Título: Secuestro.
Capítulo 4: Verdades ¿Quiero conocerte?
Comentarios al final. ~
''Maquinas que manejan nuestras vidas, lápices que escriben nuestra historia. Nuestros deseos más profundos son las manos que lo mueven todo. ''
Ikiro Zuyiname
[Domingo 7 de julio de 2013, 05:21am]
Caminó mucho, necesitaba despejarse de algún modo porque no tenía otra forma de hacerlo, y no tenía otro modo de llegar a su casa. No sabía lo que haría aun, estaba confundido por muchas cosas pero no se iba a permitir flaquear por un desconocido. Llego al edificio en donde se quedaba y abrió la puerta sin necesidad de usar llave, subió las escaleras ya que el elevador estaba descompuesto, siempre había estado descompuesto, todo allí era un asco. El olor era indescifrable, tenía un poco de todo; era de sangre, semen, basura y licor barato, casi todo en todo descomponiéndose. La puerta de su departamento estaba abierta y las cosas habían sido removidas.
–Tks, –Se quejó– Novatos. – Camino como pudo por el lugar, el mueble de la sala estaba de cabeza y los cojines esparcidos por el piso, habían botellas vacías y mucho periódico. La única habitación que tenía el lugar no estaba mejor, pero Goenji no se preocupó en absoluto, camino entre los escombros y las sabanas del piso y llego al armario, la puerta de madera había sido destrozada y estaba vacío. Goenji comenzó a darle pequeños golpes repetidas veces al espaldar dentro del objeto, hasta que sintió un sonido con eco en uno de sus golpes, entonces tomo impulso en su brazo derecho y le dio un fuerte codazo partiendo fácilmente la madera, era un escondite casi perfecto, dentro había una bolsa con dinero, lo suficiente para rentar un lugar más decente y comer, también había una navaja alargada de campismo, y un revolver 9mm.
Saco todo y verifico la carga del arma, estaba completa. La guardo en su chaqueta y lanzo la bolsa en la entrada, luego tomo la navaja y la abrió al tiempo en que se acercaba al colchón de la cama, que no estaba donde debería estar, lo volteo y comenzó a cortar una esquina, hizo un pequeño corte, luego aparto la navaja y metió su mano, de allí saco más balas para su arma.
– Esto servirá hasta que vea de nuevo a Kidou. – Se dijo a sí mismo.
Tomó nuevamente la navaja y la guardo en su pantalón junto con las balas, agarro la bolsa y salió del lugar. La primera parte de su improvisado, muy improvisado plan, era conseguir algún lugar en donde quedarse y sabia perfectamente a donde ir para preguntarlo. Cruzó varias calles ignorando a los sujetos que lo miraban mal, que lo miraban de manera lujuriosa o que simplemente lo miraran. Como se dijo antes, allí había todo tipo de personas, Goenji fue a un local de comida rápida, o al menos eso aparentaba por fuera, pero por dentro era todo lo contrario. Allí en la puerta se encontraba una chica de cabellos rojizos que jugaba con un vaso de cristal sobre la mesa, tenía un hermoso vestido morado con un pronunciado escote y descubierto de espalda, su cabello estaba sostenido con una cola muy alta y llevaba lo justo de maquillaje. Cuando noto a Goenji entrar sus ojos brillaron y casi dejo caer el vaso.
– ¡Shuuya! – Grito la hermosa chica, con una voz melodiosa – ¡Volviste!
– Hola Natsumi, estas tan bella como siempre. – Alagó a la chica al terminar de entrar, provocando que ésta se sonrojara y corriera a abrazarlo.
– ¡Sabia que volverías! –Afirmo al separarse de él – Las chicas y yo te extrañamos mucho. Sobre todo yo.
Natsumi acompaño a Goenji a dentro, era un lugar con demasiados colores, todo muy coqueto, con posters de mujeres sensuales y semi desnudas colgados en una pared del corredor que estaba al fondo del lugar, se sentaron en las sillas que estaban en la entrada y Natsumi se lanzó a él para besarlo como lo había hecho desde que se conocieron, pero esta vez Goenji la esquivo como acto de reflejo.
