CAPITULO 9 CADA NOCHE ES UNA HISTORIA DIFERENTE
Won't anybody help us ?
What are we running for when there's nowhere
Nowhere we can run to anymore ?
We can't afford to be innocent
Stand up and face the enemy.
It's a do or die situation - we will be invincible.
And with the power of conviction there is no sacrifice.
It's a do or die situation - we will be invincible.
¿Nadie va a ayudarnos?
¿Para que estamos corriendo si ya no hay ningun sitio
Ya no hay ningún sitio al que refugiarse?
No nos podemos permitir ser inocentes
Levantarnos y enfrentarnos al enemigos
Es una situación de vida o muerte- seremos invencibles
Y con el poder de convicción no hay sacrificio
Es una situación de vida o muerte- seremos invencibles
Pat Benatar Invincible
Esa mañana llovía a cantaros, y por un momento Harry y los demás pensaron que se iban a librar de correr, pero no hubo suerte. Sarah estaba afuera junto a la fuente, como cada día a las ocho y media. Llevaban corriendo un par de semanas, y aunque Harry se había pasado la mayor parte del año anterior encerrado en el despacho de Snape y en el de Dumbledore, había conseguido recuperar su forma física, y junto a Ron, Dean y los gemelos Weasley, eran de los primeros de clase en velocidad.
Sin embargo a otra gente, como a Hermione,parecía costarle seguir-le el ritmo a Sarah.
-Necesito parar- dijo Hermione, sin fuerzas.
-Lo siento, deberíamos haber empezado más flojo,¿estás bien? -preguntó Sarah
-Si -contestó Hermione tumbándose en el césped. Varios alumnos más imitaron a Hermione y se sentaron en el césped.
Sarah conjuró unas botellas de agua y le pasó una a Hermione.
-¿Como puedes hacer esto cada día?- preguntó Hermione después de beber.
-Es la costumbre- Llevo corriendo casi 300 años. Me siento rara si no lo hago. Bueno creo que deberíamos dejarlo por hoy.
-Eso es todo por hoy, chicos-anunció Sarah
Todos parecieron alegrarse, y fueron hacia la casa con intención de darse una ducha caliente y recuperar el calor junto a la chimenea.
Harry llamó a la puerta de Sarah después de desayunar, tal y como decía la nota que hacía un rato había recibido.
-Pasa, Harry- contestó la bruja.
-Harry entró en la habitación y se sorprendió al encontrarse a Bellatrix Lestrange, atada a una silla y a Sarah sentada encima suyo. Al ver a Harry, se levantó.
La mortífaga sonreía. Era una imagen muy extraña.
-¿La has traído aquí?-dijo Harry incrédulo-
-Tranquilo, no ha visto nada,y no se acordará de nada de esto.
-No sé quién esta más loca de las dos.-dijo Harry al ver la tranquilidad de Sarah- En fin...¿Has podido averiguar algo?
-Si, tenía razón. Ella le guarda algo en su cámara de Gringotts. Una copa.
-Colarse va a ser difícil- opinó Harry
-Si,será interesante- dijo Sarah sonriendo- Pero tengo un plan buenísimo.
Bellatrix reía y tenía la mirada perdida. Harry la miró extrañado.
-¿La has drogado?- dijo Harry reconociendo los síntomas
-Si, así será más difícil que Voldemort vea algo si le lee el pensamiento y más fácil para mi ver lo que quería ocultar. dijo Sarah con naturalidad.
Harry no pudo evitar soltar una carcajada ante el descaro de Sarah.
Dejaron a Bellatrix bajo la vigilancia de Tonks, que aunque parecía sorprendida no hizo ninguna pregunta,y Harry y Sarah se reunieron con Hermione y Ron para hablar del plan.
-Bien,en esta ocasión la cosa está complicada. Ron se supone que está gravemente enfermo,Hermione estás en busca y captura, y tu Harry eres el mago más buscado en todo el país. Gringotts ha mejorado mucho su seguridad este año, así que será imposible pasar por la seguridad usando poción multijugos.
-No puedes ir sola- dijo Hermione
-No, claro que no, pero tendremos que buscar otras maneras de cambiar vuestro aspecto. Había pensado en maquillaje muggle, pelucas, algo de látex.. Algo que pueda pasar por la catarata que acaban de instalar en Gringotts.
