Gracias a: Julixa, Ale, Tepyta, Danae, Avrilvp.

Gracias a Danae de Colombia por leerse mi fic en un dia n.n !

Nos leemos pronto, lovuall!


17.

― ¿Quieres pasar? ―le preguntó Caroline.

Klaus y ella habían regresado de su cita y las cosas estaban tensas. Aun así, ella quería pasar tiempo con él.

― ¿Estas segura? ―preguntó inseguro.

Ella le calmó con una sonrisa.

―Segura.

Pasaron y Caroline lo encaminó hasta la sala.

Había una tensión extraña entre ellos. No era desagradable ni molesta, era simplemente tensión.

Klaus se sentó y Caroline se sentó junto a él.

― ¿Te molesta si me quito los tacones? No los aguanto ―hizo una cara chistosa que hizo a Klaus reír.

―No, amor. Adelante.

Ella le dio una mirada furiosa y él sonrió.

―Lo siento ―se disculpó fingiendo inocencia.

―Aja ―rodó sus ojos.

Habiéndose quitado los tacones se sentó por completo en el sofá cruzando sus piernas y lo volteó a ver.

―Siento haber estropeado las cosas entre nosotros ―le dijo susurrando.

Klaus fijó toda su atención en ella; se encontraba sentada completamente sobre el sillón y sus piernas formaban una flor de loto. Él quiso tomar su mejilla y decirle que todo iba bien, pero no podía hacer tal cosa y no quería mentir y decirle algo que no era.

―No las has estropeado, cariño. Solo hablaste de algo que ninguno de los dos había podido hablar.

―Siento haber ignorado tus intentos por seducirme ―sonrió soltando una risita al final.

El vio hacia otra parte sintiéndose apenado y sonrió.

―Bueno, empezaba a suponer que seguías enamorada de tu novio previo.

― ¿Qué? ¿De Matt? ―ella soltó una carcajada y el encaró sus cejas al escuchar ese nombre salir de sus labios―. Estás loco. Te he dicho un millón de veces que el chico es como mi hermano mayor.

El asintió. No podía armarle una escena de celos a una chica que no le pertenecía.

―No tienes por qué explicarme nada, Caroline. No somos nada y no pretendo ser de esta forma, te lo aseguro.

― ¿No somos nada? ―preguntó enojada. Él se le quedó viendo―. Soy tú mejor amiga, Niklaus ―le dio un leve puñetazo en el brazo que hizo que Klaus abriera sus ojos en asombro y ella lanzó una carcajada―. Deberías ver tu cara ―siguió riendo. Empezó a sobar donde había proporcionado el golpe y él se relajó―. Lo siento.

Él sonrió.

―Tienes un golpe firme. ¿Has tomado clases de algo en especial?

Ella asintió.

―Boxeo y defensa personal ―contestó bajando la mirada.

Él la observó.

― ¿Qué pasa?

― ¿Nada? Nada… no pasa nada ―le sonrió, pero la sonrisa no llegó a sus ojos y Klaus lo notó.

Klaus era bueno leyendo a las personas; las observaba, las analizaba, predecía sus movimientos y después, las atacaba. Ese era su trabajo, ser un perfecto ser analítico. Era tan metódico que millones de posibilidades se cruzaron por su cabeza al relacionar a Caroline, clases de boxeo y defensa personal junto con esa mirada baja. En su cabeza, era claro que la chica había sido atacada, tal vez no había sido nada grave, o tal vez lo había sido. Se había dado cuenta que Caroline era una chica que era perfecta en esconder sus emociones, fueran las que fueran. Y por lo tanto, no sabría hasta cuándo podría sacarle lo que fuese que hubiese en su pasado. Pero lo haría, eventualmente habría confianza suficiente entre ellos para que ella pudiese confiarle secretos que nunca le había contado a nadie más. Había algo en su pasado, algo más que lo que Caroline le había contado el primer día que se habían conocido. Era algo oscuro, sombrío y malo; era un pasado sombrío que pudo asimilar con el de él.

Tragó en seco al darse cuenta de sus pensamientos; él estaba pensando cosas oscuras acerca de ella, una chica que irradiaba luz, que era pura en todos los sentidos y que le hacía sonreír como nunca nadie lo había logrado hacer. Pero se dio cuenta que dentro de eso, existía una parte que Caroline escondía como el mayor de sus secretos, y tuvo miedo y sintió dolor; por ella.

― ¿Quieres jugar un juego? ―preguntó Caroline sonriendo como tonta e interrumpiendo sus pensamientos.

