Título: Secuestro.

Capítulo 2: Malas noticias ¿Quién eres tú?

Comentarios al final. ~

''No importa cuánto traten de esconderlo, el ser humano también es un animal''

Ikiro Zuyiname


[Domingo 7 de julio de 2013, 00:35]

Goenji Shuuya caminaba por las calles más miserables y bajas de toda Inazuma, llevaba su siempre fiel chaqueta de cuero negra sobre un suéter marrón con capucha, hacia frió, pero de ese lado de la ciudad siempre hacía frío. Se estaba preguntando qué era lo que iba a hacer ahora, no era una persona muy sociable y definitivamente no iba a salir de esa zona en mucho tiempo. Tampoco esperaba hacer algo importante con su vida, después de todo era un renegado, una persona podrida, un asesino. Había salido de prisión luego de muchos años, años que no se molestó en contar, era como si su tiempo se hubiese detenido, tampoco había cambiado mucho físicamente. Estaba pensando en iniciar de nuevo como matón independiente, ganaría algo de dinero sin hacer mucho esfuerzo, y definitivamente esfuerzo era lo que menos quería hacer, estaba decidido, se iría a ver a un viejo conocido y luego visitaría a su antiguo socio de trabajo. Todo era muy sencillo.

Camino mucho, el clima estaba húmedo y había niebla por todos lados, además el aire estaba siendo carbonizado por los tubos de escape de muchos autos que estaban llenos de gasolina barata. Lejos de eso no había mucho que decir, el lugar estaba lleno de gente corrupta, gente podrida por dentro; habían prostitutas en cada esquina, eso le agrado ya que no había estado con ninguna mujer en mucho tiempo, también habían chicos vendiendo y comprando drogas, policías también. Había de todo un poco, todo normal en la vida de Goenji, una vida que siempre fue así de negra, así de oscura. Cruzó algunas calles y vio un letrero que le trajo muchos recuerdos, era el bar de su viejo amigo, que por cuestiones de seguridad se hacía llamar Heat.

Entro al lugar bastante entusiasmando, pero no dejo mostrar emoción alguna, cuando la campana de la puerta sonó todos los clientes voltearon casi mecánicamente para ver quien entraba, Goenji los ignoro y siguió derecho a la barra, nada había cambiado, su amigo sí que era tacaño con el asunto de remodelar el lugar. Heat trabajaba allí desde que unos matones acabaron con la vida de su padre, el dueño de ese bar, y se robaron todos los bienes preciados, junto con sus recuerdos. El único recuerdo que le quedaba era el de una cicatriz en su mejilla, una que le recordaba cada vez que se miraba al espejo, que no debía confiar en nadie, que no debía lamentarse por nada. Pues así era todo en ese lugar, y Goenji noto que no solo el lugar no había cambiado, Heat seguía exactamente igual. Llevaba su cabello despelucado y sus ojos estaban vacíos, al igual que muchos ojos allí.

Estaba coqueteando con un hombre que parecía pasado de copas para que le diera algo de dinero extra sin tener que llevárselo a la cama, así era eso, o vendías o te morías, no habían terceras opciones. Goenji estaba consciente de lo que hacía el chico, así que decidió esperar a que terminara y le intereso saber si había mejorado su método se seducción y de convencimiento. Bingo, el hombre había sacado dinero extra, Heat se sentó sensualmente sobre la barra y acerco su rostro al del hombre, éste le coloco el dinero en el bolsillo de la camisa y como recompensa, Heat le beso la frente muy sonriente. Le agradeció y le pidió que volviera pronto, cuando se volteó hizo una mueca de desagrado y torio los ojos, cuando vio a su viejo amigo sonrió nuevamente y camino hacia el mientras se limpiaba los labios con la manga de su camisa.

—Goenji Shuuya,— Nombro al tiempo en que recostaba los codos de la barra contando el dinero del viejo —Llegas tarde.— Bromeo sin mirarlo.

—Estuve haciendo algunas cosas.— Respondió el otro sonriente, de verdad no había cambiado en nada. Luego de contar el dinero fue por un vaso con whisky seco para Goenji, sabia como le gustaba. Volvió y se lo dio con una servilleta, y se volvió a colocar en la posición anterior, frente a él.

