Os dejo un nuevo capítulo, espero que os guste y gracias por los comentarios.

Disfrutad!


Me encantas. Dijo Emma terminando de quitarse los zapatos.

Tú a mi también, muchísimo. Confesó Regina.

Regina... si me vuelves a decir eso me olvido de la cena. Emma se separó y volvió a su posición inicial ya que quería disfrutar de la compañía de la psicóloga.

Me encanta tu sinceridad. Regina se sentó a su lado. Hace años que no hacía algo así. Dijo muy sinceramente.

Me alegra que sea conmigo con quien lo hagas. Le guiñó el ojo al notar el doble sentido de la frase.

¿Sólo piensas en eso? Preguntó Regina comenzando a comer. Esta riquísima.

Ya lo sabía... Dijo en tono egocéntrico aunque la morena sabía que era una broma.

Siempre ese tono de arrogancia. Regina continuo con la broma.

No pienso cambiar, Regina Mills. Aunque si una mujer tan espectacular como tu me lo pidiera amablemente puede que me lo plantease. Emma sonrió y bebió de su copa mirando coquetamente a la morena.

Eres jodidamente sexy. Dijo Regina sorprendiéndose de sus propias palabras.

¿Acabas de decir eso? Preguntó Emma bastante sorprendida. Soy una pésima compañía, preciosa.

Me estoy empezando a asustar... jamás había dicho algo semejante, creó que tu influencia no es del todo buena,sí Acepta Regina admitiendo que su frase fue del todo inesperada.

Me encanta que seas así conmigo. Dijo Emma acercándose un poco a la morena y dejando un beso sobre su nariz.

Deja de provocarme, Emma. Advirtió Regina con su tono serio pero sin poder evitar su pequeña sonrisa.

Es parte de mi encanto, quiero volverte loca y que acabes pidiéndome que te haga el amor como nunca. Dijo Emma mirando a Regina y acercándose para dejar un suave toque y bocado sobre el labio inferior de la morena.

¿No tienes ningún tipo de filtro? Preguntó la morena que no pudo evitar sonrosarse al escuchar las palabras de la rubia.

No, al menos no contigo. Confesó Emma terminando de comer y mirando a Regina que había terminado bastante antes. ¿Quieres que pasemos al postre? Preguntó Emma viendo la sonrisa avergonzada de Regina se corrigió. Me refiero al pastel y al helado, mal pensada... Dijo Emma levantándose y recogiendo los platos.

Regina se levantó al mismo tiempo y se marchó unos segundos al baño, Emma sacó el helado y el pastel para comenzar con el postre y esperó a que Regina volviese al salón. La rubia no podía quitar de su cara esa sonrisa tonta que generaba la presencia de Regina en su vida. Justo cuando iba a volver a sentarse el timbre de la puerta sonó, Emma miró el reloj era demasiado tarde para que alguien la visitase y ese momento entró Regina al salón.

¿Esperas visita? Dijo Regina colocándose detrás de la rubia.

No, espera voy a ver quién es. Emma sacó su arma de un cajón que había al lado de la puerta, deformación de profesión.

Emma se acercó y miró por la mirilla y vio que esta estaba tapada, Emma se asustó y le hizo una señal a Regina para que se marchase pero un disparo sonó, atravesando la débil madera de la pueta. La detective miró su cuerpo y vio que no había ninguna herida pero en ese momento oyó un quejido en la parte de atrás, sólo había pasado unos segundos del primer disparo cuando el segundo sonó pero esta vez la rubia reacciono antes y se tiró sobre la morena que había recibido la bala en el abdomen en el lado izquierdo. Emma cogió a Regina como pudo y la llevó a su dormitorio justo al escuchar cómo la puerta de su casa estaba siendo forzada.

La detective escondió a Regina en el baño y la miró a los ojos, levantó su blusa y vio que era sólo una rozadura y que si no perdía demasiada sangre no se complicaría. Regina estaba asustada y Emma sólo intentó que se relajase, dejó sus labios sobre los de la morena y la miro.

Preciosa, lo siento. Pero tengo que salir sino corres peligro. En cuanto salga echa el pestillo y espera, sólo sal cuando yo venga o cuando hables con Killian, sólo en esos casos. Él no sabe que estas aquí. Hablo muy rápidamente para no darle tiempo a llegar al dormitorio.

No te vayas, por favor. Dijo Regina pensando que Emma podría morir si salía allí fuera.

No te preocupes, volveré a por ti.

Emma dio otro beso y salió del baño no se movió hasta que escuchó el pestillo. Se apoyo sobre el marco de la puerta mirando donde estaba Gold, quería saber su posición para poder atacarlo. Antes de salir de su dormitorio cogió su teléfono que estaba sobre la mesita de noche y llamó a Killian, se lo metió en el bolsillo y salio hacia el salón con mucho cuidado.

Detective Swan... volvemos a vernos. Dijo Gold saliendo en frente de Emma.

En esta ocasión no saldrás tan bien parado. Dijo Emma que estaba muy segura.

Vaya... veo que tienes la misma mirada de tu madre... Escupió el hombre haciendo que Emma se enfadase y levantase su arma y estuviese a punto de disparar.

No menciones a mi madre... Emma bufó intentando relajarse.

No hagas lo mismo que ella, no hagas que te mate simplemente por algo que no merece la pena. Deja de investigar, es muy sencillo... antes de que Gold terminase de hablar Emma lo interrumpió.

¿Tú mataste a mi madre? La detective estaba petrificada esas palabras la había dejado descolocada. Contéstame... Gritó. Por un momento su mundo de destruyó, la vida volvía a jugarle sucio y cuando más feliz estaba volvía el sufrimiento.