Él la escrudiñó con la mirada.

― ¿Qué clase de juego, cariño?

―Para conocernos ―sonrió de nuevo―. Yo pregunto algo así como… ¿playa o bosque? Y tú respondes lo preferido y así sabremos una cosa más uno del otro ―él la observó pensando en el tipo de preguntas que podría soltar―. ¡Vamos! Será divertido, puedo empezar si quieres.

Él sonrió rindiéndose ante su lindura.

―De acuerdo, empieza.

―Mm… ¿perro o gato? ―él levantó una ceja―. ¿Qué? No me veas así, no se me ocurrió nada más entretenido ―bufó.

Él sonrió.

―Perros

―Bien, es tu turno ―le apresuró.

Él pensó. ¿Qué podría preguntarle que en realidad le ayudar a conocer quién era Caroline Forbes?

― ¿Películas o teatro?

Ella entrecerró sus ojos.

―Uhm… nunca he visto una obra de teatro en realidad… supongo que no podría contestar esa pregunta.

― ¿Qué? ¿Nunca has ido al teatro? ―preguntó él viéndola con mucha curiosidad.

―Nop. Mystic Falls es una ciudad pequeña y el teatro es usado para obras tontas. Nunca he visto una obra seria, si es a lo que te refieres.

―Parece que has vivido toda tu vida con los ojos vendados.

Ella rodó sus ojos.

―Discúlpeme Mr. Millonario, no todos podemos darnos el lujo de ir de continente en continente y ver las maravillas del mundo.

Él se rio entre dientes.

― ¿Considerarías viajar conmigo a ver una obra de teatro en Europa?

Ella se le quedó viendo. ¿De que hablaba? ¿Por qué le preguntaba esas cosas? ¿Qué le sucedía? Su corazón empezó a latir como loco y se quedó callada viéndolo. Ugh, di algo Caroline, lo que sea: sí. No. Tal vez. Claro. Vámonos ya.

―Uhm…si, ¿por qué no? ―le sonrió lo mejor que pudo.

―Bien, me alegra.

Ella se sonrojó lo más que pudo y volteó su mirada.

Era inevitable no poder verla, era tan hermosa y delicada. Sus mejillas habían tomado un rosa perfecto y le vio suspiró para volverse a topar con su mirada azul.

―Bien, sigamos jugando. ¿Carne o pollo? –habló ella.

―Carne.

― ¿Playa o bosque?

― ¡Hey! Eso no se vale, copiaste la pregunta que puse como ejemplo ―Caroline hizo un puchero.

―Oh, pero no especificaste reglas, amor.

―La primera regla es que me dejes de llamar amor ―lo acusó con la mirada.

El rio.

―Le quita la diversión a todo.

―No hay diversión, ugh.

El volvió a reír.

―De acuerdo, no te llamare amor si no lo deseas, amor…

―Klaus… ―lo reprendió con la mirada.

― ¿Playa o bosque?

―Playa ―sonrió rodando sus ojos―. Mmm… ¿música clásica o contemporánea? Aunque se la respuesta a eso…

―Clásica ―se encogió de hombros con una sonrisa de lado. Ella rodó sus ojos―. ¿Citas casuales o elegantes?

Ella entrecerró sus ojos.

―Casuales ―él asintió―. ¿Kol o Rebekah?

―Bekah.

Ella rio.

―Sí, creo poder concordar contigo en eso ―suspiró―. Supongo que está bien por hoy. ¿Quieres ver una película?

Él sonrió muy en grande.

―Claro.

Caroline se paró de inmediato para buscar una película frente al sofá. Había una tele muy grande de plasma y debajo había muchas películas y varias consolas.

― ¿Tu hermano juega videojuegos?

―Más de lo que duerme o come… ―comentó concentrada en su búsqueda. Klaus rio―. ¿Algo de terror? ―preguntó sacando varios DVD's

―Claro, lo que tú encuentres interesante ―ella volteó a verlo y él la interrogó con la mirada.

―Vamos, dime que te gusta. Hay muchas películas aquí y probablemente una pueda ser de tu agrado.

Ella se agachó más dándole una visión espectacular del bonito trasero que Caroline Forbes se cargaba. Tragó en seco. Debía admitir que su nueva mejor amiga poseía un cuerpo increíblemente delicioso y que su caballero interior jamás lo dejaría admitir en voz alta, no al menos que estuvieran juntos en una cama.

