Título: Secreto.
Capítulo 5: Segunda orden ¿Yo soy el malo?
Comentarios al final. ~
«Y si alguna vez nos volvemos encontrar, solo entonces miraré más que solo mi reflejo en tus ojos».
Ikiro Zuyiname
[Viernes 12 de julio de 2013, 22:05]
Burn golpeaba sus dedos contra la mesa desesperadamente, tenía mucha hambre y el exceso de calor no lo estaba ayudando, todos tenían sed pero ya casi no quedaban botellas de agua. Gazelle estaba con los pies apoyados en el espaldar del mueble, mirando todo de cabeza, pensando solo en una cosa.
—Quiero un helado —. Su rostro estaba serio, estaban muy aburridos y hacía calor. Se preguntaban mentalmente porque seguían haciendo todo lo que Grand les pedía. Ya estaban grandes para esos juegos caprichosos, pero no podían negar que en su momento eran divertidos y todavía eran jóvenes; algo como secuestrar a alguien jamás se les había pasado por la cabeza. El plan no iba mal tampoco, lo único que necesitaban era un aire acondicionado y dejarían de quejarse. Burn miró a Gazelle, ver como el chico sudaba lo sorprendió, sudaba mucho y sabía que no estaba acostumbrado al calor. Era, de los cuatro, el que menos resistencia al calor tenía y el único que realmente necesitaba tomar tantas botellas de agua. Temía que se desmayara en cualquier momento, así que lo vigilaba constantemente. Notó que no se dejaba de mover de un lado a otro en el sofá, así que decidió preguntar.
—¿Te pasa algo?
—¿Qué si me pasa algo? —La pregunta le pareció estúpida, miró a Burn arqueando la ceja y se incorporó en su lugar rápidamente. Tomó su cabello y comenzó a rascarlo con ambas manos, luego se levantó de golpe y vio fijamente el rostro de Burn. Estaba molesto —. ¿Sabes cuánto tiempo llevo sin tener sexo?
Burn no estaba sorprendido, no pensó que ese fuese el problema; pero sin duda no estaba sorprendido. De hecho, estaba esperando a que Gazelle mencionara algo parecido. Se levantó y se acercó al chico, sacó un paño azul oscuro de su pantalón y lo pasó por el rostro de Gazelle secando su frente, después su cuello. Lo besó en los labios con rapidez y le sonrió.
—Lo sé, llevamos la misma cantidad de tiempo —. Le dijo, luego de quitar un mechón plateado de la cara del otro —. Pero sabes que no es momento para eso, no podemos. Además, en estas condiciones morirías por el calor.
—Eso lo sé bien —. Esquivó la mirada del otro molesto, no le gustaban esas muestras tan simples de afecto. Ambos sabían todo lo que acarreaba el seguir a Grand en su locura.
Burn entendía la actitud del chico, no era una persona fácil de tratar ya que actuaba diferente con todos; podría decirse que a él le tocó la peor parte: la de enamorarse. Pero eso es otra historia. Gazelle había comenzado a tener relaciones sexuales sin compromiso con Burn desde hace mucho tiempo y Bum no podía resistirse a eso, ya que le era inevitable. Tratar siquiera de ignorar ese cuerpo tan endemoniadamente perfecto, era por demás inútil. En cambio, para Gazelle era un juego, uno muy divertido. De hecho, su vida se resumía a eso; jugar con las personas y recibir la mejor parte de las cosas. No era malo. Era malcriado y un completo adicto al sexo, lo que hacía que esa situación fuese muy frustrante para él.
—En estos días haré que me lleves a un motel si es necesario —. Lo miró de reojo, luego bufó —. Uno que tenga aire acondicionado.
Pero no escuchó respuesta, aunque Burn estaba sonriendo en su interior.
La puerta sonó de repente, abriéndose y mostrando la figura empapada de Nepper, quien había usado su camisa para resguardar las bolsas de la lluvia.
