Aquí tenéis el último capítulo, espero que os guste. Sólo me queda agradeceros por leer y comentar. Dejadme en los comentarios si os gustaría que hubiese algún tipo de epílogo o si preferís el final tal cual esta.

Disfrutad!


Regina condujo durante más de cuatro horas hasta que encontró la pequeña cabaña que David le había descrito, parecía un lugar abandonado pero se veía que era el sitio perfecto en el que Emma se escondería del mundo. Dejó su coche en el camino y camino hasta la entrada, antes de tocar observo los alrededores por si veía a la rubia por la zona pero no parecía que estuviese por allí. Así que se acercó a la puerta e intentó abrirla pero se la encontró cerrada por lo que toco a la puerta, tuvo que esperar más de un minuto a se escuchasen ruidos dentro. La voz de la rubia se escuchó al otro lado.

Ryan, te pague ayer todo el mes. ¿Qué quieres ahora? Dijo Emma abriendo la puerta abruptamente encontrándose a la morena delante.

A Emma no le dio tiempo a nada cuando notó como Regina se lanzaba contra ella y la besaba apasionadamente, tanto que casi se cae hacía atrás. Hacía más de tres semanas que no probaba esos labios y sus ansias fueron notables cuando Regina la empujó dentro de la cabaña.

Regina tiró de la camisa de Emma rompiendo todos los botones que tenía abrochados, ese movimiento hizo que la rubia se sobresaltase pero que no dijese nada, no podía resistirse a esos besos y a esas caricias, las había extrañado como nunca.

Fue la psicóloga la que volvió a tomar la iniciativa y desabrocho los pantalones de la rubia separándose de sus labios para quitárselos, Emma no parecía poner objeción pues la ayudo a deshacerse de ellos y ambas cayeron sobre el sofá que había en la pequeña sala, Regina cayo encima y comenzó a besar el cuello de la rubia que sólo podía soltar gemidos de placer ante el necesitado contacto. Regina bajo sus besos llegando a su pechos y con un ágil movimiento le quitó el sujetador para poder besar sus pechos y así lo hizo, los acaricio, los lamió, los succiono hasta que estuvieron duros y totalmente excitados, Emma parecía no poder resistirse, había echado de menos a la morena y verla en ese papel dominante la hizo excitarse y no poder resistirse a ella. La morena siguió bajando y llegó a la zona tapada por las bragas de encaje de la rubia, no se molestó en quitárselas simplemente colo su mano por dentro y comenzó a masajear el clítoris de la rubia que seguía como en una nube.

Para. Dijo la rubia que intentó recuperar la compostura. Necesitamos hablar. Dijo después pero sin que Regina reculase.

No nos sirve de nada hablar, así que te diré todo lo que tengo que decir pero haciendo el amor. Soltó Regina muy segura de si misma.

La psicóloga volvió a subir y atrapó los labios de la rubia para que dejase de hablar y se centrase en sus caricias, Emma comenzaba a gemir sin parar por lo que Regina aprovechó para introducir dos dedos en su interior y comenzar a penetrarla lentamente para hacerla sufrir. Emma necesitaba un poco más pero Regina no parecía dispuesta a dárselo así que intentó meter su mano para acariciar su clítoris cuando la morena la sujeto.

Nada de eso, Swan. Ahora vas a sufrir lo mismo que lo he hecho yo estas tres semanas Dijo Regina con una sonrisa triunfadora en sus labios.

Siguió con la tortura durante unos minutos más, pero cuando notó que Emma no podría aguantar más aceleró el ritmo, lo que hizo que el cuerpo de Emma se contrajese y se corriese en su mano. Regina salió de ella lentamente y dejó un beso en sus labios.

Nadie, escuchame bien, nadie te va a hacer el amor como yo y nadie te va a querer como yo. Recuerdalo para la próxima vez que quieras dejarme con una nota. Dijo Regina levantándose y dirigiéndose a la puerta para irse aunque realmente lo que quería es que Emma la parase y hablase con ella. Forzarla a que dijese lo que pensaba, sabiendo que la rubia no lo haría si no la pusiese entre la espada y la pared.

No te vayas. Gritó Emma cayendo en la trampa elaborada por Regina. Lo siento... quiero que seas feliz.

Soy feliz cuando estoy contigo. Dijo Regina mirando hacía la puerta.

Mirame. Dijo Emma cogiendo de la mano a la morena. No puedo soportar que sufras por mi culpa.