– ¿Que sucede? ¿Estas molesto conmigo? –Pregunto la chica angustiada, luego cambio rápidamente su expresión a una de furia – ¿O acaso hay alguien más?
– Claro que no, – Se apresuró a decir –Sabes que tú eres la única, y cuando estas ocupada alguna de tus chicas. No te estoy engañando preciosa.
Entonces sonrió sonrojándose nuevamente, y se besaron.
– ¿Vas a hacer reservación? –Pregunto Natsumi luego del beso ya que nadie, ni siquiera él, pedían un cuarto tan temprano. Y las chicas en ese lugar tenían horarios.
– Tal vez, pero primero necesito información. – Natsumi arqueo una ceja con una pequeña sonrisa, ese era otro de sus trabajos, pero no era tan buena como Heat, y posiblemente nunca lo seria. Pero nadie se atrevía a decirle eso. – ¿Conoces algún sitio que rente? No tengo donde quedarme.
– ¿Eso es todo? – Cuestiono la chica– Eso es fácil: hay un sujeto que alquila habitaciones a dos manzanas de aquí, su nombre es Tobitaka, pero debes tener cuidado porque cobra más de lo que debería. Y hay otro lugar en donde alquilan departamentos pero no conozco el nombre del dueño, solo sé que está cerca de la zona de bares. –Natsumi hico una pausa y se acercó a Goenji para posar su mano en su pierna –Pero también te puedes quedar aquí, en mi cuarto. –Le propuso sensualmente. Goenji sonrió.
– Gracias Natsumi, pero quiero solo la información. –Le susurro en el oído mientras sacaba algo de dinero de su bolsillo y lo colocaba en el busto de la chica –Vendré pronto.
– ¿Ya te vas? No puedes quedarte otro rato, será divertido.
– Sabes que me encantaría, pero tengo cosas que hacer. – Se levantaron y Natsumi se aferró al cuello de Goenji para besarlo. –Te veré pronto.
La chica lo acompaño a la puerta y le guiño el ojo al irse. Goenji se preguntó porque estuvo tan reservado pero luego noto que su pregunta era estúpida, y la respuesta muy fácil: Sus gustos estaban cambiando. ¿Y de quien era la culpa? Del chico de la noche anterior. Recordó que debía llamarlo para verse y poder sacarle información, tal vez así entendería un poco porque se encontraba en ese lugar el hijo de un hombre prácticamente bañado en oro. Y no podía negar que quería verlo de nuevo, pero aún era demasiado temprano, y las mejores cosas sucedían cuando el sol moría.
Ya eran la siete de la mañana, Goenji pensó que era una buena hora para ir a ver la cuestión del departamento, escogió la segunda opción de Natsumi ya que le quedaba cerca del bar y no tendría que caminar.
La música estaba fuerte, realmente fuerte considerando las horas que eran. Abrió la puerta transparente de la entrada haciendo que sonara una pequeña campana arriba de ella. Un chico asomo su rostro de inmediato, y sonrió con tanta emoción que sus cachetes se pusieron rojos.
– ¡Un nuevo cliente! – Grito saliendo de la habitación de la que se asomaba, tenía la camisa sin abrochar y de su pecho y cuello se vieron unos pequeños moretones, parecían chupones, además estaba muy agitado. El chico vio las condiciones en las que había salido, así que se volteó para acomodarse la ropa y peinar su cabello, que estaba muy desarreglado, tampoco traía zapatos. – Bienvenido, – Saludo a Goenji una vez estuvo más arreglado– ¿Viene para rentar un departamento o para lo otro? – Goenji levanto una ceja ante eso, ¿Qué era, lo otro?
El chico sonreía y se veía muy adorable, no le calculaba menos de dieciocho años y eso le pareció triste.
– Olvídate de ''Lo otro'', dame un departamento. – Respondió aun sin saber muy bien de lo que hablaba.
– Oh, está bien. Esto es raro. – El chico comenzó a rascarse el cuello algo avergonzado– Es que es muy raro cuando alguien viene por un departamento. Usualmente solo esperan encontrar a alguien con quien divertirse ¿Sabes a lo que me refiero, no?
