogiendo la mano de la rubia la acompaño a sentarse en el sofá.

¿Es una amenaza? La rubia se quitó la pistola y la placa de la cintura para sentarse.

Más bien una advertencia, nunca amenazaría a una policía Regina se sentó a su lado y le sonrió ¿Has cenado? Emma negó con la cabeza. ¿Por qué no me extraña? Regina se levantó y dejó a la rubia sentada en el sofá.

La morena se fue a la cocina para preparar una cena rápida pero no se dio cuenta de que la rubia llevaba unos minutos observándola desde la puerta con una gran sonrisa.

¿Te puedo ayudar en algo? Preguntó la rubia asustando a la morena que estaba concentrada en lo que hacía.

No me des esos sustos. Dijo Regina llevándose su mano al pecho.¿Hay algo en particular que odies mucho? Regina señalo todo lo que tenía sobre la encimera.

No soy delicada, como casi cualquier cosa. Después de decir eso vio el doble sentido y se rió ante el sonrojo de la morena. Mal pensada. Dijo acercándose a la psicóloga y dándole un cachete en el culo.

Encárgate de la ensalada yo haré un poco de pescado asado. Dijo obviando lo dicho anteriormente por la rubia y devolviéndole el golpe.

Las dos pasaron más de media hora en la cocina, prepararon una suculenta cena y tras dos copas de vino empezaron a comer.

Esto esta buenísimo. Dijo la rubia devorando su plato.

Normalmente comes muy mal, Emma. No se como puedes mantenerte en forma. Respondió siguiendo con su plato.

Mucho gimnasio, además de salir a correr todos los sábados. Al recordar eso le guiño un ojo a la morena que sonrió ligeramente.

De todas maneras no comes nada sano.

No me importaría comer sano si todos los platos fuesen como este. Emma estaba a punto de terminar su plato y su copa de vino.

¿Es una indirecta, Emma?Preguntó la morena que seguía con su plato por la mitad.

No es mi especialidad, pero digamos que no me molestaría que todos los días fuesen así. Emma se arrepintió de sus palabras, vio como Regina se atragantaba con su bocado y el miedo se apoderó de ambas.

Emma pensó que se había adelantado y decir algo así tenía demasiada ambición para haberse conocido hace tan poco tiempo y Regina se sintió agobiada, se dio cuenta de que eso que les estaba pasando era real y le dio miedo porque es la realidad la que hacía daño.

Lo siento, no quería presionarte me ha salido sin pensar. Dijo Emma cogiendo la mano que Regina tenía sobre la mesa.

Tranquila, es sólo que me ha sorprendido. No te veía una mujer de monotonía y pareja estable. Tú misma me dijiste que no lo eras. Regina soltó las palabras sin pensar pero necesitaba poner las cosas en su sitio.

Y no lo era... pero no se que me pasa contigo. Pero poco a poco, lo entiendo. Emma dejó su tenedor sobre el plato vacío y levantó su copa esperando que Regina la acompañase. Carpe Diem. Dijo brindando.

Emma se encargo de recoger la mesa y fregar los platos mientras la morena se reía al ver a la rubia moverse por la cocina.

Esto no es lo tuyo, Emma. Dijo Regina riendo viendo como Emma casi tira un plato.

No, no es lo mio, soy más de las que compra la comida y luego tira el envase. Respondió la rubia continuando con los platos.

Bueno, entonces te toca aprender. Vio como Emma colocaba el último plato en el lavaplatos y al lavarse las manos se salpicó toda la camisa de agua.

¿En serio? Mierda. Dijo al ver el desastre que había montado.

Esa boca, Emma. Regina se acercó a ella y tras cerrar el grifo miro a la rubia.

Los ojos de la morena se oscurecieron al ver la camisa ceñida al cuerpo de la rubia no pudo resistirse por más tiempo y tiró de la camisa por encima de la cabeza de Emma y la lanzó sobre la encimera.

Eso no te hace falta. Dijo al ver la cara de sorpresa de la detective.

