Gracias a: Danae, Rucky, Tepyta, Ale, Avarel Van―Casta y a dos Guests. MrsBarton, tout n'est pas comme il semble, aleflores95, MariaAgue.
Me tardé un poquitín, pero salió un capitulaso muy bueno y que habla de muchas cosas diferentes. Díganme que piensan acerca de la nueva amistad de Caroline y que es lo que piensan de Katherine Pierce como un personaje 'no villano'. No podré responder la pregunta de Rucky, porque implicaría darles a conocer una parte de la historia que pretende ser una sorpresa, pero cada quien puede sacar sus conclusiones si así lo desean. Concuerdo con ustedes chicas; no es justo que Klaroline no esté junto en una sola serie y que para acabarla de fregar, Klaus este entrado con la bartender esa, UGH! No saben lo enojada que estoy. Claro que como buena seguidora de los derechos de la mujer y un poquitin feminista... no me molesta en lo absoluto que Caroline este teniendo un romancillo por ahí. Aunque bueno, ya que Tyler esta fuera de la escena, tenemos un poco más de esperanza para que nuestro ship zarpe y se haga cannon ―ojala!― Después de todo, Klaus dijo que él quería ser su ultimo amor... y vamos, Niklaus Mikaelson puede ser todo, pero nunca rompería una promesa así.
Gracias por seguir leyendo y escribiéndome comentarios. Por favor, háganme el favor de comentar todo. Lo que les gusta, lo que les molesta y lo que quisieran leer. Stefan y Caroline empezaran a formar lazos y eventualmente Klaus notara el cambio. También se habla un poco de lo que Caroline piensa de la relación con su madre. Hay muchos originales envueltos porque como les había comentado en el primer capítulo, esta historia es acerca de ellos. No involucra para nada la vida de los ciudadanos de MF y se centra en los Mikaelson.
Las amo y gracias por seguir aquí a pesar de que me tardo en actualizar de vez en cuando.
Besos y abrazos, nos leemos en el prox. capítulo!
c.
18.
Eran pocas las veces en las que Esther Smith se impacientaba ante una situación, pero esta valía cada gramo de impaciencia y nervios que cualquier otra le hubiesen podido causar. No habían tenido una misión en meses y las cosas estaban yendo bastante bien en la ciudad de Mystic Falls. Sus hijos empezaban a adaptarse y ella también. Pero ahora, ¿esto? Ayana no pudo haber escogido un mejor momento para darles una misión, no con el baile de bienvenida en puerta. Julio estaba a menos de una semana para entrar y junto con ello, el baile de bienvenida. Los Mikaelson se tenían que dar a conocer como la primera familia fundadora. La Sheriff no había hablado con ella acerca de tener un puesto en el consejo de la ciudad y aunque no esperaba que les abrieran las puertas después de haber desaparecido por años, esperaba un poco de amabilidad y solidaridad. Aunque también sabía que el Sheriff Forbes no les hacía merecedores de nada de eso porque eran criminales. Además, con mantenerlos ocultos era suficiente solidaridad y la Sheriff Forbes no cedería a mucho más. Esther entendía que las misiones eran necesarias para seguir teniendo el estilo de vida que tenían, obviando el hecho de que eso era lo que ellos eran. Era imposible no hacerse cargo de todo eso; sus hijos habían sido entrenados para vivir de eso.
La familia había sido requerida para un asunto en Francia y tenían que estar ahí para mañana mismo. Se tomó la cabeza entre las manos y suspiró. Llamó a un sirviente e hizo llamar a toda la familia a la sala principal, necesitaba tener una junta inmediata con ellos.
―NTVSM―
― ¡No puedo creer que estés aquí! ―la jaló hacia dentro de la casa y la castaña sonrió contra el cabello dorado de su mejor amiga―. Te extrañe tanto, Katherine Pierce, tonta.
Katherine sonrió.
―Yo también, Care. Siento haberme ido.
Caroline la apartó de ella y le sonrió con melancolía.
―Yo entiendo ―le dijo asintiendo con su cabeza.
Katherine sonrió y evitó las ganas de llorar frente a ella.
