Título: Secuestro
Capítulo 3: Primera orden ¿Estamos aquí para algo?
Comentarios al final. ~
''La verdad y la sabiduría son remplazadas por la mentira y la ineptitud, aquello que ves en realidad no está allí''
Ikiro Zuyiname
[Viernes 12 de julio de 2013, 19:01]
Kazemaru estaba comenzando a perder la conciencia de nuevo. No había logrado ni abrir los ojos cuando sintió muchas ganas de vomitar, estaba mareado. Luego de mucho esfuerzo por no desmayarse noto que estaba vendado y amordazado de pies y manos, estaba realmente asustado, quería gritar pero no podía hablar, las palabras no querían salir de su boca. Bañado en sudor y sin saber dónde estaba, comenzó a agitar su cuerpo para tratar de levantarse, estaba acostado boca abajo sobre algo duro que suponía era el piso, pero sentía su cuerpo pesado, le era difícil hacer cualquier cosa, se sentía impotente y eso lo frustraba, le dolía la cabeza y no podía pensar bien ¿Qué estaba pasándole? No recordaba mucho, solo música, el mar, alguien tocando un instrumento y luego, nada. Trato nuevamente de moverse pero fue inútil, una tercera, una cuarta vez y aun nada, quería llorar pero no podía en ese momento, debía ser fuerte. Respiro profundo un par de veces y trato de esclarecer su cabeza, comenzó a organizar sus ideas cuando de pronto, una melodía comenzó a sonar. Era esa canción, la misma que había escuchado esa noche. Entonces lo recordó todo, le habían puesto una bolsa en la cabeza y se había desmayado, pero ¿Porque? Solo sabía que había sido ese músico, el que se veía tan inocente tocando para conseguir dinero. Había sido engañado como in idiota nuevamente.
La melodía estaba a punto de terminar, cuando alguien tiro de la cinta que cubría sus ojos. Una luz brillante lo golpeo furtivamente haciendo que se encegueciera. Espero unos segundos y por fin pudo abrir uno de sus ojos, veía borroso aun pero pudo distinguir una silueta delante de él. Estaba de cuclillas y lo miraba sonriente.
– Me alegra que despertaras. – Y la música llego a su final.
Si visión mejoro poco a poco, y así pudo visualizar su entorno; el chico que tenía en frente era de cabellos plateados y no tenía camisa. El lugar parecía la típica cueva de hombre, las paredes estaban pintadas de naranja y rojo, el piso era negro igual que el techo, había posters de bandas pegados al azar por todo el lugar, tenía un mueble verde oscuro muy grande en el medio de la habitación y en una esquina un mini bar y una guitarra eléctrica. Sentados en el mueble había otras dos personas, una de esas era el músico, quien mantenía la armónica en su mano y se preparaba para interpretar otra canción.
– ¡Tú! – Grito Azemara con todas sus fuerzas, asustándolos o a todos. Ya podía hablar.
Luego de eso alguien más entro en la habitación, subiendo unas escaleras. Tenía el cabello rojo y liso, mantenía una toalla en su cintura y su piel estaba aún húmeda. Azemara lo vio y luego a los otros. ¿Cuántos más había? El recién llegado miro al chico que cabellos plateados de manera fulminante, haciendo que raídamente, él chico ayudara a Azemara a sentarse en el suelo.
– No tienes por qué mirarme así, él fue el que se calló solito.
Cuando Azemara estuvo incorporado al fin, noto mejor el lugar, pero aún estaba asustado.
– ¿Dónde estoy? ¿Quiénes son ustedes? ¿Qué está pasando? – Estaba desesperado porque alguien respondiera a alguna de sus preguntas, pero nadie decía nada, era como si lo ignoraran – ¿Me están escuchando? ¿Por qué no me sueltan? – Se quejaba. El chico que estaba en toalla bajo nuevamente las escaleras luego de tomar una botella de agua del mini bar.
– Yo puedo responder a una de esas preguntas, – Le dijo por fin uno de ellos, aliviando un poco a Azemara. El chico se sentó en el suelo, muy cerca de él, poniéndolo nervioso – A mí me puedes decir Giselle, él es Barn y el de la armónica es Neper. – Le explico señalándose a sí mismo y luego a los chicos que estaban sentados en el sofá – Y el que estaba aquí hace un momento se llama Grand. ¿Feliz?
– ¿Te parece que estoy feliz? – Le respondió Azemara muy molesto, eso no es lo que estaba tratando de averiguar. Quería otras respuestas ¿Por qué lo habían secuestrado, por ejemplo?