– ¿Qué edad tienes? –Pregunto Goenji sin haberle prestado realmente atención.
– cumpliré diecisiete en dos meses, y trabajo aquí desde hace dos años. – Goenji estaba sorprendido, y se notaba en su rostro. El chico tomo un mechón de su cabello azul y comenzó a jugar con él, mientras sonreía divertido – ¿Sorprendido?
Goenji no respondió.
– ¿Hay algún adulto con el que pueda hablar?
– Yo administro este lugar, pero puedes hablar con mi jefe. Tienes suerte de que este aquí, siempre está en el otro edificio. – Le dijo inflando sus cachetes, algo irritado, le gustaba ver a su jefe pero nunca tenía tiempo para él. –Espera aquí, lo traeré. –Y volvió a la habitación de donde había salido. La música dejo de sonar y ambos salieron.
– No veo porque no puedas hablar con Toramaru pero bueno, soy Tobitaka ¿Necesitas un departamento?
– Creí que eras el dueño de otro lugar. –Tobitaka rio con fuerza.
– Yo soy dueño de casi todos los edificios de este lado de la ciudad, y los que no, pues son los que se están destruyendo, sino es que están ya en ruinas. – Y soltó una risotada por lo último. Goenji no dijo más, comenzaron a negociar y luego de una larga charla, llegaron a un acuerdo que no le gusto a ninguno, para Goenji era demasiado, pero para Tobitaka era muy poco. Natsumi tenía razón con respecto a ese sujeto.
Luego de recibir su llave subió en compañía de Toramaru, que lo dejo en la entrada de su nuevo departamento, le dijo que si necesitaba ayuda con algo lo llamara, se despidió y se fue.
Goenji entro y cerró la puerta, el lugar era bonito, a pesar de no estar realmente amueblado y tampoco es que necesitara muchos lujos. Fue a la habitación y saco algo de dinero de la bolsa, lo suficiente para pagarle a Heat lo que le debía y para comida, estaba muriéndose de hambre.
[Ese mismo día, 20:45]
Luego de dormir, tomar un baño y almorzar, llamo a Atsuya, que se escuchaba muy emocionado por la llamada, lo cito en su departamento pero el chico se negó, le dijo que lo esperara en frente del bar y de allí lo llevaría a conocer un lugar al que iba seguido. Goenji acepto sin más, sonaba divertido.
Ahora se encontraba frente al bar, decidió llegar un poco más temprano para hablar con Heat con respecto a Atsuya, pero su informante no le quiso decir nada, quizás por confidencialidad o porque realmente no sabía. Ya le había pagado lo que le debía así que decidió quedarse en la entrada a esperar. Por más que trato no pudo convencerlo de que le dijera algo, y no podía darle motivos ya que si alguien de las alcantarillas se enteraba de que lo conocía de antes sería más peligroso.
Espero un rato más hasta que se hicieron las nueve, la hora acordada. Divisó a Atsuya a lo lejos, llevaba unos jeans rasgados muy ajustados y un suéter con capucha azul oscuro. Estaba sonriente, Goenji también sonrió al verlo, pero no podía dejar de hacerse preguntas.
– Hola Shuya, ¿Me extrañaste? –Saludo Atsuya al estar cerca de él, Goenji no respondió, ladeo una sensual sonrisa y lo tomo rápidamente de la cintura con la otra mano dentro de su chaqueta, luego lo acerco de golpe a su cuerpo y lo beso en los labios. – Creo que la respuesta es ''si''– Ambos se miraron y Atsuya lo tomo de la mano – Vamos chico listo, no quiero que nos agarre la lluvia.
Caminaron un poco, se adentraron cada vez más a una calle que estaba llena de moteles, pasaron unos muy deteriorados y antiguos y se detuvieron en un club de estriptis para mujeres.
– ¿Es aquí a donde me querías traer? –Pregunto Goenji arqueando una ceja, sin dejar de mirar el lugar. Era extrovertido, lleno de luces de neón y desde afuera se podía escuchar la música de ambiente que además, retumbaba a su alrededor. Atsuya respondió afirmativamente y comenzó a caminar a dentro, seguido por Goenji, que no parecía tener mucha opción. Al llegar a la entrada un hombre fornido detuvo a Goenji colocando una mano en frente tapando su paso, Goenji estaba a punto de hacer algo pero Atsuya intervino.