—Maldita lluvia —. Murmuraba molesto entre dientes. No había complicado su regreso, pero ahora su cabello era un desastre.
—¿Está lloviendo? —Preguntó Gazelle arqueando una ceja y cortando allí la conversación con Burn para pasar a otra —. Estamos en un hueco bien profundo porque no puedo escuchar nada.
Burn caminó rápidamente hacia Nepper para ayudarlo con las bolsas, tenía tanta hambre que ya después se molestaría por la tardanza. Dejó las bolsas en la mesa y comenzó a sacar la comida. En seguida, dejó las botellas en el mini bar; a excepción de una, que le arrojó con cuidado a Gazelle. Este la abrió desesperado y la tomó casi por completo.
Grand subió las escaleras y se acercó a Nepper observándolo con un rostro inexpresivo. Al estar lo suficientemente cerca, le propinó un golpe en el brazo. Nepper se quejó, estaba empapado y había sido golpeado en el brazo; la cosa empeoró cuando comenzó a estornudar, estaban cayendo gotas del tamaño de mangos allá afuera. Burn le arrojó una botella a Grand y se sentaron dispuestos a comer.
—Gazelle, llévale esto al chico —. Ordenó Grand. No quería bajar de nuevo, pero debía hacerlo inevitablemente. Tomó el pequeño plato de plástico negro, unos palillos y una botella de agua; y se dispuso a bajar sin muchos ánimos las escaleras.
Él ya se encontraba en la puerta, pasó la llave, abriéndola y entró sin muchas ganas. Miró a Kazemaru con asombro, estaba en la misma posición en la que lo dejó hace más de dos horas.
—Oye, ¿tienes hambre? Te traje algo para que comas —. Pero no respondió, Gazelle se limitó a dejar el plato junto al chico y a sentarse en la cama para hacerle algo de compañía. Tomar tanta agua tan rápido, le había quitado un poco el hambre. Kazemaru había llorado mucho; estaba cansado y sentía mucho sueño, pero no quería dormirse. No sabía de lo que esos tipos eran capaces.
La habitación se veía bastante deteriorada. Las paredes estaban levantadas por la humedad y el calor, no estaban pintadas. El piso era de cemento igual que el de arriba. Parecía que la construcción, en sí, estuviese hecha a las prisas. Pero funcionaba y no se caería, así que era perfecto.
Kazemaru había dejado de pensar en todo y también había dejado de llorar. Estaba en un punto en el que su cordura podía acabar si se movía. Gazelle miraba al frente sin decir nada, pensando en que podía hacer para acabar con ese molesto silencio que se había formado en la habitación. Se lanzó de espaldas en la cama, después de unos segundos se levantó de golpe. Pasó otro rato y volvió a lanzarse vencido, no se le ocurría nada.
—¿Dónde estuviste todo este tiempo? —Le dijo levantándose nuevamente, pero esta vez con lentitud. Kazemaru movió ligeramente el rostro para mirarlo por el rabillo del ojo, no entendía de qué estaba hablando—. ¿Estabas viviendo aquí? ¿Estudiaste en otro lado? Porque te buscamos por to…
No pudo terminar de hablar ya que sintió como la puerta se abría. Kazemaru dio un pequeño brinco en su lugar a causa del ruido chirriante y repentino, era Grand.
—Deberías comer algo antes de que Burn acabe con tu parte —. Le avisó mientras miraba a Kazemaru. Gazelle se levantó de la cama dirigiéndose a la salida, el hecho de no tener mucha hambre no significaba no comer esa noche y tampoco que le había regalado su parte a ese tonto.
Cuando se cerró nuevamente la puerta, el semblante de Grand cambio por completo; ahora miraba a Kazemaru con ternura. Se acercó a él agachándose para quedar a su altura, pero el chico lo ignoró. Grand tomo un mechón de su cabello y Kazemaru no pudo soportarlo, golpeó la mano del más alto para que lo soltara. Estaba asustado, pero no era estúpido, debía defenderse a toda costa. Y miró por primera vez a su captor a la cara, tenía unos penetrantes ojos verdes y un cabello rojo vivo. Se acercaba a su rostro mientras tomaba su mejilla, Kazemaru ponía las manos en el pecho del otro empujándolo hacia atrás para que se alejara. Pero Grand no cedía.