Katherine Pierce era la mejor amiga de Caroline, podía llegar a ser más su hermana que su mejor amiga. Aunque no se conocían desde pequeñas como Caroline conocía a los demás habitantes de Mystic Falls, Katherine y Caroline habían tenido una conexión rápida y extrañamente diferente a la que tenía con Bonnie y Elena. Claro que consideraba a esas dos sus mejores amigas hasta la muerte, pero con Katherine había un lazo diferente y era una amistad fuerte e inquebrantable.
Habiendo nacido en Alemania, hablaba alemán e inglés a la perfección. Partió a los Estados Unidos cuando su familia murió en un accidente de auto y una tía que vivía en Mystic Falls la adoptó como suya. Había sido sobreviviente de una enfermedad terrible y se consideraba a ella misma una luchadora y una sobreviviente total. Caroline y ella se relacionaban en eso; las dos eran sobrevivientes de experiencias horribles y seguían paradas ahí y sonriéndose como locas. Katherine era dos años mayor que Caroline y no estaba en la escuela ya que sus padres le habían dejado una herencia muy grande y había quedado a cargo de la empresa familiar, la cual estaba siendo manejada por parientes lejanos y ella entraría en poder ese año.
―No puedo creer que por fin vayas a manejar la empresa de tus padres… ¿Tendrás que regresar a Alemania, cierto? ―suspiró y Katherine asintió.
―Creo que si… no lo sé ―vio hacia otra parte―. Estaba pensando en abrir una empresa aquí… en Mystic Falls ―le sonrió muy en grande.
Katherine tenía unos ojos grandísimos color café fuerte que Caroline le envidiaba, sus pestañas eran gruesas y largas y el cabello que se cargaba era rizado y larguísimo. Caroline la envidiaba por ser castaña y Katherine la envidiaba por ser rubia.
― ¡Oh por dios! ¡Sí! Por favor, haz eso. ¿Sería posible, enserio?
Katherine asintió y sonrió ante la emoción que Caroline Forbes era. Ella también era loca y acelerada como su amiga, pero las situaciones por las que había vivido la habían obligado a adoptar una actitud más sombría.
―Sí. Solo tengo que ir a Alemania para hablar con las personas que manejan la empresa y tengo que hablar con gente importante y eso para poder conseguir un poco de ayuda monetaria, aunque no es necesario necesito codearme con empresarios y esas cosas. Es tedioso ―hizo una cara.
Caroline rio como niña pequeña.
―Se escucha tedioso, pero si es lo que hace falta para tenerte de vuelta, entonces te quiero en Alemania cuanto antes posible y quiero que hagas eso de inmediato. ¿Cuándo sale tu vuelo?
Katherine levantó una ceja.
― ¿Me quieres correr tan pronto? ¡Acabo de llegar, zorra inmunda! ―le dio un manotazo en el brazo.
Caroline rio.
―Prefiero que partas de una vez y así te podré tener aquí más pronto. Mystic Falls no es lo mismo sin ti, Kat.
Katherine le sonrió melancólicamente.
―Lo sé, cariño. Y siento haberte dejado así como si nada… en realidad lo siento. Pero tenía que regresar a Alemania.
Caroline asintió y tomó uno de sus rizos entre sus manos jugando con él.
―Entiendo. ¿Te quedas a dormir en mi casa hoy? No tengo nada que hacer y necesito contarte taaaantas cosas ―se mordió el labio.
Katherine hizo una cara y abrió su boca muy en grande.
― ¡Santa mierda, Forbes! Escúpelo todo.
―NTVSM―
― ¿Qué es tan importante para que nos hayas llamado a todos, madre? ―Rebekah habló sentándose al lado de Kol en un bonito sofá de cuero de una de las salas principales.
Todos permanecieron en silencio, temiendo lo que su madre iba a decir.
―Hay una misión en Paris.
Se escuchó un sonido de desagrado por parte de todos menos de Henrik quien jugaba un videojuego sentado en el extremo más lejano de la sala. Levantó su cabeza un poco para observar a todos sus hermanos, pero no dijo nada.
― ¿Y Finn? ―preguntó Klaus.
―Le he informado hace unas horas. Está en camino a Paris y nosotros también necesitamos partir de inmediato.
Esther los observó con mucho cuidado, parecía ser que sus hijos habían encontrado razones suficientes para no querer ir en misiones ni para dejar la ciudad de Mystic Falls.