– Viene conmigo. –Dijo simplemente, y el hombre lo dejo pasar.
Al entrar no creyó que se sentiría relajado, no era muy diferente a una disco. Estaba completamente tapizado de alfombra y había luces de neón de colores por todos lados, luces gigantes en el techo que titilaban veloz mente y se movían en todas direcciones. En el centro del lugar había una pasarela que terminaba en tarima, y sobre la tarima había un tubo, que estaba siendo utilizado por un chico que bailaba sensualmente pero al ritmo de la música. Atsuya sonreía y sus ojos brillaban al ver al bailarín, parecía que lo conocía.
– ¡Dime algo! –Comenzó Goenji alzando la voz para que lo pudiera escuchar, se acercó al oído del chico para que fuese más cómodo – ¡¿Por qué estamos aquí?!
Atsuya lo miro a los ojos y se acercó a sus labios, lo rozo ligeramente, luego beso su cuello hasta llegar a su oído.
– ¡Aquí no hay nadie que se queje de los gritos! –Respondió mordiéndole el lóbulo de la oreja. Eso encendió a Goenji, que no tardó en hacérselo saber a Atsuya – ¡Ven conmigo!
Atsuya tomo nuevamente la mano de Goenji y se adentró en el lugar, había muchísima gente, el olor a licor era casi palpable, las máquinas de humo estaban muy felices esa noche. Llegaron al principio de un corredor con muchas puertas, realmente muchas puertas. Un chico bastante atractivo estaba allí, Atsuya le señalo el número cuatro con sus dedos, el chico reviso su libreta rápidamente y luego asintió, dejándolos pasar. Caminaron entre besos por el corredor vacío, hasta que se toparon con la única puerta que no tenía guindado un cartel de ''Ocupado''.
Cuando entraron no tardaron en cerrar la puerta y Goenji no tardo en tomar el control. No sabía cómo tener sexo con un chico, pero no le iba a preguntar. Estaba metido en un aprieto luego de haber aceptado que le gustaba. Su suerte era muy buena.
Goenji cargo a Atsuya que tenía sus pies enredados en la cadera del más alto, se besaban como si el mundo dependiera de ello. La música era fuerte aun con la puerta cerrada y estando tan lejos de la entrada, pero no lo suficiente como para continuar gritando. Goenji lanzo a Atsuya a la cama y se colocó sobre él, que se arrastraba hasta arriba con los codos y lo llamaba con la mirada. En algún momento se preguntó cómo es que todos allí parecían conocerlo y como es que él conocía ese lugar, pero estaba en medio de algo importante así que preguntaría luego.
– Espera, –Le pidió Atsuya tratando de recuperar el aliento, ambos estaban respirando con fuerza – No sé si será vergonzoso para ti pero preguntare, ¿Alguna vez estuviste con un chico? – Era la salvación, no tuvo que decir ni preguntar nada, pero si estaba algo apenado. Negó lamiéndose los labios y mirando a los de Atsuya, quien sonreía pícaramente – Déjame enseñarte. –Le susurro en el oído.
Comenzaron nuevamente la batalla de besos, Goenji le desprendió de un jalón su suéter y luego se quitó su chaqueta. Ambos parecían desesperados por tenerse. Atsuya no tenía camisa, así que pudo apreciar su pecho y abdomen blancos, sin pensarlo inicio un camino de besos y mordidas por toda la parte descubierta, Atsuya cerro sus ojos disfrutando el pequeño placer que eso producía. Luego tomo la mejilla de Goenji para que lo mirara.