Pero sufrí cuando me dejaste. Soltó sin pensarlo demasiado. Quería que Emma viese que no siempre sus pensamientos o sus ideas se corresponden con la realidad.

Lo siento... creí que era lo mejor para ti. Dijo Emma bajando la cabeza.

Por favor, vístete, no puedo concentrarme si estas desnuda. Regina necesitaba pensar pero le era imposible si Emma se paseaba sin ropa delante de ella. La rubia le hizo caso y se puso una camiseta que había en una silla. Gracias. No pienses por mi, habla conmigo, esa es la base de una relación. Si tienes dudas o inseguridades hablalo conmigo, yo te puedo ayudar. Pero me has hecho pasar las semanas más duras que recuerdo, ni siquiera con el divorcio lo pase tan mal. Dijo siendo sincera.

Lo siento... volvió a repetir la rubia.

Deja de disculparte y dime porque te fuiste. Regina había ido con la idea clara de recuperar a Emma y no se marcharía hasta conseguirlo.

Ya te lo he dicho, estabas en el hospital por mi culpa. Yo me siento culpable por ello y si no puedo protegerte no merezco estar a tu lado. Soltó con toda sinceridad.

Emma, una relación no se basa en eso. Se basa en estar siempre juntas, en apoyarse, en superar los problemas, en la sinceridad, yo no necesito que me protejas de todo necesito que estés a mi lado para que cuando me caiga no este sola. Eso es lo que quiero de ti, una amiga, una confidente, una amante pero sobre todo una buena persona. Y se que tú lo eres. Dijo acercándose cada vez más a la rubia quedando a unos pocos centímetros.

No se si puedo ser todo eso. Dijo con dolor.

Lo has sido, Emma. Simplemente te asustaste e hiciste lo que haces siempre, huir, pero ahora yo estoy contigo y cuando necesites huir lo haremos juntas. Regina besó suavemente sus labios.

¡Dios! Te amo tanto. Dijo Emma sin poder ocultar por un segundo más sus sentimientos.

Eso es lo único que necesito. Regina volvió a besarla aunque esta vez con más pasión. Yo también te amo. Concluyo antes de que Emma la abrazase y se apoderase de sus labios en un beso hambriento. ¡Para un segundo! Dijo Regina separando sus labios unos centímetros de la rubia que mostró su preocupación sólo con una mirada.

¿Qué pasa? ¿Qué he hecho mal? Dijo asustada.

A parte de irte sin decirme nada, has dejado a tu padre preocupado, llamalo y dile que estas bien. Dijo dándole una media sonrisa para tranquilizarla.

Esta bien, pero no te vayas.

Emma desapareció de la habitación y Regina decidió que era el momento de darle una pequeña sorpresa a la rubia así que se quitó su vestido y quedó con su fabuloso conjunto de ropa interior rojo y negro y sus altos tacones. Emma tardó unos minutos en salir y Regina comenzaba a desesperarse pero justo cuando iba a ir a buscarla la rubia apareció por la puerta quedándose con la boca abierta y soltando el móvil que llevaba en la mano y que cayo con fuerza al suelo.

Emma se quedó durante unos minutos contemplando el esbelto cuerpo de la morena pero cuando ya no pudo aguantar más recorto los pasos que las separaba y se apoderó de sus labios, mordiéndolos y besándolos con una pasión que no había demostrado nunca.

Paso sus manos por todo la espalda de la morena llegando hasta su culo y cogiéndolo fuertemente la invitó a subirse encima de ella, camino unos paso hasta que llegó a la mesa del comedor donde tumbo a la morena.

¿Confías en mi? Dijo la rubia entre beso y beso.

Si. Contestó la morena sin dudarlo ni por un segundo.

Voy a hacer algo que desee hacer desde el primer momento que te vi.

En ese momento Emma se separó y fue hacía la entrada sacando de su chaqueta sus esposas y enseñándoselas a Regina que por un momento puso cara de estar horrorizada antes esa idea, nunca le había gustado demasiado esos jueguecitos.

No me gustan estos juegos, Emma. Dijo siendo sincera.

Hacemos una cosa, lo intentamos y si no te gusta te suelto y seguimos sin ellas. Aunque se que te va a encantar. Dijo Emma guiñándole un ojo. Sabía que Regina se frustraría por no poder llevar el control lo que provocaría que se excitaría aún más.

Esta bien, pero si no me siento cómoda me sueltas. Soltó muy bruscamente.

Te lo prometo.

