Actualización! Lean, he cambiado cosas y este es el nuevo capítulo definitivo. Las amo!


12.

―Debo decir que esto se ve mejor de lo que esperaba ―dijo Bonnie caminando junto a Caroline quien sonreía y veía todo a su alrededor.

Habían dado las siete y el lugar se empezaba a llenar.

―No me sorprende ―dijo de nuevo―. Eres buena en lo que haces, Care. Haces muy orgullosa a tu mejor amiga ―le sonrió en broma y Caroline la empujó jugando.

―Cállate, Bonnie. Claro que soy buena en lo que hago y claro que estás orgullosa de mí ―sonrió―. Te ves muy bien por cierto ―la alagó.

Bonnie llevaba puesto un vestido azul suelto a mitad del muslo que era strapless. Su cabello café caía en cascada en unas bonitas ondas y llevaba un maquillaje natural y unos tacones negros.

―Gracias, tú también te ves esplendorosa ―le sonrió.

―La directora estará aquí ―dijo nerviosa.

― ¿La directora? ¿Y por qué?

Caroline se encogió de hombros.

―No lo sé, pero me pone los pelos de nervio. Siempre son chaperones y ya, no hay necesidad de que la directora venga… además, yo soy la encargada de coronar a los reyes de verano ―suspiró deshecha―. Siento que me va a quitar ese privilegio…

Su amiga rio.

―Estas siendo muy exagerada, tal vez solo viene a ver cómo va todo. Nada serio, anda, todo saldrá bien.

La noche iba bien, Caroline se había olvidado por completo de que Rebekah había sido invitada y se divertía con sus amigas mientras que de vez en cuando pasaba al frente para dar inicio a varios concursos tontos que se habían organizado. La directora no había hecho mucho más que charlar con los chaperones y sonreírle dulcemente, a pesar de ser una buena mujer, a Caroline le ponía los pelos de punta tener a la directora de su universidad en aquel asunto que para ella era importante y especial.

Ya era de noche y las luces habían sido prendidas, todo iba bien y la noche no podía ser más perfecta, además y por arte de magia, la noche había refrescado un poco. Casi estuvo segura que la noche no podía ir mejor, cuando vio a cierta rubia entrar por la puerta principal, se le cayó la quijada y parpadeó varias veces. No podía ser ella, es decir… había muchas rubias altas y que parecían modelos en la universidad, ciertamente no podía ser ella. Ugh, no podía ser Rebekah. Por favor Dioses de las rubias, no dejen que sea ella, no dejen que sea ella. La iluminación era tenue, así que no logró ver bien su rostro. Cuando la chica que parecía un poco desubicada se acercó más a la pista de baile, Caroline pudo ver su rostro.

Carajo. Es ella.

No quiso, pero sintió una culpa interior horrible y caminó hacia ella. Rebekah llevaba puesto un vestido rojo que se veía muy caro y unos tacones de terror. Rebekah la notó de inmediato y esperó a que ella terminara de caminar.

Ella habló primero, con ese acento tan característico.

―Debo admitir que has hecho un buen trabajo, niña.

Caroline sonrió forzadamente.

―No soy una niña, tengo tu edad y me llamo Caroline ―le dijo poniendo ambas manos en su cadera.

Rebekah entrecerró sus ojos ferozmente.

―Y tienes agallas también.

Caroline rodó sus ojos.

―Y tú malos modales. Pero claro que no te has dado cuenta porque no has podido dejar de ser grosera y mal educada conmigo.

Rebekah la asesinó con la mirada y siendo más alta que ella se acercó intimidantemente hacia ella.

―Escúchame bien, niñita idiota ―le habló entre dientes―, se lo que tratas de hacer. ¿Crees que no he visto las miradas que tú y mi hermano se dan? ―Caroline tragó en seco―. No soy tonta, se cuándo mi hermano se interesa en una mujer y se cuándo las zorras quieren tratar de tirárselo para sacarle toda su fortuna, y sospecho que tú eres una de esas. Así que espe―

Rebekah no pudo terminar sus amenazas; Caroline le estampó una mano en la mejilla, haciendo que varias personas alrededor voltearan a verlas.

―No te atrevas a hablar de mí de esa forma ―le siseó con rabia―. No me conoces, no sabes quién soy. Ni siquiera hemos hablado como la gente normal lo hace y ya supones cosas horribles de mí. Rebekah Mikaelson, me das lastima ―soltó viéndola a los ojos con una expresión de lastima y tristeza mezclada. Algo que Rebekah no supo cómo interpretar dejándola totalmente confusa y queriendo salir de ahí tan pronto como sus piernas se lo permitieran―. Supongo que haberte invitado fue un verdadero error.