– Debes succionarlos, o no se pondrán duros. – Atsuya estaba sonrojado, Goenji entendió claramente lo que decía así que se acercó a uno de los pezones rosados del chico y comenzó con su trabajo, mordiéndolo de vez en cuando y lamiendo en círculos. El chico estaba sorprendido, era mucho mejor de lo él esperaba, estaba comenzando a dudar de que esa fuese su primera vez pero también estaba consciente de que eso podía hacerlo con una mujer. Luego de un rato su pezón estaba listo, así que continuo con el siguiente. Atsuya dejaba escapar suspiros de vez en cuando, quería más de ese chico. Cuando Goenji se detuvo se acercó al su rostro y lo comenzó a besar nuevamente al tiempo en que le desabrochaba el pantalón, Atsuya lo ayudo a quitarse su camisa, luego lo ayudo a bajar sus pantalones y se despidió de los suyos.
– ¿Y ahora? – Pregunto Goenji casi en suspiro, el sudor cubría sus cuerpos haciéndolos brillar en la luz tenue del lugar. Atsuya lo miro por un segundo y luego al bulto que se movía bajo su bóxer.
– Esto. – Susurro lamiendo su labio inferior. Sentó a Goenji en la cama y levanto sus pies para quitarle la última prenda que lo cubría, sorprendiéndolo – Increíble.
– Gracias. – Respondió el más alto, aunque sabía que no se lo decía a él, Atsuya sonrió y volteo los ojos. Se colocó de rodillas y agacho su cabeza para comenzar a lamer la punta del miembro de Goenji, éste se mordió los labios para no dejar salir ningún sonido. Atsuya noto lo que estaba haciendo, así que no tardo en engullir por completo, dando movimientos de arriba abajo muy rápidamente, sacándolo hasta la punta y repitiendo el procesos un par de veces, hasta que Goenji por fin gimió. – Eres bueno. –Le alagó casi de manera entrecortada, pues era cierto, quizás mejor que cualquier mujer que le hizo eso alguna vez. Atsuya sonrió para sus adentros, debía concentrarse en lo que hacía o perdería el ritmo. Y de repente se detuvo. Goenji lo miro, ambos tenían los ojos cristalizados por el placer pero no podía decir más nada.
– Ya viene la mejor parte. –Le advirtió el chico, limpiándose la comisura del labio. Empujo suavemente a Goenji hasta que quedo acostado y Atsuya sobre él, estaban con los pies del lado de la cabecera de la cama. Atsuya estaba ansioso, comenzó a besar a Goenji en el cuello, éste le tomo la cintura y le bajo el interior hasta las rodillas, que era hasta donde podía llegar. Noto que el miembro del chico estaba desesperado por atención. – No te preocupes, yo me encardo de todo. – Tomo la mano de Goenji y comenzó a lamer tres de sus dedos mientras lo miraba, era demasiada sensualidad en una sola persona. Luego de notar que estaban listo puso la mano del más alto en su trasero. – Mételos uno por uno.
– ¿Estás loco? Te dolerá. – Atsuya lo miro un tanto enternecido, pero las ganas que tenía eran grandes.
– Te dije que no te preocuparas. – Reitero besándolo. Goenji aún no estaba seguro pero si se detenía ahora posiblemente se suicidaría después. Así que con algo de torpeza metió el primer dedo, Atsuya dejó escapar un sonoro gemido de placer y dolor que Goenji no supo interpretar, solo espero unos segundos y asumió que debía mover su dedo. Cosa extraña, estaba sintiendo que la entrada del chico se hacía más grande, así que inserto el segundo dedo escuchando una pequeña queja.
– ¿Quieres que me detenga?
– ¿Estás loco? – Cuestiono Atsuya – Esta es la mejor parte. Muévelos. – Y Goenji obedeció. Y sin darse cuenta ya había colocado los tres.
Al chico ya no le dolía, quito la mano de Goenji y se levantó un poco, para quedar sentado sobre él. Tomo el miembro del más alto entre sus manos y comenzó a auto penetrarse, se mordió la lengua para no gritar por el dolor y no asustar a Goenji, de verdad era enorme. Una vez listo espero un momento, sus respiraciones eran entrecortadas pero no importaba, Goenji miraba el cuerpo de Atsuya con mucha lujuria, ambos estaban envueltos en un velo de desenfreno y demencia del que iba a ser muy difícil salir. Sin previo aviso, Atsuya comenzó a moverse, el más alto le tomo las manos y entrelazo sus dedos para que no callera o se fuera de lado, iba muy rápido, se acercaba al rostro de Goenji para besarlo pero sin dejar de moverse, gritaba de placer y gemía, se sentía en las nubes. Goenji también lo disfrutaba, comenzó a mover sus caderas a ritmo con el chico para profundizar más la acción que realizaban, se excitaba más con cada gemido del otro.
