Insisto: No soy dueña de Slam Dunk ni de los personajes ni bla bla bla :)

Ella: La que le quitaba el aliento

Capítulo Tres: Aprendiendo

Aunque apenas eran las seis de la mañana, Mitsui y Ayako apenas podían soportar el calor del sol sobre ellos. Y sin embargo, ninguno deba signos de querer rendirse: Primero, porque Mitsui estaba, literalmente, barriendo el piso de la cancha con Ayako, quien no había podido siquiera encestar una sola canasta. Ella sabía que Mitsui era uno de los mejores jugadores a nivel nacional, pero nunca logró imaginar que era tan bueno como para que ni siquiera la dejara acercarse a la canasta.

"¿Pero qué rayos te pasa?" – preguntó Mitsui, una vez más exasperado por el constante fracaso de la muchacha en el intento de pasarlo – "¡Tu partido es la próxima semana! ¡Y tu marcador continúa en cero!"

"¡Sí, lo sé!" – exclamó ella, cayendo al piso de puro cansancio – "¡No estás diciendo nada que yo no sepa ya!"

"¡Pues sigue intentándolo!" – le respondió, estirando la mano para ayudarla a levantarse – "¡Vamos, no es tan difícil!"

"Cállate ya" – dijo ella, sonriendo levemente

La práctica siguió hasta más o menos las 6 y media. Durante las últimas dos semanas habían seguido la misma rutina: Una hora durante la mañana y dos en la noche, sin contar las prácticas que tenía Ayako por separado con su equipo femenino.

Aunque ninguno de ellos lo decía, porque ambos trataban de restarle importancia, tanto Ayako como Mitsui estaban sorprendidos por lo mucho que disfrutaban los entrenamientos juntos. El joven, por un lado, por más que por dentro hirviera en furia por el lento progreso de Ayako, había aprendido durante el tiempo que pasaba con ella a controlar un poco más su explosivo carácter. Si bien se frustraba muy seguido, ahora eran contadas las veces en que alzaba la voz frente a ella. Había logrado entender que por algo Ayako había reaccionado como lo había hecho: Ya era lo suficientemente humillante el tener que pedirle ayuda a un muchacho que apenas conocía, y más aún si es que ese muchacho se trataba de él. Por otro lado, Ayako había empezado a apreciar el hecho de que Mitsui fuera cada vez más gentil con ella (dentro de lo que podría esperarse de un idiota insensible y desagradable como él). Además, y aunque él se esforzara por demostrarle lo contrario, en las prácticas con sus compañeras había empezado a notar los efectos de su entrenamiento privado con el muchacho.

Además…habían comenzado a conocerse. Algo que jamás habían pensado. De hecho, si es a Mitsui alguien le hubiese dicho un mes antes que sería una suerte de "amigo" de Ayako…se hubiese reído a carcajadas. Pero lo contrario había sucedido: Por ejemplo, Ayako ahora sabía que Mitsui pretendía ir a la universidad central estatal para estudiar arquitectura, que todas las mañanas se miraba al espejo para revisar que las prótesis de sus dientes no se hubiesen dañado de alguna manera, que cuando niño había llorado pensando que la historia de "The Lion King" era real, que odiaba la sopa con todo su ser y que no entendía por qué su hermana menor insistía en llorar todas las noches por haber roto con su ex novio, siendo que ya estaba saliendo con otro. Le sorprendió incluso que le contara con tanta fluidez la reconciliación con sus padres luego de haber sido un pandillero de lo peor, y que más aún, ellos lo hubieran recibido como si nunca nada hubiese pasado.

Por otro lado, Mitsui había descubierto por sus conversaciones que Ayako deseaba ir a la Escuela de Medicina del estado, que no se perdía ni un solo capítulo de "Project Runway", que era fanática hasta el punto de bordear la locura del grupo "Yeah Yeah Yeahs", que no soportaba siquiera el ver una berenjena (ni menos tragarla) y que había perdido una apuesta con una amiga a los doce años y que por ello había tenido que comerse una cebolla completa.

"Mañana Akagi y Kogure tienen un examen especial" – comentó Mitsui, arrastrando las palabras por el cansancio – "La práctica del equipo empieza más tarde, así que podrás dormir por lo menos hasta las nueve"

"No es que me agrade mucho dormir"- dijo Ayako, mirando hacia el cielo mientras el sol acariciaba sus mejillas

"¿Por qué dices eso?" – preguntó Mitsui. No sabía por qué, pero había algo en el tono de la voz de Ayako que llamó su atención. Parecía extraño…¿era tristeza? ¿melancolía? ¿O tal vez estaba igual de agotada que él?

"¿Por qué no?" – respondió ella. Eso hizo que algo hiciese "click" en la mente de Mitsui: Cada vez que hablaban de algún tema distinto a gustos y disgustos, ella solía evadir sus preguntas contestando con otra pregunta.

