Aquí os dejo otro capítulos... llegamos a los 100 comentarios y sólo os puedo dar las gracias por el apoyo. Mientras os guste la historia seguiré con ella, realmente aún no la tengo terminada así que no se cuantos capítulos más saldrán ni que pasará o no.
Disfrutad!
Emma llegó a la casa de la morena una hora después, había recogido la comida de su italiano favorito.
Hola. Dijo Emma acercándose a la morena que abría la puerta.
Hola. Regina recortó la distancia que había entre ambas y dejó un beso suave en los labios de la rubia, si los tacones era algo más baja que ella y para llegar a sus labios tuvo que ponerse de puntillas y enredar sus manos en el pelo de la rubia para alcanzarla. ¿Cómo estas? Dijo al separarse de sus labios.
Muy bien ahora... Emma se separó y dejó la bolsa con la comida, se giro para observar a la morena que no le había echo caso pero que llevaba un batín de seda corto y bastante trasparente. Los ojos de Emma se desorbitaron al fijarse en ese perfecto cuerpo. Estas hermosa.
Emma se quedó durante un par de minutos sólo observando su cuerpo, sus ojos se cruzaron y la excitación fue evidente. Regina fue la primera en atacar, se acercó a la rubia y tiró de la camisa haciendo que un par de botones saltasen y desabrocho el resto dejando a la rubia en sujetador pero sin quitarle del todo la camisa. Emma intentó besarla pero Regina se inclinó hacia atrás y no se lo permitió, siguió pasando sus manos por el abdomen esculpido de la rubia y subió sus manos hasta sus hombros para quitarle la camisa. Al verla así comenzó a dejar suaves beso sobre su clavícula y su pecho que cada vez estaba más acelerado.
Regina... me tienes loca. Gimió la rubia ante los contactos de la morena.
Regina continuó con sus caricias, le quitó los pantalones a la detective dejándola en ropa interior aunque no tardó demasiado en desaparecer y dejarla completamente desnuda delante de ella. La psicóloga la empujó ligeramente hasta que cayó bruscamente sobre el sofá y no podía dejar de mirar la lujuria reflejada en los ojos de la morena. Regina cayó sobre el cuerpo desnudo de la rubia y comenzó a besar su cuello y su mandíbula hasta llegar a sus labios.
Ambas hacieron el amor hasta que estuvieron totalmente satisfechas y cansadas, sus cuerpos parecía en total sintonia y por ello no se quería separar. Emma estaba acostada sobre el sofá boca arriba y tenía el cuerpo desnudo de la morena completamente encima del suyo pero disfrutaba del total contacto de su piel.
Este cuerpo debería estar prohibido. Emma pasó su mano por la cadera de la morena.
Tu si que eres hermosa. Regina se acomplejó y Emma lo noto.
Preciosa, mírame. Dijo Emma cogiendo la cara de la morena con sus manos. No vuelvas a hablar así, tú eres la mujer más hermosa que he tenido la suerte de conocer. No quiero que pienses eso ni por un momento, eres guapísima y yo tengo la suerte de disfrutarte.
Regina dejó escapar una lágrima por su mejilla, la separación de su mujer le había dejado la autoestima algo baja aunque jamás lo admitiría.
Gracias. No es fácil dejar el pasado atrás. Reconoció la morena por un momento.
No quiero que lo dejes atrás, es ese pasado el que hoy te ha llevado a estar aquí, así, conmigo. Dijo Emma mientras acariciaba el cuerpo desnudo de la psicóloga.
Eres increíble. Gracias.
Deja de agradecerme yo sólo quiero que seas feliz y que estés a mi lado. Emma besó lentamente los labios de la morena y esta correspondió a ese beso.
Yo también lo quiero.
Espera aquí. Dijo Emma levantándose poniéndose la camisa si los dos primeros botones y sus bragas y llevando la comida a la cocina para prepararla. ¿Dónde tienes el vino? Preguntó desde lejos.
En el tercer mueble. Las copas están arriba. Respondió levantándose un poco y cogiendo una manta que había sobre el sofá.
Perfecto... aquí tenemos. Dijo Emma poniendo los sobre la mesita dos platos y las copas de vino.
Gracias.
Ambas comieron tranquilamente entre juegos y risas, las dos parecían muy relajadas y felices. Justo cuando Regina se levantó para coger la tarta el timbre sonó, se acercó al portero.
