Ella le vio salir de la cafetería y cruzar la calle hacía el St Sebastien y se preguntó quién seria ese hombre, si volvería mañana o simplemente no le vería más. Algo en la llamada de teléfono que había mantenido con esa Sarah, la supuesta mujer, le había llegado al alma. Su voz desprendía genuina tristeza y ella entendía perfectamente ese sentimiento así que sin querer escuchó toda la conversación y mientras pensaba eso fue a recoger el plato y la taza de la mesa del hombre cuando se dio cuenta que se había dejado algo: una agenda. Era una agenda pequeña de color negro, nada ostentosa, que se había quedado arrinconada en un lado de la mesa. La cogió entre sus manos y no pudo evitar abrirla pero antes lanzo una mirada para comprobar que ninguno de los clientes la estuviera viendo, en la primera página había un nombre, un teléfono y una dirección de L.A. El hombre se llamaba Jack Shephard y por lo que parecía vivía en la zona norte de la ciudad así que sus ojos empezaron a buscar más información sin preguntarse el porqué. Enseguida se dio cuenta que utilizaba la agenda para escribir pequeñas notas sobre casos médicos y, entonces, comprendió que el tipo era médico y por eso había entrado al St Sebastien. Fue paseando las ojos por la semana actual de la agenda leyendo pequeñas notas de casos clínicos que no acababa de comprender, de vez en cuando, se encontraba con anotaciones tipo "recordar hacer la compra", "recoger las entradas del basket" o " semana de seminario". Nada relevante así que empezó a buscar anotaciones más antiguas, sentía una curiosidad alarmante llegó al mes de marzo y empezó a encontrar la frase "terapia de pareja, ". Esa misma frase se repetía en los meses de enero y febrero y se quedo pensando que parecía cierto que el hombre había intentando rescatar lo que suponía un matrimonio fallido con una de las mejores psicólogas de parejas de la ciudad de L.A. y que había sido una de sus profesoras en la Universidad. Acabó de dar un vistazo a la agenda y en la última página encontró, enganchadas con un clip, cuatro fotografías tamaño carné de él. Las estudió detenidamente: ojos marrones penetrantes, pelo corto, barba de dos días.. nadie podía negar que el tal Jack era atractivo aunque su mirada delataba tristeza que la cámara del fotomatón había capturado. En un arrebato cogió una de las fotos y se la guardó para ella.
(Mientras)
Jack había llegado a su despacho aún repasando mentalmente la conversación con Sarah, sintiéndose el fracaso más absoluto como hombre y como pareja. Respiró hondo y se sentó en la silla con la intención de concentrarse en su trabajo ya que tenía el día ocupado de visitas con pacientes y quería chequear algunas de las anotaciones que había escrito en su agenda primero pero cuando fue a buscarla no la encontró.
"Mierda, ¿dónde la he metido?" se dijo en voz alta al tiempo que sonaba su móvil. Fue a buscarlo, miro la pantalla pero no le sonaba para nada el número y simplemente respondió:
"Si?"- y al otro lado una voz femenina dijo "¿Con Jack Shephard por favor?"
"Sí, soy yo ¿con quién hablo?"
"Ehh hola, te llamo de "Le Petit Cafe" porqué he encontrado su agenda en una de nuestras mesas y he pensado que quizás la podría necesitar" dijo la voz femenina haciendo una pausa "La acabo de encontrar y como tenia su nombre y teléfono he pensado en llamarle."
"Oh gracias, justamente la estaba buscando ahora estoy a punto de atender un paciete pero a la hora de la comida bajo a buscarla" - dijo comprendiendo que esa voz femenina era la chica de ojos verdes y melena salvaje
"Perfecto, hasta luego" dijo ella y colgó
Jack se quedo mirando el móvil y sonrió, de pronto, se sintió de mejor humor y empezó su actividad diaria con un extraño cosquillo en el estómago que no identificaba aún.
Kate estaba atendiendo una de las mesas cuando le vió entrar por la puerta. Le pareció incluso más alto que por la mañana y la bata blanca le quedaba tan bien que parecía haber nacido para llevarla. Él se acercó y le dijo:
"Hola, soy Jack me has llamado por lo de la agenda. Me la he olvidado esta mañana" y sonrió
Ella le devolvió la sonrisa "Sí, sí ahora te la traigo pensé que podrías necesitarla"
"Eres muy amable eso me pasa por seguir utilizando las agendas de papel y no ser lo suficiente moderno para utilizar una Blackberry o un chisme de esos" siguió él
"Creo que haces bien a mi tampoco me gustan esos chismes, la gente está olvidando lo precioso de escribir a mano" dijo ella mientras le volvía a sonreír y le entregaba la agenda que había recogido de detrás de la barra.
Jack se sentía cómodo hablando con ella y no quería irse tan pronto así que sin más dijo:
"Aprovechando que estoy aquí me voy a quedar a comer ¿qué me recomiendas?"
"Oh perfecto" dijo ella con alegria al tiempo que sentia como se ruborizaba rogando que él no se hubiera dado cuenta y prosiguió con un "ahora te traigo el menú".
"Vale, pero una cosa. No sé como te llamas chica de la agenda"
Ella le miró sonriente al notarle titubear y dijo "Kate, me llamo Kate"
Las semanas siguientes Jack se convirtió sen un cliente habitual de la cafetería sobretodo por las mañanas, cuando ella trabajaba, y normalmente antes de entrar a trabajar en el Hospital hablaban bastante. No solía haber muchos clientes a primera hora y él se sentaba en la barra a desayunar y hablaban de todo un poco de esa manera él supo que trabajaba en "Le Petit Café" sólo por las mañanas y que por las tardes trabajaba en un cosultorio como psicologa sino no podía pagar el alquiler del piso, ella descubrió que él no sabía cocinar o ambos descubrieron su gusto por las novalas de Cormarc McCarthy. Disfrutaban de su mera compañía y sin darse cuenta se buscaban con la mirada cuando él entraba y ella no estaba en la barra o cuando ella notaba que a las 7,35 AM él aún no había llegado para desayunar, simplente, sin saberlo les gustaba esa parte del día en que simplemente estaban juntos hablando de lo que sea.
Una mañana como cualquier otra Jack entró a la cafeteria con mala cara, se le notaba que no había dormido nada bien y estaba pálido. Kate se dio cuenta al instante y le pregunto que le pasaba.
"Nada, pedí una pizza cuatro quesos ayer y está claro que no me sento nada bien" dijo intentando reirse.
"Por Dios Jack! tienes que dejar de comer comida basura está claro que tendre que invitarte a cenar para que te acuerdas cual es el sabor de la comida casera"
Jack no supo de donde salieron sus palabras hasta despues de decirlas pero dijo " y cuando será eso porqué me encantaria probar una de tus cenas caseras Kate"
Y Kate sintió tal nerviosismo que casi se le cae la taza que sostenía en ese momento pero le contestó "¿Qué te parece este viernes? sino haces nada claro, sino has quedado con nadie, bueno, quiero decir si estás libre"
"Sí sí estoy libre" se avanzó Jack "Ya me dirás la hora y el lugar"
Y Kate no dudo en explicarle donde vivia, como se llegaba y acordaron las 8 P.M. como hora perfecta para que Kate le preparará a Jack una buena cena. Los dos volvieron a sus respectivos trabajos contando las horas que faltaban para llegar al viernes sin querer reconocerlo.