―El baile está a vuelta de puerta, madre ―habló Klaus tratando de no elevar su voz.
Rebekah rodó sus ojos.
―Sí, sabemos que no quieres dejar a la tal Caroline. Parece ser la única persona que te soporta en todo el mundo ―dijo con odio haciendo a Kol reír como un niño pequeño.
Esther y Klaus los asesinaron con la mirada y Elijah alcanzó a rodar sus ojos.
―Abstente de hacer comentarios innecesarios, hija ―le reprendió Esther.
Ella se encogió de hombros y se vio las uñas color rojo sangre.
―Estaba a punto de conquistar a una chica… bueno, será cuando regresemos ―suspiró Kol con una expresión pensativa que hizo que Rebekah le hiciera una cara fea y se alejara de él un poco.
―Ugh, todos aquí parecen sacados de una película barata de amor, incluso Elijah. Es detestable ―fingió tener un escalofrío.
Elijah levantó una ceja ante la suspicacia de su hermana pero prefirió mantenerse en silencio ante la mirada curiosa de Klaus su madre y de la sonrisa tonta y estúpida que se había extendido en los labios burlones de Kol.
― ¿Qué podemos decir? Elijah siempre ha sido un romántico ―chasqueó su lengua Kol ganándose una mirada de advertencia de Elijah quien dejó el trago de licor que tenía en la mano y se paró apropiadamente.
―Arreglare todo para partir ―anunció Elijah.
―Mañana en la mañana, Elijah ―le dijo su madre.
Elijah asintió respetuosamente y salió de la sala dejando a cuatro hermanos Mikaelson suspirando y viendo hacia la nada.
―Sé que no les agrada la idea de ir en una misión ―habló Esther captando la atención de todos quienes se vieron sospechosamente los unos a los otros como en una película de misterio. Esther rodó sus ojos―. Sé que han encontrado una razón… ―dijo no queriendo decir que en realidad sabía que habían encontrado a alguien― para no querer salir de esta ciudad, pero es necesario y lo saben.
― ¿Qué pasara conmigo? ―preguntó Henrik.
Todos lo voltearon a ver. Henrik era un adolescente inteligente, era muy capaz y sobretodo maduro. Aun así, ninguno de ellos soportaba tener que dejar a Henrik para ir a una misión. Muchas misiones podían llegar a durar semanas, incluso meses, otras podían no durar tanto; días, incluso horas. Era cuestión de la situación, del lugar y de las personas con las que se trataba.
―Es decir, porque es la primera vez que parten a una misión estando aquí ―dijo carraspeando un poco.
―Me encargaré de ello, Henrik. No te preocupes ―le sonrió Esther admirando a su niño.
El asintió y salió de ahí con las miradas de sus hermanos y de su madre.
Esther se tomó la frente con una mano y suspiró.
―Bien, descansen y mañana en la mañana partiremos a Paris. Es todo.
Salió de ahí dejando a tres hermanos con una cara de pocos amigos y en silencio.
Los tres tenían razones para quedarse: Rebekah tenía a Stefan, Kol tenía a Bonnie, Elijah tenía a su misteriosa mujer y Klaus tenía a Caroline. Sorprendentemente habían encontrado razones de sobra para quedarse. Los hermanos Mikaelson no querían nada más que quedarse a disfrutar del juego de la seducción y del coqueteo con sus respectivas personas. Una misión lo arruinaba todo.
―Nos acusas de ser enamorados pero tu estas igual que nosotros ―murmuró Kol viéndola de reojo.
Rebekah se puso roja como tomate y abrió sus ojos murmurando un Cállate, imbécil de mierda.
Kol se rio entre dientes.
― ¿De qué habla Kol? ―preguntó Klaus viendo a Rebekah con mucha curiosidad.
Rebekah abrió sus ojos azules una y otra vez y vio hacia otra parte.
―Tonterías ―rio nerviosamente―. Ya sabes que este idiota es todo lo que habla ―dijo entre dientes pellizcando el brazo de Kol con fuerza.
― ¡Hey! ―gritó sobándose el brazo―. Loca ―la acusó saliendo de ahí.