―Tengo algo de un… hmm… ―leyó la caja―. Esta película no es mía, es de Daniel. Es de policías y cosas así, es de un criminal que… ―leyó rápidamente― que se enamora de una chica y la induce a su mundo de oscuridad ―rio―. ¿Te apetece? ―volteó a verle.

Klaus se removió incomodo en su lugar y vio hacia otra parte. ¿Por qué de todas las películas que pudiese haber ahí, tenía que elegir esa? Era irónico, pensó Klaus. Más que irónico; el Universo le estaba mandando señales acerca de cómo mantener una relación con Caroline, era la idea más estúpida y descabellada de toda las que había tomado en su vida.

― ¿Klaus? ―ella lo examinó con la mirada―. Si quieres podemos ver otra cosa ―dijo.

El negó.

―No cariño, lo que te apetezca estará bien.

Ella entrecerró sus ojos.

―Bueno. No he visto esta así que hay que verla ―sonrió.

El maldijo viendo como Caroline preparaba todo delante de él. Bueno, por lo menos tenía una buena vista.

Caroline regresó a su lugar y se sentó a lado suyo. Volteó a verle sonriendo como niña pequeña y subió sus dos piernas formando una flor de loto.

― ¡Hace mucho que no veo una película! ―exclamó emocionada haciéndolo reír.

―Me alegra ser el primero en mucho ―le sonrió haciendo que ella se sonrojara.

―Deja de ser tan hablador y veamos la película ―le contestó acomodándose.

Se dedicaron a ver la película en completo silencio. Klaus debía admitir que era una buena película y que la semejanza que pensaba compartiría con su situación actual, era muy poca y vaga. La protagonista era rubia al igual que Caroline pero tenía un color opaco y el cabello era corto. Y no era tan bonita como Caroline lo era, no irradiaba luz y era más ilusa de lo que su Caroline era. Paró sus pensamientos sintiéndose un completo tonto… Caroline no era de él… era simplemente Caroline, nada más y nada menos que la chica que se había proclamado ser su mejor amiga. Gruñó interiormente pero se relajó al ver a Caroline con ojos abiertos y mordiéndose los labios con frustración.

― ¡Te va a matar! ―gritó de repente asustando a Klaus quien abrió sus ojos en sorpresa y después se relajó. Ella volteó a verle. ― ¡Por dios, Klaus! Ve la maldita película, te estás perdiendo de todo ―exclamó enojada porque él no estaba poniendo atención a la película.

El rio suavemente y terminó por ponerle atención a la película. Minutos después, Klaus estaba tan entretenido con la película al igual que Caroline.

'Por favor…no me dejes. He dejado todo por ti. He renunciado a todos mis males por ti, no me hagas eso, Elizabeth. ¿Qué no entiendes que te necesito para sobrevivir?'

El protagonista criminal, lloraba a la chica simple que había enredado en sus problemas y que ahora moría lentamente después de haberse enfrentado con un bando enemigo. Klaus tragó en seco, esa película se estaba volviendo en el futuro que había imaginado junto a Caroline y en lo que se convertiría si algo en realidad pasara entre ellos.

Escuchó a Caroline sollozar y volteó repentinamente a ella.

― ¿Estas bien, amor? ―preguntó tomando un pedazo rubio de cabello y apartándolo de su cara.

Ella no contestó nada y se abalanzó a sus brazos dejándolo perplejo.

―Oh es tan triste ―dijo sollozando sobre su camisa negra.

Él sonrió apenas sintiendo ternura por ella. Podía ser una chica ruda y valiente pero cosas como esa la hacían llorar y no podía encontrarla más linda e inocente cada que la conocía.

―Es una película, cariño ―le susurró acariciando su cabello. Ella sollozó aún más y murmuró un Lo sé rasposo y suave―. Entonces cálmate, esas cosas no pasan en la vida real ―dijo apenas mientras que pensaba que eso podría pasar en su vida real.

Ella asintió contra su pecho y se relajó ante el toque tan suave de las manos grandes de Klaus, era imposible no relajarse ante ese gesto. Caroline lloró un poco más cuando Elizabeth parecía morir.

―Supongo que no todas las películas tienen un final feliz ―susurró Klaus atento y acariciando el cabello de Caroline.

Ella bufó apenas.

―Es una de las pocas que no lo tienen. Aunque no se en que parte del mundo pueda pasar eso ―dijo y se limpió sus mejillas acercándose más a Klaus quien la sintió suavemente y observó sus movimientos detenidamente y con felicidad.