Giselle se encogió de hombros y comenzó a estirar sus brazos. Hacía mucho calor en ese lugar. Miro hacia una pequeña papelera que estaba en la esquina junto a la puerta y noto que estaba repleta de botellas de agua vacías, miro a todos los lados desesperado, aun sentía su cuerpo pesado y no se esclarecía ninguna de sus dudas. No había motivos, según él, para secuestrarlo, no sabía que le harían, eso es lo que más lo asustaba pensar. Quería salir de allí pero no tenía un plan aun, no sabía que tan peligrosos eran esos chicos y definitivamente no veía ninguna salida que le pudiese funcionarle.
Kazemaru sudaba, en realidad todos lo hacían, quizás estaba bajo tierra. No había ventiladores, de hecho, parecía que lo único que no era realmente necesario para sobrevivir en ese lugar era la guitarra eléctrica y los posters.
– Si quieres saber dónde estás, no te lo puedo decir. – Comenzó Burn usando una revista como abanico – Pero no debes preocuparte, no te aremos daño y no estás muy lejos de tu casa.
Kazemaru no confió en esas palabras, pero pensó por un instante en lo último. Quizás era un acertijo o una especie de juego, que significaba en ese momento ''No estás muy lejos'' tal vez hablaba de la ciudad, sería estúpido que su escondite quedara a unas calles de su departamento. Dejo de pensar en eso, era inútil tratar de razonar algo en su situación. Hacia demasiado calor también, estaba comenzando a respirar por la boca y tenía sed.
– Pareces acalorado, – Gazelle sonaba preocupado, pero Kazemaru lo ignoro y decidió que estaría a la defensiva – ¿Tienes sed? Déjame quitarte esa camisa o te-
– ¡No me toques! – Grito Kazemaru asustado, cortando al otro.
– Pues disculpe usted, pero si su alteza se enferma, me meteré en problemas con Grand. Así que será mejor que colabores. – Gazelle comenzó a desabotonar la camisa blanca que llevaba Kazemaru mientras éste trataba de impedirlo inútilmente. Gracias a la droga que le habían suministrado aún estaba muy débil, y termino por ceder. Gazelle, al terminar de desabotonar la camisa y dejarle el torso descubierto, le desato la cola alta y la convirtió en una cebolla, luego tomo una toalla sobre el mueble y seco un poco el rostro y el pecho de Kazemaru, al terminar con eso, saco una botella de agua y lo ayudo a tomársela. Una vez terminada la botella la puso con las otras y se sentó sobre las piernas de Burn, recibiendo así un poco de aire de la revista – Odio el calor. – Se quejó sobre el pecho del chico.
– Ya lo sé, ya lo sé. – Le respondió Burn abanicando más para Gazelle que para él mismo.
Kazemaru ya se encontraba mejor, pero no dejaba de estar asustado, el lugar no olía muy bien y el único bombillo que alumbraba el lugar, a pesar de ser brillante, se apagaba por decimas de segundos y luego se encendía de golpe. Nepper miraba de vez en cuando a Kazemaru, mientras tocaba la armónica, canciones románticas, melodías dulces. Burn acariciaba el cabello húmedo de Gazelle mientras continuaba abanicando la revista. Nadie decía nada. Hacía mucho calor.
Luego de un rato, Grand subió por las escaleras, con un pantalón morado casi negro, sin zapatos ni camisa, y una toalla en la cabeza.
– Nepper, – Llamo cuando abrió nuevamente el mini bar, el nombrado dejo lo que estaba haciendo – Ve a comprar la cena, y más agua. – Asintió y se levantó para buscar su camisa.
– ¿Puedo ir? – Pregunto rápidamente Gazelle, pero solo recibió un no como respuesta. Nepper se colocó su camisa y se fue muy tranquilo, realmente muy relajado. Sin saber, que su vida iba a dar un giro de trecientos sesenta grados. Gazelle estaba molesto, quería salir de ese horno gigante, se lanzó al otro lado del sillón acostándose y colocando los pies sobre los de Burn, quien aún lo abanicaba con algo de desinterés, estaba aburrido.
