Gui: Primero... Un aplauso y gracias enorme a Miky (SdlN) que ha dejado no once, sino doce RR nada menos. Otro gracias a Serena Princesita Hale y Chanita23, que siguen aquí.
Disclaimer: Hoy he estado coloreando mi horario y he llegado a la conclusión de que Rowling tenía más tiempo libre que yo...
NEGRO
XLV. Los esquejes crecen sin cuidado…
Londres, 1996. Fin de año. Han pasado cuarenta y cuatro años desde que se casaron. Desde que Iris Hitchens recuperó el apellido de su abuela Isla casándose con su primo segundo, Marius. Puede que él fuese un squib, pero no le impidió tener hijos con su mujer. Gwen y Gary Black. Mellizos. De este lado de la familia (el lado quemado de lo negro) los mellizos salen a borbotones. Y el apellido se queda. Se lo tendrían que haber pensado dos veces antes de echarlos.
Gwen Black sigue apellidándose Black. No se ha casado aún, solterona… Su hermano, en cambio, se casó tres veces. La primera se llamaba Fanny Descours y era francesa. Tuvieron a Madeleine Black. La madre murió al dar a luz. La segunda esposa se llamaba Mildred Gibbs, una maga australiana, descendiente de ingleses, que descubrieron en uno de sus viajes de gemelos (viajaban solos a lugares recónditos del mundo a descubrir más magia). Con ella tuvo a Mary Black, su segunda hija. Pero no se llevaban bien, a parte del hecho de que nunca se entendían del todo y se divorciaron.
Gwen esperaba que a la tercera, fuese la vencida. Pero no. Anja Osten, alemana, le dio a Gary su tercera hija: Katja Black. Gwen se sorprendía a cada hija de su hermano, que tenía la geta de dejárselas a ella para seguir ligando. A sus cuarenta años se había vuelto a divorciar y salía con Julie Jenns y todo apuntaba a que volvería a pasar lo mismo. En casa de Gwen estaban Mado, Mary y Katja cuatro días a la semana. Era cómo una madre común para las niñas. Cada una tenía su acentillo. Habían aprendido a hablar el idioma de su madre y el de su padre.
Mado no pronunciaba una sola hache, como buena francesita que era. Tenía catorce años y se la veía menos, ya que iba a la escuela Beauxbatons. Mary hablaba decentemente, aunque tartamudeaba un poco, con sus nueve años. Gwen adoraba escuchar las peleas de las niñas en sus idiomas extraños. Cada una gritaba cosas que la otra no entendía. La pequeña Katja, con cinco años, jugaba con sus hermanas cuando no discutían. Hablaba francés alemán e inglés perfectamente. Era todo un cerebrito. A veces, la abuela Iris venía a visitarlos y reía, diciendo lo que les sorprendería a los Black de verdad ver a las niñas. Gary Black consideraba oportuno ponerle a Mary el apellido de su madre, para no llegar a ningún caos con la familia, ya que entraba en Hogwarts. A ver qué hacían.
Y después... Se prepara el incendio general Con Meda, Dora, Remus, Teddy y magos en general.
Gui
SdlN