La vio por última vez y se alejó de ahí caminando.

Rebekah no podía creer lo que había pasado, nunca nadie le había dicho nada así, nadie nunca la había enfrentado. Ella siempre se salía con la suya y nadie le decía que no o le llevaba la contraria. ¿Cómo se atrevía esa niñita a hablarle de esa forma? Salió de ahí lo más rápido posible. Se sentía tan indignada. ¡Pero eso no se quedaría así! ¡Claro que no! Llegando casi a su auto, marcó el número de su hermano.

―Kol, ven a la fiesta de universidad ahora mismo ―le dijo con un tono amenazante y cortó de inmediato.

Esa niñita estúpida no sabía con quien se había metido. Ella era la peor de todos sus hermanos, sería su peor pesadilla.

NTVSM―

―No vas a adivinar quien se atrevió a aparecerse por aquí ―soltó Caroline sintiéndose muy enojada.

Bonnie volteó a verla encontrándose con una Caroline furiosa. Hizo una cara y se arregló el vestido un poco.

―Supuse que decirte que tenía un mal presentimiento sobre esta noche no era nada bueno…

― ¿Qué? ¿Me estás diciendo que sabias que algo malo iba a pasar, Bonnie? ¿Y no me lo dijiste?

Bonnie suspiró.

―Escucha Care… estabas tan emocionada, no quería arruinarte la fiesta.

Caroline suspiró.

―Ugh, olvídalo. No es tu culpa que yo haya invitado a esa chica grosera. En realidad es un palo en el culo.

Bonnie rio.

―Olvídala.

―De acuerdo ―sonrió asintiendo―. ¿Lena?

―La vi hablando por ahí con Matt y con otros chicos. Parece que trae unos tragos de más y se está divirtiendo como nunca.

Caroline sonrió.

―Me alegra. Como quiera hay que echarle un ojo de vez en cuando.

Bonnie sonrió y Caroline se excusó cuando Hannah le pidió subir al escenario.

― ¿Por qué tengo que subir al escenario? ―preguntó nerviosa.

―La directora así me lo pidió…

― ¿Qué?

Hannah se encogió de hombros y le sonrió.

― ¡Anda! Tal vez te de alguna medalla.

Caroline suspiró y subió al escenario captando la atención de varios ahí. La directora también subió y ambas se vieron.

― ¿Qué pasa? ―preguntó Caroline notablemente nerviosa.

La directora sonrió y no dijo nada.

―Buenas noches alumnos… en reconocimiento a nuestra encantadora directora del club de planificación de eventos de la universidad… el consejo y yo, hemos decidido otorgarle una constancia que le permitirá trabajar como planificadora de eventos… ―Caroline abrió los ojos como tonta y muchos empezaron a aplaudir―. Caroline, acércate ―pidió.

Caroline se acercó un poco y divisó el rostro de Bonnie y Elena quienes le sonreían.

― ¿Enserio? ¡Muchas gracias!

Mucha gente del evento era amigo de Caroline, al ser tan popular y buena para hacer amigos, Caroline conocía a casi toda la universidad, así que el evento se llenó de aplausos y gritos. Caroline aceptó un pequeño cuadro y una foto fue tomada junto a la directora.

―Bien hecho, Caroline ―le sonrió la mujer―. Ahora es tiempo de anunciar a los reyes.

Caroline asintió viendo a la directora bajar del escenario. Caroline, estando ya arriba del escenario, tomó un micrófono y empezó a llamar la atención de todos, la luz se centró en ella y la música bajó de volumen.

―Hola Whitmore ―habló sensualmente y sonrió escuchando como los chicos soltaban silbidos y gritaban su nombre a puro pulmón. Rio cuando los gritos se empezaron a contagiar y los varios ebrios que habían logrado infiltrar alcohol al evento se emocionaron por prácticamente nada. Esperó a que el griterío se aplacara para volver a hablar―. Voy a anunciar a los reyes del baile de verano ―varias chicas se pusieron locas y empezaron a alinearse hasta el frente haciendo a Caroline rodar sus ojos divertida. Un sobre fue dado a Caroline por una de sus ayudantes y el redoble de tambores se hizo presente para que todos ahí guardaran silencio. Caroline abrió el sobre lentamente a la expectativa de todos―. Y la reina del baile de verano es… ¡Hanna Marin!