Grand cerró el mini bar y camino hacia Kazemaru, agachándose para quedar a su nivel, le sonrió dulcemente y tomo su mejilla con delicadeza. Pero solo logro que Kazemaru lo escupiera en el rostro. Se miraron, uno con odio y el otro, el otro aún estaba feliz, a pesar de todo. Se limpió la cara con la toalla y pensó un poco, Kazemaru estaba muy molesto pero también estaba asustado, su plan es ese momento era aparentar que no tenía miedo y tratar de anticiparse a todo. Pero no estaba funcionándole muy bien, ya que no pudo anticipar que Grand lo tomara con ambas manos y lo besara. Kazemaru trato de pelear pero no podía moverse, no podía golpearlo ni patearlo, estaba acorralado, pero no entro en pánico en ese momento, decidió dejar que el sujeto lo besara, si seguía peleando no se detendría, y efectivamente, Grand se separó de él.
– Me alegra que despertaras. ¿No me reconoces? – Le pregunto en susurro, confundiendo a Kazemaru. No respondió, solo movió con fuerza su rostro para librarse del agarre. Grand se levantó y suspiro, luego se dio vuelta para mirar a sus compañeros – Que se va a hacer, Gazelle. Llévalo a su habitación, le daré tiempo para que piense – Gazelle se levantó con algo de flojera, ayudo a levantar a Kazemaru del suelo y lo llevo hacia las escaleras, no quería bajar pero no podía hacer nada, eran órdenes. No eran muchas escaleras pero estaba oscuro, caminaron por un corredor no muy largo y se encontraron con cinco puertas, Gazelle abrió una de ellas con una pequeña llave que mantenía guindada en el cuello y entraron. Sentó al chico en la cama y desato sus pies.
– Te voy a soltar las maños, pero que no se te ocurra intentar algo raro. – Comenzó a desamarrar la soga que mantenían atadas las manos de Kazemaru y una vez estuvieron flojas, el chico empujo a Gazelle a la cama y corrió hacia la puerta, cuando trato de abrirla, esta no cedía, estaba cerrada con llave – Te lo advertí, además ¿Luego de salir de aquí, que? ¿Ya olvidaste que hay dos personas más allá arriba? – Kazemaru no estaba pensando en ese momento, quería huir que allí, había olvidado por completo ese asunto. Eran cuatro personas en total. Se dejó caer de rodillas y agacho la cabeza, ya no aguantaba más las ganas de llorar – No sé si te lo había dicho antes, pero no voy a hacerte daño. En el tiempo que estés aquí me gustaría que me usaras como apoyo moral o como sea que se diga, – Gazelle era un asco consolando, comenzó a rascar su cabeza con una de sus manos, peinando su cabello.
No entendía muy bien lo que eran los sentimientos pero debía hacer algo para que el chico se sintiera mejor, la idea de que Grand lo regañara no le gustaba nada – Se me pidió cuidarte, así que si quieres hablar te escuchare. Solo tengo dos reglas, – Kazemaru aun miraba el suelo – La primera: Dejare que me hagas dos preguntas por día y la segunda: Responderé solo si yo quiero. Hoy te respondí una pregunta, y la que te respondió Burn bale como la segunda, así que por hoy está bien. Descansa, más tarde te traeré la cena y algo de tomar. – Kazemaru se arrastró a una esquina del lugar, a la más cercana, y Gazelle salió de la habitación sin mirarlo.
Solo entonces comenzó a llorar, abrazo sus pies con fuerza y escondió su rostro. No podía entender lo que estaba pasando ¿Qué era lo que harían con él?
– ¿Por qué estoy aquí?
O-o-o-o-o-o-o-o
[Jueves 11 de julio de 2013, 18:15]
– ¿Tú quieres que yo, que? – Pregunto Endou completamente descolocado, la situación era demasiado para él.
– [Lo repetiré con más claridad para que entiendas: Debes botar las pertenencias de tu chico.] – Si había escuchado bien, pero aún no lo entendía – [Es muy fácil, solo debes regalar o botar todo lo que tenga que ver con él; prendas, papeles, fotos en donde aparezca, todo. No creo que no puedas hacerlo. Este es el plan, debes cumplir cada orden que te imponga antes de que llegue el siguiente jueves. Te llamare para darte la siguiente orden, solo tienes que esperar mi llamada y hacer lo que te diga. Conoces las consecuencias si te reúsas. Tú decides.]
– Pero no entiendo que tie-
– [¿Pero?] – Endou no tenía opciones, debía cumplir las órdenes si quería volver a ver a Kazemaru. La voz computarizada, quien quiera que fuese, sabía muy bien lo que hacía – [Bien, te llamare cuando el plazo de esta orden se haya cumplido. Te estaré vigilando.] – y colgó.