-Es una buena idea- dijo Harry
Al día siguiente, todo iba de acuerdo al plan. Ron, Hermione y Harry habían modificado su apariencia, y estaban irreconocibles. Sarah había imitado a la perfección el aspecto de Bellatrix. Harry tuvo que reconocer que lo hacía muy bien. Su forma de hablar y de caminar eran idénticas a las de la mortífaga, y sus ropas, muy parecidas. Como la autentica Bellatrix aún estaba prisionera, Sarah le arrebató su varita, y un poco de su sangre (ya que con eso se abría su cámara)
Hermione y Malfoy se quedarían en el caldero chorreante,con un coche esperándoles en la puerta, por si tenían que huir.
Aunque a Ron no le hacía mucha gracia tener que confiar en Malfoy, Harry debía admitir que si había visto un cambio en Malfoy. De hecho, más bien parecía que fuera otra persona. El Malfoy de ahora sonreía, era amable con Hermione, con Harry e incluso con Neville. Y sin Goyle y Grabbe a su lado, parecía más relajado y menos amenazante.
Harry, Sarah y Ron pasaron por seguridad sin ningún problema. Presentó a Ron y a Harry como unos amigos de la familia, y nadie hizo ninguna pregunta.
Acompañados por uno de los duendes, se montaron en uno de los carritos y estuvieron mucho rato viajando hacía abajo. A mitad de recorrido, pasaron por en medio de una especie de catarata.
Harry vio que el elfo les observaba atentamente cuando se mojaron. El duende les pidió disculpas, y les dijo que toda seguridad era poca hoy en día. Sarah le contestó con tono de fastidio que lo entendía, y con un golpe de su varita, secó sus ropas.
Cuando llegaron a la puerta, Sarah echó al duende de malas maneras, exigiéndole privacidad. El duende,sin duda acostumbrado a los malos modales de la verdadera Bellatrix, les dejó el farol y la llave de malas maneras y se fue con el carrito.
En cuanto se hubo marchado, Sarah puso la llave en la cerradura,sacó la botella con la sangre de Bellatrix y la vertió en la puerta. Esta empezó a abrirse y reveló una gran montaña de galeones en el interior. También habían muchos objetos, coronas, joyas, y muchos aparatos extraños.
-No toquéis nada- dijo Sarah- Hay algo aquí que me da mala espina. Harry te elevaré para que puedas buscar la copa.
Cuando solo llevaba unos segundos en el aire, Ron tropezó con una montaña de galeones. Con un gran estruendo, la cámara se cerró y se empezó a llenar de agua a toda velocidad. En cuestión de segundos, el agua les llegaba a la cintura.
Intentaron detener el agua con varios hechizos;finite incantatem,aresto momentum,meteolojinx encanto.. pero ninguno funcionó.
Sarah volvió a hacer levitar a Harry. -Date prisa- le indicó la bruja.
Harry buscó a toda prisa, hasta que exclamó: ¡Ya la veo,hacia la derecha!
-Ponte los guantes- le recordó la bruja.
Harry sacó los guantes de piel del bolsillo de su pantalón y se los colocó a toda prisa.
Miró hacia abajo y vio que el agua les llegaba al cuello. Estiró la mano y cogió la copa.
Sarah le bajó y Harry aterrizó en el agua.
-Tendremos que romper la pared. Por allí- señalo Sarah - A la de tres. Una , dos, ¡tres!
Los tres apuntaron con sus varitas en la dirección que había apuntado Sarah. La pared se agrietó, pero no se rompió.
Tuvieron que repetir el hechizo tres veces más hasta que el agujero fue lo suficientemente ancho para poder atravesar-lo.
-¿Estáis los dos bien?
-Harry y Ron asintieron, recuperando la respiración. Unos segundos más y no lo hubieran contado.
-Démonos prisa. A estas alturas estarán viniendo a por nosotros.
-¿Como vamos a llegar arriba sin el carro?-preguntó Harry
Sarah rebuscó en su pequeño bolso y sacó otra llave.
-Tengo una idea.
Sarah sacó su varita y invocó un patronus con forma de zorro, que después de mirar a Sarah desapareció.
Sarah cogió la copa con el guante, y duplicó con la varita. Entonces tiró la falsa junto al desparramado contenido de la cámara. Echaron a correr por el pasillo, hasta llegar al centro del piso. Allí encadenado había un enorme dragón. Durante su primera visita a Gringotts, Hagrid le había contado que habían dragones custodiando las cámaras más importantes. Pasaron por el lado del dormido dragón, y recorrieron el largo pasillo hasta llegar a una cámara.
Sarah se hizo un corte con la varita, y como había hecho en la cámara de los Lestrange salpicó la puerta con sangre, murmuró una palabra y la cámara se abrió. Ron y Harry se quedaron con la boca abierta. No solo la cámara de Sarah era más grande, si no que estaba repleta de galeones. En el fondo de la cámara habían unos cuantos muebles, y un retrato de una mujer muy guapa que se parecía mucho a Sarah.