Emma miró a Regina y puso su esposa al rededor de una mano y luego de la otra dejando así sus manos inmovilizadas por encima de su cabeza haciendo que Regina se resistiese un poco al principio. Emma comenzó a lamer el lóbulo de la oreja de Regina provocando que esta se estremeciese y quisiese más. La rubia comenzó a bajar sus besos, dejando un reguero de besos y lamidas por donde iba, hasta que llego a sus pezones y comenzó a torturarlos lentamente.

Cuando notó que estaban suficientemente estimulados comenzó a besar los muslos de la morena que se elevaba para intentar profundizar en los besos, la verdad es que necesitaba tocarla y acariciarla pero el no poder hacerlo sólo la estaba excitando más, para su sorpresa no le disgustó tener las esposas puestas. Emma bajó entonces sus bragas y se separó de ella para mirarla desnuda.

Eres hermosa. Dijo Emma sin dejar de mirarla.

Quitate la ropa Ordenó Regina que a pesar de no poder tocarla quería poder verla desnuda.

A tus ordenes. Emma se quitó la ropa a un ritmo lento casi tortuoso para los ojos de la morena.

Hazme el amor.Gritó al ver que la rubia no se movía y que seguía mirándola.

Emma no contestó a esta súplica, simplemente se subió a la mesa y comenzó a masajear entre los labios de la morena hasta llegar su zona más sensible, esto provoco un grito ahogado de la morena. Tras varios minutos de tortura introdujo dos dedos en su interior y comenzó a moverse rápidamente provocando que Regina explotase en un magnifico orgasmo unos segundos después. La respiración de ambas era entrecortada y sus cuerpos estaban sudorosos por el esfuerzo.

Suéltame, quiero tocarte. Exigió Regina.

Regina Mills, puedes pedir las cosas con un poco más de educación. Dijo Emma jugando un poco con la morena.

Swan, cómo no me sueltes te arrepentirás. Dijo mirándola picaramente y Emma comprendió a la perfección así que la soltó.

Vamos a la cama, estaremos más cómodas.

Ambas pasaron horas disfrutándose, besos, caricias, cariños, se habían extrañado y necesitaban recuperar el tiempo perdido. Sus cuerpos encajaban a la perfección y reaccionaban ante la más mínima caricia por que disfrutaron como nunca.

Estoy agotada. Dijo Emma dejándose caer sobre la cama con el cuerpo aun húmedo de la ducha que se acababan de dar.

Yo también. Creó que esta semana no tendrás que ir al gimnasio. Dijo riéndose.

Espero que no.Emma le guiñó un ojo y se abrazó por detrás a ella, ambas estaban abrazadas en la cama.

Gracias. Dijo Regina rompiendo el silencio que se había establecido entre las dos.

¿Por qué? Pregunto Emma bastante confundida.

Por hablar con mi padre.

No fue nada, sólo le di un pequeño empujo. Él te quiere, se le nota. Dijo Emma besando el cuello descubierto de la morena.

No pensé que recuperarlo podía hacerme sentir tan en paz. Dijo sin poder evitar que una lágrima cayese por su mejilla.

Es normal, ambos han sufrido mucho. Os merecéis este tiempo juntos y en paz.

Ambas volvieron a quedar en silencio disfrutando de su contacto y pensando cada una en una cosa muy distinta, pero ambas inmensamente felices de poder estar juntas. Emma acariciaba el abdomen de Regina mientras que esta jugaba con los dedos de la rubia.

Sabes... hace unos días llegaron los papeles del divorcio firmados. ¿Tuviste algo que ver? Preguntó la morena con curiosidad. Al recordar como su abogado le dio la noticia unos días atrás.

Digamos la ayude a tomar la mejor decisión. Respondió Emma sonriendo.

¿Cómo puedes pensar que no eres buena para mi? Dijo recordando la carta. En unas semanas has conseguido arreglar todos los problemas que había en mi vida.

Sólo quería verte feliz. Respondió sinceramente.

Mi felicidad esta contigo. El resto pasa a un segundo plano cuando te miro a los ojos, cuando puedo tocar su piel o besar tus labios. Dijo girándose para poder mirarla a los ojos.

Te quiero, y siento haberte dejado así. Pero no me arrepiento, hemos tenido la mejor reconciliación de la historia. Dijo Emma volviendo a sacar su tono jovial.

Echaba de menos esta Emma Swan.

Siempre estaré para ti, he comprendido que mi felicidad esta contigo. Te amo.

Yo también te amo. Dijo Regina sellando esa declaración con un apasionado beso.

FIN