—¡Ya déjame! ¿Qué estás haciendo? —Se quejaba Kazemaru sin fuerzas, no había probado bocado en muchas horas, así que estaba débil. Grand tomo una oportunidad de descuido; agarró la cintura del chico, levantándolo con facilidad y arrojándolo a la cama—. ¡Suéltame! ¡Aléjate de mí!
—No pretendo hacerte daño, solo quiero que me respondas algunas preguntas.
o-o-o-o-o
Gazelle subió rápidamente, escuchando ruidos parecidos a una conversación. Era Burn que hablaba mientras engullía su comida con ferocidad, era una bestia ante los ojos del de cabellos blancos; le gustaba, pero a la vez odiaba. Era complicado. Él era complicado, lo sabía, no le importaba en lo más mínimo.
—¿Planeas comerte mi comida, animal?
—Por supuesto —, le respondió tragando con fuerza. Miró por un instante la furia en los ojos de Gazelle, que no eran precisamente por la comida—. Estoy bromeando. No tienes sentido del humor.
—Lo tendría si tus chistes fueran buenos. Pero lamentablemente —, se detuvo allí, atónito ante la presencia de Nepper, que hasta ahora le había restado importancia.
No llevaba camisa y se secaba con mucho esmero el cabello con una toalla blanca. Gazelle jamás lo había visto sin camisa, por precaución del castaño, ya que conocía el apetito sexual insaciable del chico y hasta él mismo podía admitir que su cuerpo estaba bien estructurado. El abdomen de Nepper dibujaba perfectamente unos cuadros desde su estómago hasta más debajo de los hombros, haciendo notar sus arduas horas en el gimnasio.
—Rayos —. Articuló quedito entre dientes. No pensó que el chico subiera tan rápido. Se acercó al mueble para tomar su ropa mojada y bajar a su habitación, pero fue detenido por Gazelle quien lo tomó del brazo con ambas manos.
—¿Por qué la prisa? —Cuestionó con una sonrisa llena de lujuria —. Déjame admirarte un poco más.
—¿Planeas metérsela o él a ti? —Preguntó Burn, quien hasta los momentos había sido erradicado de la conversación. Estaba molesto, se notaba en su mirada y en su tono de voz.
Nepper solo avecinó problemas. Él y Burn eran cercanos, era como un trato mutuo en donde «tú hablas y yo te escucho» y viceversa. Nepper había escuchado atentamente al pelirrojo hablar sobre Gazelle. Lo amaba y lo deseaba para él solo en secreto, entre otras cosas. Sabía lo muy estúpidamente enamorado que estaba y las cosas que hacía Gazelle no lo ayudaban para nada. Se hacía el desentendido, le molestaba muy poco lo que sintieran por él. Solo buscaba placer.
—No es tu problema —. Los pies de Burn temblaron de ira mientras que el castaño escondía su cara con la toalla por las estupideces que estaba diciendo Gazelle. Notó que aún era sostenido por el brazo, así que se zafó sin mucha delicadeza y lo encaró. No había otro remedio.
—Te dejaré algo en claro, porque me conoces desde que tengo memoria pero parece que todavía no entiendes: el juguetito que puedes manipular como quieras es Burn, no yo.
Salió del lugar rumbo a su habitación; dejando un aire tenso en el ambiente, pero respirando más tranquilo.
Nadie dijo nada, ni siquiera se miraron. Por suerte, Burn ya había terminado de comer; así que también bajo hacia la habitación de Nepper. Debía hablar con él.
Gazelle comenzó a comer en silencio.
—Todos son unos tontos —. Susurraba de vez en cuando.