― ¿De que hablaba Kol, Rebekah? ―volvió a preguntar―. Nadie en la familia pretende que vuelvas a salir con otra de tus cosas como esa vez en Londres.
Rebekah lo vio con odio.
―Mi vida no es de tu incumbencia, déjame en paz.
Antes de que pudiera pasarle de lado, él la tomó del brazo y la obligó a mirarlo.
―Te lo advierto, Bekah ―le dijo con ojos serios.
Ella se soltó bruscamente y salió de la sala dejando a un Klaus desesperado y ansioso.
Se tomó la cabeza entre las manos y se revolvió el cabello. Justamente cuando llevaba progreso con Caroline, una maldita misión tenía que llegar a arruinar todo. ¿Qué pasaría? ¿Caroline se olvidaría de él? ¿Saldría con otros tipos mientras que él estaba lejos? La idea de llevarla a Paris era más que tentadora, pero se repitió que las circunstancias no eran las adecuadas y que habría tiempo de sobra para llevarla a conocer el mundo una y otra vez.
De nuevo, llenó sus pensamientos con Caroline y salió a su estudio para dibujar un rato.
―NTVSM―
― ¿Y cómo van las cosas con tu mamá? ―preguntó Katherine mientras comían nieve en la habitación de Caroline―. La última vez que me contaste…
Caroline asintió.
―Lo sé. Pero las cosas han mejorado… supongo ―se encogió de hombros.
― ¿Supones? Care, es tu mamá ―le dijo con preocupación―. Las cosas no deberían de ser un 'supongo'. Deberías hablar con ella de una vez por todas y aclarar todo con ella.
― ¿Qué se supone que le diga? ¿He sido miserable toda mi vida porque has preferido a Daniel? ¿Por qué nunca has tenido tiempo para mí? ¿Por qué me has dejado sola en ocasiones importantes como cumpleaños y festividades? No gracias, Kat. Mamá no funciona así. Mamá es así, es así… conmigo, ella decidió ser así conmigo. No sé porque y es muy tarde para poder averiguarlo o reclamarle acerca de ello. Han pasado muchos años y no pretendo discutir por cosas como esas a estas alturas del partido…
Kat suspiró.
―Cosas como esas te mantienen alejada de ella, Caroline. No quiero que sientas lastima por mi… de nuevo ―sonrió melancólicamente―, pero no ha pasado un día en el que no extrañe a mamá y viéndote a ti… es difícil; saber que tú puedes tener una buena relación con ella y que elijes tener una mala.
Caroline suspiró.
―Ese es el problema, Katherine, no puedo tener una buena relación con ella, ya no.
―Sí que puedes. Pero no lo has intentado, ¿o sí?
Caroline se removió en su cama.
―A veces… pero he dejado de hacerlo y he perdido el interés en arreglar las cosas con ella. Se ha vuelto una costumbre. Además… últimamente ha estado bastante en la casa y hasta cocinó el otro día… ―sonrió recordando―. Te digo que las cosas parecen mejorar.
Katherine asintió no queriendo meterse más en el asunto y se terminó su helado de chocolate.
―De acuerdo. Siempre y cuando tú te encuentres feliz también yo lo estoy ―le sonrió.
Caroline rio y dejó su vaso con nieve en su buro. La abrazó fuertemente y rio.
―Somos unas cursis.
Katherine rio.
― ¿Pretendes olvidarte de lo que me ibas a contar? ―le dijo entrecerrando sus ojos y viéndola como un gato.
Caroline se sonrojó levemente y vio hacia otra parte.
―Se llama Klaus… ―dijo suspirando―. Y es un cliente y un amigo, ¿feliz?
Katherine soltó una carcajada.
―Nunca es solo un amigo ¿Cliente, huh?
―Si lo es, ugh ―rodó sus ojos―. Y sí, estoy organizando un baile para él y su familia.
― ¿Un baile? ¿Quiénes son? ¿Los reyes de Francia? ―se burló―. ¿Quién hace bailes hoy en día?
―Los Mikaelson: son personas anticuadas, si me preguntas –hizo un gesto con sus ojos-. Además de ser británicas. Y son los primeros fundadores de Mystic Falls.
Katherine asintió.