"¿Te he dicho que me cansa que me contestes con preguntas?"

"¿Te he dicho que me cansan tus preguntas?" – le disparó Ayako de vuelta, mirándolo por el rabillo del ojo

"Estás haciéndolo de nuevo" – apuntó Mitsui, entornando los ojos. No sabía por qué le molestaba que ella no le contestara

"¿Qué cosa?" – preguntó ella, inocentemente, con una sonrisa ancha en su rostro.

Mitsui sacudió la cabeza y la empujó levemente hacia un lado. Ese acto ya era casi una costumbre entre los dos, cada vez que él se molestaba por alguna actitud de parte de la joven. Sin embargo, no dejó pasar que el rostro de Ayako era diferente esa mañana: Definitivamente, había algo que ella no le estaba diciendo.

…Y ciertamente, así mismo fue cómo se sintió Miyagi en ese momento: El día anterior, exhausto por la práctica en la escuela, había ido directo a la cama para descansar. Por lo mismo, se despertó increíblemente temprano. Sin poder volver a dormir, pensó que tal vez era mejor levantarse, para así no tener que correr a la escuela como todos los días que, clásico, llegaba tarde. Así, caminó lentamente por las calles casi vacías, disfrutando del sol y de la brisa de la mañana. Jamás se imaginó lo que divisó en cuanto dobló en la esquina antes de entrar a la escuela: Mitsui y Ayako, caminando juntos. En ese momento, vio como Mitsui empujaba levemente a la muchacha, a lo que ella respondió con un leve golpe en el hombro del joven. Ambos iban vestidos como en las prácticas de todos los días. Ambos reían. Ambos conversaban como nunca los había visto.

Sintiéndose como un verdadero idiota, pero impulsado por el pinchazo de la decepción en el pecho, los siguió hasta dentro del edificio. Escondido en una esquina, los vio detenerse frente a los vestidores. Ambos seguían conversando de algo que no lograba escuchar desde la distancia, pero lo que logró ver, lo dejó desconcertadamente desolado: Mitsui levantó su mano para revolver el cabello de Ayako, mientras ella soltaba una alegre carcajada. Apenas desaparecieron por las distintas puertas, sintió el fuerte golpe del engaño dentro de él: Sabía que no eran demasiado cercanos luego de lo que había pasado entre ellos…pero no se imaginó que él, que nunca se fijaba en nadie…pudiese fijarse justamente en ella.

Mitsui sintió en los vestidores, aquella tarde, que Miyagi estaba mirándolo más de la cuenta. Inmediatamente, posó sus ojos en Yasuda, esperando ver algún tipo de expresión culpable en su rostro, pero nada parecía perturbarlo. Sabía que Yasuda sentía un temor inmenso por él luego de lo ocurrido unos cuantos meses atrás con el resto de sus amigos, por lo que se imaginó que si hubiera dicho algo respecto a la participación de Ayako en un equipo, aún cuando ella hubiese pedido que no lo hiciera, lo demostraría en su cara. Pero no era así. Mitsui sabía que Ayako no le comentaría nada a nadie, y mucho menos a Miyagi, pero aún así sabía que algo lo molestaba.

Miyagi esperó a que salieran los tres restantes miembros del equipo, mientras observaba como Mitsui cubría su rodilla antes lesionada con la venda negra que siempre utilizaba. Cuando estuvieron solos, se acercó a él, bloqueando la salida del muchacho. Mitsui lo miró con el ceño fruncido, imaginando lo que podría venir después.

"Vamos a llegar tarde, Miyagi" – le dijo, levantándose. Obviamente, el muchacho se puso frente a él, no dejando que saliera del vestidor. Suspiró, maldiciendo mentalmente a Ayako por haberle dicho que debía confiar en él. Antes, feliz hubiese roto su promesa y le hubiese escupido toda la verdad a Miyagi. – "De acuerdo…¿qué pasa?"

"Si tuvieses algo más que una amistad con una chica" – comenzó Miyagi, entornando los ojos – "Me lo dirías, ¿no es cierto?"

"¿A qué viene esa pregunta?" – dijo Mitsui, sintiéndose molesto rápidamente

"¿Me dirías que estás saliendo con alguien?" – preguntó Miyagi, levantando la cabeza para mirar directamente a los ojos de Mitsui

"¿Y por qué te lo diría?" – el joven sonrió levemente – "¿Te sentirías rechazado por mí? ¿Después de haberme botado los dientes descubriste que eras gay y que te gusto?"

"¡No seas idiota, Mitsui!"

"¡Pues tú deja de actuar como uno y pregúntame lo que quieres saber de una vez! ¡Rayos, Miyagi, de verdad que a veces me haces pensar que eres una niña!"

"Te vi con Ayako esta mañana"

Mitsui suspiró otra vez, enojado, pero mantuvo su expresión normal.