¿Qué tal la prisión?

—Sin comentarios.

Goenji tomo su bebida en silencio, la música estaba suave, era del estilo ambiente para que las personas que tomaran demasiado se relajaran aún más y así poder sacarles más dinero, Heat era muy listo. No estaba molesto por no haber recibido visitas o cartas, de hecho al único que podría decirse que tenía, era a Heat, y no podía ir a visitarlo o enviarle cartas porque era peligroso, ya que era informante de muchas personas. Luego de que Heat entregó algunas bebidas se comenzaron a poner al corriente, Heat le comenzó a contar historias interesantes de las que se había perdido y novedades de las alcantarillas, que era el nombre de los lugares en donde nadie debía ir, era el rincón de la gente más peligrosa de toda la zona, unas ratas. Goenji conocía a algunas personas que vivían en las alcantarillas, de hecho se podía decir que él vivía allí, pero pasaba desapercibido. Heat era una de las personas que más información tenía ya que el único bar que no estaba a punto de quedar en bancarrota era el suyo, llegaban personas de toda clase y se iban dejándole una historia para su colección. Y por supuesto, todo tenia precio en ese mundo, y Heat los cobraba todos. Goenji le contó algunas cosas que descubrió en su estancia en la prisión, cosas irrelevantes y otras cosas que sí lograron hacer que los oídos de Heat se emocionaran. Estuvieron hablando así por un buen rato, era una típica conversación de amigos; quién había matado a quién y por qué, a quien atraparon mientras hacía tal cosa, el cadáver que se encontró en aquella calle. Algo normal para esos dos.

La campana sonó suavemente haciendo que todos volvieran a voltear para ver que era, incluyendo a Goenji. Heat sonrió y de un salto, cruzo la barra para ir a la puerta, Goenji pensó que era para darle dramatismo a la escena, ya que la puerta de la barra estaba justo a un lado de donde se encontraban ellos. Cuando miro el rostro del recién llegado se sorprendió un poco, era un chico muy lindo, incluso más lindo que Heat, quizás por la esencia o el aura infantil que se le desprendía de la piel, quien sabe, el caso era que no podía dejar de mirarlo; su cabello era platinado, casi blanco, sus ojos azules muy claros y su piel lisa y sin una imperfección a la vista, parecía un ángel de chaqueta marrón y jeans oscuros. Heat hablo un instante con él en la entrada y luego lo invito a la barra para presentarle a su amigo. Se encaminaron a la barra siendo seguidos por decenas de ojos, incluyendo a Goenji que aún no podía dejar de mirarlo, él chico se dio cuenta de eso y cruzaron las miradas, para sorpresa de Goenji, él chico le sonrió y le guiño el ojo a medio camino. Tal vez las chicas no eran lo único interesante para entretenerse. Cuando por fin llegaron, él chico se sentó en la barra junto a Goenji, Heat salto nuevamente la barra y solo entonces Goenji desprendió sus ojos del chico para mirar a su informante con una ceja alzada.

—¿Qué? Así es más divertido.

Heat saco una copa y la coloco sobre la barra, luego busco una botella de vino y le sirvió al chico dejando la botella a un lado de la copa. Dicen que uno es lo que come, pues aplica también para lo que tomas, Goenji pensó un momento que el chico no debería estar en un lugar como ese, pero después noto que no era lo que parecía ser. Luego de terminar, Heat los presento; su nombre era Atsuya, el otro era Shuuya, eso es todo. Sin apellidos, no los necesitaba aun. Atsuya le sonrió coquetamente y agitó la copa para tomar el primer sorbo, Goenji lo miro como buscando algo, lo que le gusto al otro. Heat noto las intenciones de Atsuya de inmediato, así que se disculpó con los chicos diciendo que debía irse, pero solo logro que lo ignoraran, así que se molestó y se fue a servir más bebidas y a desquitarse con cualquier sujeto que lo mirara mal. Odiaba ser ignorado.