―Hmm… Mikaelson. Recuerdo haber escuchado ese apellido alguna vez dentro de las pocas juntas a las que atendí en Alemania. ¿Son por alguna casualidad empresarios?
Caroline asintió.
―Lo más probable es que hayas escuchado de ellos. ¿Tus empresas tienen negocios con ellos?
Katherine se encogió de hombros.
―Supongo que sí. La verdad no lo sé pero puedo investigar acerca de tu novio si quieres ―le guiñó un ojo.
Caroline la fusiló con sus bonitos ojos azules.
―Maldita. Deja el asunto por la paz, ¿sí?
―No, claro que no ―soltó una carcajada burlándose de ella―. Es claro que el hombre te gusta y estas tratando a toda costa de suprimirlo. ¿Es guapo?
Caroline se mordió el labio fuertemente y asintió sintiéndose culpable, pecadora y sucia. Katherine se rio como niña pequeña y le dio un manotazo en la pierna.
― ¡Quiero verlo!
―Después.
― ¿Y tus demás amigas saben de esto? ¿Bonnie y Elena?
Caroline asintió.
―Un poco, tampoco hay mucho que contar ―se encogió de hombros.
―Excepto que te gusta el tal Klaus ―le sonrió pícaramente.
―Cállate. ¿Tu? ¿Algún chico? ―vio a Katherine negar―. ¿Cuánto ha pasado desde Mason? ―preguntó.
Katherine sonrió como si la memoria le causara entre tristeza, ironía y diversión.
―Ni me lo recuerdes.
―Lo sé. No me sorprende que haya resultado ser familiar de Tyler…
―Ugh, Tyler ―Katherine hizo una cara―. ¿Lo has visto?
―No mucho. Y no quiero verlo, ese chico tiene serios problemas.
―Sí, con olvidarte ―rodó sus ojos.
―Y con la bebida. Matt me ha contado que no hace nada más que beber y que la señora Loockwood no sabe qué hacer.
― ¿Desde que terminaron las cosas?
―Sí, algo así ―asintió un poco pensativa.
―Pues qué bueno que esté ahogando sus penas en alcohol. Se merece ser miserable ―asintió sabiamente haciendo que sus caireles cafés se movieran de adelante hacia atrás.
―Por mucho que no me guste desearle el mal a los demás… se lo merece como nadie más.
Katherine le dio unas palmaditas en la espalda.
― ¿Quieres ir al Grill por algo de comer? ¿Y tal vez para dejar el tema de los exnovios estúpidos atrás y que me cuentes un poquitín más de Mr. Mikaelson? ―le guiñó un ojo.
Caroline rodó sus ojos pero terminó por sonreír y después de unos minutos partieron al Grill.
―NTVSM―
Necesitaba verla antes de irse. Necesitaba hablar con ella, escuchar su voz y ver su sonrisa. Caroline Forbes se estaba convirtiendo en una adicción y era incapaz de controlar algo así por más que sus instintos le gritaran que no era para nada inteligente acercarse a ella con esas intenciones.
Ir a su casa sería fácil pero claramente inapropiado sin una previa invitación. Así que optó por el modo convencional y marcó su celular. Tamborileó sus dedos en su escritorio y esperó a que la voz de la chica contestara al otro lado de la línea.
― ¿Klaus? ―preguntó la voz de Caroline al otro lado de la línea.
Se escuchaba un poco de ruido y carraspeó sintiéndose fuera de lugar pensando que había interrumpido algún asunto de Caroline.
― ¿Cariño? ¿Estas ocupada?
Escuchó a Caroline reír.
―No, cariño ―le arremedó en su acento inglés haciéndolo sonreír―. Estoy en el Grill comiendo con una amiga ―se escuchó silencio y después voces susurrando―… ¿quieres venir? ―le preguntó rápidamente.
Klaus tragó en seco.
―Claro, estaré ahí en diez minutos.
―Está bien, te veo entonces.
La llamada terminó y Klaus se quedó quieto en su lugar. No eran las circunstancias en las que hubiese deseado verla pero le agradaba que Caroline tuviera la confianza de invitarlo aun con una amiga ahí. Se preparó mentalmente para decirle que estaría fuera del país durante un tiempo y para también no verla en quien sabría cuánto tiempo.