¿Quién es? Preguntó la morena sonriendo a la rubia que parecía muy concentrada en su cuerpo.
Ábreme Regina, necesito hablar contigo.
¿Danielle? ¿Qué quieres? Dijo Regina bastante molesta y cabreada.
Hablar contigo, ya te lo he dicho. Danielle soltó abruptamente.
No tenemos nada que hablar. Adiós. Regina colgó el portero y esperó que su ex no siguiese insistiendo.
¿Regina? ¿Qué sucede? Emma se acercó lentamente a la morena que había cambiado su estado de ánimo y se notaba que esta tensa.
Mi exmujer estaba ahí abajo. Dijo Regina con bastante molestia.
¿Qué hace aquí? Emma estaba bastante cabreada.
Dice que quiere hablar conmigo.
No lo voy a permitir, esa mujer te acosa. Voy a tener una charla con ella. Emma se puso rápidamente los pantalones y cogió su arma y su placa.
No hagas nada, por favor. No quiero más líos. Casi suplicó Regina.
No me mires así, preciosa. Que no le puedo negar nada a esos ojos tuyos. La detective colocó sus manos en la cadera de la psicóloga y la acercó un poco a ella, ambas bailaban suavemente y sus cuerpos se contorneaban sutilmente.
Justo cuando habían olvidado el suceso con Danielle el timbre de la casa sonó y ambas se miraron, fue Emma la que miró por la mirilla y vio a la mujer con la que se había tropezado en la cafetería el día que quedó con Regina.
Es ella. ¿Quieres que hable con ella? Dijo Emma en tono bastante amenazante.
No. Olvidemosla y vamos a tomar el postre. Regina cogió la mano de la rubia para dirigirla a la cocina cuando volvió a tocar insistentemente.
No puedo más. Lo siento. Emma se giró rápidamente y abrió la puerta justo después de que Regina se escondiese dejas de la misma no quería que la viese. Buenas tardes, ¿Tú eres...? Dijo fingiendo que no sabía quien era.
¿Quién eres tú? Danielle se giró un momento y se puso a mirar la planta y el número de la casa por si se había equivocado.
Soy Emma Swan, ¿Qué necesitas? Dijo Emma tranquilamente.
Venía a ver a mi mujer. Soltó Danielle intentando intimidar a la rubia pero sin ningún acierto.
Lo siento, pero Regina esta indispuesta y creó recordar que eras su exmujer. La morena se estaba tensando desde detras de la puerte.
Es mi mujer, y lo seguirá siendo. No voy a darle el divorcio. Dijo Danielle intentando entrar en la casa pero chocando con el cuerpo de la rubia que no se iba a retirar. Déjame pasar, quiero verla.
No va a pasar, así que no pierda más su tiempo y si no le firma el divorcio no habrá más remedio que llevarla a juicio. Buenas tardes. Emma intentó cerrar la puerta pero la otra mujer colocó el pie impidiéndoselo.
¿Quién coño te crees que eres? Espetó bastante molesta.
De momento la detective Emma Swan y si no quitas ese pie de ahí te acusaré de allanamiento de morada y acaso.
¡Regina! Ahora te has buscado a una puta para que te guarde las espaldas. Por favor, esta mujer no me llega ni a la suela de los zapatos. Gritó para que la morena la escuchase.
Cómo le vuelvas a hablar así te juro que no respondo. Ahora vete porque me están entrando unas ganas locas de echarte a patadas. Emma cogió a Danielle del brazo y la guió con fuerza al ascensor.
No me toques. Se revolvió y soltó un puñetazo a la ceja de la rubia.
Emma se paso su mano por la cara y notó un hilo de sangre escurrir por su mejilla, en ese momento la morena apareció por la puerta y se abalanzó sobre Danielle dándole una fuerte bofetada.
No se te ocurra volver a tocarla. ¡Dios! No se cómo pude casarme contigo. Regina dejó escapar una lágrima de frustración pero Emma la cogió por detrás y la abrazó ante la atenta mirada de Danielle.
Márchate, has golpeado a una agente de la ley te va a salir muy caro. Si antes de mañana esos papeles no están firmados pasaras unas cuantas noches en los calabozos. Amenazó Emma.
Eres una puta, Regina Mills. Soltó mirando con despreció a la morena que estaba abrazada al cuerpo de la detective.
Me has colmado la paciencia.