– ¡Muy bueno, muy bueno! – Gritaba y gemía sin control al tiempo en que pedía más.
Dos, tres, cuatro estocadas más y fue todo. Ambo se vinieron continuamente, pero a Goenji no le dio tiempo de salir de Atsuya, aunque lo disfruto bastante. El chico se bajó de su cuerpo y se lanzó junto a Goenji para acostarse a su lado, ambos estaban cansados, pero no podían estar más complacidos. Se miraron unos segundos y sonrieron como cómplices, deseando que esa no fuese su única vez. Atsuya se acercó al pecho de Goenji y lo uso como almohada, comenzando a dibujar con el dedo sobre su ombligo.
– No podemos dormir aquí, –Le dijo a Goenji luego de un rato, al sentir que su respiración se normalizaba– Alguien más alquilara el cuarto.
– Déjame estar así un poco más. –Pidió suspirando, acariciaba el cabello húmedo del chico con mucha delicadeza. Atsuya no dijo nada, cerró sus ojos para dejarse llevar por esas caricias. En ese momento, Goenji había entrado en razón, no debió hacer lo que hizo, se suponía que debía matarlo pero ni siquiera le saco información en la noche porque estaba muy ocupado teniendo sexo con él. Su siguiente víctima. No estaba arrepentido por haber hecho lo que hizo esa noche, pero se sentía mal, muy mal. No quería matar a Atsuya.
El chico se levantó de su pecho y se acercó a su rostro sonriéndole con ternura, el más alto estaba confundido por culpa de esos ojos azules tan perfectos. Atsuya lo beso en la comisura de los labios y le pidió que se arreglara y lo llevara a comer. Goenji acepto sin más y se comenzaron a vestir, pero la duda invadía su cabeza.
¿Por qué no quería matarlo?
O-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o
[Viernes 12 de julio de 2013, 20:21]
Había pasado ya una semana, busco todo lo que supuestamente necesitaría para matar a Atsuya en las alcantarillas para no levantar sospechas, y en toda esa semana lo único que hizo fue salir con el chico, llevarlo a comer, a bailar y claro, hacer el amor en las noches. Porque ya no era solo sexo, él lo sabía, Atsuya lo sabía, pero nadie decía nada al respecto. En ese momento se encontraban platicando en el bar junto a Heat, los tres hablaban pero quien menos decía nada era Goenji, le quedaba muy poco tiempo y necesitaba un plan, pero no quería parecer preocupado. No había logrado descubrir nada que pudiese explicar porque el hijo de un importante empresario vive allí, del lado más oscuro de la ciudad. Fue al departamento del chico un par de veces, no había nada fuera de lo normal o muy costoso, era una típica vivienda de esa zona. Casi no se veían a tempranas horas por lo que suponía que debía ir a ver a su padre o algo por el estilo, era todo muy complicado. Desaparecía en las mañanas y aun pensaba que Goenji no lo sabía. Trataba de seguirlo pero era algo literal, el chico se evaporaba, le perdía la pista, era algo completamente extraño ya que no le pasaba nunca. Estaba en un callejón sin salida y se le estaban acabando las ideas. Cuando recibió una llamada.
– [¿Cómo estás? Shuuya] –Era Kidou, trato de parecer calmado y salió del lugar hacia el callejón junto al bar.
– Parece ser importante, – Le comento Atsuya a Heat cuando vio salir a Goenji por la puerta.
– Quizá sea algún trabajo, siempre se va cuando es un trabajo. –Atsuya lo miro confundido y comenzó a beber de su copa – ¿No te lo dije? Trabaja para los de la alcantarilla, pero él no sabe que yo sé. –Atsuya escupió todo el vino y tosió con fuerza, miro a Heat muy sorprendido y asustado.
