La mañana siguiente Kate se despertó con la agradable sensación del calor de un cuerpo pegado al suyo, ubicándose en el momento, se dió cuenta que estaba dormida sobre el pecho de Jack. "Como en las películas" se dijo para si misma. Durante unos instantes se dedicó sólo a contemplar a ese hombre, cierta impaciencia y temores le asaltaron de pronto ¿cómo reaccionaria al despertar? ¿qué habría significado para él esa noche? ¿se volverían a ver? y en todas esas preguntas la sombra de esa mujer, Sarah, de la que penas le había hablado. Lo único que él le había comentado es que estaba separado y nunca había entrado en ningún detalle más y ese pensamiento le agobiaba, mirando al techo, sólo podía pensar si para Jack ella seria la típica chica de transición con la que olvidar una relación fallida.

Con todas esas ideas en la cabeza ni se dio cuenta que él ya se había despertado y que acercaba sus labios hacia ella hasta que los tuvo encima, con un beso suave y tierno.

"Buenos días"-un beso- "¿Cómo has dormido?" - otro beso, esta vez un poco más intenso.

"Oh muy bien ¿y tú?" le preguntó con una sonrisa tímida

"Creo que nunca he dormido mejor" le dijo mientras la miraba con una mirada sincera "pero lo mejor ha sido despertar y verte aquí, al lado mio" mientras le plantaba otro beso en la boca, esta vez, apasionado como pocos.

"¿Jack, planeas dejarme sin aliento?" le dijó ella entre risas "venga, vamos abajo prepararé algo para desayunar"

"No, Kate" dijo él con prisa y que hizo a Kate temer que, efectivamente se iba a marchar después de una noche de sexo pero no " vamos a desayunar fuera, conozco un sitio en la playa muy bonito, y después de la deliciosa cena me tienes que dejar que te invite a desayunar"

Kate asintió al tiempo que respiró aliviada al ver que no planeaba irse sin más aunque aquel hombre seguía siendo un misterio para ella. Se ducharon, se arreglaron y cuando se disponían a salir de la casa se encontraron la blusa de Kate, tirada en el suelo del piso. Jack la agarró y se la entregó a ella con una sonrisa picarona "¿sabes? espero que no sea la primera ni la última vez que puedo desabrocharte esta blusa".

"No lo será" dijo ella besándole el cuello "puedes desabrocharme esa blusa siempre que quieras" dijo picarona a su oreja, le agarró de la mano y se fueron rumbo al desayuno de la playa. Cualquiera que los hubiera visto esa mañana de sábado hubiera asegurado que eran una pareja de tiempo, cogidos de las manos, riéndose entre bocado y bocado, sonriendo y regalándose besos robados pasando la mañana al sol de LA

"Kate tengo que irme a comer con mi madre, es sábado y desde que mi padre murió suelo comer con ella durante el fin de semana" dijo con tono grave.

"Oh claro, no sabía que , ya sabes, que tu padre había muerto.. lo siento" dijo con sinceridad.

"No pasa nada" aunque sus ojos delataban tristeza "fue hace poco y, bueno, no me gusta hablar de ello" se produjo una pequeña pausa entre los dos a lo que él prosiguió " de todas formas esta noche es sábado, sino tienes planes, ¿te gustaría ir al teatro y a cenar?"

"Por supuesto, claro! ¿a qué hora quedamos?" intentando dejar atrás el tema que parecía preocupar a Jack

"No te preocupes te paso a recoger por tu casa a las 7"

Así que el díaa siguió su curso para los dos, a Jack le tocaba hacer frente a un día con su madre aún muy afectada por la muerte de su padre y que, en parte, le hacía responsable, quedaban asuntos que resolver del testamento como la identidad de una heredera, Claire Littelton, a la que no habían conseguido encontrar y que resultaba un enigma tanto para Jack como para su madre. Por su lado, Kate, se mantenía ocupada con cosas mundanas como hacer la colada, limpiar el piso o ir a la compra pero no dejaba de pensar que ese hombre era un misterio que guardaba mucha tristeza en su interior y le daba miedo salir herida en esa relación porqué le resultaba inevitable sentir algo por él.

Llegó la hora acordada y Jack llegó a casa de Kate aunque casi se cae del impacto de verla con un corto vestido negro, palabra de honor, ajustado y marcando cada uno de las perfectas curvas de su cuerpo, el pelo liso y unos zapatos de tacón que la hacían unos centímetros más altas y más sexy si eso era posible. Jamás había visto una mujer tan bella como la que tenía delante y se quedo sólo mirándola con adoración hasta conseguir hilar una frase con sentido "Dios, Kate estás... estás impresionante". Ella sonrió agradecida y satisfecha de la reacción de él y se fueron al teatro aunque ninguno de los dos prestaba demasiada atención a lo que pasaba encima del escenario sino al deseo que sentían por la persona que tenían al lado.