Sarah avanzó hasta el fondo y le pidió ayuda a Harry. Mientras Harry apartaba un enorme mueble,Sarah hizo levitar un gran fardo que estaba detrás. Sarah lo abrió con la ayuda de su varita, y desenrolló el fardo que resultó ser una alfombra.
-¡Una alfombra voladora!- exclamó Ron
-Ahora me alegro de no haber limpiado la cámara. Es muy vieja, espero que aún funcione- dijo Sarah
Se montaron en la alfombra, y después de unos segundos empezó a elevarse. Harry oía las voces cada vez más cerca. Los duendes y los guardias de seguridad estaban afuera.
Salieron de la cámara, y mientras Sarah conducía le dijo a Ron que destruyera el techo.
Harry vio como uno de los guardias de seguridad pegaba con una vara al dragón para que se despertase. Éste chillo de dolor, y profirió una llamarada en su dirección.
El mago le volvió a golpear y esta vez la llama fue mas grande. Instintivamente Harry levantó su varita y lanzó un hechizo protector. El dragón volvió a echar una llamarada. Ron gritó. Harry notó como el poder de su hechizo aumentaba y aumentaba.
Harry vio que Sarah seguía conduciendo la alfombra, sin embargo sabía que no era posible que solamente el estuviera haciendo eso .Harry notaba el poder de Sarah y era una sensación muy extraña. La siguiente llama les había alcanzado, pero no recibieron ningún daño.
Pronto llegaron al techo. Los tres apuntaron al techo con sus varitas y hicieron un agujero grande, por donde pasaron. Harry miró a Sarah pero estaba no parecía dispuesta a mirarle a el.
Cuando llegaron a la cúpula, volvieron a apuntar con la varita y los cristales se hicieron añicos. Volaron por encima de Londres, hasta llegar a una sitio donde pudieran descender sin ser vistos.
-¿Crees que Voldemort se dará cuenta de que la tenemos?-dijo Harry refiriéndose a la copa.
-Esperemos que no. La cámara esta hecha un desastre, la mayor parte de su contenido ha quedado desparramado. Tendrán que reunirlo e inventariarlo. Además según Snape, Voldemort está en el extranjero, eso debería de darnos algo de tiempo.
-¿Que pasa con Hermione?- preguntó Ron preocupado.
-Envié un patronus diciéndoles que volvieran a casa. Draco sabe encontrar el camino. Ya deberían estar allí.
-Nos habrán visto- dijo Harry preocupado.
-Le he hecho a la alfombra un hechizo desilusionador, pero seguro que estaremos en la primera página de el profeta mañana.
-¿Que pasará con el oro de tu cámara? -dijo Ron
-No me preocupa, no es mi única cámara- dijo Sarah- Este siglo pasado gané algo de dinero, invirtiendo en una pequeña compañía de ordenadores.
-Ah si, Hermione me hablado sobre ellos. ¿Son esos televisores con teclas no?
-¿Que compañía? -preguntó Harry
-Apple
Harry se rió. Por lo poco que sabía de ordenadores, sabía que la compañía de la que hablaba Sarah no era precisamente "pequeña".
-¿Quieres hacer los honores, Ron? -preguntó Harry dejando la copa en suelo.
Harry sacó de su bolsillo la espada de Gryffindor, la devolvió a su tamaño y se la pasó a Ron. Este cogió la espada y golpeó la copa con ella. Una especie de humo negro salió de la copa. Harry conjuró un hechizo escudo, por si acaso.
Tras unos segundos sin que pasara nada,Harry se acercó y vio que la copa estaba agrietada. Había funcionado.
Después de dejar a Ron en casa, Sarah le dijo a Harry que iba a dejar a Bellatrix en San Mungo. Harry decidió acompañarla. Dejaron a la inconsciente bruja en la sala de espera del hospital. Allí, Harry vio a Mundungus Fletcher esperando ser atendido. Su cara cuando vio a Sarah no tenía precio. Vio que le tenía miedo, y que retraía las manos, rojas y llenas de burbujas. Estaban completamente quemadas.
Harry vio que Sarah sonreía. -No has aprendido nada, ¿no? - le dijo a Mundungus. Este se levantó y se fue.
Sarah miró la cara de confusión de Harry.
-Puede que maldijera un poquito a Mundungus. Le advertí que no volviera a robar, debió hacer caso.- dijo Sarah sin fingir arrepentimiento.
Harry sonrió, y pensó que no estaba seguro que aunque se quemara al tocar algo que quería robar, fuera a detener a Mundgus, aunque Harry reconoció que era un buen castigo.