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—¡No tengo nada que responderte! —Kazemaru forcejeaba inútilmente. Grand estaba sobre él, le había sujetado ambas muñecas para evitar que moviera las manos; también le inmovilizó los pies con los suyos. Poco a poco fue disminuyendo sus movimientos, sentía su cuerpo pesado; Grand lo miraba sonriendo descaradamente y comenzó a derramar nuevas lágrimas que resbalaban hasta sus orejas —. ¿Qué es lo que quieres? —Comenzó con un hilo de voz—. ¿Por qué ese sujeto me habló como si me conociera antes? —Grand lo miró con una expresión ligera de sorpresa, su sonrisa se había ido.
—¿No lo recuerdas? —Kazemaru estaba confundido —. Ya veo, no quieres recordarlo.
—¿Recordar que? ¡No entiendo nada! – Grand lo besó velozmente evitando así que continuara hablando, Kazemaru abrió los ojos como platos y dejó de respirar un segundo, estaba paralizado.
—Lo entenderás con el tiempo, tenemos mucho tiempo para eso —. Le susurró sonriendo ligeramente y volvió a tomar sus labios, bajó una de sus manos hasta la cintura del chico y acarició su abdomen descubierto en el proceso. Kazemaru miraba desorbitadamente hacia todos lados, buscando algo que sirviera como arma para golpearlo, pero no había nada. No podía hablar, incluso cuando Grand comenzó a besar su cuello. No pudo emitir sonido alguno, estaba abrumado por la situación—. Quiero que me respondas algo —, le pidió entre besos— ¿Por qué Endou? ¿Por qué Inazuma?
¿Qué se supone que debía responder? Estaba completamente bloqueado, su cabeza daba vueltas; su respiración estaba agitada, ambos cuerpos sudaban. Kazemaru estaba tenso, muy tenso.
—No importa —. Lo besó en la mejilla —. No tienes que responderme ahora. No sabrías que decir —. Lo miró nuevamente y bajó su camisa—.Te extrañé mucho.
—Me… —Kazemaru no pudo articular lo siguiente.
Grand se levantó y se puso a un lado de la cama, Kazemaru pensó un instante lo que estaba pasando. Por primera vez volvió en sí.
—Lamento esto, no pude resistirme. Me esforzaré para no hacerlo de nuevo —. Ya Kazemaru se había incorporado un poco, Grand inclinó su cuerpo hacia la derecha para acercarse nuevamente hasta su cuerpo y robarle un corto beso —, pero no creo que sea posible.
La mirada de Grand era penetrante y profunda, estaba pasmado en la cama con aquel último beso; el olor corporal que expedía, sus cabellos brillantes y, de nuevo, esa mirada. Kazemaru respiraba por la boca, lo odiaba con todas sus fuerzas como nunca odio a nadie jamás. Se asqueó por los besos y las caricias. Esperó a que el sujeto saliera para lanzar la almohada y la comida a la puerta. Se limpió la boca con la mano entre sollozos, tomó sus cabellos y comenzó a jaloneárselos con fuerza caminando de un lado al otro; tenía sueño y una mezcla de pensamientos y dudas se estaban aglomerando fastidiosamente en su cabeza. Bufó molesto en un rincón de la habitación. Se tapó la boca con la palma de su mano y hacia arriba para limpiar su nariz; recordó a Endou en ese momento, no lo había olvidado, pero no había pensado en él en todo ese tiempo abrumador. Se preguntaba si estaría haciendo algo para socorrerlo o si seguía acostándose con sus amiguitos.
Se dejó caer en el suelo, lloró, gritó y maldijo a todos los que estaban arriba para finalmente, luego de tanta exigencia mental, dejarse caer ante Morfeo.
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[Viernes 12 de julio de 2013, 19:30]
Endou miraba el aparato sobre la pequeña mesa de centro en la sala, lo miraba fijamente deseando que sonara y, a la vez, temiendo que sonara.