Acabada la obra salieron a la calle Kate se detuvo un momento a buscar algo en su bolso y notó la mirada de Jack clavada en su espalda y se giró sonriente

"¿Me estás mirando, Jack?" le preguntó picarona sabiendo la respuesta

Él se acercó a ella, cogiéndola por la cintura "No me puedes culpar de ello, estás espectacular y no puedo quitar los ojos de ti aunque lo intente" le dijo besándola en los labios y prosiguió "vamos a cenar" aunque su lenguaje corporal decía algo muy distinto que ella supo leer.

"Me apetece empezar por el postre y no se me ocurre mejor postre que el que tengo delante de mi ahora mismo" le dijo ella, a la oreja, sabiendo que Jack estaba ardiendo en deseo a lo que él sólo pudo replicar un contudente y lujurioso "vamos a mi casa"

En el ascensor la pasión empezó a desatarse de una forma alocada teniendo en cuenta que él vivia en el ático y podían ser pillados en cualquier momento. Simplemente les daba igual, lo que había entre ellos dos, en ese momento, era un incendio sin control. Kate desabrochaba la camisa de Jack casi arrancándole los botones mientras sus manos la acercaban más y más hacía él para mostrarle como de excitado estaba para ella a lo que Kate no puedo reprimir un "¿todo esto es por mi?"

"Esto y más cariño" le dijo mientras la cogía el vuelo, las piernas de ella en su cintura y sus mano bajando más allá de su espalda para acariciar esas curvas de mujer que desataba en él instintos animales, esa mujer que parecía responder a cada una de sus caricias como ninguna otra. Le hacía sentirse más viril que nunca. Jack consiguió abrir la puerta de su ático con la camisa totalmente desabrochada al igual que el primer botón de sus vaqueros, el vestido de Kate con la cremallera abierta hasta media espalda enseñaba un sostén negro mientras su lengua besaba el lóbulo de la oreja de Jack hasta susurrarle de forma sensual:

"Aquí y ahora Jack, no puedo esperar más" - su voz casi rogando excitando más y más al hombre al que estaba abrazada.

Él no respondió y la acomodó sobre la madera del recibidor no sin antes bajarle la cremallera del todo y despojarla del vestido negro mientras ella hacía lo propio con su camisa blanca. La temperatura seguía subiendo tanto que cada toque quemaba de intensidad, Jack llevó sus manos a los perfectos pechos notando sus pezones erectos así que con un rápido movimiento le quito el sujetador mientras sus manos masejeaban sus pechos y sus lenguas se unían en un baile caliente que les dejaban sin respiración, aún besándose, su mano bajo en dirección al tanga negro de Kate a lo que ella respondió con un lujurioso "mmmmmmm". Empezó a quitarle el tanga con sus dientes y acabo ayudándose de sus manos, ahí estaba ella, excitada y preparada para él igual que él para ella así que se quitó los vaqueros y los boxers en un instante. Kate acomodó su pierna en el hombro de Jack, leyendo sus deseos, mientras él cogía su miembro y lo guiaba hacia su húmeda entrada y con un rápido moviento entro en ella.

"Ohh Jack es increíble, ooh" - gemía de placer.

"¿Te gusta? me vuelves loco, Kate, dime que más quieres, dímelo" gemía él mirándola con placer, lujuria y un sentimiento nuevo que aún no podía identificar.

"Solo a ti, a ti dentro de mi, así siiiiiiii, Jack, siiii" - seguía gimiendo mientras con sus pequeñas manos se tocaba sus pechos sabiendo que esa imagen iba a excitar aún más al hombre que tenia atrapado dentro de ello y que les llevaría a explotar el incendio que habían provocado. Asi fue, la imagen de Kate estimulándose mientras él seguía moviéndose dentro y fuera de ella los llevo a los dos a un orgasmo simultaneo, explosivo, una experiencia más allá del sexo. Estaba naciendo en ellos un amor del que aún no eran conscientes aunque sabien expresarlo fisicamente de una forma que sorprendía a a los dos porqué jamás habían sentido nada igual.

Jack la cogió en brazos y la llevo a su cama, encima suyo, siguieron besándose hasta que de nuevo empezaron amarse. Esta vez ella encima de él dejando que lamiera y succionará sus pezones, notando uno de sus brazos masculinos en su cintura, agarrándola fuerte, y él otro agarrando una de sus piernas. Abierta a él, otra vez empezaron hacer el amor, esta vez menos salvaje pero igual de excitante y apasionado tanto que el mundo de fuera no existia para ellos sólo importaban ellos dos, Jack y Kate.