– ¿Qué dijiste? – Heat no estaba entendiendo muy bien la reacción de Atsuya, sabía que los de la alcantarilla eran gente realmente peligrosa, pero no había que preocuparse en tanto no te involucraras directamente con ellos. El chico no dejo que Heat respondiera a su pregunta, salió caminando rápido, casi corriendo, del lugar.
Y al tiempo en que abrió la puerta, otra persona entro en su lugar. Heat lo miro detenidamente mientras se acercaba a la barra con unas bolsas de supermercado en las manos, y sonrió al darse cuenta que jamás había entrado allí antes. El chico llego a la barra y se sentó sin mirar a nadie. Heat se acercó a él y se recostó de la barra, el chico era lindo y joven, quizás podía sacarle dinero.
– Bienvenido forastero.
–Ja, ¿Se nota mucho? – Cuando el chico levanto el rostro para responder a quien le estaba hablando se detuvo en seco. Heat sonrió, parece que le gustó al chico.
– Bastante. –Le dijo acercando su rostro al otro, mientas sonreía pícaramente al notar como se sonrojaba gracias a la proximidad. –Mi nombre es Heat y soy el barman de este lugar, y si quieres sobrevivir aquí solo tienes que hacer dos cosas. –Para sorpresa del Heat, el chico correspondió la sonrisa.
– ¿Y qué tengo que hacer?
– Primero: Jamás pidas agua. Segundo– levanto dos de sus dedos e hizo una fingida mueca de seriedad –Debes prometer que vendrás de nuevo. – El chico lo pensó unos segundos, luego fue él quien acerco su rostro más cerca de lo que a Heat le gustaba.
– Hecho. – Respondió sin más y pidió una cerveza, El rubio fue a buscársela algo sorprendido – Soy Nepper. –Se presentó luego de tomar de la botella.
– Un gusto.
Fuera del lugar, en el callejón que estaba al lado del bar, estaba Goenji hablando por teléfono todavía, pero aun no podía salir de su asombro. Atsuya estaba espiándolo desde lejos, tratando de escuchar lo que decía. Un nudo se formó en la garganta de ambos, el de Goenji por lo que Kido dijo, y el de Atsuya por lo que Goenji dijo.
– [Sabemos que ya tuviste contacto con el chico, mátalo en cuanto estén solos o nosotros lo aremos. Luego te mataremos a ti.]
– No tienes que amenazarme imbécil, se lo que tengo que hacer. Matare a Atsuya esta noche. – Luego de decir eso, escucho el ruido metálico que produce un bote de basura al caer. Como acto de reflejo colgó el teléfono y sacó su arma apuntando a la dirección del sonido. Atsuya salió de allí, no había expresión en su rostro, de hecho parecía que su mirada estaba vacía. –Atsuya, ¿Qué haces aquí?
En ese mismo instante, Nepper continuaba degustando la visión que tenía en el bar, seguía a Heat con la mirada. El chico cruzaba sus mirada de manera fugas y se mordía el labio inferior a propósito, luego de un rato de servir bebidas y despachar clientes decidió volver a la barra, quería hablar un poco más con ese lindo chico nuevo.
– ¿Quieres tomar algo más?
– ¿Qué tal otra cerveza? – Heat le guiño el ojo y se la sirvió. Miro detenidamente su atuendo, las prendas de Nepper se veían gastadas, no dudo que fuese de clase media, pero jamás lo había visto por las calles. – Creo que esta noche tuve suerte, – Heat enarco una ceja con expresión retadora, Nepper bebió. – Vamos, es obvio que te guste. O por lo menos te llame la atención, o no me miraras tanto como lo haces ahora. – Entonces Heat se carcajeo con fuerza, el chico había caído completamente en su trampa, y fue tan fácil que contener su risa era algo imposible.
– Eres muy suspicaz, lo admito. Pero no tengo tiempo que perder con forasteros como tú, lo siento. –Ambos sonreían y se miraban con malicia, era divertido para ellos, el juego de quien no quiere la cosa.
– Pues es mejor para mí, de todos modos jamás me acuesto con niños. –Heat frunció el entrecejo por eso, su sensualidad y su rostro era algo que de verdad agradecía, pero lo que no toleraba era que lo llamaran o lo trataran como niño, porque no lo era. Lo miro de arriba abajo sin moverse de su lugar y luego lo encaro.