No había dormido nada y se notaba por las pequeñas bolsas que se estaban formando bajo sus ojos. Tampoco había comido mucho, si bien, debía hacerlo si quería tener fuerzas para lo que venía. No sabía que sería, pero al menos había comido algo. Se preguntaba cómo estaba Kazemaru, si había comido él también; si habría dormido bien, si estaba asustado. Muchas cosas lo golpeaban con fuerza en la cabeza. Salió abruptamente de sus pensamientos cuando el teléfono sonó, pero no el suyo, sino el de la casa.
Se levantó velozmente y lo descolgó colocándoselo en la oreja.
—¿Hola? —Saludó sin muchas ganas.
—[¿Es el hogar de Ichirouta Kazemaru?] —Preguntó una voz femenina al otro lado de la línea— [Oh, disculpe. Buenas noches, llamo de la oficina para saber si se encuentra bien. No se reportó a trabajar el día de hoy y no contesta su teléfono celular.]
—Descuide. Sí, aquí vive Kazemaru —. Comenzó sin tener alguna idea o excusa creíble que darle—. Lo lamento, pero él no se encuentra en estos momentos. Puede llamarle cuando él regrese.
—[¿Pero está bien? Es que no contesta su teléfono y pues…]
—No se preocupe —. Cortó rápidamente, no quería dar más explicaciones. Cuando su teléfono comenzó a sonar haciendo vibrar ligeramente el vidrio de la mesita —. Él fue a visitar a unos parientes, no sé porque no le dijo nada —. Miró su teléfono y se apresuró a terminar la conversación —. Él les explicará la situación cuando llegue. Adiós.
—[Pero…]
Y colgó, corriendo rápidamente hacia el sonoro aparato.
—¿Hola? —Volvió a decir, esta vez con el corazón en la garganta.
—[¿Era un chico o una chica?] —Endou abrió los ojos con sorpresa —. [No pongas esa cara, no te ves bien.]
—Maldito… —Le susurró a la voz computarizada con ira, que a estas alturas se puede decir que se trataba de Grand al teléfono —. Dime que es lo que quieres y acabemos con esto.
—[Tus insultos me duelen, de verdad.] —Articuló con sarcasmo, mientras secaba su cabello con la mano libre, ya que había salido de la ducha—. [Este juego esta apenas comenzando, no desesperes. Pero dime, ¿Te divertiste ayer?]
—Estás enfermo.
—[Gracias. Ahora bien,] —hizo una pequeña pausa para sentarse y ponerse cómodo—. [Tú segunda orden se te hará muy sencilla: debes vender ese departamento.] —Grand sonreía tras la línea, pero Endou tuvo que sentarse para no caerse de espaldas—. [Tengo entendido que está a nombre de ambos, pero no será un problema para ti.]
—¡¿Cómo pretendes que haga eso?! ¡Ya boté todo lo que era de Ichirouta!
—[Ambos sabemos que no lo hiciste del todo.] —Endou flaqueó, no sabía que responderle—. [Tranquilo, no le haré nada al chico por tu imprudencia. Que si me lo preguntas, fue incluso una buena idea; solo tienes que falsificar la firma que ya conoces y vendérselo a alguien antes de que te vuelva a llamar. Es simple.]
—¿Por qué mierdas tengo que hacer eso? —Exclamó colérico —. ¡¿Qué tiene que ver el puto departamento con que me devuelvas a Ichirouta?! ¿Quieres el departamento? Es tuyo, ¡te lo regalo!
—[Créeme amigo, tiene mucho que ver. Pero eso lo comprenderás más adelante.] —Era, a simple vista, un capricho estúpido o una petición innecesaria. Endou estaba perdiendo la poca paciencia que le quedaba, pero tenía que seguir soportando esa voz si quería ver a Kazemaru.
—Yo no soy tu amigo.
Grand sonrió.
—[Eso está bien para mí. No me gusta ser amigo de hombreriegos como tú.] —Se burló. La paciencia de Endou también se burlaba de él.