Emma, Emma, tu madre se metió donde no debía y por eso tuvimos que deshacernos de ella y ahora apareces tú... ¿Acaso no aprendes de sus errores? Dijo soltando una gran carcajada.

¿Por qué la mataste? Preguntó sin saber muy bien como recibir esas noticias.

Eres una buena detective... seguro que lo descubres tú sola. No quiero ponértelo fácil, sólo he venido a pedirte amablemente que dejes de investigar.

Sabes que eso es imposible... más cuando Whale esta metido en todo esto. Emma podía haberle disparado hace mucho tiempo ya que no se estaban escondiendo pero necesitaba una confesión. Necesitaba escucharlo todo, tener un motivo para poder apretar ese gatillo.

Buena estrategia, Swan. Pero no te lo voy a poner tan fácil... ahora me voy a ir y tú no vas a hacer nada.

Sabes que no lo voy a permitir, te voy a meter en la cárcel y confesarás. Emma intentó provocarlo.

¿De verdad crees eso?

Crees que Whale te va a poder pagar... sigue pensándolo pero sus cuentas están embargadas y esta sin un céntimo. Emma quiso jugar su última carta.

Eso es mentira. Gritó Gold. Frustrado ante la idea de no poder conseguir el dinero que necesitaba. Si no lo conseguía moriría, los matones de su prestamista lo mataría.

Muy bien Gold... cuéntame... ¿Tanto dinero te debe? Por que las cuentas están embargadas además de que nos puso muy fácil llegar hasta ti... eres una persona prescindible.

No quieras jugar conmigo, Swan. Dijo intentando mantener el control pero siendo casi imposible debido principalmente a que eso no entraba en sus planes.

No te equivoques, Gold. No soy yo quien esta jugando... ves esa carpeta que hay encima de ese mueble. Dijo señalando con su arma a la zona. Vale, pues ahí están los registros de todos tus pagos, ninguno cifrado, ese era el seguro de vida de Whale, además no descarto que haya mandado a cualquier otro sicario para matarte. Dijo Emma viendo como Gold parecía desestabilizarse.

¡Cabrón! Gritó Gold por la la desesperación. Da igual... no vivirás para detenerme, no necesitaré su dinero.

Estas equivocado Gold, acabas de confesar tu relación con Whale, relación que no habíamos podido probar. Dijo escondiéndose detrás de la pared del salón para que Gold no le diese, sabía que dispararía al verse acorralado.

No te preocupes, Swan. No vivirás para que esa relación se sepa. Te mataré antes. Gritó con enfado al ver que había caído en la trampa. Intentó acercarse a la zona donde estaba Emma para poder matarla pero su voz hizo que frenase y se quedase helado.

Gold, soy más inteligente de lo que piensas. Aunque creas que estamos solos ahora mismo hay más de 6 patrullas en la puerta esperando a que salgas para detenerte o para matarte esa es decisión tuya. Emma sólo quería salir de ahí de una vez, su mente se fue a la morena que estaba en el baño herida, si le pasaba algo nunca se lo podría perdonar es más sabía que nunca se perdonaría que estuviese herida por su culpa. Un escalofrío recorrió su cuerpo al pensar que algo malo podría pasarle.

Eres una zorra, igual que lo fue tu madre. Ella también se pensó que se saldría con la suya, pero murió como lo que era una...

Antes de terminar esa frase Emma salio y disparó sobre el hombro de Gold, este cayo al suelo y soltó el arma que cayo lejos de su alcance. Emma se acercó lentamente sin dejar de apuntar con su arma a ese hombre y sacó su móvil para cortar la llamada no quería que Killian o el resto de policías escuchase lo que iba a hacer, había sido lo bastante inteligente como para guardar su móvil con la llamada abierta para que Killian pudiese escuchar la confesión que Gold le iba a hacer o que ella iba a provocar, conseguía así un seguro de vida, tanto para ella como para Regina, sus ojos escupían fuego.

No te atrevas a hablar de ella. Una lágrima de dolor y enfado cayo por su mejilla.

Adelante, Swan. Demuestra que no eres tan distinta a mi, mata a un hombre desarmado. Gold provocó que el enfado de Emma aumentase.

Soy muy distinta a ti, pero hoy uno de los dos morirá y no voy a ser yo.

Emma levantó su arma y apuntó a la cabeza de Gold que no se había movido ni un centímetro, al principio las provocaciones eran parte de un juego pero ahora al ver los ojos de la rubia un escalofrío le recorrió el cuerpo, pensaba que Emma no sería capaz de disparar pero después de eso sus dudas aumentaron. La detective parecía muy capaz de matarlo sin que casi le temblara el pulso.

En cambio eso estaba muy lejos de cómo se sentía Emma, se encontraba entre la espada y la pared, quería vengar la muerte de su madre, después de casi un año buscando al culpable lo tenía delante, el hombre que la torturo y la mató a sangre fría esta allí a unos centímetros, si apretaba el gatillo moriría pero su mente le decía que eso no le daría la paz que necesitaba, ella no era así. Emma empezó a sudar y sus ojos se inundaron de lágrimas lo quería muerto pero no así, necesitaba que opusiese resistencia, tener un motivo para disparale.

Emma afirmó sus manos contra el arma y decidió que iba a disparar cuando una voz sonó detrás de ella.

Emma, no lo hagas. Tú no eres así.


La historia ha dado un giro inesperado pero la verdad es que creó que era necesario. Espero que no me matéis y espero vuestros comentarios. Tal sólo quedan dos capítulos más y al terminar veré si algo una especie de epílogo o si os gusta el final pues la deja tal cual.