No podían dejar de mirarse, no decían nada pero no importaba mucho, parecía que se estaban admirando mutuamente. A Atsuya le gusto el estilo de chico malo que mostraba Goenji y se preguntó en algún momento si era cierto o solo apariencia. Goenji por su parte estaba analizando cada centímetro de ese chico, algo de él lo atraía, no estaba seguro de que, tampoco se asustó o se extrañó, de ese lado de la ciudad podía pasar cualquier cosa y acostarse con alguien del mismo sexo era muy normal. Además, el chico se le insinuaba, era obvio que también se sentía atraído, era mutuo así que no había de que preocuparse. Atsuya tomo nuevamente un sorbo de su copa y Goenji bebió de su baso sin dejar de mirarlo. Quiso comenzar alguna conversación, así que pensó en que podría decirle.

—¿Vienes aquí muy seguido? Es que no te había visto antes.— Atsuya se había adelantado, no le molesto la iniciativa del chico, así parecía ser más fácil.

—Soy colega de Heat desde hace tiempo, pero me fui de viaje unos años. Él nunca me hablo de ti.— Atsuya agito nuevamente su copa pero sin tomar de ella, solo jugaba con el líquido que aun contenía.

—Ya veo. Pues, Heat si me hablo mucho de ti.— Al decir eso, lo miro con una sonrisa lasciva, Goenji se sorprendió por lo que escucho pero no dijo nada —Dijo que eras un tipo difícil, que le gustaba divertirse pero que no lo hacía con cualquiera.

—Me describió bien.— Respondió correspondiéndole la sonrisa, y luego reitero las palabras anteriores —No me divierto con cualquiera.

—Se lo que estás pensando,— Señaló rápidamente, girando la silla con los pies para quedar de espaldas a la barra, y colocar sus codos en ella, viéndose en una posición muy sexy. Luego miro a Goenji con ojos de mucho deseo —Yo no soy cualquiera.

Goenji no podía dejar de mirarlo, todo ese cuerpo, que estaba bajo ropa ajustada, su cabello, sus ojos, todo quería poseerlo, era algo mucho más fuerte, más fuerte incluso que cualquier deseo que le pudo tener a una mujer jamás. Termino su bebida y miro nuevamente a Atsuya, quien no dejaba esa sonrisa provocativa a un lado.

—Yo nunca dije eso.

Cuando termino de formular esa oración, un hombre fornido y pasado de copas se dispuso a caminar desde su silla hacia la barra, empujando con fuerza a todo y a todos, dejando caer sillas y bebidas, molestando mucho a Heat. El hombre caminaba directamente hacia Atsuya, y cuando estuvo cerca, levanto su mano dispuesto a tomar el brazo del chico, pero rápidamente fue detenido por Goenji, quien le tomo la muñeca presionándola con fuerza, lastimándolo. Heat sabía lo que se avecinaba, no habían pasado ni dos horas de la llegada de Goenji y ya iba a destrozar el lugar. Se golpeó la frente con la palma de la mano y corrió a la barra para tratar de detenerlos. Atsuya estaba sorprendido por la agilidad y la rapidez de Goenji y se preguntó mentalmente si era así de bueno en la cama. Goenji miro el rostro del sujeto, que estaba colérico y trataba de zafarse del agarre, se miraron y en un instante la mayoría de los presentes ya estaban de pie, preparados para cualquier cosa, dispuestos a pelar.

—Él es mío.— Fue lo único que dijo, luego empujo con aun más fuerza al hombre, que cayó sobre algunos que estaban tras él. Goenji se giró y se inclinó para quedar a la altura de Atsuya, quien estaba aún sonriente, tomo su barbilla y la levanto un poco, luego de eso miraron los labios del otro y Goenji los rozo con cuidado y sensualidad, como consecuencia, una corriente eléctrica subió completamente por la columna de ambos. Le guiño el ojo a Atsuya y le susurró al oído – Ya regreso. – Haciendo que el chico se mordiera el labio inferior ansioso por ver lo que pasaría después, Goenji se volteó para mirar a sus siguientes atacantes al tiempo en que se quitaba su preciada chaqueta de cuero y se la entregaba a Atsuya.