—Quiero hablar con Ichirouta. Ponlo al teléfono.
—[Yo soy quien da las órdenes.] —Respondió sin mucho interés. Además, el chico aún estaba inconsciente en la improvisada sala.
—¡No voy a hacer nada hasta que me dejes oír la voz de…!
—[¿Sabes qué?] —Cortó rápidamente—. [No es justo para ti que yo no te de pruebas de que el chico aún está conmigo, él está bien. ¿Quieres verlo?]
El timbre sonó oportunamente.
—Paquete para el señor Endou.
Los ojos de Endou se volvieron como platos y su expresión se descompuso en una de terror.
—[Te llamare en dos días. Feliz noche. Ah, disfruta tu regalo.]
Y colgó el teléfono.
El timbre sonó nuevamente, estremeciendo el cuerpo del castaño, que miraba la puerta como si detrás estuviese algún monstruo queriendo llevárselo al infierno.
—Dejaré el paquete en la puerta —. Se escuchó decir desde afuera. Endou espero un rato a que el repartidor se alejara, caminó lentamente. Sus piernas y brazos temblaban, tomó la perilla sin querer girarla; abrió la puerta y rápidamente tomó el pequeño paquete como para que nadie se enterara, pero en el pasillo no había nadie.
Miró la pequeña cajita detenidamente, estaba forrada con gamuza azul oscuro, muy sencilla. Pensó por un momento en no abrirla, pero la duda lo estaba carcomiendo por dentro. Tomó la tapa sin moverla de su sitio por un instante eterno y en un movimiento más rápido de lo que él mismo esperó, la quitó observando su contenido mientras un nudo se formaba en su garganta. Era una nota, en ella decía:
«Esto es un dedo».
—¡Maldito hijo de puta! —Y lanzó el objeto con fuerza por los aires—. Cuando descubra quien eres…
Sus ojos se oscurecieron, había odio en su mirada. Estaban jugando con él y eso es algo que no toleraba. Maldijo mucho a ese sujeto, que posiblemente en esos momentos se reía en su silla con demencia. Se calmó y luego comenzó a pensar, ya había caído en el juego, debía seguir jugando si quería recuperara a Kazemaru; eso lo sabía bien, solo deseaba terminar con eso rápido.
Y poder verlo otra vez.
Next…
—[Sabemos que ya tuviste contacto con el chico, mátalo en cuanto estén solos o nosotros lo haremos. Luego te mataremos a ti.]
—No tienes que amenazarme imbécil, se lo que tengo que hacer. Matare a Atsuya esta noche.— Luego de decir eso, escucho el ruido metálico producido por un bote de basura al caer. Como acto de reflejo colgó el teléfono y sacó su arma apuntando a la dirección del sonido. Atsuya salió de allí, no había expresión en su rostro, de hecho parecía que su mirada estaba vacía. —Atsuya, ¿Qué haces aquí? — Pregunto aterrado, en realidad no quería hacerlo. ''¿Por qué? ¿Por qué tenía que aparecer y escuchar eso?'' Pensó conmocionado. Atsuya miro el arma que estaba siendo apuntada hacia él; luego miro a Goenji y con una pequeña sonrisa falsa comenzó a caminar lentamente hacia él.
—Era cierto,— Inició —Después de todo si querían matarme. Lo sabía.— En su voz había dolor.
To be continued.
Y hasta aquí!
Aclaraciones: La historia ya se esta comenzando a unir -aunque aun no creo que se note xD-, pero lo esta haciendo!
Este capitulo me quedo algo soso(?) aunque quiero agradecer a mi Beta hermosa por hacer lo que hace: Hacer que mi fic no se vea tan soso(?) Te quiero. ~
Y como me encanta el suspenso lo dejare hasta aquí.
Próxima actualización: Viernes 09 de Agosto del 2013
Capitulo 6: Giros ¿Yo soy el malo? II
Gracias por leer!