Endou mantenía el teléfono en su oído sin moverse, no podía creer todavía lo que estaba pasando, era algo que solo debía pasar en las películas, no en la vida real. Bajó el teléfono y grito al cielo con mucha fuerza, estaba colérico, estaba triste, estaba asustado. Dejo caer su cuerpo de rodillas y no pensó nada en un rato, aun con el teléfono en la mano, agarro con fuerza el césped con ambas manos y comenzó a arrancarlo, no entendía, no entendía nada, pero sabía que debía ser fuerte por Kazemaru.
Seco sus ojos, pequeñas lágrimas de impotencia estaban cayendo, guardo el teléfono en su pantalón y se levantó.
Corrió con fuerzas entones, decidido, no sabía cuánto tiempo tenía antes de que el primer plazo se cumpliera, debía cumplir la orden porque no sabía tampoco si habían cámaras o si habían más personas en eso, lo que si sabía es que estaba siendo vigilado. Bufo molesto al cruzar la calle, debía esperar un taxi, era la manera más rápida de llegar a uso departamento. Cuando por fin se detuvo uno, se montó, recorrió el mismo camino de vuelta a su departamento, miro las mismas casas pero el cielo se ponía rojo, con tonos naranjas. Esa noche no iba a dormir.
Cuando llego al edificio, abrió la puerta principal con su llave y entro. Subió en el elevador hasta el tercer piso y camino el corredor hasta la puerta con el numero ''18'' en ella, tomo la llave correspondiente a la puerta y la giro, abriéndola. Entro y cero la puerta tras él, notando que todo estaba como lo había dejado Kazemaru al salir; el chico era muy organizado y meticuloso, la biblioteca con los libros estaban ordenados por orden alfabético y por año de edición, la cocina siempre brillaba al igual que el baño, la sala estaba decorada en blanco y negro, tenía alfombras y portarretratos decorados con figuras geométricas, habían más portarretratos en una pared blanca que tenía dibujada en negro, un árbol sin hojas, dando la ilusión de que los portarretratos guindaban de las ramas. Endou entro y tiro su chaqueta en el sillón mullido que usaba más que su propia cama, coloco sus llaves en la mesita de centro haciendo que el metal sonara contra el vidrio, eso seguramente hubiese molestado a Kazemaru.
Camino hasta la pared con el árbol y vio detalladamente cada portarretratos con sus fotos, en todas estaban en la universidad; sonrió ligeramente al notar que el chico era más moreno por esos años y había perdido su color. En todas las imágenes salían sonrientes, abrazándose y mirándose como enamorados. Extrañaba esos días en donde parecía que nada importaba, donde todo eran sonrisas y buenos momento, se preguntó qué había pasado para que ya no fuese así, pero no lo recordaba. Estaban bien y de repente, se estaba acostando con otro mientras Kazemaru dormía el casa de alguien. Se preguntó si ya no había amor.
Comenzó a tomar los portarretratos de esa pared y los dejo en el sofá, fue a su cuarto y saco del closet una caja de cartón, la coloco en la cama y comenzó a doblar la ropa de Kazemaru y a ponerla dentro, buscando la manera de poderla meter toda. Una vez termino con eso busco una bolsa grande en la cocina para meter los zapatos y las prendas, no sabía que aria con todo eso, tal vez donarlo o regalárselo a alguien, entonces se detuvo.
– ¡¿Pero qué mierdas tiene que ver esto con el secuestro?! ¡¿Por qué no pidió dinero?! – Grito frustrado, seco un poco de sudor de su frente y continúo con su labor, muy triste. Se sentía muy mal por lo que estaba haciendo pero no tenía más alternativas.
Cuando acabo con eso fue a la sala nuevamente y termino de descolgar los últimos portarretratos, en todos estaba Kazemaru. Los metió la otra bolsa y se acercó a la biblioteca para buscar documentos, como alguna copia de la fecha de nacimiento o algo así. Reviso algunas capetas que estaban organizados en la parte baja y entre ellas, estaban los documentos del departamento, que habían firmado ambos. Lo pensó mucho, esos papeles eran importantes, así que los escondió rápidamente junto con otras carpetas y se levantó.
Habían transcurrido ya tres horas, no le habría tomado tanto tiempo si no hubiese sido tan difícil la decisión, había muchas cosas que tenían un valor muy importante para ambos y estaba a punto de desecharlos como basura. Salió del departamento con las dos bolsas; la que tenía los papeles y las fotos, la puso en un bote de basura cercano, luego camino un poco más hasta llegar a una esquina en donde estaba un edificio que alojaba a personas de bajos recursos y dejo la segunda bolsa, con las prendas y los zapatos, allí. Fue nuevamente a su departamento a paso veloz, no sabía cuánto tiempo le quedaba así que era mejor darse prisa.