Heat no pudo llegar a tiempo, las personas le tapaban el paso continuamente. La escena era increíble, los hombre iban de a tres para atacar a Goenji, éste por su parte, golpeaba a dos y esquivaba a uno, era todo un espectáculo, también se aseguraba de no romper nada con sus propias manos, no quería tener que pagarle a Heat dinero que en esos momentos no tenía. Los sujetos se lanzaban literalmente hacia él, y respondía perfectamente a todos los ataques, mirando de vez en cuando a Atsuya para saber si lo estaba observando, y le guiñaba de cuando en cuando el ojo. Heat sabía que no iba a poder cobrarle mucho a su amigo, así que no perdió tiempo y comenzó a anotar en su libretita de mesero las cosas que se rompían, los nombres de quienes la rompían y su precio. No podía permitirse volver a los malos tiempos. Una vez que al fin pudo llegar a la barra, ya se había roto tres mesas y cinco sillas. Estaba tan sorprendido como Atsuya, Goenji no había perdido condición mientras no estaba. Atsuya no perdió ni un segundo de la pelea, sostenía con fuerza la chaqueta emocionada, era un chico bastante sorprendente.

—¿Y bien?— Comenzó Heat tras él, dentro de la barra —¿Qué te pareció el sujeto hasta ahora?— Atsuya podía sentir la adrenalina del lugar, comenzó a oler el suave aroma que expedía la chaqueta que mantenía en sus manos, y le respondió a Heat sin dejar de mirar a Goenji.

—Es mejor de lo que pensaba.— Heat sonrió.

—Yo jamás me equivoco.— Aclaro orgulloso, y continuo anotando en su pequeña libreta.

Luego de un rato de desastres y peleas, Goenji tomo la mano de Atsuya y salió corriendo del lugar, ya estaba agotado y aun había al menos treinta personas que querían acabar con él. Atsuya lo siguió sin decir nada, estaba ansioso desde hace rato. Corrieron hasta un callejón oscuro, eran casi las dos de la madrugada pero a ninguno le preocupo eso. Goenji lo pego contra la pared y pego su pecho con el del otro, sus miradas no se separaban sino para ver los labios del otro, Goenji le comenzó a quitar la chaqueta para poder tocarle la piel, el chico traía una franela sin mangas, Goenji se detuvo un instante, debía preguntarle algo antes de hacer nada.

—¿Qué edad tienes?— Atsuya no pudo evitar reír por eso, el momento y la escena se vieron muy graciosas para él.

—Es algo tarde para preguntar eso, ¿no crees?— Goenji levanto una ceja así que Atsuya dejo de jugar —Está bien, está bien. Tengo veintiuno, ¿Mejor?— Goenji sonrió entonces, no le agradaba la idea de hacerlo con un niño que aún no era mayor de edad, y agradeció para sus adentros el hecho de que no fuese mayor que él.

Cuando le quito por completo la chaqueta comenzó a acariciar sus hombros y a besar su cuello, bajó por sus brazos y luego sus ante brazos, cuando llegó a ese punto, tomo su cintura y comenzó a masajearla de arriba abajo, llegando hasta las axilas y de regreso, produciéndole mucho placer al chico, quien tomaba el cabello de Goenji con ambas manos y lo presionaba cuando sentía alguna mordida de éste en su cuello. Pasaron unos segundos, unos muy largos, quizás pasaron más que solo unos segundos, y luego Goenji se separó un poco para mírale el rostro, ese rostro que pedía más a gritos, se quedó contemplándolo hasta que fue interrumpido por Atsuya.

—¿Te está haciendo el interesante?— Pregunto sonriente, Goenji lo miro extrañado pero también sonrió, Atsuya no aguanto más y se acercó a su rostro para besarle, tenía muchas ganas de hacer eso, hasta que fue separado por Goenji.

—¿Está funcionando?— Atsuya volvió a soltar unas cuantas risas y luego asintió, recibiendo nuevamente los labios del otro. Se besaron con ferocidad y demencia, como si fuese el antídoto de muchos años de soledad. Abrieron un poco sus bocas y se exploraron internamente, cada centímetro. Se probaron y saborearlo como un niño probaría su primera paleta de caramelo. Atsuya no quería admitirlo, pero Goenji era bueno, muy bueno en eso, debía seguirlo con destreza, pero estaba bien, porque le gustaban los retos. Luego de ese largo y apasionado beso, se separaron, pero no por falta de oxígeno, sino porque ya se harían las tres, el tiempo se les fue demasiado rápido y esa era la peor hora para estar en las calles. – ¿Volverás al bar? – Le pregunto esperando a que el chico respondiera de manera afirmativa. Atsuya saco su cartera del bolsillo trasero de su pantalón y de allí, una pequeña tarjeta blanca, que puso en la bolillo delantero del pantalón de Goenji al tiempo que le robaba un beso.