Hanna, quien se encontraba usando aparatos para comunicarse y llevaba en mano una libreta y otras cosas abrió los ojos como loca y entregó todo a otra ayudante del club. Caroline sonrió al verla y le tocó colocarle una bonita corona en la cabeza―. ¡Felicidades!

― ¡Gracias! ―muchos gritaron por ella y se acomodó tras de Caroline.

―Y el rey del baile de verano es… ¡Caleb Rivers!

Caleb y Hanna habían sido pareja por mucho tiempo y habían sido votados los reyes. A Caroline no le sorprendió y él chico de buen parecer y cabello hasta las orejas, subió al escenario para recibir su corona y pararse junto a su novia.

―Felicidades a nuestros nuevos reyes. Ahora, como fue el año pasado, será también hoy, han dado las once de la noche y la fiesta seguirá en casa de Aria Montgomery ―más gritos se empezaron a escuchar y la gente empezó a salir mientras que otros se quedaban ahí.

Bonnie y Elena subieron con ella al escenario.

― ¡Te amo, Care! ¡Felicidades! ―le dijo Elena abrazándola.

―Pensé que habías dicho que tenía varios tragos encima, no una botella completa ―le reprendió Caroline a Bonnie con una Elena colgada del cuello.

―Cuando llegué ya estaba así. Estaba bailando con un chico de tercer año, parecía estar teniendo un buen rato.

―Juro que a veces yo parezco la mayor, Bonnie Bennett ―le espetó entrecerrando sus ojos―. No se puede ni parar.

―Si me puedo parar, zorra ―le soltó Elena parándose.

Caroline puso a Elena junto a Bonnie.

―Llévatela a casa de Aria… o mejor a su casa.

―Nooooo, quierrooo irrs a la fiesstaaaaa ―Elena dijo haciendo un puchero―. Bon no la escuchess, lllevame a la fiessttaa.

Caroline rodó sus ojos y Bonnie sonrió viendo a Elena.

―Le compraré algo de comer para que se le baje, no te preocupes. No te tardes mucho aquí y te mando un mensaje llegando a casa de Aria. Te amo.

―Las amo más. Cuídala.

Caroline volvió a hablar por el micrófono, las luces se prendieron y la música cesó.

―Bien, saben qué hacer ―dijo Caroline viendo como todo el club, que se componía de más o menos más de veinte personas, se disponía a recoger―. No quiero ni un popote tirado en el suelo, hagamos de este lugar una tacita de té. Entre más rápido terminemos, más rápido llegaremos a la fiesta.

Caroline bajó del escenario para empezar a ayudar a recoger todo cuando divisó a Rebekah volver a entrar por la puerta del gimnasio. Ugh, ¿qué demonios quería? ¿Por qué seguía aquí?

Siguió recogiendo haciéndose la tonta. No quería hablar con ella después de la bofetada que le había soltado. No se arrepentía, pero era demasiado pronto para un encuentro.

―Veo que manejas a todos a tu antojo ―le dijo con una voz socarrona.

Caroline rechinó sus dientes.

― ¿Qué quieres Rebekah? ―preguntó volteándole a ver.

―Quiero que te alejes de mi hermano ―respondió―. Pero supongo que eso no va a pasar.

―Supones bien. Ahora vete de mí gimnasio ―le espetó furiosa.

―Creo que me debes una disculpa ―le dijo cruzando sus brazos en modo arrogante.

―Yo creo que no ―le sonrió y se alejó de ahí lo suficiente para dejarle sola y viendo a la nada.

―Bien, como tú desees. Espero que no te arrepientas de haberte portado como una malcriada conmigo ―dijo y Caroline escuchó sus tacones caros alejarse de ahí.

Caroline suspiró. Haberla invitado fue el más grande error de toda su vida. Se sentía como una completa estúpida.

― ¿Quién era ella? ―preguntó Emily viendo a Rebekah salir del gimnasio. Emily era una chica del alto de Rebekah y morena que era miembro del club.

―Una molestia ―dijo bajito―, no te preocupes ―le sonrió.

Emily se encogió de hombros levemente. ―Hanna me ha enviado a decirte que ya toda esta listo.

― ¿Tan rápido? ―preguntó asombrada.

Emily rio.

―Todos quieren irse rápido a casa de Aria, así que hicimos todo más rápido y solo falta que revises.

Caroline asintió y después de revisar que todo se encontrara en su lugar salieron de ahí rumbo a casa de Aria.

A mitad del camino, recibió un mensaje de Bonnie.

Bonnie: Malas noticias…

Caroline gruñó. Ni siquiera sabía de qué se trataba y ya se podía imaginar que la zorra de Rebekah Mikaelson estaba involucrada.