Al llegar a su departamento nuevamente, y cerrar la puerta, se sintió muy solo, Kazemaru lo estaba abandonando más. Lo único que quedaba de él cabía en una caja, la miro unos segundos y cerro sus ojos con fuerza, ahora no podía arrepentirse, lo hacía para salvar a Kazemaru, estaba bien entonces. Ya luego le comprara todo lo que quisiera.
Tomo la caja con ambas manos y noto que estaba algo pesada, abrió la puerta con cuidado y salió nuevamente.
Bajo las escaleras hasta el segundo piso, fue hacia una de las puertas y toco un par de veces, un hombre de cabellos marrones abrió.
– Señor Endou, – Saludo sonríete – Es raro verlo por aquí a estas horas. ¿Se le ofrece algo?
– Hola Tachimukai, lamento si interrumpo algo, – El chico negó con la cabeza sonriéndole, miro la caja que Endou tenía entre sus manos por un segundo pero no dijo nada – Kazemaru y yo estuvimos hablando, y pensamos rehacer algunas cosas. Veras, – No sabía muy bien que decirle para parecer normal– Kazemaru quería darte esto, son algunas ropas que no usa, están en buen estado.
– A pero yo no-
– Tómalas por favor, considéralo como un regalo. Pero si no las necesitas, dejo que hagas lo que quieras con ellas. – Endou extendió la caja y sin que el chico pudiese negarse la tomo
– Gracias, –Comenzó Tachimukai algo nervioso – Pero son demasiadas, no necesito tantas.
– Puedes regalar lo que quieras, me tengo que ir.
– ¡Señor Endou! –Trato de llamarlo, pero se había ido corriendo. Tachimukai cerró la puerta y dejo la caja en la mesa, parecía que Endou estaba nervioso y algo triste, no quiso darle vueltas al asunto porque no era su problema y no debía meterse en donde no lo llamaban. Cuando abrió la caja su expresión fue de asombro, había muchísima ropa allí, quizás un armario completo.
Endou entro en el departamento y se desplomo en el mueble, no había comido pero no tenía hambre. Cerró sus ojos para relajarse por primera vez en horas cuando su teléfono comenzó a sonar. Se levantó rápidamente y lo saco de su bolsillo para descolgarlo.
– [Buenas noches Endou, ¿Cómo estuvo tu tarde?] – Esa voz computarizada estaba jugando con él de nuevo.
– Ya hice lo que me pediste, ahora devuélveme a Kazemaru.
– [Tranquilo amigo, un paso a la vez. Recuerda que aun tienes que hacer algunas cosas para mi] – Podía sentir como ese sujeto se estaba riendo de él, estaba molesto, mucho – [Ahora duerme un poco, si puedes. Mañana te volveré a llamar para darte la siguiente orden.]
– ¡Eres un desgraciado, deja ir a Kazemaru! – Pero ya era muy tarde, el sujeto había colgado, no iba a poder dormir. Se desplomo nuevamente en el sofá y lanzo el teléfono, esa iba a ser una noche muy larga.
Grand cerró el teléfono y apago el distorsionador de voz, su plan iba perfectamente, al fin recuperaría lo que era suyo y cobraría varias venganzas, todo a la vez. Era perfecto. Kazemaru aun dormía, pensó que tal vez Nepper le había colocado demasiada droga a la bolsa pero sabía que eso no lo mataría. Salió de su habitación y subió unas escaleras, se acercó a Kazemaru, que estaba recostado de una pared en el piso, lo miro y luego se inclinó para quedar a su altura. Era perfecto.
– Mira lo que le hiciste a tu hermoso cabello, –Le susurraba, aunque sabía que no iba a contestarle. Tomo el mechón que cubría su ojo y lo aparto –Sabia que te encontraría, solo era cuestión de tiempo. Ya nada va a separarnos, nada.
¡Al fin logro seguir lo acordado!
Espero que les haya gustado, aunque cero que no es mi mejor trabajo, pudo ser mejor.
El siguiente capitulo sera más fuerte :3
Como habrán notado los estoy alternando, me parece que dará más dudas y todo el asunto(?)
Próxima actualización: Jueves 25 de Julio del 2013.
Capítulo 4: Verdades ¿Quiero conocerte?
Nos estamos leyendo. ~
''A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante'' -Oscar Wilde