Él no dijo nada, no quería darle ideas o pista de absolutamente nada, no quería iniciar indicios en esa cabecita tan inteligente de ella.

Al final de la película, Caroline seguía acurrucada junto a Klaus y él seguía acariciando su cabello. Afuera había oscurecido y dentro de la casa tampoco había luces prendidas. Ella bostezó viendo los créditos junto con Klaus.

―Fue una buena película ―dijo con una voz somnolienta―. Las películas me dan sueño ―confesó separándose un poco de él.

Él dejó su cabello y la vio, sus ojos estaban llenos de sueño y se talló uno apenas.

―Mierda… ―susurró y empezó a limpiarse el ojo como loca.

El rio.

― ¿Qué pasa?

Ella negó.

―No lo entenderías, eres hombre ―dijo caminando hacia la cocina que estaba tras la sala.

Él se paró y la siguió.

― ¿De qué hablas? ―preguntó curiosamente.

Ella suspiró y volteó a verle.

Uno de sus ojos estaba negro alrededor y ella lo miraba seriamente.

El levantó una ceja.

― ¿Qué pasa? ―la observó como un niño pequeño.

―Pasa que cuando te tallas un ojo con maquillaje todo se hace mierda ―le dijo y volteó al grifó del agua para limpiarse mejor.

El lanzó una carcajada.

―Tú y Bekah son muy parecidas ―dijo viendo la cocina.

Ella guardó silencio. No estaba lista para hablar de Rebekah y ni siquiera quería escuchar su nombre. No le apetecía mucho después de todo lo que había dicho y hecho; era una niña mala y caprichosa.

― ¿Me piensas decir que es lo que pasó ayer? ―preguntó suavemente viendo como ella se pasaba una servilleta por debajo de su ojo.

―No, la verdad no pienso hacerlo…

―Vamos, querida.

― ¿Rebekah no lo hizo? ―preguntó viéndolo, una mirada seria y un poco molesta.

El negó.

―No es mi deber decirte nada ―se encogió de hombros.

―Te lo estoy pidiendo.

Ella vio hacia otra parte y suspiró como una chica caprichosa.

―Llegó a la fiesta y se burló de varias cosas y empezó a insultarme, la abofeteé, se marchó e hizo que todos los invitados fueran a tu casa en vez de la casa a la cual el afterparty sería. Y lo demás supongo que lo escuchaste todo…

Él respiró profundamente y cerró sus manos en puños. Murmuró algunas cosas indebidas a las cuales Caroline se quedó callada y se terminó de limpiar el ojo para tirar la servilleta a la basura.

― ¿Feliz? No sirve de mucho que te lo haya dicho, Klaus. Lo hecho, hecho está.

―Me encargaré de ello.

― ¿De qué?

―De que un incidente así no vuelva a pasar.

Ella levantó una ceja.

―Haz hablado con ella antes y no ha funcionado. No creo que funcione ahora, ella es así y dudo mucho que dejé de molestarme a menos que tú y yo dejemos de hablar.

―Eso no pasara.

Ella sonrió levemente.

―Lo sé. Es mejor que dejes que entre las dos arreglemos lo que sea que este mal con ella… ―susurró apenas.

― ¿Por qué, Caroline? ―preguntó de repente captando su atención por completo―. ¿Por qué quieres pelear todas tus batallas sola?

Ella arrugó el ceño.

―Porque me hace fuerte ―respondió para salir de la cocina y apagar la televisión.

Él se quedó parado ahí, ni siquiera regresó su mirada para observarla. Una ventana que daba a un patio trasero voló ante sus ojos y se quedó estático observando cada detalle que apenas y se veía afuera en la oscuridad. Me hace fuerte resonó en su cabeza y se dedicó a pensar en Caroline Forbes como una guerrera. Como él lo era.

NTVSM―

―No puedo creer que estés en Mystic Falls ―canturreó Caroline sosteniendo el celular con una mano y el rímel con la otra―. ¡Claro que te extrañé! ¿Estás loca? Eres mi mejor amiga, Kat ―sonrió como niña pequeña y su madre entró a la habitación para dejar unas blusas―. ¡Claro! Hoy tengo libre después de las seis, por favor ven a casa ―le suplicó y vio a su mamá con una sonrisa―. De acuerdo te amo, te extraño.

Caroline cortó la llamada y volteó a ver a Liz con expresión frenética.

― ¡Adivina quien acaba de llegar a la ciudad! ―gritó emocionada―. ¡Katherine!