Emma sacó su móvil del bolsillo y llamó a Graham dándole todos los datos de la mujer para que la detuviese en cuanto saliese del edificio. Danielle miraba con cara asustada a la rubia que parecía muy decidida y Regina sólo asentía ante lo que Emma le decía a su compañero.
No te preocupes, te haré un hueco en el mejor calabozo que tengo. Ahora si nos disculpas voy a disfrutar de la increíble mujer que tú has dejado perder. Emma besó a Regina con pasión.
Ambas entraron en la casa y dejaron a Danielle en el rellano bastante alterada por todo lo sucedido, decidió salir cuanto antes de allí para que no la detuviesen pero era demasiado tarde Graham había avisado a una patrulla que había por la zona y nada más salir del edificio la detuvieron.
Dentro de la casa Regina no paraba de dar vueltas y dejaba caer una que otra lágrima por sus mejillas, esa mujer le había arruinado la vida pero no podía seguir sufriendo por ella además de que la rubia había demostrado una gran convicción al defenderla a capa y espada lo que llenó el corazón de la morena.
No llores, preciosa. No merece la pena. Dijo Emma acercándose a la psicóloga.
Gracias por defenderme así. Regina colocó sus manos en la cadera de la detective y poniéndose de puntillas la beso ligeramente.
No tienes que darme las gracias, lo haría todo por ti. Sabes... al ver a esa mujer hablándote así y tratándote mal me he enfurecido. Por un momento casi pierdo los nervios y... Emma se atragantó con sus propias palabras. Nunca había sentido esto por nadie ha vuelto por un momento la Emma que salió cuando mi madre murió. Emma se arrepintió en cuanto dijo esas palabras, no las había pensado simplemente le salieron automáticas.
Emma... Regina le dio un beso y la llevó a la cocina para darle algo de tomar. ¿Quieres contarme que paso? Preguntó en voz baja mirando intensamente a los ojos de la rubia.
Es complicado, Regina. Respondió Emma.
Lo se, cariño pero no te hace bien guardártelo. Yo sólo quiero ayudarte. Emma cogió el vaso de agua que le dio y se lo bebió mientras decidía que debía liberar todo lo que sentía.
Esta bien.
No tengo prisa y se que puede ser duro pero yo voy a estar aquí. Quiero que confíes en mi... pero antes déjame curarte ese golpe. Regina buscó un paño y lo mojó con un poco de agua y limpió la pequeña herida que tenía en la frente, realmente no era nada grave. Mientras que la morena hacía esto la rubia comenzaba a hablarle de todo lo sucedido.
Confió en ti desde el primer día que te vi. Dijo dándole un beso en los labios a la morena. Mi madre murió hace como un año, ella era juez, amiga de Smith el hombre que me llamó ayer para que fuese a comisaria. La morena asintió sin interrumpirla, su vida como psicóloga le hacía saber que era mejor no interrumpir a una persona que te están contando algo tan trascendental. No hemos cogido a quién fue, sólo sabemos que tuvo que ver con un caso de malversación de fondos y tráfico de influencias, estaban implicadas grandes empresas y nombres de la ciudad por lo que parece que fue un ajuste de cuentas. Emma dejó caer varias lágrimas por su mejilla, nunca había hablado sobre ello ni siquiera con su padre a pesar de que él lo había intentado. Mientras estuve investigando todo tenía sentido y ocultaba mi dolor en el trabajo pero después de un par de meses sin avanzar archivaron el caso a la espera de nuevas pruebas, fue entonces cuando perdí el control y me metí en un montón de líos y me retiraron del servicio activo entre otras represalias. No ha sido fácil salir de ahí, pero ahora me encuentro bien y no quiero volver a sentirme así nunca. Al terminar de contar todo ya no pudo controlarse más y empezó a llorar de forma incontrolada.
Tranquila, cariño. Yo estoy aquí, no te voy a dejar sola. Regina besaba el pelo de la rubia intentando consolarla.
Pasaron algo más de 15 minutos en los que no se dijeron nada, Regina abrazaba a Emma y esta lloraba y se desahogaba después de tanto tiempo guardando esos sentimientos necesitaba esa paz que la morena le estaba trasmitiendo con sus caricias.
Lo prometido es deuda... creó que es el capítulo más intenso hasta la fecha y que tiene de todo. En el siguiente destaparemos un poco más sobre la vida de Emma.