—Puedes quedártelo,— Le susurro en el oído, de manera muy sensual y provocativa, y se colocó su chaqueta – Estaré esperando tu llamada. – Lo beso en la mejilla y comenzó a salir del callejón.

¿Quién era ese chico? No sabía porque lo atraía tanto, en el momento que lo vio supo que algo tenía. Pero no se iba a poner a pensar en eso ahora, debía ir a conseguir algún trabajo para poder tener dinero, y luego iría a su antiguo departamento. Se colocó su chaqueta pero antes, olio el aroma que había dejado Atsuya cuando la sostuvo contra su pecho, sonrió y se la puso, subiendo el cierre hasta la mitad. Se colocó la capucha de su suéter, metió las manos en los bolsillos de la chaqueta y comenzó a caminar en dirección a las alcantarillas, donde no pagaban nada mal.

Camino mucho, realmente era lejos, debía cruzar muchas calles y faltaban unos pocos minutos para las tres. Llego al fin, se acercó a unas escaleras que conducían a un supuesto tren subterráneo y bajo. El olor era muy fuerte y repulsivo, habría vomitado si no estuviese acostumbrado a todos esos aromas. Había basura por todos lados, y sangre. Las personas que dejaba atrás en su andar, lo miraban con unas caras no muy felices, eran rostros que intimidaban, pero por supuesto no a él, los ignoró y continuo con su camino hasta llegar a un puerta negra con un letrero colgante que decía que no debía pasar nadie, Goenji toco la puerta tres veces, espero y toco tres veces más, entonces un hombre de traje rayado abrió la puerta, llevaba un sombrero negro y unos zapatos muy pulidos, sus ojos eran verdes y estaban mirando a Goenji de manera muy ansiosa, como si santa le hubiese dejado un regalo.

—Pero miren lo que tenemos aquí,— Exclamo contento el sujeto —Pasa por favor.— Goenji no dijo nada, solo entro y el sujeto cerró la puerta tras él, no sin antes mirar si había alguien más.

—Parece que nadie ha cambiado en esta ciudad desde que me fui,— Comento Goenji viendo a los presentes —Sigues igual que siempre, Fudo.— El nombrado se quitó el sombrero ante el alago. Y le ofreció una silla.

Se sentó frente al escritorio marrón, el único que estaba en esa pequeña habitación. Otro hombre estaba sentado en ese escritorio, se arreglaba la corbata mientras miraba a Goenji sonriendo. Luego de terminar de formar el nudo, se bajó y se sentó en la silla, ese hombre era la mano derecha del que habían apodado los enemigos como la rata mayor, persona que le hacia honor al nombre; su nombre era Kageyama. Y su mano derecha era Kido, su cabello estaba hecho en su totalidad de rastas, lo que hacia que fuese fácil reconocerlo, era extremadamente inteligente, por algo era la mano derecha del jefe, y era quien se encargaba de darle las misiones a todos los que buscaran dinero.

—Shuuya, pero que agradable sorpresa. ¿Dónde estabas?

—De vacaciones, fue divertido.— Respondió con sarcasmo, no tenía tiempo para bromear, todos allí sabían que lo habían atracado hace años, solo se burlaba —Necesito dinero ¿Qué tienes para mí?