– ¿Qué edad tienes? –Nepper estaba un poco descolocado por la pregunta pero no tardó en responder.
– veinticuatro. – Entonces Heat volvió a reír con fuerzas casi sin creérselo. – ¿Qué es tan gracioso?
– Eres un niño, – Dijo entre risas, molestando al otro – Ni siquiera deberías estar en un bar para hombres.
– ¿A sí, tu qué edad tienes?
– veintiocho. –Le respondió mientras lo miraba con aires de superioridad, Nepper abrió la boca sin poder creérselo, estaba atónito. ¡Y es que no parecía! Ni por asomo se le hubiese ocurrido que el chico, que era más bajo que él, resultase ser mayor. Eso lo saco de onda rápidamente. – ¿Sorprendido?, Niño. –Su tono era sarcástico, a Nepper comenzó a gustarle la actitud del chico, porque a pesar de ser mayor, era inmaduro e impulsivo, se notaba de lejos. Nepper tomo otro sorbo a su cerveza. – ¿No eras tú el que no podía dejar de mirare hace un rato? Es obvio que te guste, o al menos llame tu atención. – Se burló repitiendo las palabras del otro, quien no pudo evitar sonreír.
– Puede que tengas razón. – Nepper voy su reloj y su expresión se retorció a una de miedo y sorpresa, ya era muy tarde y Grand seguro le tendría preparado un castigo para cuando llegara.
– ¿Vas tarde a algún sitio? – Pregunto Heat sin mucho interés. Nepper lo miro mientras tomaba las bolsas que había olvidado que llevaba. –Creo que sí. ¿Volverás? – Nepper saco algo de dinero de su bolsillo y se lo dio al chico, éste saco dinero del bolsillo de su camisa entregándole el dinero sobrante.
– ¿Quieres que vuelva?
Heat sonrió, lo llamo con el dedo sensualmente y por inercia, Nepper acerco su rostro, rosando sus labios con el otro.
– ¿Por qué no? – Nepper mostró una media sonrisa, Heat le guiño el ojo, ambos se miraron por última vez y luego Nepper salió del lugar. Heat tomo las botellas vacías y las dejo en una caja de plástico junto con las demás. Se acercó nuevamente a la barra y miro a la puerta colocando la sonrisa que siempre se dibujaba en su rostro cuando alguien caía ante su seducción. ''Dinero fácil'' pensó, luego recordó a Goenji que había salido a hablar por teléfono y a Atsuya que había salido corriendo luego de escuchar lo de las alcantarillas. Se preguntó por un momento si debía preocuparse, luego se rio para sus adentros, seguro nada pasaba, y si así era no debía preocuparse, él solo se preocupaba por si mismo. Pero no podía evitar sentir curiosidad por el asunto.
Nepper corría tratando de buscar un lugar en donde pedir un taxi, para colmo de sus males estaba lloviendo, pero le era imposible, la zona era un asco así debía correr si quería llegar antes de las diez y media, si se tardaba más incluso temía lo que Burn podría hacerle. Y a pesar de todo eso, no podía dejar de pensar en ese barman tan sexy y en sus labios. Tenía ganas de volverlo a ver.
Tenía ganas de conocerlo más.
¡Listo!
Gracias por leer este fic tan raro(?) este fue el capitulo relativamente más lago -hasta ahora-, espero que sean más largos a medida que avance la historia :3
Agradezco los comentarios que han dejado y a las chicas que lo están leyendo, eso me pone feliz *o*
También quiero que disculpen mis problemas con la ortografía y demás, siempre se me suelen escapar algunas cosas.
Como estoy de viaje tardare un poco más en subir el siguiente capitulo ya que estoy leyendo mucho y saliendo también 3!
Próxima actualización: Domingo 4 de Agosto del 2013 (Fecha no oficial)
Capítulo 5: Segunda orden ¿Yo soy el malo?
''Vive el presente, recordar el pasado y no temer el futuro, porque no existe y nunca existirá. Sólo existe el ahora'' -Alyson Noël