"¿Y?" – le preguntó de vuelta, encogiéndose de hombros – "Me viste con ella…¿y?"

"¡Tú dime, por eso estoy preguntando!" – exclamó Miyagi, rechinando los dientes – "¡Estaban riéndose, como si fuesen amigos desde hace tiempo! ¡Revolviste su cabello! ¡LA TOCASTE!"

"De acuerdo…" – murmuró Mitsui, sonriendo – "La golpearé la próxima vez que la vea en lugar de revolver su cabello, si es que te molesta tanto"

"Te estoy hablando en serio, Mitsui" – dijo Miyagi, mirando al suelo por un segundo – "Tú sabes cuánto me importa Ayako"

"Lo sé" – dijo el joven, golpeando amistosamente el hombro de Miyagi, mientras caminaba hacia la salida – "Parece que le gusta correr por las mañanas, igual que a mí. Me encontré con ella y como ya era tarde, caminamos juntos hasta la escuela"

Miyagi se volteó para mirarlo detenidamente. Ciertamente, lo que Mitsui acababa de decir también tenía mucho sentido. Y de hecho, ahora que lo pensaba, era prácticamente imposible que ellos dos tuvieran algo y él no lo supiera. Incluso le parecía gracioso si lo consideraba…¿Mitsui y Ayako? ¡Imposible!

"¿Eso es todo?" – preguntó Miyagi, antes de que Mitsui saliera

"Eso es todo" – le respondió el joven, sonriendo levemente y abandonando el vestidor

Mientras caminaba por el pasillo hacia el gimnasio, murmuró muy bajo: "¡Maldita mujer!"

A las nueve y media de la noche, Ayako cayó al piso, completamente exhausta. Sin embargo, el sentimiento de la victoria llenó sus pulmones por completo: Por fin había logrado bloquear a Mitsui, quitarle el balón y encestar una canasta. Y a pesar de sentirse herido en su orgullo al haber sido bloqueado por una chica, él le había sonreído con más sinceridad que nunca antes. Por primera vez, se sintió orgulloso del éxito de alguien más que no fuese él.

"Admítelo" – dijo Ayako, cuando Mitsui se acostó en el piso, a su lado – "Estás tan viejo y decrépito que hasta una chica es capaz de vencerte"

"¡Fue sólo un miserable punto!" – exclamó él, riendo un poco – "¡Y te costó lograrlo más de dos semanas!"

"¡Qué mal perdedor eres!" – rió ella, cerrando los ojos. Aprovechando que la joven no estaba mirándolo en aquel momento, sus ojos vagaron por las facciones de la muchacha. Seguía anotando mentalmente todas aquellas cosas en las que se había equivocado respecto a ella. Por ejemplo, que en realidad era un verdadero fastidio, pero que incluso ella misma se aburría de serlo. Comprendía que debía ser difícil demandar respeto cuando no se parecía a alguien tan imponente como Akagi. Además, había notado que también se había equivocado respecto a algo más: Era realmente hermosa, pero de una forma diferente. Había algo en la forma en que se movía, en la forma en que hablaba y se reía que dulcificaban su rostro completamente. Sus ojos azules brillaban de una manera distinta cuando ambos se encontraban para practicar. Sonriendo levemente, estaba a punto de volver a contemplar el techo cuando algo en el pecho de la chica llamó su atención: Debido a la relajada postura en la que se encontraba, la tela de su camiseta se había deslizado lo suficiente para que Mitsui viera una larga cicatriz, en línea horizontal desde el final del cuello hasta más abajo de lo que alcanzaba a ver. Sin poder resistirse, le preguntó:

"¿Qué te pasó?"

La joven sonrió, sin abrir los ojos:

"¿Qué?" – dijo, riendo – "¿No puedes creer que te haya bloqueado?"

"Me refería a tu cicatriz"

De repente, y más rápido de lo que Mitsui la había visto moverse nunca antes, Ayako levantó la mano instintivamente para cubrir su pecho con la tela de su camiseta. Sus ojos seguían fijos en el techo sobre ellos, pero el ceño fruncido en su rostro demostraba que no estaba ignorando por que sí la pregunta.

"Un accidente" – dijo, levantándose del piso y tendiéndole la mano a Mitsui para que la tomara. La sonrisa sobre su rostro no convencía al muchacho, por supuesto, ni mucho menos el temblor de su mano – "Un par de años atrás"

"¿Accidente?" – preguntó, alzando una ceja – "¿ Qué clase de accidente?"

"Me atropellaron" – dijo, simplemente – "El resto no lo recuerdo muy bien"

Mitsui, mientras caminaba junto a ella hacia la salida, se preguntó cuántas veces había dicho esa mentira esperando convencerse a sí misma de que era la verdad.

Lo sabía…él mismo era un experto en mentiras.