—¿Cuál es el apuro?— Goenji se estaba desesperando, Kido no hacía más que sacarlo de sus casillas siempre que se veían, su cara formo una mueca de molestia y estaba más serio que cuando entro —Está bien, no te vayas a enojar.— Kido abrió un cajón del escritorio y saco una carpeta amarilla llena de documentos, luego los coloco sobre ella —Había escuchado que ya habías salido de la cárcel, así que me tome la libertad de dejarte un trabajo muy lucrativo, pero no será facial. Pero esperen, lo olvidaba, ¡estamos hablando de Shuuya Goenji! Será cosa fácil para ti.— Kido siempre estaba un paso adelante, no se le escapaba nada, su sonrisa maliciosa era lo que menos quería ver Goenji, así que tomo los documentos y los abrió para comenzar a leerlos. Alzo una ceja al leer el nombre de la persona que debía asesinar, y cuando miro la foto a blanco y negro que estaba engrapada junto con los papeles, trato de no demostrar ninguna emoción – Es el hijo de presidente de una compañía que está fastidiando a nuestro jefe, si el chico desaparece él sujeto entenderá que no debe meterse con nosotros. Su nombre es Atsuya Fubuki.

La compañía Fubuki era una organización que se encargaba de las exportaciones de mercancía hacia otros países, Kageyama usaba sus contactos para traficar, pero las cosas se estaban notando demasiado así que querían mandarle un mensaje de advertencia a Fubuki. Y el mensaje era matar a su hijo. Goenji leía los documentos con algo de desesperación, estaba seguro de que debía haber un error, había visto a ese chico esa noche, pero no había error alguno, era el mismo chico con el que se había encontrado en el bar, era a él al que debía matar.

—Si el señor Fubuki llega a abrir la boca,— Comenzó a hablar nuevamente mientras sonreía —Nosotros seremos los que estaremos en problemas. ¿No es difícil para ti verdad?— Goenji miro a Kido sin expresión en el rostro, luego de unos segundos sonrió correspondiéndole.

—Creí que sería algo más difícil. Sera dinero fácil,— Kido saco de su bolsillo una pluma y tomo un papel, anoto entonces la cifra que le estaba ofreciendo y luego se la mostró —Lo sabía, dinero fácil.

—Tienes una semana para venir por lo que necesitaras. Ya puedes irte, fue un verdadero placer hablar contigo de nuevo, Goenji.

Goenji se levantó al mismo tiempo que Kido, parecía una jugarreta del destino pero no podía salir de esa, negarse no era una opción y la petición jamás fue una sugerencia, era él y debía cumplirlo. Fudou se despidió de Goenji y cerró la puerta una vez él chico quedo a fuera. El camino hacia su departamento era largo, y debía volver a la alcantarilla para recibir un arma y un incentivo, era humano todavía, y los humanos comían. Además termino por romper cosas en el bar de Heat así que debía pagar algo, no había opción. Lo que más le preocupaba era que iba hacer con Atsuya, ¿Lo iba a matar a sangre fría? ¿O ese chico cambio algo en él? Ahora estaba dudando más de lo debido, no era la primera vez que eso le pasaba, ya había matado personas que conocía, pero ahora había una diferencia, y era que ese chico le gustaba. Y mucho. Al principio, y a simple vista no parecía ser el hijo de alguien importante. Parecía ser solo un chico común, uno que se consideraría ''normal'' de ese lado de la ciudad.

—Atsuya Fubuki,— Susurro mientras caminaba —¿Quién eres tú?


Eso es todo por este capitulo.

Aclaraciones: Se que dije que actualizaría el viernes -y también aclare que soy mala para seguir horarios-, pero no se va a poder porque voy de viaje unos días y a donde voy no hay computadoras D:

Otro dato que puede parecer importante -al menos para mi-. Las fechas y las horas; deben estar pendientes de ellas porque la historia no sera de ''tiempo continuo'' pero no sera por menos de un día o dos, cuando mucho. De todos modos en el texto daré datos breves que les podrán ayudar, para hacer llevadera la cosa.

Una ultima cosa: No vayan a matarme por como estoy colocando las parejas hasta ahora; aun hay mucho por escribir y aun hay más preguntas que aclarar. No se me desesperen con ese asunto :3

Y pues, sí. Me quedo corto de nuevo, pero es porque la creatividad esta jugando conmigo y se ríe en mi cara.

Próxima actualización: Lunes 22 de Julio del 2013 -esta vez si lo cumpliré(?)-

Capítulo 3: Primera Orden ¿Estamos aquí para algo?

Nos estamos leyendo. ~

''Nos acostumbramos a pensar que lo que damos es igual a lo que recibimos. Pero las personas que aman esperando ser amadas a cambio pierden su tiempo'' - Paulo Coelho.