Emma entrelazó sus dedos en el pelo de la morena y la pego a ella, sus labios se juntaron en un beso hambriento y lleno de pasión. Regina empujo a Emma contra la encimera de la cocina y la ayudo a sentarse en ella. La detective abrió sus piernas para que Regina se colocase en medio, sus labios seguían a un ritmo frenético. Regina quitó los pantalones de Emma dejandola en ropa interior y separándose de ella para observarla.

No entiendo como tienes ese cuerpozo comiendo tan mal. Dijo sonriendo y acariciando todo el cuerpo de la rubia.

Emma no pudo decir nada, las caricias de la morena hacían que su mente dejase de funcionar y sólo sintiese esa desesperante excitación. Emma se quitó su sujetador y sus bragas con dificultad bajándose de la encimera y siendo ahora ella la que empujaba a la morena contra la pared. En unos segundos ambas estaban desnudas y sus ropas estaban desparramadas por toda la cocina, Emma apretaba el cuerpo de la morena contra la pared con sus pechos subiendo y bajando rápidamente por la excitación.

¿Quieres que vayamos a la cama? Preguntó Emma mirando a Regina a sus excitados ojos.

No Soltó con voz ronca.

¿Cumpliendo fantasías sexuales?Dijo Emma pero no la dejó contestar ya que sus labios se volvieron a unir.

Emma en ese momento coló su mano entre ellas llegando al clítoris de la morena que se sorprendió ante el contacto. Emma comenzó a acariciarla y escucho un gran gemido que la incitó a seguir con su contacto, la rubia empezó a besar el cuello de la psicóloga mientras que bajaba lentamente. Cuando llego al abdomen Regina metió sus dedos en el pelo para incitarla a ir más rápido, Emma no quiso torturarla así que bajo rápidamente y comenzó a succionar el clítoris de la morena que cada vez pedía más.

Dios, Swan.

Emma aumento el ritmo al escuchar los gemidos y las súplicas de la morena, al notar como Regina se tensaba introdujo dos dedos en su interior y comenzó a penetrarla lentamente pero no tardó mucho más y tuvo uno de los mejores orgasmos que había tenido nunca, Emma se levantó rápidamente no sin antes dejar un pequeño mordisco sobre su cadera y cogió el cuerpo de la morena que seguía bajo los efectos del orgasmo.

Vamos a la cama Dijo Regina cogiendo la mano de la rubia y guiándola al dormitorio.

Emma sonreía mientras que la morena la guiaba hasta su cuarto. Regina cerro la puerta detrás de ellas y empujó a Emma sobre la cama.

Regina se dejo caer encima de ella y cogió sus manos por encima de la cabeza con una mano mientras con la otra acariciaba su cuerpo, Emma gemía y forcejeaba para poder soltar sus manos y acariciar a la morena pero esta no se lo permitió.

Regina beso los labios de la rubia para acallar sus gemidos y colocó su mano libre entre los muslos de la detective.

Te voy a soltar las manos, pero mantelas ahí. Dijo con una sonrisa pícara.

No puedo prometer nada pero me pone muchísimo su actitud dominadora Mills. ¿Otra fantasía sexual? Tengo mis espos...no pudo terminar la frase debido a que el contacto de la morena no la dejaba pensar.

Regina comenzó a besar el abdomen de la rubia mientras que con sus manos cogía sus pechos, quería disfrutar de ese magnifico cuerpo. Sus besos eran cada vez más tranquilos y relajados provocando que la rubia se desesperara.

Regina por favor. Suplicó la rubia manteniendo las manos sobre su cabeza.

Regina decidió no hacerla sufrir más y la penetró mientras que besaba su estomago y dejaba marcas con sus dientes por todo su cuerpo.

Emma se corrió unos minutos después y cogió la cabeza de la morena para besarla. Ambas estaban agotadas y sus cuerpos estaban cubiertos por una fina capa de sudor.

Buenas noches, Emma.

¿Eso significa que me puedo quedar a dormir? Preguntó la rubia que parecía recuperar su ritmo de respiración normal.

No son horas para que te vayas. Respondió Regina.

Buenas noches, entonces. Dijo la rubia dando un beso en la nariz a la morena y apoyando la cabeza su contra su pecho.